Mostrando entradas con la etiqueta Mineros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mineros. Mostrar todas las entradas

29 octubre 2013

Llorar carbón

A setecientos metros. Lucha contra las entrañas de la tierra. A veces carbón, a veces luto. Ayer el dragón se alimentó de seis cuerpos generosos e hirió a otros cinco. Es la lucha por la supervivencia en pleno siglo XXI.

Sólo quiere ser minero quien no puede ser otra cosa. El sudor, el dolor, el esfuerzo, el peligro, todo por subsistir. Porque no hay otra cosa, porque sólo se puede ser minero. Si naces en esos pueblos de las cuencas mineras, estás destinado a ser carne de carbón.

Mineros accidente

Mucha técnica, sofisticadas alarmas para prevenir lo imprevisible. Pero siempre menos de las que se deberían. Los recortes también llegan a las minas. Porque los recortes son EREs, mayores esfuerzos, menos sueldos, seguridad: la justa.

Hay que ganar dinero como sea. A costa de todo. Las empresas tienen que ganar dinero aunque sea alimentándose con sangre. Tierras olvidadas donde solo hay una salida: tirarse al pozo del carbón.

Ayer, un ayer cercano, esta gente vivía momentos reivindicativos acechados por la amenaza de quedarse sin nada, también sin carbón. Y se levantaron, como se levantan los mineros, al unísono y con fuerza, y lucharon como luchan los mineros, con intensidad y con constancia. Pero el gobierno pepero aguantó, siguiendo los pasos de su patrona Santa Margaret Thatcher, se mantuvo firme.

Y prefirieron verles extenuados para poder firmar con ventaja, un mal acuerdo. Y los mineros volvieron a sus minas, a su única posibilidad de salvarse junto a sus familias. Porque no tienen ninguna otra alternativa. Y el gobierno lo sabe y lo consiente y lo estimula. No quieren héroes, quieren vencidos.

Gente valiente, mineros, mujeres, familias enteras demostraron que la dignidad es su lema, hasta que morían de hambre. Mientras que se levantaban calumnias vergonzosas contra ellos. El gobierno y sus voceros correveidiles, saliendo de nuevo del Paleolítico, volvieron a decir que eran gente privilegiada, con grandes sueldos, con jubilaciones muy anticipadas. Vamos un chollo, porque morirse, según quien, para ellos es un chollo. Otra forma de hacer otro ERE.

Hoy toda España de bien, llora carbón. Ese carbón que, a menudo, consume vidas. Ese carbón que es el único alimento de comarcas enteras que no han podido elegir. Geografía donde sólo hay carbón, donde ningún gobierno ha querido apostar por otras vías, por otras inversiones que generen trabajo.la marcha de los mineros

Y el ministro Soria les negó el pan y la sal, lo que da a otros sectores económicos, a la agricultura, al automovil, a la banca. A ellos, nada o casi nada. Cuatro años de prórroga antes de la muerte, y luego… Luego Dios proveerá, pensó el ministros cristiano.

Mientras, ese mismo gobierno, dejó de apoyar y comenzó a gravar las energías alternativas, las que podrían sustituir al carbón. Y entonces… ¿Qué nos queda para el futuro? La dependencia energética absoluta, y, también del carbón. Porque el hecho de que quiera acabar con el carbón en España no quiere decir que no se siga importando carbón de minas esclavistas –donde trabajan niños— de Colombia, varios países de África y de Polonia.

Es la política del pan para hoy y hambre para mañana. Pero ¿qué les importa el hambre de los mineros? ¿Qué les importa su muerte? Ahí está el ministro Soria, que anuncia por todos los medios, después del accidente, que se va a León. Y sí, se fue a León. A León capital, a decir que se ponga en marcha una investigación. Y, sin embargo, no es capaz de acercarse a la cuenca minera. Porque le importa un pito las víctimas del carbón, él prefiere otras víctimas. Y además, tiene miedo de que le reprochen sus decisiones viles de hace bien poco.

Hoy, veo todavía a esos mineros entrando en Madrid, cansados, sudorosos, preocupados, pero con la frente alta, con dignidad, con vergüenza, porque no quieren rendirse, porque quieren seguir trabajando aunque sea de mineros, que es lo único que saben y tienen.

Hoy puedo verles dar explicaciones en los medios, con lágrimas en los ojos, con la voz balbuceante, con rabia sin explotar, tragándose sus miserias y llorando a esos compañeros que ayer estaban con ellos. Mientras tanto, ¿dónde está Soria?

Hoy el grisú nos ha dejado con seis compañeros menos. Y pensamos en seis familias que lloran sin consuelo. Hoy todos estamos de luto. Todos no. Porque esos hipócritas que ayer hablaban de trabajo con privilegios y de empleos favorecidos, deberían esconderse, desaparecer. Pero no, seguro que están ahí, y con la indignidad del falsario y del oportunista, darán el pésame desde donde estén. Eso sí, alejados del problema, alejados de las minas, desde sus despachos bien decorados, lejos del grisú y de los mineros. Lejos, muy lejos, no vaya a ser que se manchen de carbón.

Salud y República

21 junio 2012

‘En el pozo María Luisa’: Los mineros y sus mujeres en lucha

Hay que ver como se escandalizan los peperos y la caterva derecho-mediática cuando ven las manifestaciones de los mineros. Justo, esos mismos a los que les importa un pito que se mueran comarcas enteras, comarcas que viven de las minas, comarcas donde sin las minas no hay nada.

Este problema colea desde siempre, y desde siempre, tirios y troyanos, han asegurado que lo iban a arreglar, sin haber movido un dedo.

Aún suponiendo que el carbón no sea rentable, la solución no puede pasar nunca, por cerrar sin más las minas. Porque aquí se trata de incentivar un plan de empleo y en un periodo medio, de cinco a diez años, tener una alternativa laboral que permita paulatinamente que los mineros encuentren una nueva ocupación.

Estamos hablando de 200 millones de euros, una cantidad que parece una miseria si la comparamos con otras ayudas obscenas, como las de la banca.

Y es que este gobierno ha demostrado ser esclavo de los Mercados e importarle un pito las personas. Insensibles, no son incapaces ni tan siquiera de sentarse a hablar, de intentar encontrar una solución. Un ministro como Soria que pasaba por allí, y un gobierno al que no le interesa en absoluto las ‘menudencias’. Ellos se dedican a cuestiones más importantes como salvar a Bankia. Lo de los mineros es una fruslería. Simplemente pasan la apisonadora y arrasan comarcas enteras, dejando a pueblos enteros en la ruina.

Estoy con los mineros, con gente que ve como se aproxima el vacío, como desaparece su futuro, como muere su tierra. Porque hay que salvar a las personas antes que a los bancos. 

Y qué decir de sus mujeres valientes, capaces de enfrentarse con el poder, de defender a sus hombres, de defender a su familia, su tierra, de manifestarse donde y como haga falta. Con valentía, con la razón que les asiste.

Ayer, esas mujeres, se manifestaron dentro del Senado. Dentro de ese cementerio de elefantes que no sirve para nada, pero que cuesta lo que ellas necesitan para mantener la vida de su familia a flote.

Piden trabajo para su compañeros, piden pan para los suyos. Y mientras, cuando mostraron sus camisetas de protesta, el ínclito Pío García-Escudero pedía que se desalojara la tribuna, con cara de asco y con petulancia.

Ellas entonces se pusieron a cantar el himno de los mineros: “En el pozo María Luisa…”, y yo –que estaba viendo el telediario— me puse a cantar con ellas.

También en la calle, a la entrada del Senado estaban las mujeres pidiendo justicia, pan y trabajo, mientras el ministro Soria estaba en La Línea acompañando, como buen pelotilla, al rey que, con el fin de recobrar el honor perdido por matar elefantes, se ha ido allí a defender a los pescadores españoles frente a la Pérfida Albión –volvemos al siglo XVIII—, y de paso a hacer olvidar las noticias graves que ocurren en este país. Viejo truco franquista para producir cortinas de humo: el ataque del exterior.

El gobierno tiene la obligación de dialogar, de sentarse a hablar con los colectivos con problemas. También con los mineros, Pero este gobierno, además de chulo y prepotente –había que ver a Montoro ayer en el Senado— no está interesando en sentarse a dialogar, está enfermo de mayoría absoluta y no tiene cura.

¿Qué necesitan hacer los mineros para que se les escuche? Tienen gente encerrada, están en huelga desde hace semanas y piden un medio de vida. Pero este gobierno no escucha, sólo obedece órdenes de sus amos. Y para ellos los mineros no son ciudadanos, son como todos nosotros, simples súbditos.

Mi absoluta solidaridad con estos trabajadores y mi admiración a esas mujeres que acompañan a sus hombres, dispuestas a seguir en la lucha hasta el fin del conflicto.

Salud y República