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05 febrero 2019

Los mamporreros de Trump


Sánchez ya ha decidido unirse a sus amigos de Europa y, por supuesto, al gran capo americano que, con la ayuda europea está a punto de obtener un orgasmo bélico de primera magnitud.

Que la situación es difícil, sin duda. Que Maduro no es Chávez, por desgracia para Venezuela, y que necesita un recambio, también es verdad. Pero que de ninguna manera se puede defender un golpe de estado (hasta ahora incruento, ya veremos lo que dura así) y que hay otras vías para ayudar al pueblo de Venezuela sin tener que partirlo en dos, ya lo han dicho desde la ONU, desde México y desde Uruguay. Mientras tanto, Europa vuelve a ser un monaguillo del gran Trump. Y Sánchez cae en la trampa, siguiendo no sólo a Trump, sino también a las derechas españolas. ¡Qué error!

El riesgo de un ataque militar, así lo ha confirmado el presidente Trump está en su agenda. Y ya sabemos cómo es este individuo, al que le gusta más las andanzas bélicas que a un tonto un lápiz. Con este hombre en la Casa Blanca podemos ver con mucha probabilidad un nuevo dejà-vu de Irak, Libia o Siria. Y, entonces, ¿qué hará Sánchez? ¿callará? ¿se unirá? o simplemente se arrepentirá. Porque con la convalidación de Guaidó como presidente venezolano ha ayudado a encender una mecha cuyas consecuencias son difícilmente previsibles.

Eso sí, si ocurriera –esperemos que no--, y Sánchez ya no fuera presidente del gobierno, porque las derechas hubiera alcanzado el poder, no les digo nada, nos embarcarían en nombre de no sé que armas de destrucción masiva –quizá el petróleo y las riquezas naturales— en una nueva versión aznarista de la guerra de Irak.

A Trump le importa un carajo la democracia, más bien le estorba. Su afán de poder le hace traspasar sus límites y sólo es posible pararlo parcialmente con las instituciones estadounidenses, que existen a su pesar. En este caso a Trump le importa el petróleo y jugar a las guerras para así utilizar y gastar el armamento que tiene en exceso.


Este jovenzuelo, el tal Guaidó, indigno subalterno de Trump, se ha autoproclamado Presidente en un mitin. ¿Por qué no lo hizo en la Asamblea Nacional de la que es presidente? No está seguro de contar ni con los suyos. No todo el mundo acepta el golpe de Estado, incluso en la oposición a Maduro. Simplemente ha cumplido las órdenes yanquis. Ni más ni menos.

Lo que sabemos ya es bastante para esperar lo peor. Con el ejército venezolano en contra, USA tratará de imponer con su fuerza una guerra difícil que llevará a Venezuela a un estadio no deseado. Mientras tanto, el seudopresidente ya ha sorprendido a tirios y troyanos, puesto que a pesar de que se le ha reconocido, en parte de Europa, como interino y cuyo único fin es convocar elecciones, ya ha advertido que el plazo será entre nueve meses y un año. Y ya sabemos, por experiencias anteriores que otros golpistas –Pinochet, Videla, etc.--, cuando dieron el golpe de Estado prometieron también elecciones libres y se mantuvieron, hasta que los echaron, en sus puestos.

No hay otra, la solución es una mesa donde se dialogue y se llegue a una situación que permita una mejora considerable en las condiciones de vida del pueblo venezolano, eso sí, con acuerdos y sin dejarse llevar por el gran guerrero americano, cuya intención es conocida. Que se forme esa mesa de diálogo, en vez de enfrentar a dos presidentes y dividir al país. La mejora de Venezuela no pasa por esa derecha reaccionaria amiga de Trump, que pretenderá perpetuarse en el poder e instalar una dictadura, sino por una mesa de diálogo con ayuda internacional que permita convocar unas elecciones libres y democráticas.

Por cierto, ¿a nadie le extraña que Venezuela sea considerada una dictatura y, sin embargo, Arabia Saudí, China y muchos otros países totalitarios sigan adelante con el apoyo de Occidente, sin que ‘los guardianes interesados de la democracia’ no digan ni mu?

Sánchez se ha equivocado y por bien del pueblo venezolano esperemos que su decisión no termine como el rosario de la aurora. Los monigotes de Trump no sirven, ya sabemos cómo estaba Venezuela antes de Chávez. O mejor dicho, sólo sirven para que Trump consiga un orgasmo monumental gracias a la ayuda de sus mamporreros.

Salud y República

16 diciembre 2018

¡Otro gobierno de armas tomar! Más gastos militares


No hay nada que hacer, aunque haya diferencias en cuestiones sociales entre el PP y el PSOE, en las económicas pocas, en política exterior y de defensa podrían tener el mismo ministro y no se notaría, actúan de forma similar, si no igual. Y así lo vienen haciendo desde siempre. Todo quedó confirmado con la adhesión a la OTAN y con Felipe González.

Pues sí, estos chicos socialistas siguen con pasos marciales a sus colegas del PP. Se ve que lo moderno es invertir en armas, aunque pueda parecer que existen otras prioridades. Y así han actuado. Ni más ni menos que además de los más de 5.000 millones que estaban previstos se han añadido otros 7.300. Una maravilla.

Ha habido que empujarles para que acepten cuestiones económicas de primera necesidad como el nuevo salario mínimo, y sin embargo simplemente aprietan el botón del dinero y se sacan de la manga más de siete mil millones para jugar con armamento moderno y de nueva generación. Una verdadera maravilla. Al fin y al cabo, ser ricos como país, comporta que podamos invertir en estas cuitas.

Ya se les vio el plumero, cuando decidieron seguir vendiendo armas a Arabia Saudí. La pela es la pela y los muertos son ajenos. Así es que sigamos jugando que es lo moderno y lo importante. Eso sí, como todo no se puede, habrá que sacar esa pasta de otros capítulos. Al fin y al cabo, somos los mejores y no necesitamos ese dinero para Sanidad, tampoco para Educación y menos para cuestiones sociales de segundo orden, como la Dependencia.

Eso sí, por si no lo saben, el PP y Ciudadanos no han puesto ni un problema. Va en su línea. Y ya el colmo, ese maravilloso líder americano, ese magnífico jefe de Estado, ese presidente del país más poderoso ya les ha felicitado. Y es que claro, al fin y al cabo no han hecho sino que seguir sus órdenes. Trump ha dejado la OTAN en papel mojado y ahora quiere que ‘sus aliados’ aumenten sus gastos militares en esa pasión que tiene por armar a todo el mundo, por hacer un mundo beligerante y obsesivamente peligroso. Y claro el PSOE no le iba a dejar mal. Ellos son gente obediente y sobre todo sumisa al poderoso.


En fin, nada nuevo bajo el sol. Eso sí, no deja de ser lamentable que este país que tiene tantas cuestiones recortadas y que a pesar de reconocerse que existe un crecimiento fuerte, no se han recuperado, se vaya por caminos bélicos. Pero claro, lo importante es lo importante y Trump el señor y dueño. ¡A ver quién le dice que no!

Toca esperar. Y hay que decírselo a los mayores –todavía no se ha arreglado lo de las pensiones--; a los dependientes –que siguen sin recibir ayudas o les otorgan limosnas--; a los profesores que mantienen unos ratios indecentes; al mundo de la sanidad cuya falta de recursos humanos hace que la lista de espera sea cada vez mayor; a los parados de larga duración; a los universitarios –cuyas becas siguen siendo mínimas y las matrículas elevadas--; y a tanta gente necesitada.

Una ofensa a todos los que creemos en el Estado del Bienestar y sabemos que necesita más medios. Porque no queremos que lo sustituyan por un facsímil de EE.UU., donde si tienes un accidente, para que te atiendan en un hospital, tienes que llevar la tarjeta de crédito en la boca, o para ir a la universidad, los padres tienen que estar ahorrando desde que nace el hijo.

No, las armas no son una prioridad. No queremos otro gobiernos de armas tomar. Estos gastos militarles responden a una petición Trump-era. Y que yo sepa no somos ninguna colonia norteamericana. ¿O sí?

Salud y República

25 octubre 2018

Trump y Aznar, los reyes del mambo, y sus discípulos

Pues sí, quién lo iba a decir. Nace Trump y resucita Aznar. Lo que le faltaba a la derecha mundial y a la española en particular. Ahí quedan sus discípulos más aplicados. Bolsonaro en Brasil y en Europa Orban, Salvini y Kurz, a los que hay que añadir a Rivera, Casado y Abascal.

Todos ellos dignos alumnos de un tramposo, faccioso, desvergonzado, xenófobo y mentiroso Trump. Y, qué decir de los españolitos, tanto Casado ‘el renovador’, como Rivera ‘el falangito’ y Abascal ‘el falanjazo’, además de seguir al líder americano, son dignos sucesores de Aznar, así lo ha reconocido, hablando bien de todos ellos, el mismo expresidente, ese que tanto daño hizo a este país y que pretende seguir haciéndolo.

Malos tiempos para la lírica. No es por quejarme, pero a los clásicos como Lepen ahora hay que sumar a otros europeos y a estos españolitos, aunque afortunadamente, todavía, no sean nada más que aspirantes al gobierno.

De Abascal, mejor no hablar, no es bueno mentar a la bicha, cuando no es nada más que una sombra. Rivera sigue a lo suyo, 155 ó 155, o por qué no 155. Todo lo demás se la trae al pairo. Sabe que el conflicto catalán alimenta su estómago putrefacto y le da votos también fuera de Cataluña. Un tipo que además, con su prepotencia y quien sabe con qué más, se salta los controles de los aeropuertos por ser él quien es.


Casado es punto y aparte. En su rivalidad por ser más de derechas que Rivera, su pretensión por ser un calco de Aznar y su intención de llevarse los votos de Vox, está que se sale, eso sí, por la extrema derecha. Insulta hasta lo indecible y no se apea de sus convicciones facciosas. Es posible que haga bueno –menos malo— al propio Rajoy. Y la gente de confianza de la que se ha rodeado es de una altura intelectual que clama al cielo. Ahí está el tal Teodoro García Egea que cada vez que dice una burrada su capo, al justificarla la eleva a la enésima potencia. Y qué decir de la portavoz, Dolors Montserrat que se dedica a soltar batiburrillos que la hacen merecedora del premio al Club de la Comedia. Una política cuyo nivelazo puede incluso igualar al de la ínclita Fátima Báñez o al tal Joserra García Hernández.

En fin, este es el estado de las derechas españolas, dignas sucesoras de Aznar, el que nos llevó a la guerra de Irak, el que solucionó el Prestige, el que puso en marcha la burbuja inmobiliaria, el que mintió deplorablemente en el 11-M, el que tuvo muchos ministros, o imputados o involucrados en temas de corrupción, alguno ha entrado hoy en la cárcel. En fin, una joya de hombre, que cree que nunca se equivocó y que no tiene que pedir perdón por nada. Y es que, se cree Dios, aunque hoy sea un zombi. Eso sí, hay que reconocerle los méritos que tiene, haber sabido inocular a los líderes derechosos su ideología paleolítica y trasnochada.

Nos han parido tres aznaritos. Hay que tratar de que estos bebés, herederos de los ADN políticos de Trump y Aznar, sigan en la oposición. Sufrirlos ahí siempre será más leve. ¿Se imaginan ustedes que pasaría si llegaran a gobernar? ‘Que dios nos coja confesados’, y se lo dice un ateo.

Salud y República 

16 mayo 2018

Trump y Netanyahu, genocidas unidos


Trump y su gobierno, con Netanyahu y el suyo, han demostrado lo que son. Genocidas que continúan la acción de los presidentes precedentes de sus dos gobiernos, con el fin de hacer desaparecer Palestina y exterminar a los palestinos en su tierra.

El caso de Trump es patológico, al igual de los que le votaron, puesto que los estadounidenses que le llevaron a la presidencia sabían cómo era y lo que había anunciado que iba a hacer. No ha engañado a nadie, por desgracia.

Todas las medidas que Trump está llevando a cabo –recordemos que sólo lleva 16 meses en el cargo--, son parte de su programa electoral. ¡Que no se lleven ahora a engaño! Está cumpliendo con sus promesas, aunque éstas sean acciones criminales que ponen en peligro la débil estabilidad mundial.

No sería justo decir que Medio Oriente antes de estos dos presidentes era una balsa de aceite. Desde 1947, los palestinos han venido siendo expulsados, cuando no exterminados de su territorio, sin que esta expansión sionista haya acabado hoy.

Desgraciadamente, la influencia judía –influencia económica— en Estados Unidos es mayúscula, su poder hace que ningún presidente en los últimos setenta años haya escatimado esfuerzos en ayudar a su aliado israelí en su afán expansivo. Son ya 87 las resoluciones de la ONU incumplidas por Israel, a favor de Palestina, con la ayuda de USA, lo que dice mucho de la inoperancia de la ONU y del poder israelí.

Lo que ahora ocurre es que con Trump, un psicótico irremediable, la cuestión se está convirtiendo en algo todavía más grave. De momento, siguiendo el camino que le ha encomendado su amigo Netanyahu ha decidido romper el pacto nuclear con Irán, cuando no existe ninguna prueba de que el régimen iraní estuviera incumpliendo el acuerdo. Lo que ha añadido más inestabilidad a la zona, ya de por sí en situación muy crítica.

Pero no se ha conformado con eso. Para calentar más los ánimos, para jugar –éste sería el verbo que deberíamos utilizar por su infantilismo criminal— a demostrar su poder, como rey del mambo, ha decidido cambiar la embajada estadounidense de Tel-Aviv a Jerusalén, lo que ha roto, unilateralmente, el acuerdo con los palestinos y ha provocado graves manifestaciones contra este cambio.

Unas manifestaciones que han demostrado una vez más, la brutalidad de los policías y soldados israelíes, que sin haber sufrido ni una baja, han saldado la operación contra los manifestantes con sesenta muertos y dos mil setecientos heridos palestinos.

Y no hay ninguna crítica ni arrepentimiento por parte de Israel, al revés, el genocida Netanyahu ha declarado que las únicas acciones válidas en la zona son las letales. Eso sí sólo en una dirección.

Y es que no cabe duda, Israel, con la ayuda de Estados Unidos y la pasividad de la mayoría de los países –el único que ha criticado severamente este asesinato colectivo ha sido Macron—, está consiguiendo sus objetivos. Mantener a Estados Unidos en el cetro mundial y conseguir ser los virreyes de Oriente Medio, donde son los únicos que cuentan con la bomba atómica y el apoyo inestimable del país militar más poderoso del mundo.

Mientras tanto, hombres, mujeres y niños palestinos siguen siendo asesinados por intentar vivir en un pedazo de tierra cada vez más pequeño, más aislado, más vigilado y sin futuro. Eso sí, se comenta como algo posible otorgar el premio Nóbel de la Paz a Trump. No me extrañaría nada. Y es que, por desgracia, este es el mundo en que vivimos. Un mundo donde mandan el dinero y el poder militar. ¡Vaya mierda!

Salud y República

07 abril 2017

Donald Trump y su juego preferido: la guerra

Pues sí. Trump cogió su fusil, y es que jugar a la guerra le gusta más que a los chivos la leche. Ya lo había anunciado, y ya se estaba esperando. El momento ha llegado. Sus hechos hablan por él mismo. A pesar de que USA es el primer país en gastos militares, Trump ha aumentado el presupuesto en más del 9% a costa de inversiones sociales. Su objetivo es claro y ha sido anunciado a bombo y platillo. El “América first” para él y su gente es demostrar a costa de lo que sea, también de muertos, que son el país “number one” en poderío militar.

Ojo por ojo y diente por diente. No importa saltarse la Comunidad Internacional, no importa que se haga de forma unilateral. Es importante también que todos sepan que Trump y los yanquis están por encima de cualquier acuerdo internacional. La ONU, la OTAN y el Sursuncorda no pueden parar la ambición estadounidense, sólo les queda someterse al poder militar de la Gran Potencia.

No es seguro que haya sido el canalla de Bashar al-Ásad el autor del tremendo asesinato de población civil con bombas químicas, pero aunque lo hubiera sido, atacar sin el respaldo internacional es una acción ilegal de difícil consecuencias. La ley del Talión nunca ha sido la solución. Había que haber apostado por una comisión de investigación internacional para poder castigar al autor. Arreglar con más muertos y más niños muertos un asunto criminal no es la solución.

Hoy el Estado Islámico está aplaudiendo esta acción, esta ayuda. Trump ha conseguido ponerse, sin quererlo, al lado de los terroristas, los que luchan contra el tirano sirio. Hoy
el terrorismo criminal Daesh está contento. Ha conseguido lo que probablemente quería.

Por cuenta propia ha iniciado una acción que ha colocado a USA y a sus aliados en contra de la otra gran potencia: Rusia. Y ha puesto en peligro el equilibrio internacional, con Putin y Trump, dos enajenados, como árbitros de la paz

Ahí están los que han apoyado sin ambages el ataque: Arabia Saudí (sabido es que están al lado de los terroristas), Israel (que busca mantener y aumentar el apoyo yanqui al conflicto con Palestina) y el Reino Unido (que cada vez está más fuera del concierto europeo y buscan arrimarse más a los yanquis para huir de la soledad con que el Brexit le puede dejar).

La actuación de los países europeos, incluida España, ha sido la bajada de pantalones, pues aunque hablan de que es necesario el soporte internacional, en el futuro, aprueban la medida ilegal, sin que les de vergüenza su mamporrismo. No se atreven a la mínima crítica sobre Trump, no vaya a ser que les convierta en enemigos. Y, en estos momentos, habría que preguntarse para qué sirven las instancias internacionales.

Las leyes hay que cumplirlas siempre, dicen por ejemplo, desde nuestro gobierno a los grupos independentistas, en relación al posible referéndum. Sin embargo, consienten sin rubor que Trump se salte los acuerdos internacionales y como mucho hablan de que los cumpla en el futuro. ¿En qué quedamos?

Todo sin olvidar que los barcos desde donde se han disparado los misiles yanquis tienen su base en Rota. Ya es hora de que desaparezcan estas bases americanas de nuestro territorio, que no hacen sino ponernos en peligro como copartícipes, aunque sea de forma pasiva, de estas acciones bélicas.

No, la solución no es la guerra. Hay que empezar, antes de que sea tarde a reivindicar una paz que está en peligro y a salir, si fuera preciso, de nuevo a las calles para volver a dejar claro que no estamos por ninguna guerra, luego puede ser tarde.

¡¡NO A LA GUERRA!!

Salud y República

05 marzo 2017

Trump y Cospedal se parecen

No es una exageración, aunque parecerse al presidente cavernícola de USA sea sobrepasar las líneas mínimas de la decencia y la democracia. Pues bien, hay un aspecto en el que, ‘casualmente’, Trump y Cospedal coinciden. Y no es moco de pavo.

Me refiero al incremento en los gastos de defensa. Es verdad que Trump ha dicho abiertamente que aumenta estos gastos para ganar guerras, mientras que Cospedal, calladita, no se atreve a tamañas barbaridades.

El aumento del presupuesto que pretende Cospedal es del 30%, mientras que el mundo se ha escandalizado porque Trump lo quiere hacer en un 9%. Y, sin embargo, sólo se habla de éste último incremento.


Trump es un tipo que se ha tomado la presidencia de EE.UU. como si fuera un ‘reality show’. Un juego donde sus decisiones criminales forman parte de una contienda en la que él quiere ser el gran vencedor, cueste lo que cueste, incluyendo la eliminación de los demás contrincantes.

Cospedal lo hace por ambición política, por atraerse a los militares, a los que les quiere regalar juguetitos que les entretengan. Ella cree que así será elogiada por ellos y por todos los belicistas de este país, y eso la pone, y llena su ego de soberbia sobrenatural. Pero también está tratando de combatir, al conseguir este incremento, a su contrincante en el PP, la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, con la que tiene una contienda interna de poder. Naturalmente, a costa de recursos públicos.

Y, este exagerado aumento, lo hace además sin decir de dónde pretende que se saque el dinero, para eso está Montoro que sin duda aplicará los recortes que sean necesarios para obtener los 2.100 millones de euros que pretende subir el ministerio de la Duquesa del Finiquito en Diferido. Y, todo esto, en un año donde ya se van a recortar 5.000 millones, por imposición europea.

Trump, al menos, ha sido mucho más transparente, porque todo el mundo sabe de dónde quiere sacar esos 51.000 millones de euros. Se cargara el ‘Obamacare’, disminuirá muy sensiblemente los gastos al Tercer Mundo, también los destinados al Medio Ambiente y eliminará la mayoría de los gastos sociales –que ya eran mínimos— para atender a los más necesitados.

Mientras, la Condesa de los Tres Cargos (ministra, presidenta pepera de su Comunidad y secretaria de organización del PP) hace regalitos a sus muchachos militares, vaciando un poco más los recursos de las partidas sociales, y además confirma, con gran desparpajo, que cumplirá el objetivo de la OTAN --que le ha exigido Trump a Rajoy--, que se traduce en un aumento de gastos militares de 12.000 millones de euros, en los próximos años.

Eso sí, sin despeinarse y con la mantilla puesta, que para eso se trata de un acólito del nacional-catolicismo. Y además “trumpera”.

Salud y República

08 febrero 2017

Rajoy: monaguillo de Trump

Ayer Rajoy habló con Trump. Como suelo ocurrir con todo lo que hace el ‘gran líder’ español, lo que ha transcendido de su conversación con el abominable hombre americano ha sido poco, pero lo suficiente para sacar conclusiones.

Resulta que, según dice, se ha ofrecido para ser mediador entre Trump y la Unión Europea o la Comunidad latina. ¡Y me da risa! Rajoy de mediador. Para ser mediador hay que ser alguien capaz de --desde una posición neutral--, tratar de hacer fluir la relación entre dos partes con intereses opuestos. Y ahora Rajoy, el hombre que ha estado durante su legislatura con mayoría absoluta, sin mediar ni con su propio partido, quiere decirnos que es capaz de mediar. Creo que se equivoca de palabra, quizá quería ser “medrador”.

Un personaje que se ha arrodillado ante la lideresa europea, Merkel, a la que ha servido como un vasallo, como un correveidile, esperando impaciente sus órdenes, a la que ha ayudado como monaguillo a costa de los ciudadanos españoles.

Un tipo que ha dejado crecer el problema en Catalunya sin mover un dedo y utilizando los estamentos judiciales en vez del dialogo, resulta que ahora quiere ser interlocutor de Trump. Imposible, se parece más a un Aznar ante Bush que a un Kofi Annan. Y es que hasta ahora no ha sido capaz de hacer la minima crítica al presidente americano más contestado de la historia, como han hecho sus colegas de Australia, Canadá, México, Francia o Alemania, entre otros países.

Nos quiere tomar el pelo, lo que quiere es ponerse de su lado, servirle de correa de transmisión de su ideología. En definitiva, tampoco esta tan lejos de los muros de protección contra inmigrantes –recordemos las vallas de cuchillas— o que España ha recibido unos 1000 refugiados cuando se ha comprometido a recibir 17.680.

En fin, debería dejar de tomarnos por tontos. No ha movido un dedo a favor de México, desde que Trump ha despertado a la bestia, y eso que si supiera un poco de historia, debería conocer que hace cerca de ochenta años México fue el país que más españoles refugiados recibió y ayudó, cuando un dictador genocida –del que, por cierto, él no ha renegado— los perseguía a muerte. Claro que él, como siempre: “no sabe, no contesta”.

Lo único que ha sabido hacer es someterse a los poderosos --los bancos, las grandes empresas, los políticos de las grandes potencias-- y servirlos con fervor contra los más necesitados. Y ahora viene a decirnos que quiere ser un interlocutor válido. ¿Habrá quien se lo crea?

Sólo nos faltaba que se pusiera de alfombra de Trump y fuera su fiel escudero como hizo Aznar con Bush. Porque con un tipo tan loco como el presidente yanqui y un monaguillo tan fiel como Rajoy quién sabe dónde podríamos terminar y no quiero acordarme de la foto de las Azores y de Irak.

Salud y República

22 enero 2017

Y Trump cogió su fusil

Un energúmeno ha sido proclamado presidente de EE.UU. Ésta es la democracia yanqui. ¿Se puede perder una votación cuando se obtienen tres millones de votos más que el contrario? Pues sí, en EE.UU. sí. Ya saben, el ejemplo de democracia por excelencia. Así nos va.

Y no ha sido la primera vez, recordemos que Bush hijo también ganó con menos votos que Al Gore. Lo que demuestra que es un sistema perverso. Al igual que ocurre en España, no todos los votos valen lo mismo, depende de donde se vota.

Así ha ganado este tipejo, homófobo, misógino, xenófobo y dictador. Un tipo cuyo mérito principal es ser multimillonario y un empresario de dudoso éxito. Un individuo que antes de llegar al poder se ha enfrentado con la mayoría de colectivos minoritarios, con los medios de comunicación y con países como China, mientras ha mostrado un acercamiento a su enemigo eterno: Rusia.

No ha engañado a nadie, él siempre ha sido así. Y no cambiará, de ahí su peligro. Cuando mostraba su actitud chulesca dentro de su partido, se decía: cambiará cuando sea candidato. Después cuando ha sido candidato, se comentaba, si gana –nadie lo pensaba--, no podrá hacer lo que dice. Y apenas ganó, continuó con sus formas agresivas y despectivas hacia los demás. Muchos, han seguido diciendo que, una vez que fuera investido presidente, cambiaría. Pues bien, lo primero que ha hecho ha sido firmar para acabar con el Obama-care y hacer desaparecer en la página de la Casa Blanca, los temas prioritarios de gobierno yanqui relativos a: derechos civiles, cambio climático, reducción de violencia por armas e inmigración, entre otros.

Todo esto adornado con unos golpes de pecho y unas llamadas a su dios, con el que dice tener una línea directa que le puede ayudar a llevar a cabo todos los desaguisados y todas las afrentas que ha anunciado. Porque no, Trump, por desgracia, no va a cambiar. Él ha demostrado ser como es y si nadie se lo impide seguirá caminando por ese camino contranatural de chulería y prepotencia que ha anunciado.

Ayer, más de medio millón de personas en Washington convocadas por asociaciones de mujeres, se manifestaron contra el nuevo presidente, mientras que otras decenas de miles lo hicieron en otras ciudades estadounidenses y de otros países.

A este tipo será difícil pararlo, su creencia en que está apoyado por la mano de su dios, y su soberbia desmedida, que le hace creerse superior a todo el mundo, junto a sus ideas retrógradas decimonónicas, sólo se podrá combatir con un enfrentamiento estudiado –eso es lo único que él entiende--, con contestación clara contra sus políticas y actuando unidos contra quien quiere imponer su supuesta superioridad con agresividad y contundencia. Sólo con una respuesta unida donde vea peligro ante sus osadías, se podrá luchar contra sus decisiones. La unión, dentro y fuera de USA es básica ante los ataques que propugna el nuevo presidente. Hay que empezar a buscar contrarios dentro de sus propias filas, los republicanos, para que, en caso necesario, pueda llevarse a cabo un ‘impeachment’.


Es verdad que Hillary representaba el establishment, pero lo de Trump es mucho más grave, porque desde el establishment, del que se ha valido para sus éxitos, quiere actuar contra el propio sistema.

Se trata de la demostración del más puro populismo que con el poder que tiene puede llevarnos a una tercera guerra mundial o a la destrucción global del planeta. ¡Mucho ojo! Seguir pensando que es simplemente un bocazas y que no llevará a cabo lo que ha prometido, puede dejarle el camino expedito para lograr sus desvaríos. Empecemos, desde nuestra pequeña parcela, a demostrarle que el mundo no se rinde, no vaya a ser que lleguemos tarde.

Salud y República 

12 noviembre 2016

La familia y la marca Trump se hacen con USA

Pues si, probablemente desde enero, fecha en la que el gran patriarca Donald “duck” Trump ascenderá a los cielos, la historia de los EE.UU. pasará a ser la historia de la familia Trump y de su marca.

Recordemos aquella familia Trapp, cuya historia fue escrita y después dio origen a varias películas, entre ellas: La familia Trapp y Sonrisas y lágrimas. Estos fueron refugiados que huyeron a Italia, por disensión con los nazis y de allí embarcaron a EE.UU. Pues bien, la famila Trump hará lo contrario, es su antítesis. Trump lo que ha dicho que hará será negar la entrada a refugiados y a inmigrantes a “su casa”.

De los cinco miembros que el nuevo presidente yanqui ha elegido para hacer la transición de poderes, tres son hijos suyos, un cuarto es su yerno, cuatro son congresistas y cuatro amiguetes (millonarios empresarios, por supuesto) .Esto en mi pueblo se llama nepostismo y demuestra el interés de este energúmeno en que USA, pase a ser algo más de la marca Trump. Esa marca que le ha llevado al estrellato.

Demuestra, sin duda, que quiere manejar el país como si fuera otra empresa más de su dominio. Confundiendo, a sabiendas, lo público con su propiedad. Lo que hace pensar en una dictadura que sólo podrá ser frenada por un senado y un congreso con mayoría republicana y por un Corte Suprema que está a punto de conseguir también la mayoría republicana. ¡Todo republicano!, del mismo color, por lo que, seguramente será un coladero para la mayoría de las leyes de Trump, esas leyes que pueden desdibujar lo poco hecho por Obama en el terreno social, empeorar sensiblemente la situación de los más necesitados y de las minorías, y llegar a poner en peligro la paz mundial.

Trump y USA se confundirán durante el mandato del capo-presidente. Para Trump, USA será otra empresa más. Y tratará a los demás políticos como sus empleados, y a los ciudadanos como clientes ajenos a lo público. Esa será su forma de hacer política. Ha empezado demostrándolo al nombrar a un tercio de los miembros (3 hijos y un yerno) para efectuar la transición presidencial. Intenta ser más que un presidente, un “padrino” al que todos han de tener miedo y venerar. Tal cual ha dicho que se comportará y tal cual está empezando a comportarse.

De manera que agarrémonos los machos, americanos y de otros mundos, porque la primera potencia del mundo no sólo será egoísta, que ya lo es, no sólo tratará de imponer su poder, que ya lo hace, además nos querrá ver arrodillados y pidiendo árnica para subsistir. Todo lo que esté fuera de la marca Trump y sus tropelías será combatido y severamente castigado.

Y a este país lo ponen de ejemplo cuando se habla de democracia. ¡Qué pena! ¿Qué pensarían aquellos griegos que la inventaron si levantaran la cabeza? Lo llamarían dictadura plutocrática.

Salud y República

09 noviembre 2016

Trump, Presidente: ¿A dónde va este mundo?

Pocos lo creían, yo tampoco. Y lo ha conseguido. Un tipo capaz de meterse con las mujeres, los inmigrantes, los homosexuales, los negros y otros colectivos ha conseguido llegar a lo más alto. ¿Qué nos está pasando?

Ha cabalgado con el viento en contra, con insultos y desvaríos, con mensajes propios del siglo XIX, en contra de muchos de los suyos y, sin embargo, ha alcanzado la meta. ¿Qué le pasa a un pueblo capaz de votar a un energúmeno como éste? Está enfermo.

Lo más grave es que no es él solo. El mundo está enfermo. Un mundo donde reina la insolidaridad, donde se deja morir a los más débiles, donde mandan poderes que no se someten al voto popular. Países donde se vota a políticos corruptos y propiciadores de la desigualdad como en España, o a fuerzas fascistas en auge como Francia, Holanda, Dinamarca o Grecia. O se vota a personajes ridículos y lamentables como en Italia (Berlusconi)…

Se sabe qué está pasando pero no se termina por encontrar el porqué. De la causa se habla en términos generales, que si la crisis económica, que si el populismo, que si el cambio de valores, que si la incultura, pero la Izquierda sigue sin reaccionar.

Desgraciadamente, se apunta poco a la otra parte, la que está perdiendo las batallas, en Europa, en America Latina y ahora en USA, las fuerzas políticas que están tomando el poder, democráticamente, son claramente de derechas. Conservadores, neoliberales, fascistas o una mezcla de todo eso, con algo en común: el nacionalismo exacerbado.

¿Y dónde está la Izquierda? Hablo de la izquierda de verdad, no de la falsa izquierda. Si hoy Trump es presidente del país más poderoso del mundo es también porque su adversaria, Hillary Clinton, no sólo no es progresista, sino que simplemente era la encarnación del sistema que existe, el que nos ha llevado a tantos fracasos. Muchos americanos entre dos opciones malas han elegido la que estaba más lejos de lo convencional, de las instituciones, de lo que se llama el establishment.

Hoy es un día triste, otro más. Día tras día, elección tras elección, desde la Izquierda vamos perdiendo batallas, camino de perder la guerra final, camino de un mundo donde detrás del elemento nacionalista más egoísta se esconden actitudes totalitarias que olvidan la cooperación, la solidaridad y, por tanto, la democracia.

Estamos dejando un mundo desastroso para los que nos siguen. Hoy estamos en manos de un poder invisible (los Mercados, los Poderosos, El Sistema) que nos abofetea y nos está destruyendo democráticamente. O nos ponemos las pilas para encontrar respuestas, porque las que hemos dado no sirven, o dentro de poco estaremos sepultados por regímenes que desprecian la democracia y los derechos humanos. No podemos perder más tiempo, está en juego la supervivencia de la Democracia. Ni más ni menos.

¿Qué hacer? Es hora de encontrar las razones últimas de lo que ocurre, entre ellas la incapacidad de la Izquierda de dar respuestas que sirvan, y la necesidad de encontrar las soluciones que no ahonden más en dónde más nos duele. O reflexionamos entre todos y encontramos soluciones, o estaremos condenando a las sucesivas generaciones a volver a revivir la primera mitad del siglo XX, que más vale no recordar.

Y, ahora, con su permiso, me retiro a cabrearme y reflexionar. Estoy de luto.

Salud y República

09 octubre 2016

La discriminación y la violencia de género siguen muy vivas en el mundo

Pues sí, a pesar de estar con el siglo XXI a cuestas y con lo que ha llovido, hoy todavía se pueden encontrar demostraciones graves de misoginia en muchas partes del mundo. La igualdad de géneros es una ilusión incumplida.

No es extraño que un tipo como Trump presuma de llamar perras a las mujeres y de tener un encanto incontenible que las pone en sus brazos. Es un tarado insoportable, capaz de estar a favor de todas las fobias: homofobia, xenofobia. Lo grave no es que haya un loco misógino, sino que le puedan votar cerca del 50% de los ciudadanos del que dicen ser el primer país del mundo.

Hay otros ejemplos que pueden servir para explicar que avanzamos poco, si es que lo hacemos, en la lucha contra la violencia de género. Desde luego, las religiones son activos desencadenantes de discriminación activa. La católica, ahí la tienen, no permite que las mujeres puedan actuar en los oficios, salvo de forma pasiva, y desde luego las encasilla en el escalafón, destinándolas a ser las servidoras, no ya de dios, que según su creencia sería lógico, sino de los sacerdotes, los machos de la secta. Y ahí siguen.

Y qué decir de los musulmanes, donde la mujer está destinada a tener un papel social muy inferior al varón, quedando relegadas en todas las decisiones importantes, incluso de las suyas propias. Las obligan a ser vírgenes, antes del matrimonio, so pena de lapidación –no es el caso de los varones que pueden llegar a practicar la poligamia sin ningún prejuicio--, a estar condenada a cuidar del varón y de los hijos, a vestirse con el velo y a depender de forma absoluta de su padre, su marido o su hijo, dependiendo del caso, aboliéndole su libertad y dejándola al amparo de un “ser superior” que le dirige cualquier aspecto de su vida.

En Irán, por ejemplo, no dejan entrar a ninguna mujer que no tenga cubierto todo el cuerpo, salvo la cara (menos mal que las dejan respirar). Y este precepto sirve también para las mujeres que visitan Irán. Me duele y me jode que suceda, pero si yo fuera mujer jamás iría a Irán, donde me dicen cómo debo vestirme para poder entrar en el país.

De hecho, la campeona de ajedrez de USA, ha decidido no participar en el campeonato del mundo femenino que se celebrará en Teherán el año que viene, porque de hacerlo debería colocarse un hijyad y acudir donde las mujeres viven subyugadas por los hombres y tratadas como ciudadanos de segunda clase. Lo grave es que ninguna de las federaciones nacionales de los 131 países que participan se ha opuesto a que Teherán, con sus restricciones, sea la sede del campeonato. Y es que la gran mayoría (más del 90%, de los componentes federativos son hombres.

Y España tampoco es una excepción. Seguimos sin poder parar esa sangría terrorista que condena a muerte a más de 60 mujeres todos los años (en los últimos trece años han sido asesinadas 860 mujeres, más de los asesinados por ETA en 51 años). No hay decisiones políticas que permitan bajar esta cifra, donde los recortes de los últimos años también han afectado a los recursos de la lucha contra esta lacra. La política también se mueve despacio, muy despacio, a la hora de tratar de solucionar este terrorismo.

La solución debe empezar en las escuelas, la educación igualitaria es absolutamente imprescindible, no puede haber ni hombres, ni mujeres –que también las hay--, que no sientan este problema como suyo, y la colaboración de toda la sociedad es importante. Si no vamos todos en el mismo barco, los Trump, los gobernantes islamistas, las religiones, los machistas recalcitrantes de todos los sitios seguirán colocando en la cúspide a hombres por el mero hecho de serlo, que permiten un mundo misógino.

Salud y República