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06 julio 2018

Primarias peperas, chapuza de primera


Parece mentira, pero este partido ha gobernado España durante muchos años. Y yo me pregunto cómo es posible. Bueno, a los resultados me atengo. Un verdadero desastre de primarias, han sido incapaces de normalizar algo que en otros partidos es totalmente normal, desde hace tiempo.

Para empezar, dos problemas: el censo y las normas. Y no parece que sea un buen comienzo. Han mentido a todos los españoles, se han pasado los últimos años, con prepotencia, presumiendo de ser el partido más numeroso de España y hasta de Europa. Lo que no suponían es que los tiempos les iban a descubrir su vil engaño. Al hacer primarias han tenido que recurrir al censo y ahí ha quedado plasmada esa falsedad. Resulta que de casi 900.000 militantes que decían, quedaron inscritos para votar 66.700, y por las cuotas pagadas se sabe que el PP no puede tener mas de 160.000 afiliados, lo que quiere decir: menos de la quinta parte de lo que manifestaban. Otra mentira de tamaño colosal, propia de este partido.

El otro problema es las normas que han aprobado. Como quiera que no tienen experiencia en primarias, les ha dado miedo dejar todo en manos de los militantes, y han previsto unas “semiprimarias”, una doble vuelta, de tal forma que en el caso de que saliera alguien que a los compromisarios no les satisficiera pudieran tumbarle, en un Congreso específico. No se puede hablar en verdad de doble vuelta, sino de una elección con filtro del aparato del partido.

Estas dos cuestiones tienen poco que ver con unas verdaderas primarias. Y si a esto añadimos la forma en que se ha hecho, más bien parece un mal ensayo. Así, nos hemos encontrado con cajas de cartón no transparentes, con papeletas casi tan grandes como un chal, donde además quedaba en blanco el espacio para el nombre --¿tan difícil era hacer seis tipos de papeletas con el nombre incluido?--, sin cabinas para proteger la intimidad del voto –al ser las papeletas como sábanas y no tener un sitio privado, era muy fácil ver qué es lo que escribían los votantes— y, por último, sin haber efectuado debate ideológico alguno entre los contrincantes, de tal forma que no se sabe las diferencias entre ellos. A lo sumo se podían hacer suposiciones de acuerdo a los apoyos que tenían.

En fin, la falta de práctica y la poca fe en un sistema democrático ha hecho que estas primarias hayan quedado marcadas como unas elecciones con garantías limitadas. Resulta que se llenan la boca de propagar, a viento y marea, que quien gana las elecciones debe ser quien manda, y ellos se dan unas normas que dejan la puerta abierta para que unos pocos, los compromisarios, puedan dar la vuelta a los resultados de la votación de los militantes.

Son lo que son, pretenden ponerse al día, y deciden hacer primarias. Sin embargo, su ADN les traiciona y como no creen en la democracia directa –salvo cuando ganan ellos--, aunque sea de sus propios militantes, se aseguran la posibilidad de manejar el cotarro desde los cargos.

No dan más de sí. Sus movimientos hacia la transparencia, la apertura, la democracia apenas se ven y siempre los hacen con salvavidas. Hoy, sabemos que ha ganado Soraya la elección de los militantes, pero también conocemos que en unos días los compromisarios pueden cambiar y proclamar como vencedor a Pablo Casado, a pesar de ser el segundo más votado por los afiliados. Eso, sin hablar de que hay que tener narices para que un 34% de los militantes voten a un individuo que puede ser presidente de su partido y, a la vez, imputado por la Justicia, por su dudoso currículo, en breve plazo. ¡Hay quién dé más!

Salud y República

22 junio 2018

Ya ha empezado la fiesta pepera


¡Qué ilusión! En Génova habrá primarias. ¡Quién lo iba a decir! Los peperos han dejado el dedo de Rajoy en el armario de Santa Pola y han sacado las urnas. Parece mentira, ellos que juegan con la democracia a su albedrío, y la obvian cuando les conviene, y al final van a practicar dentro lo que les cuesta creer fuera.

A todo esto, se han pasado presumiendo de ser el mayor partido de España, con más de 800.000 militantes y resulta que ahora dicen que la mayoría no han pagado las cuotas y que esperan que voten la mitad en sus primarias. Vamos, otra mentira desenmascarada. Y van…

Se han presentado seis candidatos para dirigir el partido (eran siete, pero parece que uno no tiene todos los avales necesarios en regla). Se ha abierto la veda. Vamos a ver cómo termina esa constante unanimidad y esa homogeneidad que se han empeñado tantos años en disimular. Sin Rajoy y sin Núñez Feijoo, que podría haber sido un candidato de consenso, se pueden empezar a abrir las heridas por donde penetre la miseria y la corrupción que hasta hoy estaban compactas.

De los seis candidatos, parece que sólo hay dos que tiene posibilidades. Y son dos candidatas. De los otros cuatro poco se puede decir.

Dos, me son prácticamente desconocidos, uno, un tal García Hernández (iguales apellidos a los de un amigo que ya no está y echo de menos) tiene como aval al que ha sido, para mi entender el peor ministro del Interior de la democracia, desde que dicen que ésta existe. Me refiero a Jorge Fernández Díaz, ministro deleznable, meapilas, dictadorzuelo, espía acomplejado de sus contrincantes, amigo íntimo de corruptos –Rato o Bárcenas— y reprobado por el Congreso. Con ese aval, el bueno de García Hernández ya puede irse dando por jodido. Es lo que tiene ser poco conocido y aliarse con el autor de la ley Mordaza.

Elio Cabanes, conocido en su casa a la hora de comer, es otro que cuenta con menos posibilidades de triunfo que Marruecos en el Mundial. El pobre, que nunca había dicho ni pío, para hacerse el héroe, le dio por criticar a Rajoy cuando perdió la moción de censura. Un cero a la izquierda.

Margallo es otro de los candidatos. Hombre refinado, ministro de Exteriores con Rajoy y con poca importancia en el partido. Su afán, y así lo ha confirmado, es hacer todo lo posible porque su enemiga Sáenz de Santamaría no logre el triunfo. Con eso se conforma. Ya verán como terminará apoyando a Cospedal.

Otro de los ilustres es Pablo Casado. Y ya se sabe, el ‘Casado’ casa quiere (en Génova), pero lo tiene prácticamente imposible. Su currículo académico amenaza con acabar con su carrera, parece que están a punto de imputarle. Pero él, erre que erre. Debería dedicarse a dar conferencias a los estudiantes para que aprendan cómo se consiguen los títulos en poquísimo tiempo y las convalidaciones ni se sabe cómo.

Quedan por tanto las dos mujeres. Soraya y María Dolores. Sáez de Santamaría y Cospedal. O como dicen los que las conocen bien, la Repipi y la Condesa del Finiquito en Diferido. Dos mujeres que se odian, según comentan en su propia casa, a las que se les llena la boca de regeneración del partido. Y, perdónenme que lo dude. Las dos han tenido un mismo maestro, M punto Rajoy. Y me es muy difícil creer que con ese maestrillo y ese librillo se consigan ciertos objetivos de regeneración.

No hay que olvidar que Cospedal ha sido la M punto Rajoy en el partido, ha seguido punto por punto a su capo, sin quitar un acento, y que Santamaría ha sido la voz de su amo en el gobierno. Y que quieren que les diga, han cumplido para su dueño, pero no inspiran cambio alguno.

Son, en definitiva, la herencia del registrador. Una ha capeado, como ha podido, los casos de corrupción, defendiéndolos hasta la saciedad. Y la otra ha sido cómplice responsable de lo ocurrido en Cataluña y de la política que nos ha llevado a la desigualdad mayor en este país. Con estos mimbres, sólo puede salir el mismo cesto, con la mitad de material. Más de lo mismo, con suerte. Porque el odio que se tienen puede llevar al partido a una división irreconciliable. Por el daño que han hecho: ¡Que así sea!

Salud y República

21 mayo 2017

En el PSOE ha ganado la militancia

No soy del PSOE, pero estoy contento. No es que espere mucho de Pedro Sánchez, pero desde luego es positivo que Susana Díaz no haya ganado. La han batido por goleada. Y eso se debe a un principio democrático, los militantes han ganado a las momias de otros tiempos y a los barones y a la dirección de hoy, que con descaro y desvergüenza han apoyado a Susana Díaz.

Ver cómo pierden los poderosos es siempre un gusto. Y la poderosa era Susana Díaz. De Pachi mejor no hablar, simplemente recordar que cuando ha tenido puestos institucionales de importancia ha sido con el apoyo del PP.

Hoy Pedro Sánchez –tendrá que demostrarlo— ha representado al ala izquierdista del PSOE. La derrota ha sido para los González, Guerra, Rubalcaba y demás momias decimonónicas. Ha ganado el NO es NO.

¿Dónde están todos esos que han defendido a Susana y para ello han llegado a vejar a Pedro Sánchez? Los mismos que han dado la presidencia del gobierno al partido corrupto.

Hablo del alcalde de Vigo, que no tenía duda de que iba a ganar su lideresa y despreciaba a Sánchez, o del presidente de Aragón, ese individuo que ha insultado a Pedro Sánchez y que le ha infravalorado hasta el infinito. Y qué decir de García Paje que ha llegado a amenazar con irse si no ganaba Susana. Ya verán como no se va, todo pose y chantaje.

Debe joder bastante que en Extremadura, en el País Valenciano o en Castilla La Mancha haya ganado Pedro Sánchez, a pesar de que los secretarios generales del PSOE de esas comunidades, a la vez presidentes de las mismas, hayan abiertamente defendido a Susana Díaz. Por cierto, una mención especial a esa triste gestora que ha actuado como nunca debe hacerlo una dirección, apoyando descaradamente a uno de los candidatos, que además ha perdido. ¿Qué esperan para largarse?

Y el papelón de González ¿qué? Claro que éste ya está chocho y más derechizado que nunca. En fin, parece, todavía no son oficiales los datos definitivos, que Sánchez ha ganado en todas las CC.AA. menos en Euskadi –bastión de López— y Andalucía.

Los prebostes obsoletos, los barones susaneros y la gestora han probado el polvo, y es que no se lo creen, ellos que se piensan que son el PSOE (todo lo demás simple añadidura), han visto cómo los militantes les han aplastado. Por cierto un recuerdo in memoriam a uno de los grandes traidores: Antonio Hernando, que pasará a mejor vida política.

Los militantes han hecho valer su deseo y han castigado a los que hicieron dimitir a Sánchez, demostrando que el precio de saltarse a las bases es la derrota y avisando de que lo que ocurrió en Octubre pasado no puede volver a pasar.

Son necesarios cambios en el PSOE, que no pueden esperar. Y que se vayan preparando los barones sabihondos que tanto han atacado a Sánchez y que han perdido en sus comunidades.

Esperemos que Sánchez, sin dar tumbos, incline a su partido hacia la izquierda y se alíe con Unidos Podemos para echar a Rajoy y su partido corrupto del gobierno del país.


Salud y República

16 mayo 2017

¿Quién perdió el debate del PSOE?

Nada nuevo bajo el sol. No hubo sorpresas en el debate. Los dos grandes se atacaron y demostraron la división del partido, y el del centro se apuntó a mantenerse en su sitio, con ciertos apoyos a la presi andaluza. Hay todo tipo de opiniones sobre quién ha sido el vencedor. Inútil, difícil que este debate haya decidido nada. Las espadas siguen en alto.

Sin embargo, sí que hay algo sobre lo que casi nadie habla y que es necesario sacar a relucir. ¿Quién ha perdido? Ahí sí que hay un perdedor claro: la dirección del PSOE. Esa dirección provisional que ha actuado con totalitarismo desde el primer momento y que se ha inclinado totalmente al lado de Susana Díaz, esa gestora que en ningún caso ha tratado de unificar, como era su obligación, sino de tratar de servir a su reinona. Esa dirección es quien ha perdido el debate y quien ha puesto en dificultad a su partido.

Ha sido la dirección actual la que se cargó a Pedro Sánchez –recordemos que fue elegido por los militantes--, la misma que ha dado la presidencia del gobierno a Rajoy con su abstención, a pesar de que en la campaña electoral el ‘No es No’ era el paradigma, la misma que ha jugado sucio, una gestora que no está siendo neutral, que ha ayudado, junto a los barones y antiguos dirigentes, a colocar en el trono a su amada lideresa. La que ha creado las condiciones de una confrontación irreversible.

Una dirección dirigida por un líder gris y tristón que no ha hecho sino seguir leyendo el guión que le preparó su presidenta andaluza. Ahí sí que ha quedado claro quién ha perdido, y no sólo el debate, también el rumbo. Porque era quien debería haber trabajado y luchado por coser (ese verbo que tanto le gusta a Susana Díaz) y sin embargo se ha dedicado a postular a su candidata y a actuar con un sectarismo impropio de una dirección de un partido.

De la crisis socialista seguramente hay muchos que tienen culpa, pero quién claramente ha fracasado por no conseguir –ni siquiera lo ha intentado— aunar las distintas voces ha sido esta gestora traidora que ha demostrado cómo no se debe actuar. Lamentablemente ha sido ayudada por grandes barones y por antiguos dirigentes que no han querido que el PSOE cambie de rumbo, y que ha entendido que defender a Susana Díaz era seguir ayudando a ese bipartidismo que tantos réditos ha dado a su partido, por encima de mantener una ideología de izquierdas. La misma que está apoyando la Gran Coalición para que no cambie nada y poder seguir perpetuando sus propios beneficios, como las puertas giratorias, los cargos institucionales o sus influencias internacionales.

Por cierto, es verdad que Sánchez perdió seis puntos en las elecciones generales, pero presumir de que Susana Díaz ha ganado las elecciones en Andalucía –lo que es cierto--, cuando lo ha hecho perdiendo cuatro puntos y dejándose 460.000 votos en el camino, no deja de ser: ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el suyo.

Sin duda, la responsabilidad mayor de una fractura predecible es la de esa gestora que ha antepuesto su espíritu sectario a su obligación: la neutralidad.


Salud y República

25 marzo 2017

Las tres caras del PSOE

Mañana es el gran día. Se acabó el paripé. Se producirá lo que todos sabíamos. La lideresa será oficialmente candidata. Y se presentará acompañada de los grandes popes socialistas. En el acto de presentación Felipe se sentará a la derecha de Susana y Guerra a la izquierda. Ha vuelto el siglo XX.

Tres eran tres los candidatos del PSOE, pero permítanme que les diga que en realidad son dos. Patxi López, el pequeño gran lendahakari, el mismo que gobernó Euskadi a pachas con el Partido Popular, justo ese que presidió la mesa del Congreso gracias al Partido Popular, quien se apeó del tranvía de Pedro Sánchez en cuanto vio que no iba de ganador, el que votó –a pesar de lo que había dicho— para que Rajoy fuera presidente, ese mismo, no es un verdadero candidato. Juega, como siempre ha hecho, a favor de corriente, junto a los que cree que ganarán. Es, simplemente un caballo de Troya que Susana y Felipe han puesto a cabalgar a sabiendas de que no llegará a la meta y que se entregará en manos de la lideresa andaluza por un plato de lentejas, o sea, por un carguillo. Esa es su misión: quitar votos a Sánchez y entregarlos en bandeja de plata a Salomé. En realidad son dos los candidatos.

Y, miren ustedes, no puedo ser neutral. Siendo verdad que Sánchez no es un izquierdista como aparenta, y que habiendo tenido la posibilidad de gobernar desde la izquierda prefirió a Ciudadanos –lo que dice mucho de su ideología--, no cabe duda de que por el bien de la izquierda, Susana Díaz es un peligro mucho mayor. Su ambición de poder desmedida y su odio a Izquierda Unida y a Podemos, así como su transigencia con Ciudadanos y el PP habla claro al respecto. Ella tiene la máxima responsabilidad, desde la sombra, de que hoy Rajoy sea presidente del gobierno. Y está tan contenta. Todo menos apoyar a Unidos Podemos.

Susana Díaz es la candidata de la vieja guardia: González, Guerra, Corcuera. Esta lideresa es también la preferida por los poderosos del partido, casi todos los barones están con ella. Por el contrario, Sánchez es el personaje odiado por la gestora, ese engendro --liderado por el hombre más triste de la política española: Javier Fernández--, que se cargó lo que habían votado las bases. Es un político al que apoyan muchos socialistas de base y pocos de la élite. Un hombre que mantuvo el no a Rajoy, a pesar de que le costó su cargo.

En definitiva, es la lucha de David contra Goliat, Sánchez contra Díaz, mientras que López sigue jugando a quitarle la onda a David. Todo el aparato del PSOE está luchando contra Sánchez. Tanto que le están poniendo pegas en todo, le marcan muy de cerca, de hecho le han prohibido que se financie con un crowdfunding y han colocado al frente del proceso de las primarias a Mario Jiménez, el portavoz de la gestora que es a la vez el portavoz del gobierno andaluz. ¡Olé con la neutralidad! ¡Viva la democracia! Ahora resulta que el número dos de Andalucía –casualmente gobernada por Díaz— va a ser quien dirija el proceso donde su ‘ama’ es una candidata. O sea juez y parte. ¡Qué bonito!

A pesar de los cambios y errores que cometió Pedro Sánchez debería ganar por el bien de la izquierda. De ganar Susana Díaz estaremos condenados a perpetuar la Gran Coalición. Ya ha manifestado su aversión a la izquierda verdadera y ha defendido su apoyo a Rajoy para gobernar y para pactar en el Congreso. Todo por la estabilidad y el bipartidismo.

Mañana la ‘gran esperanza blanca’, después de amagar durante meses, se proclamará candidata del PSOE y los barones y la vieja guardia lucharán junto a ella para que en este país se perpetúen las políticas liberales que nos han llevado hasta donde estamos. Esperemos que, por una vez, las bases socialistas puedan darle la vuelta a la tortilla, a pesar de que Susana tiene todo el poder de su parte. Este país necesita un PSOE de izquierdas y de una cosa estoy seguro: Susana Díaz no está por esa labor.

Salud y República

30 enero 2017

Pedro Sánchez vuelve al redil

No se ha rendido. Muchos esperaban que lo hiciera, pero ha aguantado. Quizás se ha montado en el coche un poco tarde. De haberlo hecho antes, es posible que López y los otros traidores no hubieran salido a la palestra.

Ahí está, ensalzando la bandera de la izquierda. Lástima, que prefiriese el pacto con Ciudadanos antes que con Izquierda Unida y Podemos. Pero sigue defendiendo todavía el no a Rajoy, mientras que Patxi y Susana le siguen concediendo oxígeno.

La cosa quedará clara, los traidores, con Patxi López a la cabeza, caerán descabalgados, en medio de una Susana prepotente, apoyada por los grandes divos socialistas, y un Sánchez que mantiene, al menos lo parece, a su lado, a gran parte de la militancia.

La izquierda necesita un partido socialista de izquierdas, un partido que represente la dignidad y no apoye a la derecha. Un partido que piense en aplicar políticas de izquierdas que saquen del abismo a muchos ciudadanos que padecen decisiones de Rajoy y Cía. Hoy, todavía está por ver si Sánchez lo representa, pero está visto que Susana y sus barones lo que quieren es ampliar el 'statu quo' y si es posible volver a su bipartidismo, que tantos resultados positivos les ha generado.

Si Pablo Iglesias se mostró altanero y prepotente cuando se ofreció como vicepresidente hace un año, la respuesta de Sánchez no debería haber sido pactar con Ciudadanos –cada vez más a la derecha y ayudando al PP sin contemplaciones— sino que debería haberse puesto en su sitio y atemperar la arrogancia de Pablo Iglesias para así, llegar a un acuerdo. Todo menos renunciar a un gobierno posible de izquierdas.

Francamente, no estoy muy seguro de que Sánchez, en el caso de salir vencedor en el PSOE, propugne políticas de izquierdas y se alinee con Unidos Podemos. Pero sí que lo estoy de que Susana, o López –ese que fue lendakari y después presidente del Congreso, gracias al PP— no lo harán. Seguirían, en su afán de ganar electores con su política de ‘soplar y sorber’, del sí pero no, de no atajar los problemas de fondo y de plegarse a la derecha con el fin de alcanzar el poder que tanto desean.

Una nueva etapa se abre en el PSOE. Su militancia tendrá que elegir, y es ahí donde Sánchez tiene posibilidades. El apoyo que recibirá Susana será muy importante. No sólo estarán a su lado los barones y algunos traidores como Hernando –que ha caído del caballo como Saulo--, también contará con el apoyo de la mayoría de los medios de comunicación que prefieren que nada cambie –donde Cebrián jugará una baza importante a su favor—, sin olvidarnos de los viejos líderes –encabezados por González-- que ven que se puede ir por la taza del váter aquello por lo que ellos lucharon, el bipartidismo y las ventajas que ello les proporcionó –beneficios que todavía hoy siguen existiendo y que tanto daño han hecho, como las puertas giratorias, entre otros--. Mientras, Sánchez que ya ganó unas primarias, tendrá que ofrecer una alternativa a la izquierda, rompedora con la línea de esa gestora que le ha tratado de fulminar y de direcciones anteriores, capaces de apoyar a Rajoy, a cambio de un plato de lentejas.

Se presenta un año de pronóstico reservado, pero que cada vez necesita más unas políticas de izquierda capaces de revertir el daño que hemos sufrido durante estos años. No sé si Sánchez estará dispuesto si gana las primarias, pero sé que los otros seguro que no lo están.

Salud y República



P.D.: Ciudadanos romperá el pacto con el PSOE en Andalucía si Susana Díaz se va a Madrid. Más claro: agua

02 junio 2014

El rey abdica. ¡Queremos primarias!

El rey Juan Carlos se va. Adiós, buen viaje. Nos toca sufrir durante un tiempo, esperemos que no largo, toda serie de mensajes de agradecimientos, de piropos, de peloteos. Y es que ya saben que aquí le debemos casi todo al rey, incluso nuestra afición a la caza mayor.

Pues bien, parece que se va la última persona puesta a dedo por Franco. Ahora pretenden que continúe esa tradición tan moderna y democrática como es la herencia, vía sangre azul. O sea que nos quieren colocar por artículo treinta y tres al hijo del rey, Felipe, como Jefe del Estado por el mero hecho de ser hijo de. Algo parecido a lo de Paquirrín o Terelu. Y es que no estamos muy distantes de un novelón rosa.

Es un momento para hacerse preguntas importantes. Por ejemplo, ¿por qué se produce este cambio en este momento? Entiendo que se reúnen varios factores. Por el desprestigio del propio rey –que sigue suspenso en la valoración de los españoles-- además del de las otras instituciones democráticas, entre ellas la Casa Real, y de los políticos profesionales. Todo ello les ha llevado a pensar que el simple cambio de ficha –del rey a su hijo— en la jefatura del Estado podría tomarse como una regeneración de las instituciones.

caricatura principe Felipe y rey Juan Carlos

Y se hace en este momento porque, de una parte, los resultados de las elecciones europeas hacen ver que los partidos republicanos (no me refiero al PSOE, aunque muchos socialistas presumen de ello y sin embargo dan su apoyo constante a la monarquía) han obtenido un gran avance. Además, es un periodo muy conveniente, puesto que en este mes habrá terminado todo el proceso, y más adelante, en Julio y Agosto, no es momento de críticas, por lo que piensan que a la vuelta del verano, la jefatura del Estado estará consolidada de nuevo. Pueden ser lo que sean pero no son tontos, no dan puntada sin hilo.

Es fácil saber qué es lo que va a ocurrir, cuando el PP cuenta con la mayoría absoluta en el Congreso y el PSOE demostrará de nuevo su “republicanismo” apoyando al nuevo rey, sin ambages.

Pero, desde aquí, me gustaría decir qué es lo que tendría que suceder. Y hay que empezar diciendo que no se pueden tomar decisiones importantes –y ésta lo es— sin que el pueblo participe. Porque, por ejemplo, vivimos un momento en el que, debido a la crisis de los grandes partidos políticos y del PSOE en particular, son muchos los que piden primarias abiertas –yo también estoy de acuerdo—, y si se pide que los responsables de los partidos políticos o los candidatos sean elegidos por primarias abiertas, ¿por qué no se hace también con la Monarquía? Y en vez de que sea esa casta política la que decida, que sean los ciudadanos, los españoles, los que acuerden cuál ha de ser la forma de Estado y quién debe encarnar su jefatura.

Pongamos un ejemplo. Carme Chacón se ha apartado de presentarse a la secretaría general del PSOE porque se deberían haber hecho primarias abiertas primero. Pues bien, ¿alguien cree que esta misma persona o los que están defendiendo esa postura van a decir lo mismo de la elección del Jefe del Estado? Me temo lo peor. Porque cuando se habla del rey o de la Casa Real, desde las demás instituciones no se razona, como hacen los hooligans de un equipo de fútbol cuando se se trata de defender irracionalmente a su equipo.

República

Lo lógico es que hubiera primarias abiertas. Lo que es su equivalente, o sea que se pudiera elegir entre más de una opción, en este caso entre Monarquía y República, por todos los españoles. Decía la Sra. Chacón –con la que yo estoy de acuerdo en el método, también para todos los partidos-- que es preferible elegir al candidato del PSOE entre todos los progresistas y no sólo entre los militantes de su partido. Pues eso, ¿por qué no nos dejan elegir la Jefatura del Estado y luego –si procede—al Jefe del Estado entre todos, o sea, por medio de un referéndum? Y sobre todo, si están tan seguros, como parece que lo están, de que entre los españoles los monárquicos son mayoría, convocando y ganando este referéndum, nos dejaría a los republicanos sin nuestra mayor reivindicación y, lo más importante, avalaría la figura democrática del Jefe del Estado.

Pero claro, dirán que ahora no es el momento, que hay otras prioridades, que es una tontería porque se sabe el resultado, etc. etc. Ahora bien, todos estos que defienden la Monarquía seguirán permitiendo que la transparencia sea casi nula, que las acciones del Jefe del Estado sean oscuras y no se expliquen, que no se rindan cuentas, que siga el rey siendo inviolable, que los miembros importantes de la Casa Real sean aforados, etc. etc.

Es evidente que lo que quieren es que aceptemos la sucesión, vía sangre azul, como algo natural y divino, porque los reyes son ‘buenos’, y sobre todo porque sienten urticaria cuando hay votaciones y son los ciudadanos quienes deciden. Ellos, eso que últimamente se conoce como la Casta, tienen la obligación de perpetuarse en el poder y ya saben: Al enemigo, ni agua.

Salud y República (hoy más que nunca)

P.D. Si usted, lector, está de acuerdo en que hay cuestiones como ésta que debemos decidir entre todos, puede votar aquí.

26 abril 2013

Los bandazos y las incoherencias del PSOE

Hace mucho que no hablaba del PSOE. El gobierno y su Partido Popular dan todos los días mucho que hablar y, desde luego, me tocan las vísceras constantemente. Pero es que hoy no he podido resistir hablar de los socialistas al ver sus últimas declaraciones. En dos cuestiones se ve un ejemplo de esa incoherencia, inseguridad y cambio constante que caracteriza a este partido.

Resulta que han tenido problemas serios porque había algunos socialistas de pro y algunas autonomías que querían celebrar primarias para elegir candidatos y sin embargo, la dirección federal no quería. El último caso era el del líder gallego Pachi Vázquez.

Bien pues resulta que no sólo ha ganado, en contra de lo que la dirección central pensaba, la tesis de las primarias para elegir candidatos, sino que además desde Ferraz anuncian que además se lo quieren imponer a los demás partidos. Y todo esto en diez días.

Miren ustedes, yo soy partidario de las primarias –incluso primarias abiertas, con participación de simpatizantes, además de militantes—, ahora bien, parece un poco extraño, y sobre todo incoherente, que hace unos días el PSOE federal estuviera en contra, y que hoy, no sólo haya cambiado 180 grados, sino que además se lo quiera imponer a los otros partidos. ¡Vaya bandazo! De no querer asumirlo, a obligar a los demás a que lo hagan.

O sea como lo han aceptado para ellos, lo quieren exigir a todos. Una prueba de que este partido pasa por una etapa de insolvencia que no sabe ni dónde está, ni por dónde salir de la crisis que sufre.

PSOE Republicano

Pero es que hay más, este partido que ya nos cambió la Constitución, junto con el PP, para hacer del déficit el dios de la política y abrir la puerta a todo lo que está pasando, ahora quiere meter mano a la Constitución para dos correcciones, tratar de blindar los derechos del Estado del bienestar –una iniciativa con la que estoy totalmente de acuerdo—, y además para cambiar la prevalencia del barón en la sucesión de la Corona.

Vamos que todo lo que se les ocurre como “republicanos” –ese es uno de los principios ideológicos con que se adornan— es apuntalar la Corona en vez de cuestionarla. Total que están de acuerdo con la Monarquía. La única preocupación es que herede el primogénito, sea hombre o mujer (eso sí, siempre con sangre azul).

Como pueden ver, unas decisiones muy coherentes. Y todo esto con el gran Rubalcaba al frente, aunque me temo –así ha sido hasta ahora y no parece que haya cambios próximos— que es una cuestión de partido y no de una persona. Y luego se extrañarán de cómo les van las cosas. Se lo están ganando a pulso. La incoherencia y los bandazos se pagan. Y mientras el PP frotándose las manos.

Salud y República