19 julio 2010

Las manos rojas de Tordesillas

Este país nuestro de grandes contrastes no ha sido capaz de superar costumbres, eventos, festejos que han llegado a nuestros días por una tradición mal entendida, habiendo sobrevivido a pesar de su violencia. El caso del maltrato animal es un ejemplo claro que se hace más evidente en el caso del toro de lidia.

Hoy no me refiero a las corridas de toros, de las que he hablado en otras ocasiones, sino de otros festejos donde el toro es el protagonista de las fiestas populares. Los encierros son otra manifestación donde, en aras de una pretendida valentía, se hace sufrir a los toros. Pero es que hay más. Hay otros espectáculos que sólo se les puede calificar como sádicos, como vergonzosamente salvajes.toro_de_la_vega.

Éste es el caso del toro de la Vega. Todos los años, en septiembre durante las fiestas locales de Tordesillas se lleva a cabo el Torneo del Toro de la Vega. Un torneo donde vecinos con lanzas tienen una sola preocupación: matar al toro. Ante treinta mil personas, cómplices del salvaje espectáculo, quien consigue acabar con el toro es considerado un héroe local. Esta dramática y criminal fiesta está considerada de Interés Turístico y tiene el apoyo de un patronato que la promociona y la ensalza.

Este año se está coordinando una campaña internacional de firmas, denominada Las manos rojas de Tordesillas, donde en un manifiesto se pide acabar con esta salvaje fiesta.

Los firmantes rechazamos que en España se entienda como cultura la humillación y tortura de un ser vivo, que se llame arte a un derramamiento de sangre. Nos oponemos a la sangría que cada septiembre se perpetra en Tordesillas con el llamado Toro de la Vega, en la que cientos de hombres a caballo y otros tantos a pie, acosan por un campo a un toro indefenso hundiéndole sus lanzas hasta la muerte. Quienes refrendamos este manifiesto como artistas e intelectuales de la literatura, de la música, de la escultura, de la danza y del pensamiento en general, pero sobre todo, como seres humanos capaces de avergonzarnos ante la barbarie demostrada por algunos miembros de la especie a la que pertenecemos, unimos nuestras voces desde la verdadera cultura, desde el verdadero arte, los que se conciben como un bien de los pueblos, aquellos que los hacen crecer y avanzar, no embrutecerse y anquilosarse. El Toro de la Vega representa, únicamente, una tortura pública, así como los demás espectáculos con toros en España y en otros países de habla hispana. Exigimos la abolición de tales aberraciones, de las que nos negamos a ser cómplices ante un mañana que se horrorizará de la crueldad de unos pocos frente al silencio de tantos.

NOMBRE
PROFESIÓN

Ciudad y País.
Quienes estén de acuerdo con el manifiesto y deseen firmarlo, se ruega que mande sus datos a:   poetanimales@hotmail.com o
correo1935@yahoo.es

Vean este vídeo, donde uno de los organizadores dice que el toro no sufre maltrato, que está en su habitat natural y que se le trata como de la familia. Habrá que ver como trata este tipo a su familia.

 

Salud y República

13 comentarios:

Txema dijo...

No hay nada más que añadir. Esto pasa cada año y se sigue considerando una fiesta intocable. Una barbatidad.

saludos

Marcos dijo...

¿Qué tal si, por un momento, se imaginasen, esos que dicen que es una tradición tan bonita y tan suya, en el pellejo del toro? ¿Se sentirían como de la familia?
Esto no muestra más que la barbarie de muchos ¿humanos?
No hacen honor al título.

Dilaida dijo...

Opino como Marcos, deberían probar los defensores en ser ellos un año el toro, igual me apuntaba para ir a aplaudirles.
Bicos

Felipe dijo...

No sólo es el caso de Tordesillas.Hay muchísismos más casos en los pueblos de nuestra geografía patria.Y todo en aras de una tradición o costumbre.

Aborrezco este tipo de prácticas dónde el animal es masacrado cruelmente para regocijo del gentío.

Por supuesto que me uno a esta iniciativa y me pregunto cómo el pensamiento ha evolucionado tan poco en tanto tiempo.

Saludos

Genín dijo...

Es una vergüenza, debería de estar prohibido por ley torturar a los animales.
Salud

mariajesusparadela dijo...

Lo más triste es que hay gente que se divierte torturando (siempre la ha habido, claro, no hay más que leer los libros de historia, reciente o pasada) y aplaude a otros igual de torturadores. Hay un poema terrible de Luís Pimentel que decía algo así como que de niño se divertía sacándole los ojos a los pájaros y luego fue "de aquellos" ( de aquellos que en la guerra torturaron a otros seres humanos (supongo))

mariajesusparadela dijo...

El poema de Pimentel se llama "juego Vil" y lo encontrais en Google. (quién supiera hacer esos enlaces que sabe hacer Felipe...)

El Pinto dijo...

el tema del sufrimiento parece tan subjetivo que todos están dispuestos a opinar sobre el sufrimiento ajeno, que normalmente no nos duele.
Tiene narices.
Saluds

Antonio Rodriguez dijo...

Que cinismo de los que quieren justificar estos barbaros espectaculos, siempre aluden a que el animal no sufre, como si fueran de plástico.
Que se mantengan estas barbaras constumbres nos degrada como personas.
Salud, República y Socialismo

__MARÍA__ dijo...

Yo creo que me moriré viendo estas fiestas perdurar. Por mucho que se firmen iniciativas (llevo firmadas unas cuantas) cualquiera les quita a los habitantes de esos sitios su "tradición"
¡Ah! yo quitaría también los encierros de los toros por las calles y las corridas. (Que me disculpen los pamploneses y los que se dedican al toro)
No me importaría que se conservaran sólo unos pocos de toros bravos para que no se extinga la especie.

Besos

Ciberculturalia dijo...

Qué salvajada. Por supuesto que cuando vuelva a casa, ahora no estoy y voy con algo más de prisa, firmo el manifiesto. Me pone enferma la brutalidad de estas bárbaras costumbres.

Un beso

Isabel Romana dijo...

Me parece una salvajada, así que he escrito a ese correo que das para firmar el manifiesto. Hay que ser cínicos para decir que el toro está en gloria bendita. Un abrazo muy fuerte aunque lleno de desazón, querido amigo.

Makoki13 dijo...

Como defensor de nuestras tradiciones, lamento que se haya perdido una de tan divertida como la Santa Inquisición, con sus hogueras y sus herejes. ¡Eso sí eran fiestas!

PD: Ridículo, ¿verdad? O no.