17 febrero 2017
Iñaki y Cristina, una sentencia muy fina
04 marzo 2016
La tarjeta de la infanta Cristina
30 enero 2016
Si Rajoy te defiende: ¡échate a temblar!
12 enero 2016
Operación: “Salvar a la Infanta”
10 enero 2015
¡Ea!, ¡ea!, ¡ea!, Miquel Roca se cabrea
Ahí le tienen ustedes. Y él que se creía el rey de todo el mundo, ni más ni menos que uno de los padres de la Constitución, un hombre con seny, capaz de transmitir su ideología como si fuera la buena, la única. Un tipo tranquilo, sosegado, con rasgos medidos y acostumbrado a ganar siempre.
Me refiero a Miquel Roca, aquel que se paseó por la política española como un señorito --compañero de turno de otro que tal baila como Durán i LLeida y del ‘gran Pujol’—, durante los años ochenta y noventa, pactando con tirios y troyanos, hasta que Maragall le ganó en la lucha por la alcaldía de Barcelona.
Se trata de un hombre al que la derecha, catalana y española, ha sobrevalorado, dándole un relieve que hoy queda en entredicho. Y es que, él que fue el representante catalán entre los padres de la Constitución, fue incapaz de darle los mismos beneficios a su comunidad que la que se les dio a Navarra y Euskadi. Y ahora, se lamenta de que Cataluña sea maltratada por el Estado, obviando su responsabilidad.
Pues bien, este “buen hombre” acostumbrado a ganar –salvo en el caso de la alcaldía de Barcelona—, estimó que le había llegado otro momento de esplendor. Y decidió hacerse cargo de la defensa de la infanta Cristina, al mismo tiempo que dirige su bufete y pertenece a cuatro consejos de administración de empresas del Ibex-35.
Creyó que todo el monte era orégano y que podría pasearse por el juzgado, un paseo militar, y salir a hombros al conseguir, fácilmente, que la infanta no pisara el juzgado. Pensó que él era muy listo y tenía recursos para eso y para más. Y sobre todo estaba seguro de que nadie se atrevería a acusar a la Infanta hasta llevarla al banquillo. Lo que no vio, y todavía sueña que no puede ser, es que, una vez puesta toda la maquinaria del gobierno –el fiscal anticorrupción y la Hacienda pública—, los medios de comunicación afines a la monarquía –ABC y La Razón-- y la Casa Real en la defensa de la infanta, un simple juez, pero con dos bemoles, fuera quien se resistiera y antepusiera la Justicia a la defensa de Roca y Cía.
Así es que el juez Castro –uno de esos jueces que todavía nos hacen creer en la Justicia— imputó por dos veces a la Infanta y, a pesar del fiscal, del gobierno, de Hacienda y del Sr. Roca y sus muchachos, ha conseguido que se siente en el banquillo. Y eso quiere decir que, aún en el caso de que no haya condena cuando sea juzgada, Roca ha perdido su apuesta.. Roca se ha visto empequeñecido por un simple juez, y de ahí su cabreo.
Un cabreo manifestado sin contemplaciones, como mal jugador que no sabe perder, contra el juez Castro al que acusa de hacerse cómplice de la acusación, de dejarse influir por la opinión pública y de no aplicar la doctrina Botín. Simples acusaciones de mal perdedor.
Claro que el juez le ha contestado de forma meridiana, rechazando el recurso del abogado, lo que estoy seguro que ha cabreado más todavía al ínclito Roca, y exponiendo que:
Es cierto que don Miguel Roca Junyent incansablemente ha difundido ante los medios que la llamada doctrina Botín era aplicable a su defendida", tanto al juzgado como a la Audiencia, expone el juez instructor. Pero Roca "deberá responder a su mundo onírico" el que haya planteado "explícitamente" al juez instructor un pronunciamiento previo y específico sobre esta doctrina. "La técnica es tan antigua como el ser humano. Se lanza una afirmación que no responde a la verdad con la esperanza de que siempre habrá alguien que la asuma sin comprobarla",
En fin, que el Sr. Roca se ha quedado planchado, y ha tenido que tragarse toda su prepotencia de “abogado importante”, de hombre del Ibex, ante la entereza, dignidad y neutralidad de un simple juez: un juez de verdad. Y eso parece que le ha afectado al hígado. ¡Pobrecillo, con lo padre de la Constitución que es! ¡Una lástima!
Y colorín colorado, la infanta Cristina, como es notorio, razonable y natural, tendrá su juicio oral. Y, ¡a joderse toca!, Sr. Roca.
Salud y República
23 diciembre 2014
La que se va, la juzgada y la que vuelve
Tres mujeres de armas tomar. Tres damas de alto plumero y de baja estofa. Dos políticas y una alta aristócrata (aunque una de las políticas también es de sangre azulísima), una mezcla explosiva de primera magnitud. Hoy son noticias las tres y lo son por distintas causas
La que se va es Sonia Castedo. Tarde y mal. Macarra como siempre. Y es que la Castedo podría protagonizar una obra de Arniches sin doblar una pestaña. Más chula que un ocho, doblemente imputada, esta amiguita de uno de los amos de Alicante, el empresario Enrique Ortiz, al que tanto ha ayudado desde el ayuntamiento –después de haber dado muestras de su verborrea bravucona con la oposición, con su propio partido y con los ciudadanos— ha decidido dejar la alcaldía, y lo ha hecho por twitter. Hoy, la muerta viviente ha fallecido del todo, políticamente. Y la única explicación que da es que lo hace por sus hijas. ¡Pobres hijas! con una madre así. Hay que tener desvergüenza para poner a sus hijas como causa de su dimisión. Pronto el juez la pondrá en su sitio.
La que va a ser juzgada es la Infanta Cristina. Y aquí hay que hablar de la altura ética y de la intachable honradez del juez Castro, quien, a pesar de las presiones de la Casa Real, del gobierno y del propio fiscal –convertido en otro abogado defensor— ha mantenido su independencia y ha actuado en conciencia, defendiendo eso de que Hacienda somos todos –lo que tantas veces otros con palabras o acciones desmienten—, y empujando con determinación a la Infanta hasta el banquillo por sus presuntos delitos. Una decisión difícil, libre, valiente y contracorriente de quienes querían salvarla a toda costa. Por cierto, que del banquillo no la ha salvado ni que su abogado sea uno de los padres de la Constitución, que también ha perdido esta apuesta.
La que vuelve es la gran lideresa madrileña: Esperanza Aguirre. Había que verla hace poco más de dos años, cuando abandonó la Presidencia y dejó claro que se iba porque para ella la política era una actividad temporal (hay que tener jeta para decir algo así cuando se lleva pisando moqueta pública desde 1983, o sea desde hace más de treinta años) y que lo hacía de forma definitiva, sin marcha atrás. Ya ven ustedes cómo nos podemos fiar de ella. Ahora se ha ofrecido al Gran Mariano para ser otra vez reina en la plaza de Madrid, como candidata a la alcaldía. Y vuelve después de dos hitos que a otros les abochornarían y que a ella le dan caché de mujer dura y por encima de las leyes.
- El primer acontecimiento fue el del enfrentamiento con agentes de movilidad y policías municipales de Madrid que la multaron por aparcar en doble fila y ella, con su habitual humildad, les dejó plantados, huyó, arrolló una moto y como si nada.
- El otro suceso ha sido ser la responsable del nombramiento de políticos implicados en la trama corrupta Púnica, entre ellos su mano derecha: Granados.
Y sin embargo, ahí sigue, con sus ademanes populacheros, con sus osadas y falsas manifestaciones y con su provocación constante a su gran líder: Mariano Rajoy.
Se trata de personajes nefastos que han hecho mucho por si mismas y por sus amiguetes, por su propia estima, consideración y sus propios intereses. Y ahí están, hoy son noticias de primera página: Una alcaldesa chulesca imputadísima, una Infanta presunta delincuente y una lideresa desvergonzada, mentirosa y barriobajera, tres alhajas en un mismo día. ¡Hay quien dé más!
Salud y República
27 junio 2014
El juez Castro a la hoguera: ¡Todo por la Infanta!
Revolución total. Las fuerzas de la reacción ‘real’ han disparado toda su artillería. Y a esperar que el ataque termine bien y la conquista sea completa. Porque en menos de veinticuatro horas han puesto en marcha la contrarrevolución.
El fiscal Horrach ha necesitado poco tiempo para recurrir la imputación que el juez Castro ha dictado contra la Infanta Cristina (probablemente pactada y preparada de antemano con los abogados de la Infanta). Todas las armas cargadas esperando que se encendiera la mecha o se apretara el gatillo. Y todo para salvar a la Infanta. Labor para la que se ha puesto en marcha todo el ejército de sumisos y palmeros de la Casa Real.
Porque no sólo es el fiscal Horrach quien quiere des-imputar a la Infanta. Ahí está el Partido Popular, el Fiscal general del Estado (por cierto nombrado por el gobierno del PP), el abogado general del Estado (también nombrado por el gobierno), Hacienda (dependiente del ministro Montoro), los abogados defensores de la Infanta (para algo han utilizado a uno de los padres de la Constitución) y los medios de comunicación afines al régimen (real, naturalmente). Y todos contra un juez común, un juez que no depende de nadie. Un juez independiente. Todo el aparato del Estado contra el juez Castro.
Hay que ver las barbaridades que ha declarado en su escrito el fiscal Horrach. Una vergüenza. Llega a insultar a Castro, llega a decir lo más grave de un juez, que está actuando así por ser la imputada quien es –cuando lo que ocurre es lo contrario, es él quien actúa así para defender a la imputada--, y dejándose guiar por los medios de comunicación. O sea que está actuando de mala fea a conciencia. Y, al igual que piensa el propio juez, digo yo: ¿Y por qué no le denuncia por prevaricación?
Nunca tanta artillería se había preparado para acabar con un juez, por el mero hecho de haber imputado a la hija del rey anterior, o la hermana del rey actual. Es increíble ver con qué desparpajo se pretende hundir a un juez honrado por el hecho de atreverse a hacer realidad aquello de que: “La justicia es igual para todos”, Y todo esto sin caérseles la cara de vergüenza. Porque es uno de los contados casos en los que el fiscal se convierte en el primer defensor de la imputada, por el hecho de ser quien es.
Es una persecución nunca vista con tal de salvar como sea a la Infanta. Y eso que está más claro que el agua, y lo acepta todo el mundo porque son pruebas, que la mitad de la empresa Aizoon era de ella y que pagaba a cargo de esa empresa gastos de la casita de Pedralbes, entre otros los sueldos de los criados, además de otras veleidades.
La única defensa posible es que forma parte a la Casa Real, aunque no creo que éste sea un atenuante aceptado en derecho (y bien que se han empeñado en que el camello entre por el ojo de la aguja).
En fin, Papa Rey dijo aquello de que “la justicia es igual para todos”, el Rey hijo que afirmo la imperiosa necesidad de la separación de los tres poderes. Palabras, sólo palabras.
Lo que está ocurriendo es vergonzoso, primero con el juez Castro, honrado, cabal y justo, y después con todos los ciudadanos españoles que contemplan con estupor todas las argucias que desde todas las instancias del Estado se están forjando para evitar la imputación de un miembro de la Casa Real y además pretendiendo tomarnos el pelo.
Desde luego, cada vez se entiende más ese imperativo pepero para aforar a Juan Carlos, porque no es lo mismo ser juzgado como ciudadano normal por un juez de base como Castro, que por el Tribunal Supremo, que es nombrado por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), órgano nombrado por los grandes partidos. ¿Se entiende la diferencia, o no?
Por cierto, yo creía que el CGPJ tenía como uno de sus cometidos defender a los jueces que se veían injustamente atacados. Pues ni eso. Castro es una excepción. Pero todos estos órganos interesados que atacan o no defienden a este juez han de saber que el Juez Castro no está solo y que tiene todo el apoyo de la gran mayoría de los ciudadanos, que se preguntan hasta dónde puede llegar la desvergüenza de estas instituciones.
Sólo les falta meter al ejército en el ajo y hacerles sustituir el lema de los cuarteles: ¡Todo por la patria!, por el que corresponde a los nuevos tiempos: ¡Todo por la Infanta! Se ve que ésta es la nueva forma de ser patriotas.
Salud y República
17 febrero 2014
Demostrado: Horrach, el verdadero defensor de la Infanta
Lo sabíamos. No nos cabía ninguna duda. No era difícil de suponer, pero ahora ya tenemos la prueba. Sin duda, el fiscal Horrach ha sido quien ha dirigido la defensa de la Infanta. Mientras que sus abogados han seguido sus instrucciones.
La prueba la ha obtenido la revista Interviú de un documento firmado y compilado por el fiscal Horrach donde dice cómo ha de realizarse la defensa de la Infanta Cristina, en un documento de cinco hojas que Interviú ha titulado: Manual para salvar a la Infanta. Y aquí copio un resumen del contenido:
Horrach propone convencer a los abogados de la Infanta de que la opción más inteligente es la de no recurrir (…) y que propongan la comparecencia voluntaria de la Intanta a la mayor brevedad posible. Así mismo, entre otras lindezas, el fiscal pide también a la Casa Real que no hable y se abstenga de apoyar a la Infanta para que no se sulfure la opinión pública, y así asegura que la declaración de la Infanta servirá para ganar la guerra.
Toda la estrategia de la defensa que se ha seguido está en este documento. Como pueden apreciar nunca se vio un fiscal tan dedicado a defender a un imputado. Porque hasta ahora nos habían enseñado que el fiscal era el acusador. Quizá desde ahora, desde el caso Horrach haya que cambiar las funciones del fiscal. Con este documento queda demostrado lo que ya todos sabíamos: La justicia no es igual para todos.
Hay que ver hasta qué punto hemos llegado. Ahora resulta que los defensores, esos famosos y apreciadísimos abogados como son Roca y Silva, resulta que están haciendo de monaguillos del fiscal. Una variante nueva que desconocíamos. Y es que parece ser que entre los peperos y la Casa Real todavía nos quedan unas cuantas cosas por ver.
No perdamos la última esperanza: La solvencia y la honradez del Juez Castro que puede dar al traste y hacer que el fiscal y sus abraza-farolas pierdan la guerra. Entiendo perfectamente la dificultad de un juez decente que para poder llegar hasta el final se le exige ser un héroe y luchar contra instituciones tan fuertes como la Fiscalía, la Agencia Tributaria, la Casa Real y los medios afines.
Ha quedado claro que el Fiscal ha actuado para ganar las dos batallas, la de la Justicia y la de la Opinión Pública. De la primera no sabemos cómo acabará. De la segunda esperemos que después de haber descubierto este documento al menos nos quede bien claro en qué campo juega cada uno. Y desde luego el Fiscal está tratando de meter goles en su propia portería. ¿Por qué? ¿A cambio de qué? Habrá que preguntárselo al Fiscal General del Estado que es su jefe, o a Gallardón que es el ministro, o a Rajoy el presidente, o a su papá como Jefe del Estado. Pero no se preocupen, lo negarán todo, aunque ya les conocemos: mienten más que hablan.
Salud y República
10 febrero 2014
La Infanta se salvará por amor
¡Qué romántico! Ya saben ustedes que nunca puede faltar en un cuento de princesas el amor. ¡Ay si los hermanos Grimm levantaran la cabeza! Y es que lo que no hace el amor no lo consigue nadie.
Pues sí señores. La Infanta firmaba, cobraba y pagaba sin ver ni de dónde, ni cómo, ni cuándo, y todo por amor. Y es que el amor es ciego. Incluso el amor real, que también las princesas tienen derecho.
La pobre estaba tan ciega de amor que tenía sorbido el seso (no sé si también el sexo) y no se acuerda de casi nada. Tampoco ayudaba mucho que tuviera diez o doce tarjetas de créditos, cualquiera se puede equivocar y dar gato por liebre.
Si, es así, no hay que darle vueltas. La infanta es inocente. Sólo es culpable de amor. De un amor puro proporcionado por un duque em-palmado, y no es para menos. Y ahí ha quedado el fruto de ese amor, cuatro semillitas que ya han germinado. Cuatro soles con sangre azul y una casita en Pedralbes. Y todo por amor y a costa del contribuyente.
Ya está todo hecho. El juez valiente no se atreverá a tanto. Y es que los jueces no pueden ser siempre héroes y luchar contra varios abogados defensores (además del padre de la Constitución y su compañero de fatigas, la Agencia Tributaria y el Fiscal) y los partidos lame-reyes.
Ya está todo preparado. Por supuesto que el fiscal Horrach sabe cómo cumplir órdenes y preparar el menú. De primero, se ‘castiga’ a la Infanta a pagar 600.000 euros –cosa comprensible porque es el diezmo que se requeriría en la Edad Media de los presuntos seis millones robados por el Instituto Noos—, de segundo, se hacen caer todas las culpas (ella ya lo ha hecho en el juicio) sobre el imputado número uno, el tal Iñaki –el fiscal pide 17 años de condena— y para que no quede ningún cabo suelto de postre se absuelve a la mujer de Diego Torres, no vaya a ser que se hagan comparaciones. Total, la pobre ha cometido un solo delito: amar desesperadamente; hasta el punto de estar totalmente ciega a la hora de firmar y de gastar la pasta.
Y es que hay amores que matan y la Infanta le ha pegado la estocada a Urdangarín con tal de salvarse ella, que para eso es quien tiene sangre azul. Y papá llorará de emoción y mamá la perdonará, porque si hay algo que se puede perdonar son las penas de amor. Total, el único claro culpable es Cupido:
Ver: http://www.eitb.com/es/videos/detalle/1973780/video-cupido-acusado-caso-infanta/
No le den más vueltas: En la familia real comieron perdices y fueron felices (menos Urdangarín), y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Salud y República
15 enero 2014
¿El fiscal Horrach o el fiscal Horror?
No ceden, no pueden evitar que les trastorne que se impute a la Infanta Cristina. Y hacen todo lo posible para defenderla como sea y a costa de quien sea.
Me refiero a la parte de la Justicia cuyo nombramiento depende del gobierno. O sea del Fiscal General y de todos los fiscales que de él dependen. Y esto no es nuevo, todos los gobiernos, todos, en mayor o menor medida han sucumbido a nombrar a gente de su cuerda que pueda influir en sus tesis para ese puesto. De tal forma, que cuando les interesa mueven los hilos y politizan la Justicia.
Una prueba evidente de que esto ocurre es el comportamiento del fiscal Horrach, que se ha convertido en el fiscal Horror. Y es que es un horror ver cómo está actuando en el caso de la imputación de la Infanta. Ya no sabe qué hacer para parar el golpe. Y no hace lo que tenía que haber hecho.
Porque si está convencido de que hay una conspiración (otro que sufre de conspiranoia) contra la Infanta, su obligación, en vez de mandar un escrito lleno de falsedades, es recurrir como hizo la otra vez. Lo que ocurre es que, por mucho que lo haya criticado, el auto del juez Castro es imposible de rebatir y no ha querido hacer el ridículo recurriendo y perdiendo el recurso. Ha utilizado otro recurso, el del pataleo, que le ha dejado en peor lugar, puesto que el escrito, que denota una defensa a ultranza de la Infanta atacando al Juez, responde a un claro mandato político.
La cosa es evidente, si no está de acuerdo con la imputación, que se dirija a la instancia pertinente –la Audiencia Provincial de Palma— y la recurra. Todo lo demás estupideces. Ahora resulta que lo que dice el fiscal Horror es que el juez hace reproches éticos. ¿Se habrá leído el fiscal el auto del juez?
En fin una prueba más de la politización de la Justicia, donde quien debería actuar como acusador público lo hace como defensor de una persona, Al final el mundo al revés, parece que es la Infanta quien va a interrogar al juez Castro con la defensa y ayuda de sus abogados defensores y del fiscal anticorrupción. Una maravilla de este mundo pepero en el que vivimos.
Seguramente el juez seguirá su camino y no tomará acción, pero si yo fuera Castro denunciaría esta acción del fiscal puesto que le está acusando de prevaricar, o sea, de tomar decisiones a sabiendas de que no responden a los hechos.
Luego nos extrañará que hoy mismo nos llegue una queja del Consejo de Europa donde dicen que la Justicia en España está politizada. Y no es que hayan descubierto América, pero constatan desde esa Europa que tanto admiran los queridos peperos, que ellos están influyendo, de acuerdo con sus fines, en la Justicia.
Están haciendo de un juez que cumple con su labor, un héroe, cuando está actuando con toda normalidad. Lo que ocurre es que la normalidad no siempre es el signo de la Judicatura española y por eso extraña.
Si de verdad se creyera en una democracia se mantendría una de las premisas fundamentales de la misma: la separación de poderes. Para ello, no es de recibo que el gobierno nombre al Fiscal General, porque ahí empieza la trampa y el poder ejecutivo pone bajo sus órdenes a una parte del judicial, dejando a Montesquieu por los suelos.
Salud y República
13 enero 2014
Cristina, de imputada voluntaria
Hay que ver, la pobre, en qué situación se encuentra. Porque claro, parece que aquí no ha pasado nada. Ella, muy voluntariosa, ya lo hemos visto hasta ahora que incluso defiende la gestión de su querido empalmado, ha decidido –que dicen sus abogados— declarar de forma voluntaria.
¡Y un cuerno! Vaya dos abogados que se ha buscado. Según dicen de los mejores, pero hay que verlos. Ahí estaba el otro día el tal Silva, uno de ellos, diciendo que si era preciso la infanta declararía para que se realizara el juez. Sorna y mala leche cuando debería tener un cierto respeto a la judicatura, pero se ve que se siente amparado y es graciosillo. Y, por otro lado, el otro, Roca, uno de los padres de la Constitución que miente como un bellaco. Y es que se debe creer que somos gilipollas. Sale diciendo que la Infanta va a declara de forma voluntaria, ¡una leche!
¿Desde cuándo una imputada va a declarar de forma voluntaria? Es verdad, que lo podría haber hecho –y seguramente hubiera sido mejor para su causa—, antes de la imputación, pero una vez imputada no existe la voluntariedad. La declaración es obligatoria –lo pongo en negrita por si lo lee Roca, no vaya a ser que se le pase— y no puede ser de otra manera. Otra cuestión es que se pacte con el juez un adelanto de la declaración y que no se impugne la imputación.
Ahora la pobre Cristina ha decidido declarar. Pues no, es el juez Castro quien la está obligando a declarar, bien pudiera haber decidido eso ella antes, pero ahora es tarde. Irá a declarar con abogado y con todos los derechos y obligaciones que impone la ley a un imputado. Ni más ni menos. O sea que no se tiren el pisto con nosotros estos dos listillos.
Eso sí, se ha adelantado el acontecimiento porque la pobre Casa Real, como dijo su jefe, Spotorno, están pasando por un martirio los pobres. Y es que se ve que robar, presuntamente, a manos llenas, aprovecharse de ser quién es y defraudar a Hacienda o lavar capitales hoy, según este ‘buen hombre’ es un martirio.
En fin, queda claro que no han podido evitar la imputación ante los cargos presentados por el juez y su justificación, y han decidido no hacer el ridículo y someterse como todo el mundo a lo que ha dictado el juez.
Sólo queda esperar a ver que declara la voluntariosa Cristina –ya saben ustedes las ganas que tenía de hablar— y esperar que diga que todo lo hecho ha sido por amor, como dice su abogado Silva. Aunque, que yo sepa el amor, si es que existe, no es ningún atenuante y no es una excusa para delinquir, salvo que a lo mejor exista alguna excepción si se tiene sangre azul.
Salud y República
07 enero 2014
Un juez cabal imputa a la Infanta
Es verdad que la Justicia no es igual para todos. Eso ha quedado confirmado frecuentemente. Cuanto más importante se es, más impunidad. Y no es sólo cuestión de tener más recursos que también. Los más poderosos gozan de privilegios que no tienen la mayoría de los ciudadanos.
Por eso, es de agradecer que haya jueces que cumplen con su obligación, capaces de intentar --a pesar de las presiones, de las insidias y de los aparatos del Estado que se ponen en marcha para pararles—, que la Justicia funcione de forma igualitaria para todos.
Recordemos a Garzón, condenado y muy condenado por cuestiones de forma para parar los procesos Gürtel y de Víctimas del franquismo. Otro juez que ha sido azotado por su propia jerarquía ha sido Elpidio José Silva, acorralado, castigado y denostado por llevar a la cárcel al “pobre e inocente Blesa”, ya saben el Santo de Caja Madrid.
Hoy, hay otro juez –al que casi habríamos de considerar un héroe por cumplir con su obligación— que ha dado un paso hacia la Justicia y la Igualdad: el juez Castro que ha imputado a la Infanta Cristina. ¡Ya era hora! Y digo que es casi un héroe porque ha tenido que luchar contra la Fiscalía, que de forma inverosímil la desimputó, y contra todas las instancias que defienden ciegamente a la Casa Real.
Un juez que ha tenido todo tipo de presiones y que sin embargo, sin prisa pero sin pausa, ha ido dando todos los pasos para poder imputar a la Infanta. Ha ido recogiendo todos los datos necesarios para que no haya ninguna duda. Aunque hay una posibilidad legal –increíble pero cierto-- que pueda evitar que la Infanta declare ante el juez: que el Fiscal y el Abogado del Estado pidan el archivo de la causa. ¡Sólo faltaba eso para darnos cuenta de los cambalaches que se ciernes en los podridos tejados del Estado!
Castro ha demostrado ser un juez cabal, un juez justo, una excepción si lo comparamos con otros, capaz de luchar contra corriente, contra sus propios colegas, contra la Casa Real o contra el gobierno y otras instancias judiciales y políticas.
Hoy, gracias a José Castro Aragón podemos decir que al menos una parte de la Justicia actúa con coraje, con neutralidad y con contundencia. Porque todos sabemos que si los presuntos delitos que se le achacan a la Infanta, los hubiera cometido presuntamente otra persona estaría imputada desde hace tiempo.
En estos momentos, podemos decir que el año 2014 no ha empezado nada bien para la Monarquía. Esta imputación vuelve a cuestionarla y si a eso sumamos la intervención del monarca de ayer, cuyos titubeos y dificultades de expresión hacen presumir una incapacidad para estar al frente de la Jefatura del Estado, podemos suponer que es un momento idóneo para reivindicar la III República, como sustitución en la cabeza del Estado que pueda limpiar las miserias de esa institución.
El juez Castro ha imputado a la Infanta por los presunto delito fiscal y de blanqueo de capitales. El auto del juez contiene 227 páginas y pone en su lugar lo que muchos pensábamos, entre otras cuestiones, la imposibilidad de que Aizóon se creara sin el consentimiento de la Infanta y la implicación de la Infanta en operaciones ilícitas que dicha empresa desarrolló.
Ahora veremos cómo actúan las altas instancias del Estado, pues si mala es la imputación para la Casa Real, peor podría ser que intervinieran para dejar sin acción la decisión del juez Castro. Significaría la total falta de confianza en las instituciones por parte de los ciudadanos, algo grave y de impredecibles consecuencias.
Salud y República
28 diciembre 2013
Bárcenas negoció un contrato con Urdangarín, Corinna y Cristina
Lo último del serial. Ahora parece que el caso Bárcenas y el de Urdangarín son vasos comunicantes. Ayer, gracias a los papeles de Génova, se desveló que había una conexión entre ambas causas.
Según un documento encontrado en el registro efectuado en Génova, el Instituto Noòs ofreció al PP sus servicios para asesorarle sobre la forma de encontrar recovecos financieros que permitieran pagar menos a Hacienda. Se estudió la propuesta pero se desestimó porque el duque empalmado pidió un excesivo porcentaje de comisión (el 20%) sobre la cantidad que se ahorraría.
El hecho se produjo allá por 2009, cuando el tesorero pepero todavía actuaba como tal aunque ya había dejado su puesto de Senador. Sólo un exceso de avaricia de Urdangarín hizo que la operación no llegara a buen puerto.
Un portavoz de Génova reconoce los hechos pero le quita importancia al decir que sólo se trataba de una simple argucia financiera al alcance de cualquier contribuyente. Se trataba de que Noòs actuara como intermediario y blanqueara unos pocos millones de euros por medio de una SICAV de la que formaba parte activa también la princesa Corinna y la infanta Cristina.
Por cierto, hay indicios de que el gabinete de asesoría Montoro y asociados podría haber estado al corriente y se ofreció como parte interesada en la operación.
Descubierto el pastel, el rey ha comunicado que de probarse está dispuesto a proclamar la III República.
Y, es por eso, que hoy, 28 de Diciembre, se hace saber al público inocente.
Salud y República
02 diciembre 2013
¡Todo por la Infanta! Trileros en acción
La trama está bien organizada. Se trata de evitar, como sea, que la Infanta Cristina sea imputada. Y a ello se han puesto sin ningún rubor distintos organismos dirigidos por el gobierno.
En primer lugar, ocurrió un caso nunca visto, sin haberse pronunciado el juez, el fiscal Horrach emitió un informe en el que, curiosamente, exculpaba a la Infanta, sin que nadie se lo hubiera pedido, poniendo de esta forma una muralla de protección y defensa, antes de que el juez, que es quien tiene la última palabra, anunciara si la imputaba o no. Y es que no debemos olvidar que los fiscales dependen del Fiscal general del Estado, que es nombrado por el gobierno.
Y después de este primer capítulo de defensa a ultranza de la Infanta, viene el segundo. Ahora resulta que unas facturas que habían sido declaradas falsas tanto por Hacienda como por el mismo fiscal Horrach, resulta que la Agencia Tributaria se ha echado para atrás y ahora dice que son buenas y sirven para desgravarse.
De no haberse aceptado la desgravación de estas tres facturas de Aizoon, por un importe total de 69.990 euros --como en principio sostenían tanto la Agencia Tributaria como el Fiscal--, la Infanta habría cometido un delito fiscal, al pasar de 120.000 euros que es la cantidad mínima para así considerarlo. Sin embargo, al ser consideradas válidas, en vez de un delito ha cometido una falta, puesto que la suma del resto de las facturas no ha llegado a esa cantidad. O sea, la irregularidad existe, pero gracias a los trileros reales que han dado marcha atrás –la Agencia Tributaria y el Fiscal— la cosa quedará en una falta y no en un delito, por lo que no será imputada y bastará con que se ponga al día con Hacienda y pague (ya veremos si paga algo) la multa prevista, en el peor de los casos.
Ahí tienen ustedes como “se verifica” que “la Justicia es igual para todos”. Para esta señora no importa que entre el Fiscal y la Agencia Tributaria den marcha atrás, y armen una trama con el fin de que no sea imputada. Justo lo mismo que harían para cualquiera de nosotros ¿o no?
Ya está bien de querernos tomar el pelo. El gobierno está poniendo al servicio de la corona, de forma espuria, organismos tan importantes como la Agencia Tributaria o la Fiscalía Anticorrupción –sin importarles que su imagen se deteriore-- que más parecen trileros que instituciones dignas. Pero no importa, ya saben que Maquiavelo hizo muchos fans entre nuestros peperos, y es que cuando de la Casa Real se trata, el fin justifica los medios, aunque estos estén trucados. ¡Todo por la Infanta!
Salud y República
18 noviembre 2013
¿Será imputada la Infanta Cristina? ¿Ganará David o Goliat?
Ya sabemos que esta señora, Infantona del reino, ha sido una vez imputada, aunque, gracias al fiscal anticorrupción de Palma, duró lo que un pastel en la puerta de un colegio. Un caso de desimputación que extraño a cirios y troyanos, caso único que naturalmente respondía al rango de la damisela juzgada.
Y es que este es un juego entre el Juez Castro, hombre sencillo que intenta hacer su trabajo con independencia, y un fiscal anticorrupción como Horrach, que desde hace un año no hace sino poner palos en la rueda de la Justicia, tratando de salvar como sea a la Infanta de la imputación. Una pareja feliz hasta que llegaron las desavenencias.
Dos fueron los dardos envenenados que Horrach le mandó a su amado Castro. Y le dio en todo el bebe. Allí empezó la separación. Primero fue la desimputación de la Infanta. Más tarde la petición de que el fiscal, viendo lo decidido que estaba el juez a seguir adelante con las investigaciones a la Infanta, solicitó que el caso pasara a Valencia, donde se habían producido parte de los hechos. El verdadero motivo era que viendo la determinación del juez, quiso quitárselo de en medio y cambiarlo por jueces más propicios al politiqueo.
Y el amor que se tenían antaño, ambos personajes, ha culminado con un divorcio exprés, cuando el fiscal ha decidido presionar al juez ante un informe donde pretende decir que no hay motivos de imputación de la Infanta, cuando más indicios han aparecido.
Pero cuidado, que el juez se ha dado por aludido y no está todo perdido --ya saben como son algunos amantes despechados—, acaba de recibir información jugosa de Hacienda que le da la razón y parece que motivos para esa imputación. Ahora espera algún informe adicional de la policía y de algunos bancos para decidir si procede a la imputación.
Y es que ya se sabe cómo son los divorcios. Una vez decididos, los otrora amantes pueden terminar como amigos o llevarse a matar. Parece que la situación actual de esta expareja ha tomado el camino de la confrontación, por lo que no hay que descartar que el juez impute a la Infanta. Razones tiene y además quiere devolverle la pelota envenenada a este fiscal correveidile del Fiscal General y por tanto del Ministro Gallardón.
Así es que, aún quedan esperanzas. Queda la duda de si el juez Castro podrá superar esta lamentable presión a la que se está viendo sometido para que no impute a quien debería estar ya imputada. ¿Soportará esa presión Castro? He ahí la cuestión. Si, después de lo que estamos viendo, imputa a la Infanta habrá que decir que se trata de un héroe, porque aunque se tratase de cumplir con su misión, soportar esta soga al cuello de su excompañero no es nada fácil.
Se ha configurado una lucha como la de David y Goliat. Esperemos que de nuevo vuelva a ganar David –un juez que cree en que la Justicia es igual para todos— a un Goliat, el fiscal que cuenta con todo el aparato gubernamental empujando a la contra.
Y es que por mucho que se trate de defender a la Infanta, hay cuestiones insoslayables. Tenía el 50% de la propiedad de Aizoon, se ha probado que ha firmado pagos particulares que iban a esa empresa fantasma. Se ha autoalquilado su chalecito de Pedralbes con cargo a Aizoon, y más. Ahora habrá que añadir lo que el informe de Hacienda haya descubierto.
A esperar y a confiar en Castro, un juez capaz de actuar a pesar de las fortísimas presiones. Porque, alguien me puede decir ¿qué hubiera pasado si esta mujer hubiera hecho lo que ha hecho y no fuera la infanta? Sin duda, hace tiempo que estaría imputada.
A ver, si esta vez también la honda de David vuelve a tumbar a Goliat.
Salud y República
15 octubre 2013
¿Qué más hace falta para imputar a la Infanta Cristina?
¿Cómo es posible? Más claro agua. Cualquier otra persona ya estaría imputada, como debe ser. Pero claro, es la infanta, la hija del rey, la hermana del heredero. Y eso hace que la cosa cambie.
Es el primer caso en el que alguien se atrevió a imputarla (el juez Castro) y luego llegó la mano del Fiscal, como saben un lacayo del ministro Gallardón, para desimputarla. Pero había motivos suficientes. Esta señora, aunque rebose sangre azul, era la propietaria al 50% de la empresa Aizoon, una empresa que se nutría de fondos del Instituto Nóos por actos inflados o que no se celebraron, en aras de ser quien era el yernísimo.
Pues parece que ser propietaria del 50% de esa empresa no era suficiente. Ahora resulta que se ha conocido que este maravilloso matrimonio, donde él era un vividor además de duque empalmado y ella, la pobre, ciega de amor, fue ‘obligada’ a participar en una empresa que le proporcionó una tarjeta oro y que la convirtió en una ‘consumidora forzada’, con la que pudo adquirir libros, botas, carburante, flores, cuentas en restaurantes y algunos viajes, entre ellos un safari a Mozambique y Sudáfrica. Es lo que tiene heredar ciertos genes safarianos que también se transmiten, vía sangre azul.
Y es que no hay nada como tener una tarjeta de una empresa fantasma que pague todos tus caprichos. Un día lo conviertes en Librería Aizoon y te regalas los libros de texto de tus hijos, que están carísimos, y la colección completa de Harry Potter, otro día creas Viajes Aizoon y te agasajas con un safari a Sudáfrica o un viaje a Roma para ti y tus amigos, hay que ver al Papa. Y si tienes que echar gasolina que lo pague Aizoon, no vas a ser tan tonta de pagarlo tú.
Y es que este es el cuento de Cristina en el país de la maravillas (mejor en el país de los gilipollas). Puede hacer lo que quiera que no pasa nada. Para eso es quien es. Una verdadera maravilla que demuestra sin ambigüedad que la Justicia es igual para todos, como ya sabíamos.
En fin, para algo ha de servir pertenecer a la Casa Real. Porque si no pudieran hacer ciertos delitillos no tendría gracia. Vivir sólo de lo que te da papá o tener que estar enchufada en una multinacional no da para tanto. Hay que tener un marido especial, un tipo modelo capaz de hacerte de oro como sea. Y ya está bien de tratar de hacer la vida imposible a esta graciosa pareja por el simple hecho de tenerles envidia. ¿Quién no desearía tener una tarjeta oro y que te pagara tus caprichos? Pues eso.
Recuerdo que una de las primeras premisas que se estudian en Derecho es que la ignorancia no exime del cumplimiento de la ley, suponiendo –que es mucho suponer— que no supiera nada. Claro que habría que añadir que salvo que se trate de una persona de mucha relevancia como es la Infanta Cristina. Ella sí que puede ser ignorante, mujer florero y no enterarse de lo que hacía, aunque se beneficiara claramente de ello.
Mientras, el juez Castro se ha encontrado con el muro que le pone el fiscal. Y es que un juez puede querer ser imparcial e impartir Justicia igual a todos, pero ahí está Gallardón y su equipo para hacernos volver a la realidad. ¿Qué más hace falta para imputar a la Infanta?
Salud y República
02 septiembre 2013
El rey pagó parte de la casa de Pedralbes a Urdangarín y a Cristina
Mientras el fiscal anticorrupción pide la imputación de Rita y Camps por el caso Noos, donde parece que firmaron contratos a Urdangarín por hacer su trabajo, o sea vivir del cuento, se sabe que el rey soltó 1,2 millones al duque y su hija para su palacete de Pedralbes.
Un buen padre. Así es nuestro rey. Un hombre de pro. Un ejemplo. Y, claro, no va a dejar a su hija en un barrio cualquiera. ¡Faltaría más! Es lo que tiene sangrar en azul. Naces y sabes que no sólo tienes tu vida asegurada, sino que papá rey te podrá ayudar a saciar y colmar tus codiciosos deseos. Una educación excelente, unos siervos a tu disposición, título nobiliario de primera, vacaciones pagadas en lugares de ensueño. un trabajo millonario y una casa de postín en el mejor barrio.
El duque empalmado encantado. Porque el braguetazo se consolidaba. Papa suegro se portó como debía. Lo sacó del dinero ahorrado de lo que le estamos soltando a su divinísima majestad, o sea del presupuesto del Estado, de esos jugosos casi ocho millones al año por no dar ni golpe. Como puede verse el destino de la tela marinera que le regalamos al rey no puede ser mejor. Ayudar a una hija y a su marido.
En definitiva, lo que hace cualquier padre. Prestar ¿prestar o regalar? a su hija, 1,2 millones de euros, para ayudarle a pagar su casita. Y es que sabemos lo duro que es pagar una hipoteca o arreglar el pisito. Seguramente lo hizo para que no los desahuciaran. Que las estaban pasando canutas. Ella trabajando en La Caixa con un mísero sueldo de 300.000 euros, y él en una ONG, llamada Instituto Nóos, donde como todos sabemos no se obtenían beneficios, sino sablazos millonarios a entidades públicas, a tutiplén.
La Casa Real ya ha salido a la palestra para salvaguardar el honor del monarca, que falta le hace. Y asegura que se trata de dos “préstamos” de 600.000 euros cada uno y que salen de una cuenta personal del rey en España. O sea que confirma que es de su dinero –suponemos que sólo tiene dinero de presupuestos del Estado— y que la cuenta no es de Suiza –por si las moscas—, no vaya a ser que se líe más la cosa. Eso es lo que dicen para defenderle.
Pues miren ustedes, ya el hecho de que digan que es de una cuenta en España hace suponer que tiene dinero en cuentas fuera de España, y decir que es de una cuenta personal es obvio, sólo faltaba que fuera a cuenta de algún presupuesto ministerial.
En fin, otro lío más del caso Urdangarín, en el que, por primera vez, aparece la figura del rey. Ahora queda aclarar unas cuantas cosas más. Por ejemplo, ¿han cotizado a Hacienda debidamente?, ¿Tiene cuentas el rey fuera de España? ¿Qué quiere decir cuenta personal, acaso tiene alguna cuenta de negocios o compartida con alguien? ¿Es lícito que el destino de los fondos públicos que recibe el rey se empleen en pagar el piso a su hija, cuando contaban con medios propios ella y su marido?
Total, otro nudo más en la cuerda Urdangarín, y nuestro querido monarca en el ojo del huracán. ¿Hasta cuándo vamos a consentir estos chanchullos y esos privilegios con la Casa Real?
Salud y República
08 mayo 2013
Cristina, la desimputada
Francamente nunca pensé que fueran tan torpes la Casa Real y el gobierno. Queriendo defender a la infanta han dejado más claro que, por si había alguna duda, no todos somos iguales ante la ley.
Según dicen tirios y troyanos es la primera vez que habiendo cuestionado un fiscal –recordemos que al fiscal lo nombra el gobierno— una imputación, un tribunal (la Audiencia provincial de Palma) dictamina no procedente la misma.
Esta gente con tal de ‘salvar’ a la Casa Real de esa mancha, la han llenado de grasa. Se ha visto claramente que la Infanta tiene bula y que se trataba de ganar la batalla como fuera. Pero aún queda la guerra.
Y es que han descubierto su jugada, han dejado al juez Castro con el culo al aire, en aras de limpiar una casa que está hecha unos zorros. Lo que ocurre es que la gente no es gilipollas, a pesar de lo que piensen ellos.
Hoy más que nunca se ha demostrado que la Justicia no es igual para todos. Porque es la primera vez que a alguien se la considera inocente aunque haya pertenecido a una Junta Rectora de un ente que ha robado –de hecho, es curioso ver cómo es la única persona de la junta rectora del Instituto Nóos que no está imputada— y que además tiene el 50% de una empresa –Aizoon— donde llegaban los beneficios del Instituto y de donde sacaban los ingresos ingentes que la pareja real han obtenido durante esos años.
En fin, la pobre pasaba por allí. Al igual que la ministra Mato tuvo una ceguera y no pudo ver el Jaguar o lo mismo que la Pantoja que la pobre estaba enamorada y estaba ciega, nuestra ‘querida’ infanta se ha pasado unos años sin enterarse de que los negocietes de su marido eran robos manifiestos, eso sí, aprovechándose de ese nivel de vida que esos ingresos ilegales la han permitido. Por cierto, puestos en una cuenta corriente a su nombre.
Creo firmemente que el gobierno y la Casa Real han cometido la enésima torpeza. Es un claro error que, una vez imputada, se haya apostado por evitar que la princesa declarase. Además, como los jueces de la Audiencia (dos jueces contra uno) seguro que han tenido mala conciencia por decir que no había motivos para imputarla, han dejado abierta la cuestión por si hubiera un delito contra la Hacienda Pública, para lo cual el juez ya había pedido las declaraciones de la renta de los dos conyugues. Por cierto, que en una nueva demostración chulesca y de que pretenden estar por encima de la Justicia, se han negado a darlas, aduciendo que se trata de un atentado contra su intimidad. ¿Se imaginan ustedes que pasaría si le dijeran al juez que no le entregan su declaración si se la pide? Pues eso. ¡Viva la Justicia y Cristina “la desimputada”!
Salud y República
18 febrero 2013
Los emails del duque empalmado
¡Qué lastima que los correos electrónicos no sean admitidos como pruebas judiciales! Lo que no quita para que sirvan como indicios y se procure investigar con el objeto de ver si son verdaderos.
Es cierto que el tal Diego Torres no tiene mucha credibilidad, tampoco es muy lícito hacer chantaje. Pero hay que tenerlas en cuenta para aclarar el caso. Los correos recibidos y firmados por el empalmado pueden ayudar a aclarar aspectos del caso.
No sé si el rey sabía todo, según parece en los emails del duque, pero que algo sabía sin duda, si no no se explica que hace siete años le llamara la atención y le ordenara que dejara la cuestión y que se marchara, aunque Urdangarín no le hiciera ni puto caso. Esa dejación bastaría para que el rey, al menos, reconociera que podría haber hecho mucho más.
Pero lo que no tiene vuelta de hojas, a mi modo de ver, es la implicación de la Infanta Cristina en el caso. El juez Castro está jugando un papel importante. Toda la prensa aplaude su valentía. El hecho de no haberse amilanado con el yernísimo, dicen, que así lo avala. Sin embargo, bajo mi parecer, no se ha atrevido a hacer algo que muchos vemos incontestable: la imputación de al infanta Cristina.
Aquí la labor del fiscal que no quiere que la imputen, bajo ningún concepto, nos recuerda quien nombra al fiscal general y la supeditación y falta de independencia que éste tiene con su jefe: el gobierno. Aunque ésta no es excusa, puesto que el juez Castro puede imputarla sin que se lo pida el fiscal anticorrupción.
Y es que no es de recibo que el único miembro de la junta de Nóos que no esté imputado sea la Infanta. Hoy, Urdangarín, su socio Torres, la esposa de éste y el asesor de las infantas García Revenga están imputados. ¿Por qué no la Infanta? No encuentro otra explicación que no sea que es: por ser quien es. Recordemos la frase del rey: Todos somos iguales ante la ley. Y, sin embargo, está claro que hay unos más iguales que otros.
La Infanta no sólo era una de los componentes de la junta rectora del Instituto Noós –una asociación sin ánimo de lucro—, además ha firmado las cuentas del Instituto y gran parte del dinero que se obtenía ilegalmente de dicho Instituto iba a la empresa Aizon, cuyos dueños eran al 50% Urdangarín y la Infanta. Dinero, por otro lado, que le hacía llevar una vida de sueños a la que no ponía ningún reparo.
Puedo entender que la Infanta no siguiera día a día los negocios –¡faltaría más!, la aristocracia no está para esas pequeñeces—, puedo intentar comprender que su confianza en el duque le llevara a no profundizar demasiado, pero la cosa está clara: o era tonta o tendría que saber lo que firmaba, saber que el dinero no cae del cielo y que el nivel de vida que llevaba, cuando el dineral provenía de un instituto sin ánimo de lucro, no correspondía a una situación normal.
Que no nos tomen por gilipollas. Porque si además hay algún infeliz o algún interesado que dice creer que ella no sabía nada, habrá que recordarle la primera lección que se aprende en derecho y que saben todos los ciudadanos: La ignorancia no exime del cumplimiento de las leyes. Y sin duda ella se ha aprovechado de estas operaciones ilegales. Así es que, no hay excusa para que no la imputen, salvo la presión de las fuerzas políticas, mediáticas y de todo orden que tratan de salvar a la Casa Real de esta ignominia.
Espero que sea llamada a declarar, porque no sería de recibo que se librara, y sería una tristeza que una instrucción que se está tomando como ejemplo, quedara, como tantas otras, lastrada por influencias políticas, sociales o de sangre azul.
La cosa continúa. ¡Atentos a la pantalla!
Salud y República
10 septiembre 2012
Urdangarín, Cristina y la Casa Real
Hoy ha nacido la nueva web de la Casa Real. No hay muchas novedades salvo una importante. Uno de los miembros que, a pesar de las circunstancias, sigue apareciendo es el yernísimo imputado Urdangarín.
Un imputado del que nadie tiene dudas de su culpabilidad y allí está: llenando un capítulo de la Casa Real. Lo que quiere decir que el monarca, al haberle incluido allí, ha decidido declararle inocente, ya que parece poco normal que a un delincuente se le incluya dentro de la familia real.
Según dicen desde Zarzuela se trata de acercar la monarquía a los ciudadanos y de hacerla más transparente. ¡Hombre! si buscan transparencia podrían empezar por publicar los gastos que efectúa el monarca con nuestro dinero, y no dar una página de la web a un tipo como Urdangarín.
Pero el verdadero fin es el de recuperan una imagen que últimamente está deteriorada por méritos propios, y mostrarnos al titular y los herederos de forma amable. Vamos que pretenden que veamos natural esa línea perversa y antidemocrática que es la monarquía hereditaria.
Por cierto, hoy se ha descubierto que se ha desviado otro millón de euros desde el Instituto Nóos a cuentas personales y de empresas de Urdangarín y de la Infanta. Cada vez queda más clara la implicación de la Infanta en la trama. No sé qué espera el juez para imputarla. Por cierto, pocos medios de comunicación han creído que había que hacerlo, y muchos han defendido que no sabía nada la pobre. Difícil es pensar que no sabía nada y que firmaba a ciegas, esos sí, engrosando generosamente su cuenta corriente con dinero público. Seguimos con esa censura preventiva desde los medios que demuestra una vez más, otro déficit democrático.
Y aunque así fuera, ¿no hay un aserto jurídico que dice que la ignorancia no exime del cumplimiento de la ley? Pues eso, aunque se tratara de alguien que firmaba como quien está firmando autógrafos, si hay un delito por medio, hay que aplicarle la ley. Pero claro, es quien es, y este país cuando se trata de personajes reales sabe muy bien hacer la vista gorda.
Volviendo a la web, allí pueden encontrar la agenda oficial de los miembros de la Casa Real. Basta entrar para ver que están agobiados con tanto trabajo. Así, a bote pronto, esta semana, entre todos los miembros de la Casa Real tienen previstas diez actividades institucionales (entre rey, reina, príncipe y princesa). ¡Vaya bicoca! No es extraño que haya tiempo para irse a cazar a África, para ponerse un ojo morado, para desaparecer sin decir ni pío, para vivir como dios.
Y no es que yo no esté de acuerdo con la holganza, que les aseguro que sí que lo estoy, siempre que se pueda y no se perjudique a otros, lo que me parece mal es que por esto nos quiten más de ocho kilos de euros al año, del erario público.
En fin, ya lo ven ustedes. Nada cambia. Cada día que pasa el tamaño del robo, así como la corresponsabilidad de la Infanta Cristina, es mayor y todo sigue igual. El rey hablando de transparencia, que no existe, salvo que se refiera a unas fotos que ha colgado, y el yernísimo formando parte de la Casa Real a pesar de habernos sustraído unos siete millones (eso sí, presuntamente).
Una estupenda web donde queda reflejada una familia a la que la crisis se la trae al pairo. Una familia que vive a costa del contribuyente, aunque éste esté en la ruina, y cuya aportación es la caza mayor y fichar yernos raros o delincuentes. Y cuyo afán por el trabajo no parece que les quite el sueño. Total: ¡qué maravilla!
Salud y República



