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29 octubre 2013

Llorar carbón

A setecientos metros. Lucha contra las entrañas de la tierra. A veces carbón, a veces luto. Ayer el dragón se alimentó de seis cuerpos generosos e hirió a otros cinco. Es la lucha por la supervivencia en pleno siglo XXI.

Sólo quiere ser minero quien no puede ser otra cosa. El sudor, el dolor, el esfuerzo, el peligro, todo por subsistir. Porque no hay otra cosa, porque sólo se puede ser minero. Si naces en esos pueblos de las cuencas mineras, estás destinado a ser carne de carbón.

Mineros accidente

Mucha técnica, sofisticadas alarmas para prevenir lo imprevisible. Pero siempre menos de las que se deberían. Los recortes también llegan a las minas. Porque los recortes son EREs, mayores esfuerzos, menos sueldos, seguridad: la justa.

Hay que ganar dinero como sea. A costa de todo. Las empresas tienen que ganar dinero aunque sea alimentándose con sangre. Tierras olvidadas donde solo hay una salida: tirarse al pozo del carbón.

Ayer, un ayer cercano, esta gente vivía momentos reivindicativos acechados por la amenaza de quedarse sin nada, también sin carbón. Y se levantaron, como se levantan los mineros, al unísono y con fuerza, y lucharon como luchan los mineros, con intensidad y con constancia. Pero el gobierno pepero aguantó, siguiendo los pasos de su patrona Santa Margaret Thatcher, se mantuvo firme.

Y prefirieron verles extenuados para poder firmar con ventaja, un mal acuerdo. Y los mineros volvieron a sus minas, a su única posibilidad de salvarse junto a sus familias. Porque no tienen ninguna otra alternativa. Y el gobierno lo sabe y lo consiente y lo estimula. No quieren héroes, quieren vencidos.

Gente valiente, mineros, mujeres, familias enteras demostraron que la dignidad es su lema, hasta que morían de hambre. Mientras que se levantaban calumnias vergonzosas contra ellos. El gobierno y sus voceros correveidiles, saliendo de nuevo del Paleolítico, volvieron a decir que eran gente privilegiada, con grandes sueldos, con jubilaciones muy anticipadas. Vamos un chollo, porque morirse, según quien, para ellos es un chollo. Otra forma de hacer otro ERE.

Hoy toda España de bien, llora carbón. Ese carbón que, a menudo, consume vidas. Ese carbón que es el único alimento de comarcas enteras que no han podido elegir. Geografía donde sólo hay carbón, donde ningún gobierno ha querido apostar por otras vías, por otras inversiones que generen trabajo.la marcha de los mineros

Y el ministro Soria les negó el pan y la sal, lo que da a otros sectores económicos, a la agricultura, al automovil, a la banca. A ellos, nada o casi nada. Cuatro años de prórroga antes de la muerte, y luego… Luego Dios proveerá, pensó el ministros cristiano.

Mientras, ese mismo gobierno, dejó de apoyar y comenzó a gravar las energías alternativas, las que podrían sustituir al carbón. Y entonces… ¿Qué nos queda para el futuro? La dependencia energética absoluta, y, también del carbón. Porque el hecho de que quiera acabar con el carbón en España no quiere decir que no se siga importando carbón de minas esclavistas –donde trabajan niños— de Colombia, varios países de África y de Polonia.

Es la política del pan para hoy y hambre para mañana. Pero ¿qué les importa el hambre de los mineros? ¿Qué les importa su muerte? Ahí está el ministro Soria, que anuncia por todos los medios, después del accidente, que se va a León. Y sí, se fue a León. A León capital, a decir que se ponga en marcha una investigación. Y, sin embargo, no es capaz de acercarse a la cuenca minera. Porque le importa un pito las víctimas del carbón, él prefiere otras víctimas. Y además, tiene miedo de que le reprochen sus decisiones viles de hace bien poco.

Hoy, veo todavía a esos mineros entrando en Madrid, cansados, sudorosos, preocupados, pero con la frente alta, con dignidad, con vergüenza, porque no quieren rendirse, porque quieren seguir trabajando aunque sea de mineros, que es lo único que saben y tienen.

Hoy puedo verles dar explicaciones en los medios, con lágrimas en los ojos, con la voz balbuceante, con rabia sin explotar, tragándose sus miserias y llorando a esos compañeros que ayer estaban con ellos. Mientras tanto, ¿dónde está Soria?

Hoy el grisú nos ha dejado con seis compañeros menos. Y pensamos en seis familias que lloran sin consuelo. Hoy todos estamos de luto. Todos no. Porque esos hipócritas que ayer hablaban de trabajo con privilegios y de empleos favorecidos, deberían esconderse, desaparecer. Pero no, seguro que están ahí, y con la indignidad del falsario y del oportunista, darán el pésame desde donde estén. Eso sí, alejados del problema, alejados de las minas, desde sus despachos bien decorados, lejos del grisú y de los mineros. Lejos, muy lejos, no vaya a ser que se manchen de carbón.

Salud y República

26 octubre 2011

Más accidentes laborales: una lacra que no cesa

Los accidentes de trabajo ocupan poco espacio mediático. En los medios de comunicación se tratan, cuando no se silencian, como si fuera el pago de esta sociedad a ese bien tan escaso llamado trabajo, a un desarrollo “necesario y bueno socialmente”. Son una desgracia, “inevitable”. Son solamente un número. Una estadística que se rellena y poco más.

Los crímenes de género nos conmueven a todos, los medios los tratan profusamente, el gobierno hace campaña para evitarlos. Como debe ser.

Si nos referimos a los accidentes de tráfico, la campaña desde el gobierno es constante para evitarlos. Loable, sin duda.

Cuando se produce una muerte de un soldado en “misión de paz”, los medios se vuelcan, son noticia de primera página y no digamos el gobierno que condecora al difunto y le considera un héroe. Y sin embargo, es también un accidente de trabajo.

Solamente en casos llamativos, accidentes múltiples o con características peculiares saltan a los medios de comunicación. Así, ayer, en una obra en el barrio de San Blas de Madrid quedaron enterrados dos obreros, dos hermanos, uno murió, el otro pudo ser rescatado con vida.



Los sindicatos UGT y CC.OO. han señalado que el accidente se ha debido a falta de seguridad. Como en muchas otras ocasiones.

Más de 700 muertos el año pasado y cerca de 6000 heridos graves por accidentes laborales en 2010 deberían hacer que se investigara más y que se castigara a los responsables.

Pero, ¿qué pasa con los accidentes laborales? ¿Quiénes son esos centenares de muertos que año tras año caen en el tajo? ¿Qué es de sus familias?, y sobre todo ¿Se investigan las causas del accidente? ¿De quién es la responsabilidad? ¿Cumplen las empresas las normas de seguridad en el trabajo? ¿Obligan a que los trabajadores las cumplan? ¿Vela el ministerio de trabajo por ese cumplimiento? ¿Por qué los sindicatos apenas dicen nada sobre estas muertes? ¿Cómo es posible que a los medios de comunicación apenas les preocupen centenares de muertos? ¿Qué tiene que ocurrir para que esta lacra sea visible e importe a todos los implicados?

Ha habido casos claros de negligencias empresariales, de incumplimientos legales. Éste parece uno de ellos. ¿Qué ha pasado con esos empresarios? ¿Por qué no han ido a la cárcel? ¿Es que muchos de los casos no son producto de un terrorismo laboral?

Nadie hace lo suficiente. Los empresarios no ponen los medios y ahorran en medidas de seguridad, sabedores de que tienen impunidad. El gobierno no hace nada. Los trabajadores siguen accidentándose y los sindicatos hacen poco más que denunciar el hecho.

Y es que parece que sólo es posible que se acabe con esta lacra cuando se consiga que el paro sea del cien por cien. Mientras, seguirán siendo un número, aunque sean cientos, una anécdota propia de una sociedad productiva. Tener trabajo no sólo parece un lujo hoy, sino que sigue siendo un riesgo que afecta a miles de trabajadores.

Pero claro, son obreros, trabajadores. ¿A quién le importa?

Salud y República

12 junio 2011

Dia mundial contra el trabajo infantil

Hoy, 12 de junio, es el día mundial contra el trabajo infantil. Este año, la Organización Internacional del Trabajo ha declarado su lucha contra el trabajo infantil peligroso.

Hay 215 millones de niños trabajando en el mundo. De los cuales 115, más de la mitad, lo hacen en trabajos peligrosos. Cada minuto, en algún lugar del mundo un niño trabajador sufre un accidente, enfermedad o trauma psicológico relacionado con su trabajo.

Esta sociedad internacional permite por acción u omisión que los niños trabajen. Privándoles de la educación, perjudicando su salud y hurtándoles su necesario tiempo de ocio.

Los trabajos peligrosos deberían limitarse al máximo. Y, en el caso de los niños, tienen que prohibirse de forma radical. Los niños son seres humanos en pleno desarrollo psíquico y físico y cualquier trabajo, y más si es peligroso, puede dañarles de forma irreversible.

Hay que presionar a los países donde se permiten estas aberraciones para que acaben con ellas. La crisis económica ha incentivado este grave problema y ha hecho que se haya incrementado esta lacra, que ha prendido más en los más débiles.

No podemos permanecer impasibles. Hay que combatir esta triste realidad mundial. Los gobiernos que permiten esta canallada han de ser denunciados a la OIT y presionados desde todas las instancias internacionales para que acaben con esta explotación infantil. Desgraciadamente, hoy, los intereses internacionales se mueven más por cuestiones comerciales, económicas y geopolíticas que por los derechos humanos. Por lo que la responsabilidad no sólo recae en los países que lo permiten, sino también en quienes callan o aceptan esta ignominia.

Gritemos contra esta indecencia. Ayudemos con nuestra denuncia a que la OIT pueda cumplir su objetivo de acabar con el trabajo infantil en 2016.

Salud y República

17 octubre 2010

El circo y la cruz de los mineros

Ya está montado. Todos los mineros chilenos a salvo, sólo un par de ellos queda en el hospital, con cuestiones menores controladas. Y me alegro enormemente, es una buenísima noticia.

Pasada la angustia del encierro forzoso, de sesenta y nueve días de espera y desesperación, ahí están, como buitres, los medios de comunicación persiguiendo a los mineros, hoy convertidos en héroes.

Porque una vez rescatados, lo que interesa es la carnaza, el morbo. Cómo se han comportado, sus reacciones, sus broncas y sus aficiones, en definitiva la reacción ante el incidente por parte de cada uno. A eso se añade el interés por su vida fuera de la mina, si uno tiene dos esposas u otro tiene tendencias homosexuales.

No seré yo, quien acuse a los mineros si aceptan ofertas millonarias por exponer cuestiones íntimas. La pobreza es muy dura y entiendo que tienen una posibilidad de salir de ella. Una novela, una película, entrevistas, programas en televisión, etc., todo esto es lo que van a encontrar durante los próximos meses estos mineros. Luego el olvido. Cuando pase un cierto tiempo, el episodio quedará olvidado y ellos no tendrán sino lo que tienen ahora más lo que hayan podido sacar de este circo mediático.casco-minero

Pero queda la cruz de esta historia, de ésta y de otras parecidas. Hace cuatro días en Colombia han desaparecido cuatro mineros. Hace dos en Ecuador, quedaron sepultados cuatro mineros, de los que dos han muerto y otros dos están todavía desaparecidos. Y en China, veintiséis mineros han muerto y doce siguen desaparecidos por un escape de gas grisú. Como puede comprobarse el pan nuestro de cada día.

Pero claro, estos otros mineros no interesan a nadie. Están muertos. Y los muertos no hablan, simplemente ya no existen, no tienen nada que contar. El morbo se ha ido con ellos a la tumba.

El sistema capitalista es un sistema despiadado, donde el trabajo tiene riesgos y como tal, los trabajadores debe asumirlos. Aún en las potencias del primer mundo, los accidentes laborales están a la orden del día. Mineros, obreros de la construcción, metalúrgicos, trabajadores de cualquier fábrica están en riesgo. Y poco se hace por evitar esos riesgos. Los empresarios y los Estados minimizan sus costes y escasamente se controla que se cumplan las medidas de seguridad.

Lo peor de todo esto es que los accidentes de trabajo se toman como algo natural, un precio que hay que pagar y como tal, deben existir. Poco, a veces ni lo mínimo, se hace para evitarlos,

¿Alguien se ha preguntado por qué pasan los accidentes como el de la mina chilena? Vale la pena saber que esta historia no era un cuento de Disney:

  • El estado de la mina era desastroso, casi inoperable
  • No cumplía los requisitos mínimos de seguridad
  • La empresa se declaró en ruina, apenas se desplomo la mina.
  • El rescate ha costado más de 20 millones de dólares y la empresa tenía una deuda de 19.
  • El gobierno chileno permitió esta situación (por muchas fotos que ahora se haga el presidente con los mineros).

Pero no pasa nada, esta vez se han salvado. Los otros, los trabajadores que perecen en su puesto de trabajo, salvo los militares y fuerzas de orden público a los que se honra, son invisibles. Se han borrado del mapa y vuelta a empezar. La campana de la muerte volverá a sonar mañana, y nadie hablará de los nuevos mártires. Porque esa campana tiene puesto un silenciador.

Salud y República

P.D. Gracias Mónica por proporcionarme los datos de este accidente.

21 julio 2009

Los accidentes invisibles

Son varias las entradas que he colgado sobre los accidentes laborales. Quien me conoce sabe de mi preocupación y de mi indignación por este suceso.

Ayer cayeron dos trabajadores más. Hoy la noticia sale en los periódicos pero su importancia es mínima y seguro que no se volverá a hablar de este caso, nunca más.

El año pasado fueron 1089 los muertos en accidentes laborales. O sea tres al día, incluidos domingos y festivos. ¿Quién habla de ellos? Han muerto más trabajadores en un año que víctimas del terrorismo en toda la historia de la democracia. Han muerto más currantes en el tajo el año pasado que en los últimos doce años como consecuencia de la violencia de género. Este año morirán casi la mitad de trabajadores en accidentes laborales que los ciudadanos que lo harán en accidentes de tráfico. Los miembros de los cuerpos de seguridad y militares muertos en cumplimiento de su deber (en accidentes laborales) son un porcentaje ínfimo del total.

Accid laboral

Sin embargo, cuando hay un acto terrorista todos los cuidadanos de bien nos sentimos solidarios con la víctima y los suyos. Cuando hay un crimen de género, todos nos alarmamos y nos horrorizamos por esa crueldad machista. Cuando un soldado en Afganistán muere en cumplimiento de su deber, está asegurada la primera página de todos los periódicos y la apertura de los telediarios. Ante el drama de los accidentes de tráfico, que producen más de dos mil muertos al año, ha habido unas campañas tremendas que han  hecho que se haya bajado más del treinta por ciento de muertos, a pesar del aumento del parque automovilístico, en los últimos tres años.

Pero, ¿qué pasa con los accidentes laborales? ¿Quiénes son esos mil muertos que año tras año caen en el tajo? ¿Qué es de sus familias?, y sobre todo ¿Se investigan las causas del accidente? ¿De quién es la responsabilidad? ¿Cumplen las empresas las normas de seguridad en el trabajo? ¿Obligan a que los trabajadores las cumplan? ¿Vela el ministerio de trabajo por ese cumplimiento? ¿Por qué los sindicatos apenas dicen nada sobre estas muertes? ¿Cómo es posible que a los medios de comunicación apenas les preocupen mil muertos? ¿Qué tiene que ocurrir para que esta lacra sea visible e importe a todos los implicados?

Ha habido casos claros de negligencias empresariales, de incumplimentos legales. ¿Qué ha pasado con esos empresarios? ¿Por qué no han ido a la cárcel? ¿Es que muchos de los casos no son producto de un terrorismo laboral?

Sres. empresarios, sr. ministro, sres. sindicalistas, sres. diputados, sres, empresarios, sres. periodistas, ¿Cuánto vale para ustedes un muerto en accidente de trabajo, o es que es simplemente algo inherente al sistema y por lo tanto imposible de evitar?

¡Basta de muertos en el tajo!

Salud y República

28 abril 2009

Otro mundo mejor es indispensable

Es tan inhumano, tan cruel, tan vergonzoso, tan canalla, tan inmoral. Perdón por este comienzo pero lo que ocurre no tiene nombre. Y esos adjetivos van dirigidos a este mundo. Ya sé que no es nuevo, sé que hay muchos que pensamos que hay que mejorar, pero no es posible aguantar mucho más. Ahora entiendo cuando dicen que el hombre es capaz de soportar en situaciones críticas mucho más de lo que se piensa.crisis economica

Llega una crisis financiera creado por los grandes magnates y ellos se llevan los beneficios,  primas y blindajes si les echan por su mala gestión, mientras que los demás sufrimos la crisis con crueldad, hasta llegar al límite. Hoy en este país que dice pertenecer al primer mundo hay un millón de hogares donde ninguno de sus componentes trabaja, todos están en paro.

Hoy, gracias a esa globalización tan “magnífica” que nos envuelve todos estamos amenazados de pandemia. La gripe porcina nos amenaza. Pero no, no sufran, los muertos sólo se producirán en los países pobres,Pandemia gripe porcina los demás tenemos antivirales suficientes. O sea México sí, y USA o Europa parece que no. Pero es que lo más grave es ver como al albor de esta plaga, la miseria se ceba y las bolsas premian y castigan la muerte, como si de un concurso se tratara.  Las acciones de los laboratorios farmacéuticos han tenido una subida tan espectacular como la bajada de las de transportes aéreo y de hoteles. Y claro, es que parece que lo que no muere es el capital, que sobrevive y se lanza de flor en flor, siempre eligiendo la más sabrosa. ¿No es inmoral una sociedad que permite y fomenta esto?

Hoy se celebra el día mundial de la Seguridad y Salud en el trabajo. accidente trabajo-7-250Lo que debería producir estremecimientos, simple y llanamente se toma como algo normal, como un peaje de la autopista de nuestra gran conquista: “El trabajo”. Y me refiero a que todos callan a pesar de que en España mueren tres trabajadores todos los días en accidentes de trabajo. A que veintitrés trabajadores sufren lesiones graves a diario. Y todos tranquilos, son sólo trabajadores, no pasa nada, no se vaya a parar la maquinaria del “progreso”. Empresarios, gobierno, medios de comunicación y hasta los sindicatos. Todos lo toman como algo normal, si no, no se entiende cómo pasan tranquilamente del tema.

javier ortiz Y, por último, mientras escribo esta entrada, acabo de enterarme de algo que no tiene remedio. Y me llena de pesar. Ha muerto Javier Ortiz. Un maestro del periodismo. Y me cago en la leche. No sé si volverme a la cama y taparme para no ver qué pasa fuera. Perdonen, pero se ve que no tengo un buen día y me retiro a mis aposentos.

Todavía hay quien piensa que vivimos en un mundo ideal. Otros, dicen que otro mundo mejor es posible. Yo voy más lejos, creo que otro mundo mejor es indispensable.

Salud y República

16 diciembre 2008

Accidente laboral: cuatro muertos más, ¿y a mí qué?

Y van... Hoy han sido cuatro muertos y cuatro heridos (no son datos definitivos pues no se sabe si habrá alguien más enterrado entre los escombros). Se ha desplomado un hotel en obras en Cala Ratjada, Mallorca. Pero es normal.

Los accidentes de trabajo, una lacra a la que no se da importancia. Sirven para comentar el morbo que trae el acontecimiento,  pero nadie hace nada definitivo por evitarlos. Son los grande perdedores de este sistema. Son cadáveres de segunda clase, o de tercera.

Una muerte de terrorismo o de violencia machista o los accidentes de tráfico de un fin de semana provocan debates, discusiones, leyes, concienciación. Pero, qué decir de los accidentes laborales. Siguen siendo invisibles. Sólo salen a la luz cuando son espectaculares. Todos los días hay accidentes de trabajo, al final de año estaremos cerca de los mil muertos. Y mañana vuelta al tajo, a volver a correr riesgos.

En este país, este es el balance de un año: unos mil muertos, diez mil heridos graves, más de cien mil accidentes de trabajo, un millón de trabajadores involucrados. No pasa nada, es el precio que hay que pagar a este sistema, los daños colaterales. Pero, ¿qué se creían, que sólo se pagaba la hipoteca? Pues ya ven que hay trabajadores que pagan con la vida.

Un hotel se ha derrumbado y qué casualidad que no tenía licencia de obras, y que casualidad que les habían dicho que pararan las obras y como si nada. Y qué casualidad que ha habido grandes lluvias y ya tenemos la excusa.Accidente laboral 1

Ha sido la mala suerte, la casualidad, el infortunio, la desgracia, algo imponderable. Pero, ¡que carajo está pasando! Nadie ve que se han muerto cuatro personas por el simple hecho de ir a trabajar. ¿Nadie va a poner coto a estos desmanes? Pero, ¿se van a ir de rositas como siempre el empresario y la constructora? ¿alguien se ha puesto en el lugar de los muertos y sus familias? ¿dónde están los sindicatos? ¿o es más importante obtener una décima más de salario que convocar movilizaciones contra esta lacra? Que estamos hablando de vidas humanas, aunque sólo sean trabajadores de la construcción.

Muchos accidentes laborales, los estudios lo dicen, son evitables. Ocurren porque hay empresarios canallas cuyo único fin es ganar dinero aunque sea sobre cadáveres, ocurre porque no se inspecciona desde la administración, sucede porque no se legisla lo suficientemente duro para evitarlos y penalizar a los empresarios carroñeros que incumplen las normas de seguridad.

Nada, ya ha pasado otras veces, hoy y mañana serán portadas de telediarios y prensa, pasado mañana, ¿quién hablara de esto? ¿El gobierno que no hace nada por inspeccionar eficazmente y legislar duramente contra los empresarios golfos y criminales? ¿los medios de comunicación que deben creer que es el precio que se tiene que pagar por el desarrollo? ¿las comunidades autónomas y ayuntamientos que dejan trabajar sin licencia de forma habitual?

Que no vengan con que se les había dicho que parasen las obras, aquí también hay responsabilidades políticas. Sr. Alcalde si no paran las obras se da conocimiento al juez y que las clausure. No basta decirlo, que luego pasa lo que pasa. Mande usted a los municipales y que paren la obra. Pero claro, quién iba a persarlo. Desidia, dejadez, inactividad canallesca; eso y no mala suerte, que es lo que ustedes dirán, estoy seguro. Y lo que es peor, todo pasará sin pena ni gloria y ustedes que son culpables de no legislar, no inspeccionar, no poner el acento en esta lacra, seguirán tan campantes, mientras, allá, según se sale de la obra, a mano izquierda del derrumbe, varias mujeres y niños lloran por algo que seguramente no tiene importancia.

Y hasta el próximo episodio.

Salud y República

17 octubre 2008

Sólo un número.

Oigo en la cadena SER la noticia desgraciada que constantemente se repite: Aumento de los accidentes de trabajo. Hasta finales de julio 525 trabajadores han perdido la vida en accidentes laborales. "Solo" representan un 6,5% más de muertes que el año pasado.

Suma y sigue. Al fin y al cabo, importa un carajo. Sólo se trata de un número. Más o menos un tercio de los que mueren por accidentes de tráfico, nueve veces más que las víctimas de género, más de los asesinados por ETA en los últimos veinticinco años, aproximadamente los días que tiene un año y medio. Un capicúa redondo, una marca de hoteles, un múltiplo de cinco, el año en que se empezó a contar los años a partir del nacimiento de Cristo. accidentes de trabajo1

Ahora que la economía está de capa caída, que el paro está aumentando de forma alarmante, lo lógico es que haya más muertos que nunca ¿o no?

Todos callados, todos en silencio. No hay nada que hacer. Son cosas que suceden. ¡Hay que ver qué lástima! ¡Pobrecillos! ¡Es inevitable! El desarrollo trae esta cosas. Una pequeña noticia en la prensa y pa'lante que hay que seguir progresando.

¿De qué me habla? De los accidentes en el tajo. ¡Ah!, ¿se ha caído alguien al río?

Mientras tanto, los empresarios sumidos en la crisis, los políticos preocupados con la crisis, los sindicatos... ¿Dónde están los sindicatos? ¡Ah! perdón, es que están viendo pasar la crisis.

¿Y los accidentes de trabajo? Un número, simplemente un número.

Salud y República

P.D. La viñeta está sacado de aquí

27 mayo 2008

¡Cómo son los obreros!

Los trabajadores de la construcción han pedido la jornada continuada en verano en Sevilla con el fin, entre otras cuestiones, de evitar accidentes laborales debido a las condiciones atmosféricas de esta provincia. Como quiera que la patronal se niega, han decidido hacer uso de su derecho de huelga.

Pues bien, en el día en que se produce siete muertos por accidente laboral, hay un canalla, presidente de la Asociación Empresarial Sevillana de Constructores y Promotores de Obras (Gaesco), un tal Miguel Rus, que es capaz de decir que la culpa de los accidentes es por el exceso de consumo de alcohol y de drogas en las obras. Ya sabemos que si él se droga o se emborracha estará sentado en un sillón, mientras que el currante se juega la vida, una pequeña diferencia. Por cierto también se deben drogar los andamios y los encofrados como el de ayer en Valencia, donde murieron cuatro trabajadores en las obras del Nuevo Mestalla.

Hay muchos factores que pueden provocar accidentes laborales. Nadie duda de que en algún momento puedan producirse por excesos cometidos por los trabajadores. Sin embargo, decir lo que ha dicho este empresario es, no sólo ofensivo, sino que define muy bien a un sector del empresariado español, carca, insensible e interesado solamente en los beneficios.

No contar que las condiciones de trabajo influyen, es taparse los ojos interesadamente. El trabajo subcontratado, a destajo, en cadena, en situaciones extremas (con cuarenta grados a la sombra), son decisivos a la hora de que se produzcan accidentes laborales.

Si existen trabajadores que beben más de la cuenta y se drogan, no menos existen empresarios en las mismas circunstancias, como fruteros, banqueros o electricistas. Lo que, desde luego, casi no existen son medidas de control sobre la seguridad en las empresas. Tanto es así que estamos a la cabeza de accidentes laborales en Europa y que el propio Ministro de Trabajo acaba de anunciar como prioridad de la legislatura vigilar la seguridad en el trabajo, para lo que piensa crear nuevas plazas de inspectores de trabajo que controlen a las empresas (esperemos que sea cierto y en el menor tiempo posible).

Unos mil muertos anuales, diez mil heridos graves, más de cien mil accidentes de trabajo, un millón de trabajadores involucrados. Esto en un año. Una lacra, casi invisible, de la que casi nadie se preocupa y de la que los medios de comunicación, salvo en casos extremos (el de ayer, cuatro muertos en Valencia) tampoco se ocupan.

Y es que claro, seguramente todo viene de lo mismo, ya lo dice el empresario Rus, ellos deshaciéndose por cumplir las normas y los currantes drogándose y emborrachándose.

Salud y República

21 abril 2008

Terrorismo laboral

Leo aquí con preocupación que en enero y febrero de este año ya van 165 personas muertas en accidentes laborales. Un 5,8% más que en 2007. Hablamos por ejemplo de 284.000 accidentes de trabajo y no he encontrado esta noticia en ninguna primera página de los periódicos de nivel nacional. En algunos viene, dentro, en la sección de economía o trabajo, escondida entre la hojarasca.

Es tremendo que nadie se alarme, que los gobernantes no lo marquen en su agenda, que los medios no le den importancia, que los sindicatos le den una importancia relativa, que los ciudadanos pasen del tema, que en definitiva parezca normal, que todos los años mueran mil trabajadores en accidentes de trabajo.

Me alegro muchísimo de que los accidentes de tráfico hayan tenido un descenso importante el año pasado y siga la tendencia. También creo imprescindible que se acabe con esa lacra insoportable que es la violencia machista. En ambos casos se ha visibilizado el problema, bien es verdad que con distinto éxito. Pero, ¿qué pasa con los accidentes laborales? ¿Qué ha de suceder para que los medios se preocupen del problema? ¿Por qué no se toman las medidas necesarias para paliar este crimen?

Sólo aparecen en primera página los grandes accidentes de trabajo o si los afectados por los accidentes de trabajo son militares. La gota diaria continua de muertos en accidentes de trabajo no es noticia, no preocupa ni a los gobernantes ni a los medios ni a la mayoría de la ciudadanía. Al menos no lo suficiente. No está en la agenda (como se dice ahora).

Mientras que se han tomado medidas preventivas y coercitivas que han hecho que el problema de los accidentes de tráfico cale en la población y haya disminuido; mientras que se han promulgado leyes y se actualiza el código penal para intentar evitar frenar esa salvaje atentado que es la violencia de género; mientras se toman todas las medidas para controlar y evitar atentados terroristas de ETA o de otro signo; los accidentes de trabajo se invisibilizan y cuando ocurren se toman como un precio más que debemos pagar por tener la gloriosa fortuna de pertenecer a este mundo libre y capitalista que nos aporta tanto bienestar.

Es verdad que hay casos en los que los trabajadores son los incumplidores de las normas de seguridad. Pero no es menos cierto que las condiciones de trabajo, subcontratado, a destajo, en cadena, son condiciones que, si no se regulan y normalizan, ayudan a la inseguridad. Y esto lo saben muy bien algunos empresarios preocupados por la productividad y el beneficio y despreocupados por las normas de seguridad.

No es la primera vez que en una empresa por no cumplir las normas de seguridad se han producido accidentes. Y me da la impresión de que no se penaliza suficientemente al empresario que, a sabiendas del riesgo que corren sus trabajadores, no se preocupa por evitarlo.

Comete terrorismo despiadado y asesino ETA y Al Qaeda, comete terrorismo de género el que perpetra violencia contra su pareja, comete terrorismo de tráfico el que con su forma de conducir pone en peligro a otros conductores. Porque terrorismo es imponer el terror, dominar por el terror. Y eso también ocurre en una parte importante de los accidentes laborales, que pueden ser evitables, por eso son perfectamente definibles como: Terrorismo Laboral.

Salud y República

29 diciembre 2007

Accidentes laborales: muertos invisibles

Esta es la undécima vez que toco el tema en mi bitácora. Que nadie piense que me voy a dar por vencido. Seguiré denunciándolo hasta que se tomen las medidas necesarias. Hoy ha sido en Córdoba. Un trabajador de 33 años ha muerto cuando estaba trabajando en la construcción de la nueva pantalla de la presa de La Breña en Almodóvar del Río.

Y no pasa nada. Quiero decir que pasa mucho para el muerto, para la familia del muerto, para los amigos del muerto, para los compañeros del muerto… Y no les pasa nada a los empresarios, al gobierno, a los sindicatos… Vengo denunciando lo que llamo los muertos invisibles o fantasmas desde hace tiempo y todo sigue igual.

Las cifras son para echarse a temblar, este año se estiman: 100.000 accidentes de trabajo, 1.000.000 de trabajadores involucrados y 1.000 muertos. ¿Acaso son invisibles? ¿Por qué este problema no preocupa a casi nadie? ¿Se imaginan que los mil muertos fueran por violencia sexual o por terrorismo? ¿Cuántas medallas se han puesto en el féretro de los mil muertos?

Se toman medidas contra el terrorismo, contra los accidentes de tráfico, contra la violencia de género. Y ¿para cuando tocan los accidentes de trabajo?

Ya lo he dicho en otras ocasiones, y no me cansaré. No sé por qué puñetera razón los muertos en accidente de trabajo se ven como una especie de canon (otro canon, este más cruel y sanguinario) que se ha de pagar como parte del precio del desarrollo de este país.

Desde luego hay una corresponsabilidad extendida también a los medios de comunicación que toman las noticias con más morbo que reflexión y tratándolas, si las tratan, como poco importantes. ¿Cuántas páginas de un periódico han llenado los mil trabajadores muertos en accidentes laborales? ¿Cuantas han llenado los soldados que han muerto en el Líbano y Afganistán o los accidentes de tráfico o la violencia sexual? Comparemos y veremos que hay una clara y tremenda disposición a infravalorar o ignorar las muertes en accidente de trabajo.

Hay muchos corresponsables. El gobierno que no ha tomado medidas. Los sindicatos que miran el asunto de soslayo (¿hay alguna justificación para no considerar grave la pérdida de un trabajador y tomar las medidas de presión necesarias para evitarla?). Los medios de comunicación que apenas difunden la noticia. Y, sobre todo, los empresarios irresponsables que no ponen los medios necesarios para evitarlos, a sabiendas de que es un ahorro y prácticamente no pasa nada.


Y voy a terminar con el mismo párrafo que acabé la vez anterior:
Mientras que los empresarios culpables queden impunes, los trabajadores no sientan la necesidad de cumplir las medidas de seguridad, el gobierno y sindicatos pasen del tema, mientras estos muertos no formen parte de la agenda política, seguiremos día a día engordando la nómina de los fantasmas del tajo. Es demasiado serio para hacer bromas, pero dejadme ser irónicamente duro. A lo mejor es una forma de bajar el paro.

Salud y República

05 septiembre 2007

Más de setecientos fantasmas este año en el tajo

Ayer cayeron otros seis trabajadores en el tajo. Repartidos por toda la geografía van cayendo curritos que apenas nadie conoce, de los que no habla casi nadie, cuyo delito es trabajar y ser anónimo. No sabemos sus nombres, no tenemos sus caras, pero podemos intuir, aunque nadie haga nada para que sean visibles, que tenían cuerpo, vida, familia.

Esta es la décima entrada, que, sobre “accidentes laborales”, escribo en mi bitácora. Seguro que me repetiré. Siento no ser original. Además no quiero ser original. Quiero denunciar, desde esta modesta plataforma, una de las lacras mayores que se está produciendo, sin que se haga nada por evitarla: Los accidentes laborales.

Hay que hacer más para parar los accidentes de tráfico y los de género. Faltaría más. Pero al menos (ya sé que no es suficiente) se han tomado medidas, y se han conseguido poner en primera plana. Un ejemplo claro, esta mañana temprano en “El País” digital, figuraba la noticia de los seis muertos en la primera página de “Economía”, desde las doce ya figura como una noticia menor, con la letra más pequeña y al final de la página.

Los muertos en accidente laboral, valen menos, son menos considerados, no existen, son invisibles, se convierten en fantasmas. Son un simple número que de vez en cuando sale como parte de un total. Nadie considera seriamente este problema. Se toma como un peaje que tenemos que pagar por este estupendo mundo que nos ha tocado vivir.

Decía nadie, y no quiero ser exagerado ni demagogo. De la derecha no digo nada pues seguro que echarán la culpa a los currantes, que son tremendos y no cumplen las medidas de seguridad. El gobierno, después de la constante sangría, hace una ley que no permite más de tres subcontrataciones en un trabajo (se habrá quedado ancho), absolutamente insuficiente e ineficaz. Los sindicatos son los únicos que hacen algo: protestar cuando ocurre y acusar de pasividad (esto es todo). Los medios de comunicación se hacen eco sólo cuando es un tema aparatoso y por poco tiempo, salvo que sea un personaje famoso el que sufre el accidente.

El gobierno tiene que hacer más. ¿No quedamos en que hay superávit en la Seguridad Social? ¿Qué mejor que invertirlo en inspectores de seguridad y salud laboral?
Y los sindicatos, ¿hasta cuando van a soportar que sigan muriendo trabajadores? ¿No hay motivos para, además de quejarse, actuar y programar medidas de presión? ¿Hay algo más importante que la vida?

Mientras que los empresarios culpables queden impunes, los trabajadores no sientan la necesidad de cumplir las medidas de seguridad, el gobierno y sindicato pasen del tema, mientras estos muertos no formen parte de la agenda política, seguiremos día a día engordando la nómina de los fantasmas del tajo.

Es demasiado serio para hacer bromas, pero dejadme ser irónicamente duro. A lo mejor es una forma de bajar el paro.

Salud y República

06 julio 2007

Los muertos menos importantes



Hoy seguramente tocaría hablar de la remodelación del gobierno, de lo nuevos ministros, de las resoluciones aprobadas en el debate del Estado de la Nación. Sin embargo, por muy importante que parezcan todas esas noticias políticas, voy a hablar de lo que casi no se habla. De lo que se olvida. De lo invisible. De lo que parece no importar un bledo. De los accidentes de trabajo.

Ayer, murieron cinco personas en accidentes laborales y entre los heridos hay una más que está en peligro de muerte. Pero esto que puede parecer dos accidentes desgraciados y ocasionales, no deja de ser el pan nuestro de cada día, eso sí, con la pasividad, si no el beneplácito o al menos la conformidad de las fuerzas sociales. Nadie hace lo suficientes. Desde luego, las empresas casi nada, los sindicatos se limitan a denunciarlo y poco más, y el gobierno elabora las estadísticas (aunque las esconda) y saca alguna ley que sirve para poco. A la oposición de la derecha no le interesa el tema y la única que parece interesarle, Izquierda Unida (al menos por las denuncias que hace) tampoco lo rechaza con la contundencia que debiera, ni convoca acciones contra esta lacra, al igual que ocurre con los sindicatos.

Hay tres puntos negros de esta sociedad del primer mundo, a la que dicen que pertenecemos, de los que cuesta salir y en los que sin duda se puede y se debe intervenir. Los accidentes de tráfico, la violencia casera y los accidentes laborales. De los primeros podemos decir que, a pesar de ser un lastre desgraciado que arrastramos y que origina tres mil muertos al años, se han tomado medidas al respecto (el carné por puntos) y se siguen tomando (la educación vial dentro de la asignatura de Educación para la Ciudadanía y la financiación para que los jóvenes puedan sacar el carné a cambio de una formación). De la violencia de género se puede decir que aunque no ha disminuido se ha elaborado una ley al respecto y se sigue trabajando por su minimización. En ambos casos, la sensibilización es máxima, los medios de comunicación colaboran como altavoces de los peligros que tienen e informan y crean opinión con el fin de evitarlos.

Pero, que pasa con los accidentes laborales, ¿qué se ha hecho? ¿quién se ocupa seriamente de ellos? ¿qué medidas se han tomado? ¿cuántos empresarios incumplidores de las normas han sido castigados? ¿dónde están las listas de las empresas que tienen más accidentes de trabajo? Recuerdo un caso, hace unos cinco años; desde el comité de empresa de una multinacional italiana, llamamos al inspector por haber ciertos cables eléctricos sueltos que podían provocar un accidente. La contestación del inspector fue clara y rotunda: “Miren Vds. déjenlo, si lo denunciamos lo más que va a pasar es que van a obligar a la empresa a arreglarlo, cuando pueda, y cómo mucho le pondrán una multa de 150€. Olvídense y traten de que lo arreglen, por las buenas”, esto después de estar más de un año dando la matraca para que lo hicieran. Es verdad que no pasó nada, pero se corrió un riesgo cierto durante dieciocho meses. ¿Qué habría ocurrido si llega a pasar lo peor? Nada, o casi nada. Una indemnización a la familia y gajes del oficio. Por lo que sé, hoy, las cosas no han cambiado mucho.

Los accidentes de trabajo matan tres trabajadores todos los días (mil al año, tantos como los que se ha llevado el terrorismo en toda su historia), causan 10.000 heridos de consideración, a muchos de los cuales deja secuelas irreversibles de importancia. Y resulta que pasan casi desapercibidos. Hoy ni tan siquiera El País le ha dedicado un editorial. La radio y la tele hablan pues no deja de ser una noticia morbosa pero y mañana…

No sé cómo, pero deberíamos hacer mucho más visibles esta lacra que se toma como si fuera un precio a pagar en esta sociedad “súper-desarrollada” donde la vida de un trabajador sólo es una pieza de la cadena, sin más.

¿No es posible hacer leyes que hagan que todos los accidentes se investiguen y que paguen los responsables? ¿No se ha corregido el Código Penal para hacer que los conductores y los agresores (en el caso de la violencia de género) tengan castigos mayores? ¿Es que hemos de seguir soportando tres muertos diarios sin que casi nadie levante la voz y diga basta? ¿Por qué no hacer que los inspectores de seguridad e higiene sean más y tengan mayores competencias para sancionar? ¿Por qué los sindicatos no convocan ninguna medida de presión para evitar que chuleen a los trabajadores? ¿Acaso no es la vida lo más importante que tiene un trabajador?

Estamos veinticinco puntos por encima de la media europea en la siniestralidad laboral. Cuando en Francia, Alemania o Italia ocurren accidentes como el de ayer en Carboneras, los sindicatos salen a la calle, como mínimo se convoca una huelga sectorial, se investiga el caso y se hace pagar al culpable.

En fin, no sé que decir más. Yo desde luego no me voy a callar. Este tema que para mí ha sido siempre prioritario, lo será, si cabe más, hasta que se haga lo suficiente. Haré lo poco que puedo hacer para denunciar esta situación, mientras se mantenga esta política de inanición que nos lleva a mil muertos al año (eso sí, menos importantes).


Salud y República

09 junio 2007

Esto también es el progreso

Y ¿cuánto dices que vale? ¡Que barato es este coche teledirigido! Así se pueden regalar juguetes.

Por cierto, ayer fui a comprarme ropa, no sabes qué precios. Una camisa, un pantalón, dos corbatas, un par de zapatos y un jersey. Estaba todo tirao. ¿A que no adivinas cuánto me gasté?

El otro día fui a un “todo a cien” y encontré una batería de cocina regalada. No sé cómo puede ser tan barata.

¿Sabes dónde se están construyendo más pisos? Sí, he leído que en China. Así es fácil, creo que por dos millones te compras en Pekín uno, de ochenta metros. ¿No me digas?

Mi cuñado dice que en cinco años estaremos inundados de coches chinos. Están empezando y estos no paran. ¿Cómo harán para fabricarlos tan baratos?

La respuesta



En esta fábrica se trabaja doce horas seis días a la semana. Esto es el progreso.

Salud y República

27 mayo 2007

Zulema, una madre coraje ecuatoriana

No pensaba hacer hoy ninguna entrada hasta hablar de los resultados de las elecciones. Pero, estoy indignado. Quien me sigue un poco, ya sabe que uno de los temas que más me preocupa es el de los accidentes de trabajo. El País nos lo cuenta:

Un accidente laboral causó la muerte de Juan Carlos Vallejo, trabajador ecuatoriano de veinte años, en 2003. Sin permiso de residencia, sin contrato, sin dar de alta en la seguridad social. Fue contratado verbalmente (más que contratado, apalabrado) para pintar dos plantas de un inmueble en el pueblo de Baños de Rio Tobías de La Rioja. En el almacén había un montacargas sin las mínimas normas de seguridad, allí quedó aprisionado Juan Carlos.


Siendo grave que perdiera la vida, además uno de los dueños, cuando estaba muerto, le quitó el mono y las botas de la empresa y dijo a la Guardia Civil que debía ser un delincuente que estaba robándoles.


Pues bien, esta vez la justicia castigó a los tres dueños, padre y dos hijos a tres años de prisión a cada uno y a pagar una multa de 150.000 euros. La multa todavía no la han pagado y han recogido tres mil firmas para pedir el indulto (entre los firmantes se encuentran el alcalde del pueblo, del PSOE, el presidente de la comunidad, Pedro Sanz Alonso --el aficionado a grabar y difundir conversaciones privadas--, del PP y el cura del pueblo).


Sin embargo, Zulema la madre de Juan Carlos se ha movilizado, quiere justicia y pide que el nombre de su hijo quede limpio. Para ello se ha trasladado a Madrid y recorre bares para recoger firmas contra el indulto que solicitan las tres mil firmas.


Pobrecillos estos empresarios. Al fin y al cabo sólo ha muerto un inmigrante al que querían ayudar y, sin embargo, les han arruinado la vida. Esto es lo que opina la familia Amutio, los empresarios.


Ya está bien, otro caso más que se pretende cerrar sin castigo y corrigiendo a la justicia. La vida de un trabajador vale lo que vale, o sea lo justo, y si es inmigrante menos. Cuando la justicia dicta sentencia se intenta corregir desde las mismas instituciones (ayuntamiento del PSOE, comunidad del PP e iglesia). Aquí no hay disputas partidistas, dos representantes de los dos partidos mayoritarios firman juntitos la petición de indulto.


¡Qué vamos a hacer, es un accidente, son cosas que ocurren, es un precio que hay que pagar! Así piensan muchos de estos que "sin querer" provocan o pueden provocar accidentes laborales con consecuencias mortales o son cómplices. Esos, a quienes no les importan los medios, tampoco los humanos, para conseguir beneficios.


Solidaridad con Zulema y si alguien sabe cómo localizarla ruego me lo comunique para firmar contra esa ignominia de petición de indulto. A ver si de una vez, pagan los culpables y sirve de ejemplo.

Este año ya van más de cuatrocientos muertos en el tajo. ¡Basta!


Salud y República

25 abril 2007

Empresarios juzgados por accidente laboral


Ya era hora. Estamos viendo año tras año, mes tras mes, las estadísticas de accidentes de trabajo y cómo todo el mundo parece darle una importancia relativa. El año pasado más de mil muertos en España.

Por primera vez, se va a juzgar al presidente y varios directivos de la inmobiliaria Habitat por el accidente de Julio del año pasado, en el que murieron cinco trabajadores en una obra en Poblenou.

Esto de morir en el tajo se ha tomado como parte alícuota de los riesgos que nos toca vivir, como algo inevitable que comporta la sociedad del “bienestar”, como un precio que hay que pagar. Mentira podrida. Los accidentes laborales están correlacionados más con la desatención, el incumplimiento de las normas de seguridad y las condiciones de trabajo que con el peligro de las distintas profesiones. Ya sabemos que un torero puede morir en el ruedo, también que ser policía o militar conlleva riesgos, pero que la mayoría de los accidentes se produzcan en la construcción y afecte a trabajadores subcontratados y eventuales por incumplimientos en la seguridad preceptiva, es una realidad que debería hacernos reflexionar.

El caso que nos ocupa es muy claro. Se derribó un muro y mató a cinco trabajadores, hiriendo a otro más. Todos menos uno eran subcontratados. Después de la investigación correspondiente, se ha sabido que el muro que se desplomó no contaba con los pertinentes sistemas de anclaje que hubieran evitado el desastre.

A ver si es verdad que los responsables de la empresa no se van de rositas y este caso sirve de ejemplo. Aunque sea tan triste y tremenda la irreversibilidad del mismo.

No basta con permitir un máximo de tres niveles en las subcontrataciones. Hay que exigir desde los sindicatos la seguridad necesaria por encima de otras reivindicaciones. Nos va en ello la vida.

Ni una muerte más por negligencia en accidente laboral.

Salud y República

23 febrero 2007

Otro desgraciado accidente laboral

Ni más ni menos. Un desgraciado accidente el de la soldado en Afganistán. Un accidente laboral en una siniestra guerra a donde nunca deberíamos haber ido.

¿Qué tiene este accidente laboral que le diferencia de los otros cientos que se producen al año? ¿Por qué no se conceden condecoraciones y medallas de honor a los trabajadores que como la citada soldado mueren en su puesto de trabajo? ¿Son de calidad diferente? Que me lo expliquen.
Ya son más de doscientos lo muertos este año en accidentes laborales y casi no sabemos nada de ellos. Son invisibles. Obreros de la construcción y de la industria. Subcontratados, contratados temporales, trabajadores a destajo. En muchos casos por negligencia. Qué más da. Estos no tienen derecho a nada. Ni tan siquiera a que se investiguen y se corrijan las causas.

Lo de la soldado, una cabronada, además de una muerte inútil. Y ya van otras doscientas este año, en silencio.

Salud y República

16 febrero 2007

2006: 1338 muertos en accidentes laborales

Ya han salido las cifras oficiales. Clama al cielo. Nadie hace nada o casi nada. Empresas (intereses espurios), gobierno (prioridades cambiadas) y sindicatos (domesticación consentida).

El caso es que no se pone coto a tanto desmán. Invisibilizados, en una noticia de una página secundaria en un periódico como El País. No he oido la noticia ni en la radio ni en la tele. Parece como si no existieran. Asesinados por el terrorismo, por violencia de género, por accidentes de tráfico --con toda la razón-- copan primeras planas y entradas de telediarios. ¿Quién habla de los muertos en accidentes laborales?

Miren, si quieren, este vídeo que esté realizado en 2002 y ya hablaba del tema.





¿Es normal que haya 1338 muertos en accidentes laborales en un año? Sí, debe ser eso, el sistema capitalista tiene que autoalimentarse y es antropófago.

Salud y República

17 enero 2007

Más trabajadores muertos en accidente laboral

Todavía no se ha dado la cifra oficial de los muertos en accidente laboral en España durante 2006. Se calculan unos mil doscientos. No está mal. Lo que sí sabemos es que en Madrid, cifra definitiva, han sido ciento sesenta y ocho muertos, un ocho por ciento más. Vamos, por encima de la inflación.

Este tema que ya he tocado en otro post, me tiene frito. Hay que hacer algo. De momento pienso denunciarlo constantemente, a ver si consigo hacerlo algo visible. No es posible que este drama se tome como algo inevitable y propio de la sociedad moderna. ¿Por qué este problema pasa desapercibido? ¿Cómo ha de ser el accidente y cuántos muertos ha de haber para que sea una primera página?

Y mientras tanto ¿qué hace el gobierno? ¿controlan los inspectores laborales a las empresas? ¿qué dicen los sindicatos?

¿Qué hay que hacer para que estos muertos tengan tanta importancia como los de tráfico, los de violencia de género, los del terrorismo? ¿Son bastante mil doscientos muertos al año o son pocos?

En fin, una vez más, las cifras están ahí, los muertos enterrados, muchos trabajadores trabajando en condiciones precarias (y no me refiero solo al contrato o al subcontrato, que también) y siendo posible carne de horca, y las empresas, por ejemplo las constructoras, cada vez, con mayores beneficios.

YA ESTÁ BIEN (Las mayúsculas no son un exceso, es que estoy gritando). Los muertos evitables, y muchos de los provocados por accidentes de trabajo lo son, son responsabilidad de quien no pone los medios o mira a otro lado, aunque sean obreros de la construcción, mineros o mediopensionistas.

Unos por interés, otros por desidia o por omisión, todos tienen su parte de responsabilidad. Los primeros los empresarios desaprensivos, pero también los gobiernos, bien central o autonómicos, que no consideran éste un problema prioritario y los sindicatos que se quejan pero con la boca chica.

Cuando terminaba este post, oigo que ayer ha habido cinco víctimas más, en varias comunidades.

Y mientras tanto a esperar que este año se bata otro record.

Salud y República

04 enero 2007

Un drama invisible: Accidentes laborales


Ya van cinco. Dos en Valencia, uno en Asturias, uno en Alicante y uno en Madrid. Y eso en tres días. El año pasado fueron mil doscientos los muertos por accidentes de trabajo en España. Y nada. No ocurre nada. Casi como si no existieran. Sólo las familias interesadas parecen conocer el drama. ¿Por qué no aparece esta noticia en primera página? ¿Qué nos lleva a estar tan insensibilizados ante un asunto que va "in crescendo" y al que no se le da soluciones? ¿Es posible considerarse una sociedad desarrollada con una lacra como ésta? ¿Tan poco vale la vida de un trabajador?


En fin, es un tema que me enerva y no lo puedo evitar. Nos preocupamos con razón por el terrorismo, por los accidentes de tráfico, por los crímenes provocados por la violencia sexista, pero ¿Qué ocurre con los mil doscientos muertos en accidentes de trabajo?


Leyes antiterroristas, carnet por puntos, leyes contra la violencia de género. ¿Para cuando una ley que haga disminuir, y, si fuera posible, evitar los accidentes laborales? ¿Por qué se van de rositas los empresarios que no cumplen con la ley de seguridad laboral? ¿O acaso creemos que estos accidentes son un precio normal por conseguir un desarrollo económico adecuado?

¿Qué hacen los sindicatos para preservar lo más importante del trabajador: su vida? ¿No es éste un motivo para provocar, si no se ataja el problema, una huelga? ¿Por qué pasa este problema sin pena ni gloria en los medios de comunicación?


Pues aunque parezca mentira, todos mudos o casi. Eso sí, sentados en magníficos sillones y viendo caer obreros desde el andamio.