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24 mayo 2017

PSOE: Los rescoldos de un terremoto

El triunfo de Pedro Sánchez ha causado un terremoto en el PSOE. Los susanistas no lo esperaban ni de coña. Ellos siempre han despreciado a la militancia y se han creído por encima de ella, esperando que siguieran a sus dioses como ovejas a su pastor.

Si el vencedor ha sido claro, los perdedores lo han sido todavía más. Desde una generación anterior, capitaneada por Felipe González, y todos los prebostes de su época, hasta los barones actuales, pasando por la gestora y los traidores, han sido vapuleados por los militantes y les cuesta hacer la digestión del resultado.

De las momias decir que se han tenido que tragar sus palabras y volver al argumento de la unidad, a pesar de que lo hayan hecho con cara de estreñidos. Incluso alguno ha dimitido. Es el caso del exministro Corcuera, claro que es uno de aquellos que podía, sin desentonar lo más mínimo, haber pertenecido al PP. Algo similar a lo que se podría decir sobre Abel Caballero, Pepe Bono, Paco Vázquez o Juan Alberto Belloch. Cualquiera de ellos podría estar junto a Rajoy e incluso pasarle por la derecha, La dimisión de Corcuera ha sido una buena noticia para Sánchez, recordemos que el primer ataque que se hizo a la libertad de expresión, anterior a la ley mordaza, fue la famosa ley de la patada en la puerta, que Corcuera, siendo ministro del interior propuso sin rubor y con convencimiento.

De los barones, ¡ojo! El que más y el que menos ha manifestado su apoyo a su nuevo secretario general, pero del dicho al hecho… De facto, tanto Andalucía como Aragón han rechazado ir con listas conjuntas al Congreso de junio, lo que significa que quieren imponer sus propuestas, aunque corran el riesgo de que la cosa salga rana. El hombre triste de Asturias, como el barón extremeño o el de Valencia han reaccionado bien, al menos lo parece, pero ojo con García-Page de Castilla-La Mancha, quién, aunque ha aplazado su decisión, insiste en que dependerá del próximo congreso su situación personal; cómo se nota la herencia de Bono. Por cierto, las maniobras que está haciendo y hará Susana son propias de mala perdedora, pero sin duda se debe a que sabe que su poder ha quedado limitado a Andalucía y no termina de admitir que se ha quebrado definitivamente su salida a la escena nacional. Ahora parece que prefiere “descoser”.

Qué decir de la gestora. Que, afortunadamente, le quedan días. Esa es la mejor noticia. Nunca había visto, en ningún partido político, una dirección que se hubiera escorado tanto hacia uno de los candidatos (candidata) con tanto entusiasmo, empeño, desvergüenza y poco tino.

De los traidores, podríamos hablar de Patxi López que ahora vuelve al No es No, cuando estuvo con Sánchez y al final se abstuvo, facilitando la presidencia a Rajoy. Sin embargo, el hecho de haberse quedado entre los otros dos candidatos, le ha dado la posibilidad de obtener algún puestecillo de importancia, a cambio de su apoyo en el próximo congreso. Caso aparte es el de Antonio Hernando quien, en un filibusterismo único, fue capaz de defender ideas contrarias y se paseó en el Congreso de los diputados, como portavoz, tanto con Sánchez como con la gestora. Un caso que le ha obligado a dimitir, ante el anunciado cese que le había anticipado Sánchez. Otro escollo menos.

En fin, un nuevo PSOE parece ponerse en marcha. Esperemos que las interferencias a la voluntad de la militancia no vuelvan a producirse y que de verdad, como parece defender su nuevo líder, se alinee en la izquierda, algo imposible si hubiera ganado Susana con sus momias, sus barones, la gestora y los traidores. Al menos queda un hálito de esperanza. Ojala que cumplan su objetivo y junto a Unidos Podemos sean capaces de desbancar del poder al partido más dañino y corrupto que se conoce.

Salud y República

25 marzo 2017

Las tres caras del PSOE

Mañana es el gran día. Se acabó el paripé. Se producirá lo que todos sabíamos. La lideresa será oficialmente candidata. Y se presentará acompañada de los grandes popes socialistas. En el acto de presentación Felipe se sentará a la derecha de Susana y Guerra a la izquierda. Ha vuelto el siglo XX.

Tres eran tres los candidatos del PSOE, pero permítanme que les diga que en realidad son dos. Patxi López, el pequeño gran lendahakari, el mismo que gobernó Euskadi a pachas con el Partido Popular, justo ese que presidió la mesa del Congreso gracias al Partido Popular, quien se apeó del tranvía de Pedro Sánchez en cuanto vio que no iba de ganador, el que votó –a pesar de lo que había dicho— para que Rajoy fuera presidente, ese mismo, no es un verdadero candidato. Juega, como siempre ha hecho, a favor de corriente, junto a los que cree que ganarán. Es, simplemente un caballo de Troya que Susana y Felipe han puesto a cabalgar a sabiendas de que no llegará a la meta y que se entregará en manos de la lideresa andaluza por un plato de lentejas, o sea, por un carguillo. Esa es su misión: quitar votos a Sánchez y entregarlos en bandeja de plata a Salomé. En realidad son dos los candidatos.

Y, miren ustedes, no puedo ser neutral. Siendo verdad que Sánchez no es un izquierdista como aparenta, y que habiendo tenido la posibilidad de gobernar desde la izquierda prefirió a Ciudadanos –lo que dice mucho de su ideología--, no cabe duda de que por el bien de la izquierda, Susana Díaz es un peligro mucho mayor. Su ambición de poder desmedida y su odio a Izquierda Unida y a Podemos, así como su transigencia con Ciudadanos y el PP habla claro al respecto. Ella tiene la máxima responsabilidad, desde la sombra, de que hoy Rajoy sea presidente del gobierno. Y está tan contenta. Todo menos apoyar a Unidos Podemos.

Susana Díaz es la candidata de la vieja guardia: González, Guerra, Corcuera. Esta lideresa es también la preferida por los poderosos del partido, casi todos los barones están con ella. Por el contrario, Sánchez es el personaje odiado por la gestora, ese engendro --liderado por el hombre más triste de la política española: Javier Fernández--, que se cargó lo que habían votado las bases. Es un político al que apoyan muchos socialistas de base y pocos de la élite. Un hombre que mantuvo el no a Rajoy, a pesar de que le costó su cargo.

En definitiva, es la lucha de David contra Goliat, Sánchez contra Díaz, mientras que López sigue jugando a quitarle la onda a David. Todo el aparato del PSOE está luchando contra Sánchez. Tanto que le están poniendo pegas en todo, le marcan muy de cerca, de hecho le han prohibido que se financie con un crowdfunding y han colocado al frente del proceso de las primarias a Mario Jiménez, el portavoz de la gestora que es a la vez el portavoz del gobierno andaluz. ¡Olé con la neutralidad! ¡Viva la democracia! Ahora resulta que el número dos de Andalucía –casualmente gobernada por Díaz— va a ser quien dirija el proceso donde su ‘ama’ es una candidata. O sea juez y parte. ¡Qué bonito!

A pesar de los cambios y errores que cometió Pedro Sánchez debería ganar por el bien de la izquierda. De ganar Susana Díaz estaremos condenados a perpetuar la Gran Coalición. Ya ha manifestado su aversión a la izquierda verdadera y ha defendido su apoyo a Rajoy para gobernar y para pactar en el Congreso. Todo por la estabilidad y el bipartidismo.

Mañana la ‘gran esperanza blanca’, después de amagar durante meses, se proclamará candidata del PSOE y los barones y la vieja guardia lucharán junto a ella para que en este país se perpetúen las políticas liberales que nos han llevado hasta donde estamos. Esperemos que, por una vez, las bases socialistas puedan darle la vuelta a la tortilla, a pesar de que Susana tiene todo el poder de su parte. Este país necesita un PSOE de izquierdas y de una cosa estoy seguro: Susana Díaz no está por esa labor.

Salud y República

29 septiembre 2016

Golpe oligárquico contra un posible gobierno progresista

No voy a defender a Sánchez, un líder que no ha hecho sino saltar de pérdida en pérdida en las últimas elecciones y ha sido incapaz de encontrar la solución que tenía en sus manos. Sin embargo, la actuación golpista patrocinada por la baronía y la élite oligárquica del PSOE es escandalosa y antidemocrática.

Y no por mucho que se empeñen algunos medios de comunicación, lo que ha ocurrido  en el partido socialista tiene que ver con el mismo partido, sino con la gobernabilidad de este país. Los que han dimitido buscando cambiar el rumbo del PSOE no lo han hecho por el bien de su partido. ¡Mentira! La razón es clara: no pueden soportar que el PSOE pacte con Unidos Podemos y prefieren sin ambages que su partido se abstenga para que pueda seguir gobernando Rajoy. Las otras razones son excusas.

Y sí, son excusas porque si la razón, que les ha llevado a cometer esta tropelía, fuera cambiar a Sánchez por haber perdido las elecciones, podrían haberlo hecho un poco antes, aparte de que ellos no quedan al margen de esa responsabilidad, puesto que con sus críticas abiertas y sus zancadillas a la dirección socialista han contribuido a las derrotas.

¿Por qué no le pidieron que dimitiera cuando fracasó en las últimas generales, en Junio? La razón es sencilla, entonces tenían la esperanza de que su partido se abstendría y de que el PP seguiría gobernando, lo que era su deseo. El hecho de que Sánchez haya persistido en el NO a Rajoy y la posibilidad de abrir otras posibilidades de gobierno es lo que les ha hecho rebelarse. Todo lo demás: accesorio. Y recordemos que Pedro Sánchez no ha hecho sino seguir literalmente el cumplimiento de lo que la ejecutiva federal le había encomendado: NO a Rajoy.

No quiero olvidar que Sánchez fue el primer candidato que el PSOE eligió en primarias, al que hoy, unos cuantos golpistas famosillos, quieren cargarse. Es difícil, por no decir imposible, comprender por qué no han dejado que fuera un congreso --donde votan todos los militantes socialistas— que ya había previsto el propio Sánchez, quien decidiera su futuro y el del partido, si no fuera porque los rebeldes temen perderlo. Parece lógico que sea la militancia, la que le eligió quien, si lo cree oportuno, se lo cargue, y no una panda de seudo-socialistas, acaudillados por Susana y Felipe, incapaces de entender lo que es la democracia directa.

Si Sánchez hubiera accedido a que se abstuvieran los socialistas, ¿alguien cree que hubiera surgido este levantamiento? Luego que da claro cuál ha sido el motivo.

Desgraciadamente, es posible que este ataque antidemocrático se lleve por delante las posibilidades que había de un posible gobierno de progreso. Es muy probable, hoy más que nunca, que estos seudo-socialistas consigan sus fines: que gobierne Rajoy. Eso es lo que quieren, y quién sabe por qué motivos ocultos.

Salud y República

28 septiembre 2016

Y Susana cogió su fusil, loca por la música

Ya ha llegado. Esperaba el momento de saltar a la palestra y aquí está. No sé si “♫ tenía un ratón ♫” o si “♫ no llora más por mi ♫”, lo que sí sé es que, en contra de lo que siempre había anunciado, ha llamado a sus huestes para que la apoyen y opte por ser la próxima secretaria general del PSOE. Lo tenía todo preparado, esperando. Y ahora se hace de nuevas.

Susana Díaz tiene una cara tremenda. Va de salvadora y encabeza la versión aristocrática del PSOE, la de permitir que Rajoy y su PP gobiernen. Ya se le ha caído, del todo, la careta. Se cargó a Izquierda Unida del gobierno, cuando tenía que cumplir aspectos sociales del acuerdo, luego se alió con Ciudadanos y tan campantes. ¿Qué se puede esperar?

Ambiciosa y decidida siempre dijo que ella sólo aspiraba a ser la presidenta de su Comunidad. Mentía miserablemente y todo el mundo lo sabía, ella quería ser la emperatriz del PSOE y dirigir el partido desde Ferraz.

Ha buscado apoyos y los ha encontrado. Su primer lugarteniente fiel ha sido Guillermo Fernández Vara, que desde el primer momento ha manifestado su deseo de facilitar a Rajoy el gobierno, claro que de casta le viene al galgo, por algo el presidente de Extremadura empezó su andadura en las NN.GG. del Partido Popular extremeño. Junto a él, otros barones han empujado a Susana para hacerse con las riendas del partido: García-Page o Javier Lambán, casualmente socialistas que tuvieron el apoyo de Podemos para ser presidentes en sus CC.AA, y hoy echan víboras por la boca cuando se les menciona un posible pacto con Unidos Podemos.

Después la han seguido insignes socialistas, eso sí, la mayoría de otra época. Felipe González, Alfonso Guerra, Rubalcaba, etc. Muchos de ellos pertenecientes a la apolillada rama de lo que yo llamo los PPSocialistas. Ahí están los Bono, Belloch, Corcuera, Paco Vázquez, caracterizados tanto por su amor al PP, como por su odio a Izquierda Unida antes y a Podemos ahora.

La presidenta andaluza ya ha convocado a su ejecutiva mañana para que la avalen y presenten batalla en Ferraz. Ella –otra más— está dispuesta a “salvar” a España, haciéndose la dueña de su partido y defenestrando a Sánchez, al que tiene una tirria de tamaño colosal.

Va de pura por la vida y olvida que precisamente en su feudo, Andalucía, se ha producido uno de los mayores casos de corrupción de un partido político, el suyo, que ahora está siendo juzgado. Tiene demasiadas ganas de poder, desde que Sánchez es el secretario general de su partido, y quiere hacerse con él a cualquier precio, olvidando que no hace mucho dijo que ella había sido elegida por andaluces y que no abandonaría Andalucía para irse a Madrid. Otra mentira más de esta socialista que ha hecho de Pedro Sánchez su blanco preferido, y apuesta porque gobierne Rajoy. ¡Vivan los PPSocialistas!

No quiero defender a Sánchez, que va de derrota en derrota, pero es triste ver que el PSOE puede irse hacia la derecha con tal de no consentir un pacto de izquierdas y de allanarle el camino a “ese gran hombre llamado Rajoy”.

Salud y República