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16 mayo 2018

Trump y Netanyahu, genocidas unidos


Trump y su gobierno, con Netanyahu y el suyo, han demostrado lo que son. Genocidas que continúan la acción de los presidentes precedentes de sus dos gobiernos, con el fin de hacer desaparecer Palestina y exterminar a los palestinos en su tierra.

El caso de Trump es patológico, al igual de los que le votaron, puesto que los estadounidenses que le llevaron a la presidencia sabían cómo era y lo que había anunciado que iba a hacer. No ha engañado a nadie, por desgracia.

Todas las medidas que Trump está llevando a cabo –recordemos que sólo lleva 16 meses en el cargo--, son parte de su programa electoral. ¡Que no se lleven ahora a engaño! Está cumpliendo con sus promesas, aunque éstas sean acciones criminales que ponen en peligro la débil estabilidad mundial.

No sería justo decir que Medio Oriente antes de estos dos presidentes era una balsa de aceite. Desde 1947, los palestinos han venido siendo expulsados, cuando no exterminados de su territorio, sin que esta expansión sionista haya acabado hoy.

Desgraciadamente, la influencia judía –influencia económica— en Estados Unidos es mayúscula, su poder hace que ningún presidente en los últimos setenta años haya escatimado esfuerzos en ayudar a su aliado israelí en su afán expansivo. Son ya 87 las resoluciones de la ONU incumplidas por Israel, a favor de Palestina, con la ayuda de USA, lo que dice mucho de la inoperancia de la ONU y del poder israelí.

Lo que ahora ocurre es que con Trump, un psicótico irremediable, la cuestión se está convirtiendo en algo todavía más grave. De momento, siguiendo el camino que le ha encomendado su amigo Netanyahu ha decidido romper el pacto nuclear con Irán, cuando no existe ninguna prueba de que el régimen iraní estuviera incumpliendo el acuerdo. Lo que ha añadido más inestabilidad a la zona, ya de por sí en situación muy crítica.

Pero no se ha conformado con eso. Para calentar más los ánimos, para jugar –éste sería el verbo que deberíamos utilizar por su infantilismo criminal— a demostrar su poder, como rey del mambo, ha decidido cambiar la embajada estadounidense de Tel-Aviv a Jerusalén, lo que ha roto, unilateralmente, el acuerdo con los palestinos y ha provocado graves manifestaciones contra este cambio.

Unas manifestaciones que han demostrado una vez más, la brutalidad de los policías y soldados israelíes, que sin haber sufrido ni una baja, han saldado la operación contra los manifestantes con sesenta muertos y dos mil setecientos heridos palestinos.

Y no hay ninguna crítica ni arrepentimiento por parte de Israel, al revés, el genocida Netanyahu ha declarado que las únicas acciones válidas en la zona son las letales. Eso sí sólo en una dirección.

Y es que no cabe duda, Israel, con la ayuda de Estados Unidos y la pasividad de la mayoría de los países –el único que ha criticado severamente este asesinato colectivo ha sido Macron—, está consiguiendo sus objetivos. Mantener a Estados Unidos en el cetro mundial y conseguir ser los virreyes de Oriente Medio, donde son los únicos que cuentan con la bomba atómica y el apoyo inestimable del país militar más poderoso del mundo.

Mientras tanto, hombres, mujeres y niños palestinos siguen siendo asesinados por intentar vivir en un pedazo de tierra cada vez más pequeño, más aislado, más vigilado y sin futuro. Eso sí, se comenta como algo posible otorgar el premio Nóbel de la Paz a Trump. No me extrañaría nada. Y es que, por desgracia, este es el mundo en que vivimos. Un mundo donde mandan el dinero y el poder militar. ¡Vaya mierda!

Salud y República

30 julio 2014

Gaza: campo de concentración y de exterminio

Hoy, Gaza se está convirtiendo en un campo de concentración. El campo de concentración y exterminio más grande del mundo. Un lugar donde cada vez los palestinos tienen menos espacio, donde continuamente se ataca y bombardea a la población civil, donde no se respetan los mínimos derechos humanos. Donde los invasores, con el aval poderoso de EE.UU., sólo piensa en acabar con los palestinos. Da igual sean civiles, mujeres o niños. El exterminio ha comenzado.

Cada vez es más difícil la situación de los palestinos de Gaza, cada vez es más inexplicable la desvergüenza con la que la comunidad internacional mira hacia otro lado o trata de disimular pidiendo equidad en una atrocidad tan desproporcionada.

A pesar de la ONU (cada vez más ineficaz) y de sus resoluciones, el genocidio sigue produciéndose. Y lo que es más grave el Estado de Israel no parará hasta que no haya palestinos en Gaza, hasta haberlos echado o exterminado. Ese es el objetivo.

Bombardean y atacan escuelas, hospitales, centrales eléctricas. Bombardean y atacan edificios bajo protección de la ONU, a la que humillan, donde hay refugiados civiles. Amenazan con bombardearles sus casas y les hacen marcharse, sin saber dónde, con sus hijos y sus miserias, hacia el país de nunca-jamás.

Gaza campo de concentración y exterminio

AuschwitzSon ya más de 300.000 los palestinos que caminan errantes sin saber dónde ir, alejándose de los bombardeos para salvar sus vidas. Son casi dos millones los palestinos que se han quedado sin luz, al haber sido bombardeada la central que les suministraba energía. Son más de 1300 palestinos muertos y más de 7000 heridos fruto de esta operación bélica salvaje. De ellos, el 80% población civil. ¿Hay quién dé más?

Este crimen execrable habla de las distintas varas de medir. De como si el genocidio viene de los israelíes es porque deben defenderse, mientras que lo más grave contra los derechos humanos parece estar ocurriendo en Cuba y Venezuela. No, no hay excusa, los derechos humanos no pueden ser pisoteados en ningún lugar. Pero tampoco en Palestina, donde el gobierno israelí está cometiendo un genocidio continuo para conseguir sus propósitos sionistas.

Desgraciadamente poco puedo hacer pero al menos no quiero ser cómplice. No quiero callar ante este crimen contra la humanidad. Porque aunque me sienta impotente ante tan cruel atropello, quiero denunciarlo como lo que es: Un genocidio controlado.

Un día llegará, de seguir así, estoy seguro, en el que Gaza se visitará como hoy ocurre con Auschwitz y Treblinka, como el museo del horror, como la vergüenza israelí, como un lugar indeseable donde murieron miles de personas y muchos miles fueron condenados a la esclavitud y al desprecio constante, donde se condenará este genocidio y se expondrá como ejemplo de lo que fue una invasión cobarde, injusta e inhumana. Pero eso sí, ese día, también se recordará que los que en una ocasión fueron víctimas de un genocidio bestial, se convirtieron en verdugos criminales.

Salud y República