30 marzo 2018
Ministros nacional-católicos en pleno siglo XXI
24 julio 2017
¡Lourdes y cierra España!
03 junio 2017
Y la Iglesia sigue con sus trolas sectarias
17 marzo 2017
La Iglesia Católica para atrás como los cangrejos
27 marzo 2016
Semana Nacional-Católica, más que Santa
18 octubre 2015
A Cañizares le hubiera gustado ser Torquemada
Menos mal que no puede, pero seguro que le hubiera gustado emular a Torquemada de buen grado y de forma contundente. Y es que es un obispo de la vieja España, de los tiempos autoritarios, de dictadores en palio, de los que levantaban el brazo con la palma abierta.
Cañizares fue la mano derecha de Rouco cuando éste era el cardenal primado y capo de los obispos españoles (con eso ya es bastante, no sé si seguir, se puede entender todas las desvergüenzas que diga o practique). Junto a él representó, hasta hace pocos años, lo más rancio y casposo de la Iglesia Católica en nuestro país.
Ambos (Rouco y Cañizares), estoy seguro de que hubieran dado cualquier cosa por haber sido obispos en tiempos de Franco, y así haberle podido sujetar el palio y darle de comulgar a ese hombre “tan generoso y católico”, mientras, por otro lado, podrían confesar y dar la bendición a las víctimas del régimen, antes de que el garrote les atravesara el cogote.
De no poder ser como Torquemada, le hubiera gustado ser como los obispos nacionalcatólicos, el tal Plá Deniel o el cual Isidro Gomá, diligentes gestores de una Iglesia poderosa, cruel, clasista y franquista.
Pero él no ceja en el empeño. Sus prédicas siguen siendo tan trasnochadas como crueles, parecen sacadas de un pozo sin fondo, de un mundo insensible e insolidario.
Las declaraciones últimas –no voy a extenderme con sus sermones anteriores— son de una indignidad que no parecen venir de alguien a quien se le debería suponer que “el amor al prójimo” debería ser su principal principio.
Entre otras maravillas, el “buen” obispo ha dicho que los refugiados no son trigo limpio, que sólo unos pocos son gente perseguida, que son un caballo de Troya que podría destruir Europa. Como pueden ver un ejemplo de sensibilidad, de esa caridad cristiana que tanto solicitan a los demás. Una proclama contra la doctrina de su jefe Francisco. Recordemos que el Papa dijo que la Iglesia debería empezar por aceptar un refugiado en cada parroquia, en cada institución de su Iglesia.
Pero no se ha quedado ahí la cosa, con este hombre siempre hay más. También ha dicho que no ve más pobres que antes, a pesar de que los informes de Cáritas –que debería ser su ONG de referencia— no cesan de lanzar la alarma de que cada día hay más pobres. Y sigue añadiendo que no ve que haya más pobres viviendo debajo de los puentes (negando el tema de los desahucios).
Claro que Cañizares habla de salón. Y es que para ver si hay más pobres o si hay más desahucios hay que salir del Obispado y mirar. Y mirar a los pobres no es bonito y Cañizares no quiere ver cosas feas. Desde luego, él está seguro en el obispado, sin temor a ningún desahucio y comiendo bien y caliente lo que le venga en gana.
Por cierto, visto el revuelo que ha montado con sus manifestaciones, ha pedido disculpas, eso sí, echando la culpa al mensajero, pues según él son los medios de comunicación los que han exagerado la cuestión, cuando lo que se le critica no es un artículo, ni un editorial, ni una entrevista, han sido sus palabras, las que pronunció en una intervención suya en la Fundación Europa. Sus propias palabras.
Un obispo politiquero que no ceja en proclamar sus bondades ideológicas aunque ello vaya en detrimento de los objetivos de su ministerio. Pero es así. Los refugiados y los pobres que se pudran, el aborto un crimen, la pederastia un pecadillo sin importancia.
En fin, una alhaja, eso sí muy preocupado por su imagen, lo propio de un obispo. No hay más que verle con ese atuendo tan humilde, Una vestido de cola digno de la mejor novia aristócrata.
Salud y República
27 febrero 2015
Y el B.O.E. lo confirma: Dios existe y su negación es pecado. Amén
El martes pasado se registró en el B.O.E. el currículo de la asignatura de religión de la nueva ley de educación (LOMCE). Y, ¡milagro!, en el libro oficial del Estado apareció el Señor.
No sólo esta ley obliga a que la asignatura de Religión sea evaluable a todos los efectos (contará igual que Matemáticas, Sociales, Lengua, etc.), incluido a efectos económicos puesto que también contará para solicitar becas, pero ahí más. Mucho más.
Wert y sus muchachos, han conseguido que el BOE sea un libro que defiende a Dios, un libro divino, y de qué forma. Hoy podemos decir que hemos vuelto a conseguir nuestra gran ideología, la que reinó durante cuarenta años el siglo pasado: El Nacionalcatolicismo.
Algunos que tenemos cierta edad recordamos el famoso catecismo bien fuera el Ripalda o el Astete. Donde aprendíamos a la fuerza a conocer en profundidad la doctrina de nuestra impuesta fe. Y algunos ingenuos pensábamos que esa etapa estaba superada, pues no. Ahora los niños que se acercan y que eligen religión volverán a rezar en las aulas.
La cuestión está clara, cerrándose seminarios, con iglesias vacías había que volver a imponer “la verdad” a esa juventud alegre y descarriada. Hoy es alarmante que no haya vocaciones sacerdotales y que la edad media de los 19.000 sacerdotes en activo sea de 64,6 años. Vamos, ¡juventud, divino tesoro! Por todo ello hay que incidir y extremar la religión de forma que se vuelva a los años dorados del siglo pasado, a ver si se puede cambiar la tendencia.
Eso es lo que es la LOMCE, un caballo de Troya dogmático que se come una parte importante de áreas fundamentales para pensar y razonar, como la filosofía y las artes, en favor de los misterios de la religión. Porque lo importante no es la ciencia, ni la filosofía, lo importante son las creencias.
No echemos la responsabilidad a los obispos, ellos son así. La culpa es de nuestros políticos peperos que son más meapilas que la propia cúspide de la Conferencia Episcopal, y todo lo que les piden se lo dan con creces. Seguramente buscan una posible salvación en el otro mundo, a sabiendas de que la están cagando en éste. Cuanto más se bajan los pantalones nuestros peperos, más exigen los obispos. Ahora dicen que son pocas horas. ¡Hay que tener cara dura!
Y lo que es más bonito, todo esto pagado con el dinero de los paganos, de todos los ciudadanos sean o no católicos, quieran o no que se dé religión. O sea que los profesores los elige la Conferencia Episcopal y nosotros los pagamos. Por cierto, una cifra pequeña: 700 millones de euros. Total que ellos imponen el currículo, eligen al profesorado y nosotros aportamos nuestros impuestos (el total de dinero que recibe la Iglesia Católica en España, por todos los conceptos, es de 11.000 millones de euros, sin contar las inmatriculaciones de inmuebles, por arte de birlibirloque).
Mal está que paguemos lo que no queremos, pero es que, con notable desvergüenza, se ha llegado a contaminar –de forma divina, eso sí— al BOE. Un diario de Estado donde por primera vez se hace apología de Dios y supone su presencia y esencia como algo indiscutible, defendiendo el creacionismo. ¡Viva Adán y Eva! Por cierto que si usted quiere ser feliz, ahora ya no hay que dormir en Pikolín, sino que tiene que relacionarse con el Ser supremo, salvo que sea usted un pecador.
Y si no, fíjense en párrafos textuales del BOE:
La “profunda unidad y armonía de la iniciativa creadora y salvífica de Dios” se manifiesta en datos tan “evidentes” como que “las cosas, los animales y el ser humano no se dan el ser a sí mismos”. “Otro los hace ser, los llama a la vida y se la mantiene”, lo que es “signo de Dios, habla de Su existencia.”
“Dios ha creado al ser humano para que sea feliz en su relación con Él”
“El ser humano pretende apropiarse del don de Dios prescindiendo de Él. En eso consiste el pecado.”
En fin, que mientras que nuestro gobierno esté lleno de meapilas y chupacirios estamos condenados a mantener a la Iglesia Católica a todo trapo y a tragarnos sus diatribas, a los que pensamos de otra forma, y sus dogmas sectarios.
Salud y República
07 diciembre 2014
La Iglesia adoctrina a niños en el Valle de los Caídos
Les da igual. Ellos a lo suyo. Es verdad que la actitud del nuevo Papa, al menos con el tema de la pederastia, dentro de la institución, ha cambiado, pero la Iglesia sigue siendo ese dinosaurio, con mucho peso muerto sobre sus espaldas, con años de atraso, siempre llegando tarde.
Bien, pues si alguien creía que el nacional-catolicismo había pasado a la historia, se equivoca. Ahí están las distintas muestras de monumentos con su cruz y su recuerdo a los muertos victoriosos, y ahí queda la Conferencia Episcopal con obispos que demuestran día a día que el nacional-catolicismo pervive en connivencia con gran parte de los miembros del partido popular y de su gobierno, donde ministros, diputados y otros cargos institucionales pertenecen a las ramas más oscuras y extremas de la Iglesia, como son el Opus-Dei, los Legionarios de Cristo o los Kikos.
Y qué decir del discutido monumento de ‘El Valle de los caídos”, levantado con el sudor y la muerte de los presos republicanos para la gloria del asesino Franco, de José Antonio y de su victoria. Allí, donde millares de republicanos murieron con el pico y la pala, yacen en su tumba el dictador y el creador de la Falange.
Y lo que es más grave, hoy, cuando se ha pedido que este monumento sea un espacio de reconciliación, no sólo sigue siendo el sitio de reunión de lo más casposo y fachoso de este país sino que además tiene una escuela donde se adoctrina a niños.
Se trata de una escuela dogmática que está levantada sobre los muertos que la construyeron y que pretende perpetuar el nacional-catolicismo en las generaciones venideras.
Allí, hace unos años se rodó el documental ‘A la sombra de la cruz’, del italiano Alessandro Pugno, donde se puede ver qué tipo de educación inculcan los agustinos a niños de unos diez años.
Este documental (que se puede ver aquí) ha recogido escenas donde, por medio de monólogos, el educador, en vez de clases, da sermones y mantiene charlas individuales con las que alecciona al niño, sin dejarle pensar y dándole la respuesta en la misma pregunta.
De este documental nacional-católico se pueden extraer, entre las enseñanzas que se dan a los alumnos, verdades ‘ontológicas’, tales como:
Platón, con su filosofía, destruye la familia
El gobierno socialista anterior era un régimen comunista
Y para que no haya ni trampa ni cartón, voy a copiar textualmente cómo razonan con estos niños y cómo llegan a la conclusión de que dios existe:
"¿Si una persona dice que dos más dos son cuatro y otra dice que dos más dos son cinco, cuál tiene la verdad?" los niños responden a coro: "La que dice que dos más dos son cuatro" "Si una persona dice que de día ve el mar azul y otra dice que lo ve negro, quién tiene razón", continúa el sacerdote. "La que dice que lo ve azul", contestan los alumnos. ¿Si una persona dice que Dios existe y otra dice que Dios no existe, quién dice la verdad? Naturalmente, los niños responden que la primera, a lo que el cura añade una pregunta más: "Por lo tanto ¿la verdad existe?" Un "sí" unánime de los pequeños, que el religioso remata con un "y al mundo de hoy le falta creer en la verdad".
Como pueden observar un método racional y demostrativo de la existencia del ser supremo. ¡Hay que joderse! Y no se les cae la cara de vergüenza. Y estos son los que decían que la asignatura de ‘Educación para la ciudadanía’ era un medio de adoctrinar a los jóvenes.
Pues ahí siguen, con sus mentiras, sus privilegios, pagados con dinero público, mantenidos con nuestro dinero. Saben que poco a poco las iglesias se van vaciando, que la gente que les sigue cada vez es menos, pero ellos con la connivencia de los gobiernos del bipartidismo –más el PP que el PSOE, pero éste también—tratan de perpetuarse, adoctrinando a niños que todavía no han alcanzado la madurez para decidir por sí mismos. Les da igual, no van a cejar en su empeño aunque cada vez haga más frío en los seminarios y las iglesias parezcan cementerios. Y es que verdaderamente, en este país, es muy difícil matar a los muertos.
Salud y República




