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30 marzo 2018

Ministros nacional-católicos en pleno siglo XXI


No es ninguna sorpresa, ya lo venimos viendo durante años. Ellos son la continuación de la época más gris de este país, el franquismo. Y, aunque traten de disimularlo, hay momentos en los que no pueden evitarlo y, levitando, se manifiesta como son.

Y ahí los tienen, tan campechanos, tan del pueblo, tan carpetovetónicos, tan dinosaurios. Demostrando lo que son. Eso sí, creyéndose en posesión de todo el poder, con una voluntad de hacer lo que les venga en gana, a pesar de las leyes y de la Constitución, esa que tanto mientan y que tanto adoran cuando les conviene. Sí, con esa capa de impunidad que les viene con el cargo. Ministros impunes, por encima de la ley.

Los cuatro ministros chupacirios han demostrado en esta Semana Santa, como lo han venido haciendo en las anteriores, ese respeto por la Constitución, ese ejemplo de demócratas. Y lo han hecho, al cantar juntos y en unión de La Legión, en una procesión, el himno de ésta. Ya saben, ese que empieza con: “Soy el novio de la muerte”.

Y ahí estaban en Málaga, en primera fila, representantes de un Estado que en su Constitución se proclama aconfesional y, sin embargo como una actividad de su agenda ministerial, viendo que un cuerpo militar como La Legión participaba en un acto religioso. Y no sólo se han conformado con permitir ese ‘maravilloso momento’, es que además no han podido resistir la emoción y han cantado junto a sus amados legionarios su himno. Maravillosa escena digna de Berlanga, los ministros de Interior, Defensa, Justicia y Educación unidos bajo una bandera (por cierto, a media asta, por orden de la ministra finiquito). Un acto Educativo en Defensa de una Justicia Interior.

No se cortan un pelo, tienen bula, que para eso es Semana Santa, y la emplean en recordarnos que son impunes y que les importa un carajo lo que diga la Constitución. Por encima del bien y del mal está su nacional-catolicismo heredado, hoy más que nunca, con una bandera que hace juego con nuestra democracia, “a media asta”.

Su obligación, como bien han confirmado y siguen confirmando, nada tiene que ver con defender a su pueblo, sino a los grandes poderes, al Ejército y la Iglesia (por cierto una institución que recibe del Estado, según Europa Laica, 11.000 millones, entre subvenciones, exenciones, ayudas, impuestos no pagados y facilidades varias), unidos por la gracia de Franco, algo que todavía no se ha podido desatar. Y no, no asisten como creyentes, lo que no sería reprochable, sino como ministros, como poderosos personajes que permiten, aplauden y apoyan un acto, saltándose la aconfesionalidad de su amadísima Constitución. Y no sólo lo digo yo, ya se lo ha recordado el Defensor del pueblo, pero les da igual. Ellos van a por todas, que para eso son impunes.

Qué tristeza ver a estos carcas reaccionarios, altos representantes del pueblo, erigiéndose en unos perfectos meapilas que utilizan su poder en contra de lo que dice su ley de leyes. Una sensibilidad nacionalcatólica, uniendo ejército y religión, mientras que demuestran una absoluta insensibilidad con las víctimas del franquismo, de aquella detestable ideología. Son herederos de los torturadores, capaces de apoyar al novio de la muerte y olvidarse de las víctimas que defendieron el orden constituido hace ochenta años.

Doña Finiquito, a la sazón ministra de Defensa, esa que ha aumentado en 10.000 millones el presupuesto de Defensa, es la misma que nos ha dejado las banderas a media asta y que permite que los militares participen en más de doscientas actividades religiosas esta Semana Santa, la misma que ha ordenado un Plan General de Cultura y Concienciación de Defensa para que los niños de primaria, empiecen a saborear las virtudes castrenses y aprendan a cantar La Banderita. Esto sí que es cumplir la Constitución y ¡punto pelota!, que para eso son impunes.

Salud y República

24 julio 2017

¡Lourdes y cierra España!

Como es costumbre, algunos militares, guardias civiles y familias, con devoción constatada, fueron a Lourdes hace dos meses. Una peregrinación al año no hace daño. Y contentos, disfrutaron de unos días gozosos como premio a su inquebrantable fe.

Eso sí, como los pobres son pobres de solemnidad, este viajecito tuvo un aporte público de 73.000 euros. Una ayudita para que nuestras queridas fuerzas coercitivas pudieran pedir a su amantísima Virgen los milagros necesarios para que pasen esas estrecheces, que ha supuesto la crisis y que ha permitido que haya escasez de chalecos antibalas o coches que sustituyan a los actuales con más de 400.000 Km.

Convendrán conmigo que es una actitud coherente, que los recortes de Montoro los solucione un milagro de la Virgen de Lourdes subvencionado con dinero público. Y, no sólo se espera el gran milagro de los chalecos y los coches, además hay otro loable objetivo: la consecución de la vida eterna (¿pública?).

Al fin y al cabo, ¿qué son 73.000 euros, si con ese viaje se consigue que la tropa esté contenta? ¿Hay algo más barato, más coherente y más español que bailar una conga con el ‘Viva España’ de Manolo Escobar con dinero público?

Está claro que nuestros militares y guardias civiles bailando con sus mujeres y algunos curas (la perfecta comunión de nuestro querido nacional-catolicismo) esa conga españolísima han demostrado una hispanidad digna de encomio, que sin duda ensalzará el espíritu de la tropa, y recordará tiempos gloriosos como los de “Perejil”.

No creo que exista otra finalidad más acorde con el espíritu castrense que una excursión tan religiosa como ésta, tan patriótica y verbenera- Y si además es con dinero público, miel sobre hojuelas.

Los críticos –rojos y maleantes— aseguran que nuestras fuerzas del orden tienen fisuras decimonónicas y un gobierno dispuesto a demostrar que son parte de su esencia. Pero, qué menos que rezar a la Virgen del Rocio, conceder medallas a santos y vírgenes, tener un ángel que te aparca el coche y, entre otras lindezas, subvencionar viajes religiosos. Porque como todo el mundo sabe, no sólo la Justicia, también la aconfesionalidad de este Estado es un puro cachondeo.

Y para terminar, recordemos que mañana es el día de Santiago Apóstol, nuestro digno patrón, así es que finalicemos este escrito recordando que, ahora también la Virgen de Lourdes está de nuestro lado. Repitamos ese grito tan español, tan rimbombante y tan católico, pero hoy dirigido a la Virgen: “¡Lourdes y cierra España!”

Salud y República Laica

03 junio 2017

Y la Iglesia sigue con sus trolas sectarias

Mientras que los Cañizares de turno siguen criminalizando la homosexualidad o el aborto, desde sus tribunas, e incomprensiblemente a alcaldes como Kichi, de Podemos, les da por otorgar una medalla de honor a una virgen, la Iglesia Católica cabalga a sus anchas.

Los homosexuales proceden de familias desestructuradas, dicen y se quedan tan panchos, contrariando lo que dice su jefe el Papa Francisco. Pero les da igual, muchos jerarcas católicos de este país son más papistas que el Papa.

Y es que en vez de practicar aquello de ‘dar al Cesar lo que es del Cesar y a Dios…’ su afán totalitario les lleva a meterse en charcos de forma gratuita, eso sí, con el apoyo del gobierno, también con la pasividad del PSOE (que no ha movido un dedo para denunciar en cuarenta años los acuerdos con la Santa Sede) y últimamente con algún podemita alucinado por la Virgen del Rosario, siguen estando en el candelero con declaraciones y actuaciones sectarias y propias de un Estado Católico (Nacional-Católico) y no Aconfesional.

Lo último, si no fuera porque la cosa es seria y puede haber quien se lo crea, sería para partirse de risa. Me refiero a la Memoria Anual de Actividades de la Iglesia Católica en España. Esta Iglesia, con aquello de que la fe es lo importante y lo que mueve montañas, se aleja constantemente de la razón, dejando que su mente calenturienta siga más en la alquimia que en la física, en la astrología que en la astronomía, en el curanderismo que en la medicina, en la Inquisición que en la Justicia. Ellos son así. La razón es algo secundario, lo importante es creer. Los datos no son sino obstáculos en su camino al más supino sectarismo y por lo tanto no son importantes. Lo importante es lo que ellos –los prebostes católicos españoles— piensen, digan o hagan.

Es curioso leer esta memoria anual, porque es un informe donde no hay datos, sino opiniones, donde se aseguran cuestiones que no se demuestran y donde las falsedades, en aras de una autoridad --para quien se la crea— investida por ellos mismos, los obispos se crecen hasta llegar a afirmar cuestiones indecorosas, perniciosas y falsas.

Por ejemplo, este informe asegura que ‘la formación católica en los colegios genera grandes beneficios, como reducir la criminalidad, las diferencias sociales y mejorar la salud’. Eso sí, sin un mal dato, ni tan siquiera falso, que confirme esa realidad.

No me dirán que no es de coña. Cómo se obtiene el dato de reducir la criminalidad, y cómo el de la disminución de las diferencias sociales. Y qué me dicen de la mejora de la salud. ¡Qué barbaridad! ¡Qué insensatez! ¡Qué irracionalidad más irracional!

Por si lo anterior fuera poco, se empeñan en decir que la Iglesia aporta mucho más de lo que recibe de recursos públicos. Hay que tener jeta. No sólo nos mienten sino que además nos vacilan. Después de que la Iglesia recibe, según Europa Laica, 11.000 millones de euros anuales, quieren hacernos creer que ellos aportan mucho más (hablan de un 138% más, no me dirán que no es manipulación absoluta).

No se conforman con nada. Están acostumbrados a recibir y a poner el cazo y a decir que ellos devuelven más. Tenemos un ejemplo clásico, el de Cáritas, ahí están esos obispos que no hacen sino defender a Cáritas como algo suyo y resulta que lo que la Iglesia subvenciona a esta ONG es el 2,5% de su presupuesto. Eso sí, presumen como si fuera el 100%.

Cuentan medias verdades o falsedades plenas y las repiten, ya conocemos esa táctica. Pero ahí siguen, cada vez con menos seguidores, con menos vocaciones pero mantienen su influencia gracias a los recursos públicos que nos quitan. Y el Laicismo lejos, todavía lejos de nuestras instituciones.

Salud y República 

17 marzo 2017

La Iglesia Católica para atrás como los cangrejos

Basta observar cómo ha quedado la nueva composición de la Conferencia Episcopal, para darse cuenta que la Iglesia Católica marcha como los cangrejos. Ahora resulta que ha sido elegido como vicepresidente un obispo que fue expulsado por el propio Papa de su puesto en Roma, y que de forma sorpresiva ha sido rescatado como segundo hombre fuerte de la CEE (Conferencia Episcopal Española). Se trata del ínclito Antonio Cañizares, obispo homófono, machista, xenófobo, conservador a ultranza e inquisitorial de espíritu.

Cañizares marcó con el abominable Rouco Varela un periodo de intransigencia y de políticas despectivas contra sectores débiles de la sociedad. Se dedicaron a hacer política, olvidándose de aquello de “dad al Cesar lo que es del Cesar, y a Dios lo que es de Dios”. Su constante injerencia en temas políticos y su apoyo al pensamiento más rancio y conservador ha hecho de su figura, un obispo de otros tiempos y, desde luego, muy alejado de la doctrina que pretende imponer el Papa Francisco, tratando de erigirse en su contrapoder. Es “más papista que el Papa” y su Iglesia no pasa del siglo XIX.

Es uno de esos obispos –muy frecuentes en España--, que están obsesionados con los menores, el sexo, los gays, las mujeres, los inmigrantes, el aborto y el matrimonio homosexual. Y se afana en hacer de sus homilías, discursos ofensivos y en contra de leyes aprobadas. Olvidándose de que vivimos en un Estado aconfesional, donde la religión no puede ni debe interferir en la vida política.

Basta ver su pasado para darse cuenta de quién es este tipo. ‘Por sus palabras –y por su vestimenta-- lo conoceréis’:
·        “Organismos e ideologías, como la de género, se están uniendo para destruir a la familia. 
·        “No podemos tolerar que la más insidiosa ideología, la de género, destruya al hombre”.
·        España se encuentra a la cola de Europa en matrimonios religiosos y civiles y a la cabeza en uniones de hecho. Esta situación traerá la gravedad de una crisis económica mucho mayor que no podremos superar. Conlleva derroteros de destrucción”.
·        “En los últimos años ha habido una importante escalada contra la familia por parte de dirigentes políticos, ayudados por otros poderes como el “imperio gay” y ciertas ideologías feministas”.
·        “Las leyes que fomentan la ideología de género, la más insidiosa que ha habido en toda la historia de la humanidad, está socavando el núcleo central de toda la sociedad, que es la familia”
·        “¿La invasión de emigrantes y refugiados es todo trigo limpio? ¿Dónde quedará Europa dentro de unos años?”  Muy pocos de los refugiados que vienen a Europa son perseguidos”.
·        “No son comparables los casos de abusos en unos cuantos colegios de Irlanda con los millones de vidas destruidas por el aborto”.
·        “Viene la noche oscura del ateísmo colectivo. Los ateos están vacíos y desorientados y sus ideas prevalentes son el dinero, el sexo, el goce narcisista y el goce del cuerpo”.
Se trata de un personaje peligroso, capaz de atraer a lo más casposo de este país y prometerles la vida eterna a cambio de unirse a una Cruzada contra esta España. De hecho ha sido el obispo que más ha participado en manifestaciones contra el aborto o contra el matrimonio homosexual, y para colmo ha llegado a celebrar una vigilia en Valencia, antes de las elecciones catalanas, para rezar por una España: Una, Grande y Libre.  Eso sí, jamás se le ha escuchado una crítica contra los curas pederastas. ¿Hay quién dé más?

Salud y República

27 marzo 2016

Semana Nacional-Católica, más que Santa

Hablar de la Iglesia católica en España es hablar de una Iglesia que ha heredado y actúa como si estuviera viviendo hace cincuenta años, en un régimen totalitario, en un Estado Nacional-Católico.

Ellos son así, incapaces de comprender que el tiempo pasa, que los beneficios que obtenían en tiempos de la dictadura no se pueden perpetuar. Siempre han ido muy por detrás de la sociedad, pero digamos también que todo esto ha sido posible porque se les ha cubierto y beneficiado políticamente, incluso por aquellos que dicen desear un Estado Laico, y que sin embargo, son más papistas que el Papa, eso sí, tratan de disimular.

Y es que en la Iglesia no se ha producido ningún cambio, en primer lugar porque es manifiestamente una institución retrógrada e insolidaria con los que no son católicos, pero también, y en gran parte porque ha sido apoyada por gobiernos y gran parte de la oposición política de este país.

No olvidemos que unos gobiernos, los socialistas, apenas les han hecho cambiar y han sido incapaces de denunciar los Convenios con la Santa Sede o de cortar el grifo de las subvenciones, es más aumentaron el porcentaje del IRPF dirigido a la Iglesia. Y qué decir de los gobiernos de derecha. Estos no sólo han mantenido sus privilegios sino que los han aumentado. Recordemos como ejemplo, la ley de 1998 que les ha permitido aumentar sus inmuebles, regalo que el Sr. Aznar les otorgó y que ha permitido por ejemplo que la Mezquita de Córdoba, hoy sea propiedad e la Iglesia Católica por arte de birlibirloque. Por no hablar de lo jacarandoso y rocambolesco que es solicitar la ayuda de vírgenes o santos para solucionar problemas políticos, o de homenajear y condecorar a vírgenes o santos por el hecho de ser quienes son.

Son innumerables los hechos que demuestran los grandes beneficios que obtiene de este Estado, llamado aconfesional, que hacen de este país un Estado católico más que laico.

Europa Laica lo explica muy bien. Se calcula que, además de los beneficios de otro tipo, los económicos suman un total de 11.000 millones de euros al año. Recursos que dejan de destinarse a otras necesidades para pagar profesores de religión que eligen los obispos, para subvencionar asociaciones católicas, estar exentos de pagar el IBI en sus inmuebles y el IVA, y otras zarandajas que les permite ahorrarse esa cantidad ingente.

Quién me conoce lo sabe, respeto que a titulo personal cada uno tenga sus ideas, el campo privado pertenece a cada cual, por lo tanto no estoy en contra de las religiones, aunque no sea religioso. De lo que si difiero enérgicamente es de que alguna religión –en nuestro caso, la Católica— se subvencione con dinero público, o sea también con mi dinero, y de que disponga de atribuciones que le confieren un poder civil que no deberían detentar, pues en el Estado Laico que deseo, la religión es un hecho personal, privado y al margen de la sociedad civil.

La llamada Semana Santa demuestra la tesis del poder que tiene la religión católica en nuestro país. Por ejemplo, las subvenciones que reciben las distintas cofradías para sus actos procesionales. Es entendible que se den facilidades para la realización de una procesión, por ser un espectáculo al público, por ejemplo, el cierre de calles al tráfico, una dotación policial que garantice el orden, etc. Sin embargo es impresentable que se su subvenciones, con dinero público, trajes de santos o vírgenes, comidas de hermandad y tantos otros gastos que deberían soportar los propios miembros de las Hermandades o la Iglesia.

Y el aspecto económico no es el único caso. Hay otro muy singular, imposible de entender; y es la concesión de indultos a petición de distintas Hermandades. O sea que el gobierno, todos los años, indulta a presos (este año a trece) sugeridos por las asociaciones religiosas. ¿No es un desatino? ¿Hasta qué punto una asociación religiosa puede intervenir en la administración de Justicia? ¿Por qué persiste esta costumbre ancestral que le confiere a la Iglesia un poder terrenal que no debería tener?

No soy partidario de los indultos, puesto que son medidas de gracia que se conceden aleatoriamente y pueden intervenir aspectos ajenos a los méritos del reo, pero si existen no debe ser ninguna asociación religiosa quien los sugiera y los prescriba. Entre otras cosas porque se hace en aras de unos sentimientos y creencias religiosas que no deben intervenir en los poderes civiles.

Esto es lo que convierte a nuestra Semana Santa en una Semana Nacional-Católica, donde lo religioso y lo civil se confunden para unificarse y propiciar un sentido religioso de la vida civil. Algo que nos asemeja a países islamistas o al Estado totalitario que durante cuarenta años gobernó este país el siglo pasado.

Cada día es más necesario un Estado verdaderamente Laico. Todo lo demás, es herencia ancestral, argucias antidemocráticas y jugar con ventaja.

Salud y República

18 octubre 2015

A Cañizares le hubiera gustado ser Torquemada

Menos mal que no puede, pero seguro que le hubiera gustado emular a Torquemada de buen grado y de forma contundente. Y es que es un obispo de la vieja España, de los tiempos autoritarios, de dictadores en palio, de los que levantaban el brazo con la palma abierta.

Cañizares fue la mano derecha de Rouco cuando éste era el cardenal primado y capo de los obispos españoles (con eso ya es bastante, no sé si seguir, se puede entender todas las desvergüenzas que diga o practique). Junto a él representó, hasta hace pocos años, lo más rancio y casposo de la Iglesia Católica en nuestro país.

Ambos (Rouco y Cañizares), estoy seguro de que hubieran dado cualquier cosa por haber sido obispos en tiempos de Franco, y así haberle podido sujetar el palio y darle de comulgar a ese hombre “tan generoso y católico”, mientras, por otro lado, podrían confesar y dar la bendición a las víctimas del régimen, antes de que el garrote les atravesara el cogote.

Franco bajo palio

De no poder ser como Torquemada, le hubiera gustado ser como los obispos nacionalcatólicos, el tal Plá Deniel o el cual Isidro Gomá, diligentes gestores de una Iglesia poderosa, cruel, clasista y franquista.

Pero él no ceja en el empeño. Sus prédicas siguen siendo tan trasnochadas como crueles, parecen sacadas de un pozo sin fondo, de un mundo insensible e insolidario.

Las declaraciones últimas –no voy a extenderme con sus sermones anteriores— son de una indignidad que no parecen venir de alguien a quien se le debería suponer que “el amor al prójimo” debería ser su principal principio.

Entre otras maravillas, el “buen” obispo ha dicho que los refugiados no son trigo limpio, que sólo unos pocos son gente perseguida, que son un caballo de Troya que podría destruir Europa. Como pueden ver un ejemplo de sensibilidad, de esa caridad cristiana que tanto solicitan a los demás. Una proclama contra la doctrina de su jefe Francisco. Recordemos que el Papa dijo que la Iglesia debería empezar por aceptar un refugiado en cada parroquia, en cada institución de su Iglesia.

Pero no se ha quedado ahí la cosa, con este hombre siempre hay más. También ha dicho que no ve más pobres que antes, a pesar de que los informes de Cáritas –que debería ser su ONG de referencia— no cesan de lanzar la alarma de que cada día hay más pobres. Y sigue añadiendo que no ve que haya más pobres viviendo debajo de los puentes (negando el tema de los desahucios).

Claro que Cañizares habla de salón. Y es que para ver si hay más pobres o si hay más desahucios hay que salir del Obispado y mirar. Y mirar a los pobres no es bonito y Cañizares no quiere ver cosas feas. Desde luego, él está seguro en el obispado, sin temor a ningún desahucio y comiendo bien y caliente lo que le venga en gana.canizares

Por cierto, visto el revuelo que ha montado con sus manifestaciones, ha pedido disculpas, eso sí, echando la culpa al mensajero, pues según él son los medios de comunicación los que han exagerado la cuestión, cuando lo que se le critica no es un artículo, ni un editorial, ni una entrevista, han sido sus palabras, las que pronunció en una intervención suya en la Fundación Europa. Sus propias palabras.

Un obispo politiquero que no ceja en proclamar sus bondades ideológicas aunque ello vaya en detrimento de los objetivos de su ministerio. Pero es así. Los refugiados y los pobres que se pudran, el aborto un crimen, la pederastia un pecadillo sin importancia.

En fin, una alhaja, eso sí muy preocupado por su imagen, lo propio de un obispo. No hay más que verle con ese atuendo tan humilde, Una vestido de cola digno de la mejor novia aristócrata.

Salud y República

27 febrero 2015

Y el B.O.E. lo confirma: Dios existe y su negación es pecado. Amén

El martes pasado se registró en el B.O.E. el currículo de la asignatura de religión de la nueva ley de educación (LOMCE). Y, ¡milagro!, en el libro oficial del Estado apareció el Señor.

No sólo esta ley obliga a que la asignatura de Religión sea evaluable a todos los efectos (contará igual que Matemáticas, Sociales, Lengua, etc.), incluido a efectos económicos puesto que también contará para solicitar becas, pero ahí más. Mucho más.

Wert y sus muchachos, han conseguido que el BOE sea un libro que defiende a Dios, un libro divino, y de qué forma. Hoy podemos decir que hemos vuelto a conseguir nuestra gran ideología, la que reinó durante cuarenta años el siglo pasado: El Nacionalcatolicismo.

Religión en la escuela 2

Algunos que tenemos cierta edad recordamos el famoso catecismo bien fuera el Ripalda o el Astete. Donde aprendíamos a la fuerza a conocer en profundidad la doctrina de nuestra impuesta fe. Y algunos ingenuos pensábamos que esa etapa estaba superada, pues no. Ahora los niños que se acercan y que eligen religión volverán a rezar en las aulas.

La cuestión está clara, cerrándose seminarios, con iglesias vacías había que volver a imponer “la verdad” a esa juventud alegre y descarriada. Hoy es alarmante que no haya vocaciones sacerdotales y que la edad media de los 19.000 sacerdotes en activo sea de 64,6 años. Vamos, ¡juventud, divino tesoro! Por todo ello hay que incidir y extremar la religión de forma que se vuelva a los años dorados del siglo pasado, a ver si se puede cambiar la tendencia.

Eso es lo que es la LOMCE, un caballo de Troya dogmático que se come una parte importante de áreas fundamentales para pensar y razonar, como la filosofía y las artes, en favor de los misterios de la religión. Porque lo importante no es la ciencia, ni la filosofía, lo importante son las creencias.

No echemos la responsabilidad a los obispos, ellos son así. La culpa es de nuestros políticos peperos que son más meapilas que la propia cúspide de la Conferencia Episcopal, y todo lo que les piden se lo dan con creces. Seguramente buscan una posible salvación en el otro mundo, a sabiendas de que la están cagando en éste. Cuanto más se bajan los pantalones nuestros peperos, más exigen los obispos. Ahora dicen que son pocas horas. ¡Hay que tener cara dura!

Religión en el BOE

Y lo que es más bonito, todo esto pagado con el dinero de los paganos, de todos los ciudadanos sean o no católicos, quieran o no que se dé religión. O sea que los profesores los elige la Conferencia Episcopal y nosotros los pagamos. Por cierto, una cifra pequeña: 700 millones de euros. Total que ellos imponen el currículo, eligen al profesorado y nosotros aportamos nuestros impuestos (el total de dinero que recibe la Iglesia Católica en España, por todos los conceptos, es de 11.000 millones de euros, sin contar las inmatriculaciones de inmuebles, por arte de birlibirloque).

Mal está que paguemos lo que no queremos, pero es que, con notable desvergüenza, se ha llegado a contaminar –de forma divina, eso sí— al BOE. Un diario de Estado donde por primera vez se hace apología de Dios y supone su presencia y esencia como algo indiscutible, defendiendo el creacionismo. ¡Viva Adán y Eva! Por cierto que si usted quiere ser feliz, ahora ya no hay que dormir en Pikolín, sino que tiene que relacionarse con el Ser supremo, salvo que sea usted un pecador.

Y si no, fíjense en párrafos textuales del BOE:

La “profunda unidad y armonía de la iniciativa creadora y salvífica de Dios” se manifiesta en datos tan “evidentes” como que “las cosas, los animales y el ser humano no se dan el ser a sí mismos”. “Otro los hace ser, los llama a la vida y se la mantiene”, lo que es “signo de Dios, habla de Su existencia.”

Dios ha creado al ser humano para que sea feliz en su relación con Él”

“El ser humano pretende apropiarse del don de Dios prescindiendo de Él. En eso consiste el pecado.”

En fin, que mientras que nuestro gobierno esté lleno de meapilas y chupacirios estamos condenados a mantener a la Iglesia Católica a todo trapo y a tragarnos sus diatribas, a los que pensamos de otra forma, y sus dogmas sectarios.

Salud y República

07 diciembre 2014

La Iglesia adoctrina a niños en el Valle de los Caídos

Les da igual. Ellos a lo suyo. Es verdad que la actitud del nuevo Papa, al menos con el tema de la pederastia, dentro de la institución, ha cambiado, pero la Iglesia sigue siendo ese dinosaurio, con mucho peso muerto sobre sus espaldas, con años de atraso, siempre llegando tarde.

Bien, pues si alguien creía que el nacional-catolicismo había pasado a la historia, se equivoca. Ahí están las distintas muestras de monumentos con su cruz y su recuerdo a los muertos victoriosos, y ahí queda la Conferencia Episcopal con obispos que demuestran día a día que el nacional-catolicismo pervive en connivencia con gran parte de los miembros del partido popular y de su gobierno, donde ministros, diputados y otros cargos institucionales pertenecen a las ramas más oscuras y extremas de la Iglesia, como son el Opus-Dei, los Legionarios de Cristo o los Kikos.

Y qué decir del discutido monumento de ‘El Valle de los caídos”, levantado con el sudor y la muerte de los presos republicanos para la gloria del asesino Franco, de José Antonio y de su victoria. Allí, donde millares de republicanos murieron con el pico y la pala, yacen en su tumba el dictador y el creador de la Falange.

Y lo que es más grave, hoy, cuando se ha pedido que este monumento sea un espacio de reconciliación, no sólo sigue siendo el sitio de reunión de lo más casposo y fachoso de este país sino que además tiene una escuela donde se adoctrina a niños.

Adoctrinamiento Nacional-Católico

Se trata de una escuela dogmática que está levantada sobre los muertos que la construyeron y que pretende perpetuar el nacional-catolicismo en las generaciones venideras.

Allí, hace unos años se rodó el documental ‘A la sombra de la cruz’, del italiano Alessandro Pugno, donde se puede ver qué tipo de educación inculcan los agustinos a niños de unos diez años.

Este documental (que se puede ver aquí) ha recogido escenas donde, por medio de monólogos, el educador, en vez de clases, da sermones y mantiene charlas individuales con las que alecciona al niño, sin dejarle pensar y dándole la respuesta en la misma pregunta.

De este documental nacional-católico se pueden extraer, entre las enseñanzas que se dan a los alumnos, verdades ‘ontológicas’, tales como:

Platón, con su filosofía, destruye la familia

El gobierno socialista anterior era un régimen comunista

Y para que no haya ni trampa ni cartón, voy a copiar textualmente cómo razonan con estos niños y cómo llegan a la conclusión de que dios existe:

"¿Si una persona dice que dos más dos son cuatro y otra dice que dos más dos son cinco, cuál tiene la verdad?" los niños responden a coro: "La que dice que dos más dos son cuatro" "Si una persona dice que de día ve el mar azul y otra dice que lo ve negro, quién tiene razón", continúa el sacerdote. "La que dice que lo ve azul", contestan los alumnos. ¿Si una persona dice que Dios existe y otra dice que Dios no existe, quién dice la verdad? Naturalmente, los niños responden que la primera, a lo que el cura añade una pregunta más: "Por lo tanto ¿la verdad existe?" Un "sí" unánime de los pequeños, que el religioso remata con un "y al mundo de hoy le falta creer en la verdad".

Como pueden observar un método racional y demostrativo de la existencia del ser supremo. ¡Hay que joderse! Y no se les cae la cara de vergüenza. Y estos son los que decían que la asignatura de ‘Educación para la ciudadanía’ era un medio de adoctrinar a los jóvenes.

Pues ahí siguen, con sus mentiras, sus privilegios, pagados con dinero público, mantenidos con nuestro dinero. Saben que poco a poco las iglesias se van vaciando, que la gente que les sigue cada vez es menos, pero ellos con la connivencia de los gobiernos del bipartidismo –más el PP que el PSOE, pero éste también—tratan de perpetuarse, adoctrinando a niños que todavía no han alcanzado la madurez para decidir por sí mismos. Les da igual, no van a cejar en su empeño aunque cada vez haga más frío en los seminarios y las iglesias parezcan cementerios. Y es que verdaderamente, en este país, es muy difícil matar a los muertos.

Salud y República