17 marzo 2017
La Iglesia Católica para atrás como los cangrejos
14 enero 2017
La Iglesia Católica en España es un parásito social opaco
27 febrero 2015
Y el B.O.E. lo confirma: Dios existe y su negación es pecado. Amén
El martes pasado se registró en el B.O.E. el currículo de la asignatura de religión de la nueva ley de educación (LOMCE). Y, ¡milagro!, en el libro oficial del Estado apareció el Señor.
No sólo esta ley obliga a que la asignatura de Religión sea evaluable a todos los efectos (contará igual que Matemáticas, Sociales, Lengua, etc.), incluido a efectos económicos puesto que también contará para solicitar becas, pero ahí más. Mucho más.
Wert y sus muchachos, han conseguido que el BOE sea un libro que defiende a Dios, un libro divino, y de qué forma. Hoy podemos decir que hemos vuelto a conseguir nuestra gran ideología, la que reinó durante cuarenta años el siglo pasado: El Nacionalcatolicismo.
Algunos que tenemos cierta edad recordamos el famoso catecismo bien fuera el Ripalda o el Astete. Donde aprendíamos a la fuerza a conocer en profundidad la doctrina de nuestra impuesta fe. Y algunos ingenuos pensábamos que esa etapa estaba superada, pues no. Ahora los niños que se acercan y que eligen religión volverán a rezar en las aulas.
La cuestión está clara, cerrándose seminarios, con iglesias vacías había que volver a imponer “la verdad” a esa juventud alegre y descarriada. Hoy es alarmante que no haya vocaciones sacerdotales y que la edad media de los 19.000 sacerdotes en activo sea de 64,6 años. Vamos, ¡juventud, divino tesoro! Por todo ello hay que incidir y extremar la religión de forma que se vuelva a los años dorados del siglo pasado, a ver si se puede cambiar la tendencia.
Eso es lo que es la LOMCE, un caballo de Troya dogmático que se come una parte importante de áreas fundamentales para pensar y razonar, como la filosofía y las artes, en favor de los misterios de la religión. Porque lo importante no es la ciencia, ni la filosofía, lo importante son las creencias.
No echemos la responsabilidad a los obispos, ellos son así. La culpa es de nuestros políticos peperos que son más meapilas que la propia cúspide de la Conferencia Episcopal, y todo lo que les piden se lo dan con creces. Seguramente buscan una posible salvación en el otro mundo, a sabiendas de que la están cagando en éste. Cuanto más se bajan los pantalones nuestros peperos, más exigen los obispos. Ahora dicen que son pocas horas. ¡Hay que tener cara dura!
Y lo que es más bonito, todo esto pagado con el dinero de los paganos, de todos los ciudadanos sean o no católicos, quieran o no que se dé religión. O sea que los profesores los elige la Conferencia Episcopal y nosotros los pagamos. Por cierto, una cifra pequeña: 700 millones de euros. Total que ellos imponen el currículo, eligen al profesorado y nosotros aportamos nuestros impuestos (el total de dinero que recibe la Iglesia Católica en España, por todos los conceptos, es de 11.000 millones de euros, sin contar las inmatriculaciones de inmuebles, por arte de birlibirloque).
Mal está que paguemos lo que no queremos, pero es que, con notable desvergüenza, se ha llegado a contaminar –de forma divina, eso sí— al BOE. Un diario de Estado donde por primera vez se hace apología de Dios y supone su presencia y esencia como algo indiscutible, defendiendo el creacionismo. ¡Viva Adán y Eva! Por cierto que si usted quiere ser feliz, ahora ya no hay que dormir en Pikolín, sino que tiene que relacionarse con el Ser supremo, salvo que sea usted un pecador.
Y si no, fíjense en párrafos textuales del BOE:
La “profunda unidad y armonía de la iniciativa creadora y salvífica de Dios” se manifiesta en datos tan “evidentes” como que “las cosas, los animales y el ser humano no se dan el ser a sí mismos”. “Otro los hace ser, los llama a la vida y se la mantiene”, lo que es “signo de Dios, habla de Su existencia.”
“Dios ha creado al ser humano para que sea feliz en su relación con Él”
“El ser humano pretende apropiarse del don de Dios prescindiendo de Él. En eso consiste el pecado.”
En fin, que mientras que nuestro gobierno esté lleno de meapilas y chupacirios estamos condenados a mantener a la Iglesia Católica a todo trapo y a tragarnos sus diatribas, a los que pensamos de otra forma, y sus dogmas sectarios.
Salud y República
02 mayo 2014
Rouco gana el oro en la trucada olimpiada de la CAM
¡Tremendo! En un acto de fiesta, hoy 2 de mayo, día de la Comunidad de Madrid, el presidente González –presidente a dedo, no elegido—, ha otorgado la medalla de oro al que, hasta hace poco, fue el presidente de la Conferencia Episcopal Española.
Desde luego a quienes hemos seguido las constantes interferencias de Rouco en la política nacional, fuera de su ámbito, no podemos por menos que encontrar equivocada esta decisión.
Está claro que, por otro lado, como la CAM está gobernada por la derecha montaraz no parece extraño que González, a petición de Aguirre y Cía, homenajee a este individuo cuyo mayor activo ha sido la provocación y la lucha abierta contra el estado democrático.
Son tres los aspectos que habría que criticar en esta decisión. El primero es clar0 y rotundo, ¿qué hace un Estado aconfesional homenajeando a un cardenal? La respuesta es conocida, seguimos en un estado confesional, a pesar de la Constitución, donde la Iglesia católica sigue teniendo privilegios inaceptables en una democracia moderna.
Otro de los aspectos que hay que tocar es que este tipejo no sólo no ha sido adalid de la paz y la concordia, todo lo contrario. Sus ataques a leyes progresistas aprobadas han sido constantes. Y desde luego ha destilado odio a la gente que no está en su trinchera, contra la que ha luchado constantemente.
Por último, es interesante leer el discurso del presidente González para darnos cuenta hasta que punto mienten estos peperos. Porque, ¿cómo se puede decir que Rouco tiene una constante preocupación por el bien común, o que ha trabajado incansablemente por Madrid –será por sus adláteres— sirviendo a todos los madrileños, independientemente de sus creencias?
Pero cómo se pueden decir tan burdas mentiras. Rouco Valera ha trabajado para los católicos ultras –cuestión que no critico— y para la derecha española –cuestión criticable—, jamás ha trabajado, ni ha tenido intención de hacerlo, para todos los madrileños, su sectarismo es notorio y reconocido por todos.
Y no es que me oponga a que Rouco u otros obispos trabajen para sus fieles o que en aras de la libertad de expresión critique lo que quiera, lo grave es que se ponen al lado del poder de la derecha ultramontana para seguir manteniendo privilegios que pagamos todos, aunque no seamos de su secta. Eso es lo grave. Que se dedique a lo que quiera, que lance discursos religiosos a los suyos, que trate de servir a su gente, pero no a nuestra costa.
Porque además, Rouco, este maravilloso obispo se ha preocupado de luchar contra el aborto, el matrimonio homosexual, la eutanasia, el uso de células vivas, y sin embargo no se le ha escuchado hablar en favor de los necesitados, en contra de esta crisis. No ha criticado a los banqueros, ni a los corruptos, esos son, mayoritariamente, de su clan. Los otros, los parados, los empobrecidos, los trabajadores precarios, los que no tienen subsidio de ninguna clase, las familias cuyos hijos no se alimentan debidamente porque no pueden, esos son los otros, se la traen al pairo. Su mensaje evangélico está destinado a bendecir a los poderosos y a infringir esperanza a los débiles, eso sí, en la otra vida. Mientras tanto, él está pasando por la crisis sin enterarse y viviendo como dios en esta vida.
Por cierto, todavía cree en la posibilidad de que pudiera existir otra guerra civil –por la provocación de “la izquierda intransigente”, y sin embargo no ha dicho ni pío sobre los casos de niños desaparecidos y de los numerosos casos de pederastia que se han dado entre su gente.
En fin, una joya, una medalla de oro en lo que podría ser un despropósito más de este presidente del gobierno regional, más preocupado por los sondeos electorales y por recuperar votos para su partido, hoy en baja. Una medalla de oro trucada, que se ha dado a un tipo como premio por el constante apoyo que la Conferencia Episcoal ha dado a su gobierno y su partido.
Salud y República

