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¡Otro gobierno de armas tomar! Más gastos militares
19 marzo 2018
Para Defensa (otros diez mil millones): sí, hay dinero
05 marzo 2017
Trump y Cospedal se parecen
30 agosto 2015
Las mentiras del presupuesto de Defensa
Lo del presupuesto del gobierno del PP viene siendo una burla desde que gobiernan en mayoría absoluta. Ellos acuerdan unas cantidades y luego se las saltan y les basta aprobar créditos extraordinarios o ampliaciones de créditos sobre lo aprobado para aumentarlos, o simplemente no gastar en las partidas sociales que sirven de reclamo pero que no son de su agrado.
El caso más claro es el del presupuesto de Defensa. Un presupuesto que se aprueba a sabiendas de que no tiene nada que ver con lo que se va a gastar. Así, este gobierno pepero presume de contener los gastos de Defensa y lo que hacen es que los ocultan para disimular y luego gastan lo que les viene en gana.
Por ejemplo, en los presupuestos de 2015 aprobaron para Defensa la cantidad de: 5767,77 millones de euros, pero esto es lo que viene asignado en los presupuestos como gastos de Defensa, sin embargo el total de dichos gastos es de 23.374 millones de euros, pero el 74% de dicho presupuesto está asignado en partidas ajenas a Defensa.
O sea jugar a la guerra, a pesar de que pertenecemos a la OTAN y eso debería colmar los deseos bélicos de nuestros queridos gobernantes, nos cuesta la friolera de más de 23.000 millones. Eso sí, para evitar el escándalo, sólo una pequeña parte el 26% (5767 millones) se aprueba como gastos de Defensa, mientras que el resto (17,230 millones) está distribuido entre varios ministerios (Presidencia, Agricultura, Sanidad, Medio Ambiente, Cultura) y asignaciones de otro tipo como gastos extraordinarios y fondos de contingencia.
Y además de engañarnos como a chinos escondiendo la mayor parte del presupuesto fuera de Defensa, nos toman el pelo, puesto que año tras año, se aprueba una cantidad a sabiendas de que en el verano se va a aumentar, puesto que es insuficiente. Y entonces, a golpe de decreto, este gobierno incrementa el presupuesto con créditos extraordinarios y ampliaciones, de tal forma que desde 2012 los presupuestos relativos a Defensa han venido aumentando de media un 35% sobre las previsiones. ¿Alguien se imagina a Montoro y Rajoy admitiendo una desviación de presupuesto en Sanidad o Educación de ese calibre?
Comprar avioncitos, jugar a mandar soldados a otras guerras y mantener un ejército innecesario de forma ociosa tiene prioridad a la hora de los recortes, puesto que aunque se recorta de cara a la galería, como una gran parte, el 74%, está asignado a otras partidas, y además se aumenta lo presupuestado todos los años, resulta que para mantener el déficit maldito, que nos imponen desde la Troika, tenemos que reducir otras partidas, como educación, sanidad o dependencia. Eso sí, los gastos militares no se tocan.
En fin, tenemos que mantener un presupuesto importante no vaya a ser que nos ataquen desde Andorra o Gibraltar y tengamos que defendernos. Y, mientras tanto, que nuestros queridos oficiales se mantengan en forma y se diviertan. Quizá por eso, para que no se aburran, les pagamos el mantenimiento de un campo de golf, entre otras lindezas, que nos cuesta 245.000 euros. Algo necesario para que nuestros militares de grado afinen su puntería.
Salud y República
12 marzo 2015
Morenés: un ministro machista de puerta giratoria completa
Este ministro de defensa tiene su aquel. Es un tipo de apariencia discreta, de los que mata moscas con el rabo sin aspavientos y con opacidad absoluta. De los que mantiene en una institución opaca, como el ejército, valores como “la omertà”.
En primer lugar, podemos afirmar –así ha ocurrido en los tres años del gobierno pepero y sucederá en éste también— que el primer engaño que nos sueltan, desde Defensa, es el presupuesto, puesto que se aprueban cerca de seis mil millones, pero teniendo en cuenta que algunas partidas de defensa van a otros ministerios y que además siempre se amplían créditos extraordinarios de importe que oscila entre 1000 y 3000 millones de euros, lo que ocurre es que el presupuesto que se aprueba queda lejos de lo que realmente se gasta, escondido en vericuetos y trampas más o menos legales, pero con el objetivo de que siempre parezca mucho menos de lo que es realmente.
Por otro lado están los acuerdos que España establece con otros países para vender armas. Así, aparte de varios países europeos, la España de Morenés vende armas a países como Venezuela –a pesar de las críticas que le hacen a este país— y a países totalitarios como son Marruecos o Arabia Saudí, o a países violentos y belicos como Israel, donde los derechos humanos se conculcan constantemente.
Y no sólo se venden armas a los países enunciados, además con gran desvergüenza por un lado se ataca constantemente, con mayor o menor razón, a un país como Venezuela, mientras que por otro lado a su presidente Maduro –alguien al que constantemente el PP pone de ejemplo de gobernante totalitario y sanguinario— le califica, de forma hipócrita, como “gran amigo”.
Y qué decir de su comportamiento con los desmanes que se producen en el ejército. Que se lo digan al capitán Luis Gonzalo Segura, juzgado por la Justicia Militar y condenado a prisión por denunciar la corrupción dentro de la institución. O lo acontecido en estos días, una desvergüenza total, en el parlamento, ya que a una denuncia por acoso sexual y laboral probado de una capitana a un teniente coronel, el ministro no sólo ha hecho caso omiso sino que acusa a la acosada de ensuciar el nombre del ejército, lo que denota un machismo recalcitrante ¡Hay que tener cara dura!
Pero esto no es todo. Se ha descubierto que este ministro que viene de una empresa de armas, Instalanza (ya engañó nada más ser nombrado ministro, diciendo que había dejado la empresa de armamento en 2009, cuando se ha demostrado que ha estado de alta hasta dos meses antes de ser nombrado ministro) ha adjudicado 32 contratos a su antigua empresa, sin precisar ni la cantidad total que se ha adjudicado a Instalanza, ni si los contratos han sido adjudicados a dedo. Se sabe de algunos contratos de varios millones adjudicados de forma directa, sin concurso.
O sea que vino de esa empresa de armas y una vez ministro beneficia a la que era su empresa. ¿Qué lazos oscuros mantiene el ministro todavía con esa empresa para que la beneficie de esta forma? Un caso claro de puerta giratoria, y veremos si cuando termine su mandato de ministro no vuelve a Instalanza –me temo que sí— lo que cerraría el círculo de puerta giratoria completa.
En fin, otra más de este gobierno mentiroso y ocultista, otra más que demuestra cómo actúa. Y en concreto, este ministro lo que ha hecho es soltar dinero público a una empresa en la que él era consejero hasta ser ministro.
Ya está bien, este ministro incapaz de defender los derechos humanos dentro de su ejército, demostrando una insensibilidad y un corporativismo indigno, debería dimitir y así habría ocurrido en cualquier país de nuestro entorno, aunque ya sabemos el apego que los ministros de este gobierno tienen a sus sillones.
En fin, un ministro –otro más— capaz de mentir, de saltarse los derechos humanos, de favorecer negocios opacos, de defender a jefes militares acosadores y ferviente acusador de militares cuyo único delito es denunciar las vergüenzas que todavía existen en el ejército español. Una clara prueba de quién nos gobierna. Esperemos que por poco tiempo.
Salud y República
02 agosto 2014
Otra mentira más: los gastos militares
Es tremendo ver cómo nos engañan, y hay noticias que prueban esta desfachatez y apenas tienen cabida en los medios de comunicación. Este verano, otra vez, se ha consumado un hecho cantado, algo de lo que ya había escrito y que todo el mundo sabía, aunque muy pocos lo critican. El presupuesto de defensa vuelve a aumentar a sabiendas de que no era bastante su dotación presupuestaria.
Este suceso está ocurriendo durante varios años consecutivos. Como quiera que comprar armas está mal visto, sobre todo en momentos de crisis, nuestros queridos gobernantes presupuestan menos de lo que saben que van a gastar y cuando llega el verano, aumentan la dotación con un crédito extraordinario. Al margen de contabilizar gastos militares en otros ministerios para que queden camuflados.
O sea utilizan un crédito extraordinario en un gasto que para ellos es ordinario y que debería entrar en el presupuesto anual. Pero claro, no quieren explicar todo lo que se gastan en defensa y sin embargo se complacen siempre en informarnos que Defensa es uno de los ministerios que menos sube su dotación presupuestaria, escondiendo a sabiendas que durante el verano, o sea cuando menos interés político existe, en plenas vacaciones, año tras año, estos mentirosos aprueban un crédito extra para pagar sus caprichos armamentísticos.
Ya sé que dirán que es demagogia, pero me importa un bledo. Porque gastar, además de lo presupuestado en los tres últimos años (2012: 1800 millones de euros. 2013: 877 millones. 2014: 883), más de 3500 millones de euros (un 18% más de lo previsto) en comprar armas, en tiempos de crisis, cuando la mayoría de los ciudadanos lo están pasando mal y, francamente, no parece que existan riesgos bélicos que lo pudieran justificar, es una tropelía, una indecencia y una desvergüenza.
Pero ahí están, haciendo mal a sabiendas. ¿No se podría considerar prevaricación esto? Puesto que cuando hacen el presupuesto saben que luego lo van a aumentar y sin embargo, por no atreverse a anunciarlo, dejan un presupuesto irreal, por debajo de lo que consumen en armas.
Nos toman el pelo. Mientras que hay este año 44.000 estudiantes universitarios menos por el aumento de las matrículas, mientras que cada día aumentan los parados que no reciben prestaciones, mientras que la pobreza y la malnutrición infantil está en lo más alto de la Unión Europea, ellos siguen jugando a los soldaditos. Eso sí con dinero del contribuyente y sin razón alguna. ¿Acaso no podían dar mejor destino a estos miles de millones?
Y eso no es todo, porque el presupuesto oficial de Defensa deja fuera muchos conceptos que la propia OTAN afirma que son gastos militares, como:
- Gastos de las clases pasivas militares (Ocultos en la Seguridad Social)
- Gastos del instituto social de las fuerzas armadas (ISFA)
- Gastos de la Guardia Civil FRONTEX (Ocultos en el Min. del Interior)
- Gastos de créditos de Investigación y Desarrollo militar (Ocultos en el Min. Industria)
- Gastos aportaciones a la OTAN y a la UEO (Ocultos en el Min. de Exteriores)
- Gastos del servicio de espionaje: CNI (Ocultos en el Min. de la Presidencia)
Total, que entre lo que nos ocultan en otros ministerios y las ampliaciones de presupuesto que efectúan en verano, el verdadero presupuesto de Defensa se parece al que ellos aprueban como un huevo a una castaña. Y todo por no querer dar la cara, por la mala prensa que pueden tener los gastos militares para los ciudadanos. Y nosotros a tragar, ¡otra más!
O sea, menos faroles, que no nos vendan una BMW cuando realmente es un Vespino. Que digan claramente las cosas, ¿no hablan de transparencia? ¿por qué esconden una parte muy importante del presupuesto de Defensa? Mentirosos, ese es el adjetivo junto a insensibles e incompetentes que mejor les cuadra.
Lo que tienen que hacer es gastar menos de verdad y no vendernos la moto falsa. Estamos en crisis y lo notamos en Sanidad, Educación, Dependencia, Ciencia, Investigación y otras patas del Estado del Bienestar, mientras que los gastos de Defensa siguen aumentándose, aunque lo escondan como auténticos falsarios.
Salud y República
08 octubre 2013
Defensa, Iglesia e Instituciones Políticas los grandes beneficiarios de los presupuestos de 2014
Dicen que estos presupuestos son, de nuevo, austeros. Ya saben ustedes que aquí se maneja la austeridad para desnudar a unos –la mayoría--, mientras que unos pocos siguen vistiendo de lujo. Y, curiosamente, los beneficiarios son los mismos de siempre.
Al margen de la Casa Real, donde siguen sin contarnos cuánto es lo que nos cuesta, puesto que el presupuesto, que dicen que disminuye, no es sino una parte de los gastos, ya que hay otras partidas importantes que están dentro de las cuentas de distintos ministerios; los grandes beneficiarios que siguen chupando del bote y de los que apenas se habla son: Ministerio de Defesa, Iglesia Católica y algunas Instituciones políticas.
En Defensa nos pretenden engañar como a chinos. Resulta que todos los años dicen que baja un poco y, sin embargo, ya saben que luego allá por la primavera piden un crédito importante que aumenta el presupuesto. Así ha sucedido durante los dos años anteriores y ya han anunciado que sucederá el próximo. Nos mienten miserablemente y pretenden decir que baja el presupuesto. Podrían empezar por hacer volver, de una puñetera vez, a todos los soldados de Afganistán y de otros países y dejar de comprar cacharritos de guerra, incluso devolver algunos aparatitos que cuestan una millonada. Pero claro eso sería ciencia-ficción, a este gobierno le va la marcha bélica.
La Iglesia sigue recibiendo privilegios que le suponen la friolera de 11.000 millones de euros al año. Y eso en un país cuya Constitución dice que es aconfesional. Por cierto, estos millones se dan de acuerdo a unos acuerdos con la Santa Sede, donde, desde hace treinta y cuatro años, se dice que la Iglesia tiene que terminar autofinanciándose. Pero claro eso no lo permitirán nuestros queridos gobernantes que recortan en todo menos en lo que dan a la Iglesia.
La reforma de la Administración es un tema pendiente que el gobierno de turno dice que hay que hacer pero que nunca lo lleva a cabo. Ahí está un Senado que no decide nada, unas Diputaciones que cumplen funciones que podrían llevar las CC.AA y desaparecer y unos cuantos entes públicos que no sirven para nada, por ejemplo el Tribunal de Cuentas. Además de los entes citados y otros hay también privilegios que deberían cortarse. Por ejemplo, en los presupuestos de 2014, suben en mayor o menor medida –digo suben, cuando las partidas sociales bajan o casi desaparecen— privilegios de los diversos gobiernos y de los partidos políticos. Así, aumenta la partida destinada a coches oficiales, aumenta el número de personal de confianza –nombrado a dedo—, mientras no se suple a los funcionarios y se les congela el sueldo, aumenta la partida destinada a los partidos políticos –con la excusa de que hay elecciones europeas, cuando habría que evitar gastos electorales y utilizar los medios públicos—, y tantos otros gastos inútiles que deberían evitarse en las distintas administraciones y que siguen produciéndose.
En fin, mientras que la Dependencia queda con un presupuesto miserable, la Sanidad y la Educación sufren otro recorte grandioso, las pensiones pierden poder adquisitivo, todavía hay intocables en los presupuestos, intocables que mientras que no se toquen vemos que existen vergonzosos privilegios, y a la vez se siguen cargando, a marchas forzadas, los derechos sociales y laborales, y el Estado de Bienestar. Pero aquí no pasa nada. ¡A tragar!
Salud y República


