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17 marzo 2017

La Iglesia Católica para atrás como los cangrejos

Basta observar cómo ha quedado la nueva composición de la Conferencia Episcopal, para darse cuenta que la Iglesia Católica marcha como los cangrejos. Ahora resulta que ha sido elegido como vicepresidente un obispo que fue expulsado por el propio Papa de su puesto en Roma, y que de forma sorpresiva ha sido rescatado como segundo hombre fuerte de la CEE (Conferencia Episcopal Española). Se trata del ínclito Antonio Cañizares, obispo homófono, machista, xenófobo, conservador a ultranza e inquisitorial de espíritu.

Cañizares marcó con el abominable Rouco Varela un periodo de intransigencia y de políticas despectivas contra sectores débiles de la sociedad. Se dedicaron a hacer política, olvidándose de aquello de “dad al Cesar lo que es del Cesar, y a Dios lo que es de Dios”. Su constante injerencia en temas políticos y su apoyo al pensamiento más rancio y conservador ha hecho de su figura, un obispo de otros tiempos y, desde luego, muy alejado de la doctrina que pretende imponer el Papa Francisco, tratando de erigirse en su contrapoder. Es “más papista que el Papa” y su Iglesia no pasa del siglo XIX.

Es uno de esos obispos –muy frecuentes en España--, que están obsesionados con los menores, el sexo, los gays, las mujeres, los inmigrantes, el aborto y el matrimonio homosexual. Y se afana en hacer de sus homilías, discursos ofensivos y en contra de leyes aprobadas. Olvidándose de que vivimos en un Estado aconfesional, donde la religión no puede ni debe interferir en la vida política.

Basta ver su pasado para darse cuenta de quién es este tipo. ‘Por sus palabras –y por su vestimenta-- lo conoceréis’:
·        “Organismos e ideologías, como la de género, se están uniendo para destruir a la familia. 
·        “No podemos tolerar que la más insidiosa ideología, la de género, destruya al hombre”.
·        “España se encuentra a la cola de Europa en matrimonios religiosos y civiles y a la cabeza en uniones de hecho. Esta situación traerá la gravedad de una crisis económica mucho mayor que no podremos superar. Conlleva derroteros de destrucción”.
·        “En los últimos años ha habido una importante escalada contra la familia por parte de dirigentes políticos, ayudados por otros poderes como el “imperio gay” y ciertas ideologías feministas”.
·        “Las leyes que fomentan la ideología de género, la más insidiosa que ha habido en toda la historia de la humanidad, está socavando el núcleo central de toda la sociedad, que es la familia”
·        “¿La invasión de emigrantes y refugiados es todo trigo limpio? ¿Dónde quedará Europa dentro de unos años?”  Muy pocos de los refugiados que vienen a Europa son perseguidos”.
·        “No son comparables los casos de abusos en unos cuantos colegios de Irlanda con los millones de vidas destruidas por el aborto”.
·        “Viene la noche oscura del ateísmo colectivo. Los ateos están vacíos y desorientados y sus ideas prevalentes son el dinero, el sexo, el goce narcisista y el goce del cuerpo”.
Se trata de un personaje peligroso, capaz de atraer a lo más casposo de este país y prometerles la vida eterna a cambio de unirse a una Cruzada contra esta España. De hecho ha sido el obispo que más ha participado en manifestaciones contra el aborto o contra el matrimonio homosexual, y para colmo ha llegado a celebrar una vigilia en Valencia, antes de las elecciones catalanas, para rezar por una España: Una, Grande y Libre.  Eso sí, jamás se le ha escuchado una crítica contra los curas pederastas. ¿Hay quién dé más?

Salud y República

02 junio 2016

El cardenal Cañizares sigue inmerso en el Nacional-Catolicismo

Desgraciadamente, todavía hay miembros eclesiásticos de alto nivel capaces de resucitar el Nacional-Catolicismo franquista y pretender seguir viviendo en un Estado confesional católico.

Alguno, afortunadamente, se retiró (hablo del ínclito Rouco, que hoy vive jubilado en un “pequeño ático” de un valor aproximado de tres millones de euros) pero todavía quedan discípulos suyos capaces de seguir su doctrina anticuada, totalitaria e interesada.

Y es que Cañizares, desde su trono en Valencia sigue erre que erre tratando de convertirse en un esperpento decimonónico capaz de sorprender a tirios y troyanos.

Sus ansias de poder y su conexión con la ultraderecha le han dejado fuera de órbita y lo demuestra con sus constantes salidas de tono, sus diatribas extemporáneas y sus constantes ataques a las leyes y normas de un Estado democrático.

Pretende hacer de su verdad: la Verdad. Éste podría ser su lema. Y en aras de su derrotismo extremo es capaz de mentir, insultar o denigrar, a la vez que hace uso de un barroquismo lujoso propio de un príncipe renacentista. Sus actuaciones, en vez de perseguir la reconciliación, le llevan a ser un propagador de intrigas, cual descendiente cualificado de los Borgia.


Y entre sus últimas declaraciones podemos citar:
·        "La ideología de igualdad de género es la más insidiosa y destructora de la humanidad de toda la historia” "Con la ideología de género se ha querido destruir a la familia como en la URSS marxista"
  • En una carta, recientemente enviada a Ximo Puig y a Mónica Oltra, les dice “ustedes me recuerdan a Franco (más que nunca el refrán: “Se cree el ladrón que todos son de su condición”, tiene valor aquí).
  • “El imperio gay y la ideología de género” tienen amenazada de muerte a la familia cristiana”
  • “Hay que desobedecer las leyes inspiradas en la ideología de género”
  • “¿Esta invasión de emigrantes y de refugiados es todo trigo limpio? ¿Dónde quedará Europa dentro de unos años?”
Simples ejemplos, sin querer ir más lejos en el tiempo, que el susodicho obispo tiene un largo recorrido genuino nacional-católico.

Miren ustedes, que dentro de su Iglesia, este obispo inquisidor, proteste, allá él y su Iglesia, pero que lo haga contra el Estado, que le mantiene y le da de comer, con declaraciones antisistema, es para echarle de comer aparte.

Naturalmente, el PP defiende a este obispo, contando entre sus apoyos con la presidenta pepera valenciana y con el ministro opusdeista Fernández Díaz, que estaría encantado si pudiera salir bajo palio en las procesiones.

Está claro que se pasa por el arco del triunfo las manifestaciones del Papa Francisco, al que contradice sin inmutarse. Es difícil de entender cómo el pontífice no le ha cesado y enviado a un monasterio en Transilvania. La Iglesia católica española recibe del Estado Español, por todos los conceptos, unos 11.000 millones de euros, pero parece que no es suficiente para esta caterva de indocumentados como el tal Cañizares y sus seguidores.

En fin, en vez de vivir en un Estado Laico, vuelve otro Torquemada. Afortunadamente los tiempos no le permiten encender la pira, si no, más de uno nos tendríamos que dar por quemados.

Salud y República

18 octubre 2015

A Cañizares le hubiera gustado ser Torquemada

Menos mal que no puede, pero seguro que le hubiera gustado emular a Torquemada de buen grado y de forma contundente. Y es que es un obispo de la vieja España, de los tiempos autoritarios, de dictadores en palio, de los que levantaban el brazo con la palma abierta.

Cañizares fue la mano derecha de Rouco cuando éste era el cardenal primado y capo de los obispos españoles (con eso ya es bastante, no sé si seguir, se puede entender todas las desvergüenzas que diga o practique). Junto a él representó, hasta hace pocos años, lo más rancio y casposo de la Iglesia Católica en nuestro país.

Ambos (Rouco y Cañizares), estoy seguro de que hubieran dado cualquier cosa por haber sido obispos en tiempos de Franco, y así haberle podido sujetar el palio y darle de comulgar a ese hombre “tan generoso y católico”, mientras, por otro lado, podrían confesar y dar la bendición a las víctimas del régimen, antes de que el garrote les atravesara el cogote.

Franco bajo palio

De no poder ser como Torquemada, le hubiera gustado ser como los obispos nacionalcatólicos, el tal Plá Deniel o el cual Isidro Gomá, diligentes gestores de una Iglesia poderosa, cruel, clasista y franquista.

Pero él no ceja en el empeño. Sus prédicas siguen siendo tan trasnochadas como crueles, parecen sacadas de un pozo sin fondo, de un mundo insensible e insolidario.

Las declaraciones últimas –no voy a extenderme con sus sermones anteriores— son de una indignidad que no parecen venir de alguien a quien se le debería suponer que “el amor al prójimo” debería ser su principal principio.

Entre otras maravillas, el “buen” obispo ha dicho que los refugiados no son trigo limpio, que sólo unos pocos son gente perseguida, que son un caballo de Troya que podría destruir Europa. Como pueden ver un ejemplo de sensibilidad, de esa caridad cristiana que tanto solicitan a los demás. Una proclama contra la doctrina de su jefe Francisco. Recordemos que el Papa dijo que la Iglesia debería empezar por aceptar un refugiado en cada parroquia, en cada institución de su Iglesia.

Pero no se ha quedado ahí la cosa, con este hombre siempre hay más. También ha dicho que no ve más pobres que antes, a pesar de que los informes de Cáritas –que debería ser su ONG de referencia— no cesan de lanzar la alarma de que cada día hay más pobres. Y sigue añadiendo que no ve que haya más pobres viviendo debajo de los puentes (negando el tema de los desahucios).

Claro que Cañizares habla de salón. Y es que para ver si hay más pobres o si hay más desahucios hay que salir del Obispado y mirar. Y mirar a los pobres no es bonito y Cañizares no quiere ver cosas feas. Desde luego, él está seguro en el obispado, sin temor a ningún desahucio y comiendo bien y caliente lo que le venga en gana.canizares

Por cierto, visto el revuelo que ha montado con sus manifestaciones, ha pedido disculpas, eso sí, echando la culpa al mensajero, pues según él son los medios de comunicación los que han exagerado la cuestión, cuando lo que se le critica no es un artículo, ni un editorial, ni una entrevista, han sido sus palabras, las que pronunció en una intervención suya en la Fundación Europa. Sus propias palabras.

Un obispo politiquero que no ceja en proclamar sus bondades ideológicas aunque ello vaya en detrimento de los objetivos de su ministerio. Pero es así. Los refugiados y los pobres que se pudran, el aborto un crimen, la pederastia un pecadillo sin importancia.

En fin, una alhaja, eso sí muy preocupado por su imagen, lo propio de un obispo. No hay más que verle con ese atuendo tan humilde, Una vestido de cola digno de la mejor novia aristócrata.

Salud y República