14 marzo 2019

El PP cabalga desaforadamente por la ultraderecha


Y es que cada vez que los peperos tratan de proponer actuaciones políticas, cuyos sujetos son las mujeres: la cagan. Y esta vez de una forma bochornosa, inhumana y despreciable.

Es difícil de entender que las mujeres del PP no digan ni mu y traguen con lo que su partido propone. Su intención de acercarse, cada vez más, a Vox, con el fin de competir electoralmente con este partido –al igual que le pasa a Ciudadanos--, le está llevando a proponer medidas que le retrotraen al siglo XX, como mínimo.

Las declaraciones sobre la violencia de género de los peperos fueron de armas tomar, tratando de igualar a hombres y mujeres en un problema que sufren de forma casi total las mujeres. Por otro lado, fue el mismo Pablo Casado, quien hace unos días sugirió que las mujeres embarazadas deberían saber que es lo que tenían dentro, en un alarde de superioridad machista con el fin de defender el aborto.

Bueno, pero lo anterior no es nada. Lo último clamaría al cielo si existiera. Y es que pretenden comerciar con los hijos de las mujeres inmigrantes sin papeles. Algo tan inédito como asqueroso, que sin duda celebra hoy Vox, ya que les está promocionando su programa.

Pues sí, dicen que si las mujeres embarazadas sin papeles dan en adopción a su hijo, dejarán que se quede en el país. O sea, la cosa queda clara: niños a cambio de no expulsarla. Claro que tampoco es para siempre. O sea que además, cuando pase el embarazo, desaparece el blindaje –así lo han expresado--, volviendo a estar en disposición para ser enviada de vuelta a su país. Total, se trata de un pago simulado y en diferido, otra vez, claro que en esta ocasión comerciando con niños. ¡Qué barbaridad!

O sea que criticamos y perseguimos a las mafias que comercian y saquean a los inmigrantes y sin embargo, un partido, como el PP, es capaz de cambiar –como si de cromos se tratara— adopciones de niños por permiso de residencia temporal.

Parece que el problema de la pirámide de población –la falta de nacimientos— pretenden arreglarlo comprando niños inmigrantes, como si fuera una solución. Claro que no se preguntan las causas verdaderas de la escasa natalidad de este país: Paro, empleo precario, falta de ayudas a la natalidad, la discriminación de la mujer trabajadora, etc.

En fin, es difícil que nos sorprenda algo viniendo de los peperos comandados por Casado –quien definitivamente ha decidido remar en el mar de la ultraderecha--, pero parece mentiras que medidas como ésta puedan ser propuestas por alguien al frente de un partido que dice ser democrático, constitucional y defensor de los derechos humanos; que hace de la patria y la bandera sus más altos valores, mientras que su enseña –más próxima al aguilucho que al escudo-- parece servir para envolver, cual papel de regalo, a niños inmigrantes.

Habíamos visto que el PP era un partido que ha mantenido una red mafiosa de corrupción, bueno pues ahora, unamos lo que piensan hacer, en el caso de gobernar, con las mujeres y los niños inmigrantes.

Y lo más grave, parece que todavía puede haber un 20% de electores que voten a este partido. Si el PP llegara a gobernar, además ya sabemos como se las gastan sus dos compañeros de viaje, sería para largarse de este país. En nuestras manos está, no hagamos que España sea otra Hungría, otra Italia, otra…

Salud y República

03 marzo 2019

La derecha extrema emponzoña la precampaña electoral


Empezamos bien. Extremando el apocalipsis político que las tres derechas venían ejerciendo desde la moción de censura que echó a los corruptos del poder.

Poco hay que decir de Vox, pues todo el mundo sabe, o debería saber, hasta que punto está dispuesto a llegar, si algún día tiene poder real: Fascismo puro y duro.

Del PP, decir que cada día está más cerca de Vox no es ninguna exageración, basta ver cómo vocifera, insulta y miente su líder Casado, quien ha decidido taponar la salida de sus votantes por la derecha, por lo que cada día sus intenciones son mas extremas y se distancian más de la derecha civilizada, presumiendo de centristas, a sabiendas de que les pilla lejos pero con la convicción de que les da vergüenza decir que son de derechas.

Pero aún hay más, hay que ver a la portavoz pepera en el Congreso: Dolors Montserrat –su nivel intelectual no llega a ordenanza de tercera, y se limita a repetir lo que dice su capo, eso sí, mucho peor y sin convicción— que cada vez que habla sube el pan. Pretende seguir los pasos de su antecesor: Rafael Hernando, aún siendo éste último más duro, que tenía unos recursos dialécticos de los que la pobre Montserrat carece.

Y por si fuera poco el PP ha colocado como aspirante a capitanear la Comunidad de Madrid a Isabel Díaz Ayuso, que podría perfectamente estar en Vox. Una mujer que habla contra la violencia de género de forma descarnada y que dice pretender acabar con ‘la dictadura feminista’. Por cierto, mentirosa y claramente maliciosa, defensora de Aguirre y Cifuentes sin complejos, mintiendo al hacer comparaciones en el caso de la segunda y omitiendo la corrupción de la cloaca que ha impregnado a la primera. Otra joya de la corona.

Y nos queda Ciudadanos, un partido que presume de ser colectivo y sin embargo es el más vertical de todos, teniendo a Rivera y a sus adláteres íntimos (bien podría ser una empresa llamada Rivera y Cía) como única referencia en el partido. Cada vez se parece más a un equipo de fútbol. Su única preocupación es fichar a personajes conocidos, bien del mundo de la farándula o bien del mundo de la política o de otras esferas.

Empezó con artistas trepas como Cantó o Felisuco, para seguir con fichajes estrellas como Valls, un personaje que fue primer ministro en Francia y que tras su estrepitoso fracaso en la nación vecina, al no poder colocarse allí, optó por convencer a Rivera para ser candidato a la alcaldía de Barcelona. El caso era no quedarse en el paro.

A eso han seguido fichajes de otros partidos como el exministro socialista Corbacho, a quién llamaba en sus tiempos: rey del paro, o a fichajes peperos como la presunta corrupta Silvia Clemente (ya saben que Ciudadanos combate la corrupción sólo cuando no se da en sus filas) o a Bauzá, al que el PP ya había liquidado en sus filas.

Y todo ello, tanto en Ciudadanos como en el PP, destilando odio y mentiras. Siempre en un empeño por aumentar el conflicto y la crispación, sus declaraciones –fake news— tratan de dar la razón a Goebbels, del que cada vez están más cerca. Ya saben, aquello de que repitiendo mil veces una mentira, ésta se convierte en verdad. Y tanto monta, monta tanto, Rivera como Casado, tienen su baza electoral mayor en mentir sobre Cataluña y en prometer el 155 si llegan a ganar.

Nunca les ha interesado mejorar la vida de los españoles, es más, el PP, con Rajoy al frente, ha desmejorado notablemente el Estado del Bienestar, mientras que con su política anticatalana ha conseguido que los independentistas pasaran del 15% al 48%, en diez años. Un gran logro. A este objetivo pepero hay que unir la absoluta inacción de Ciudadanos, que, a pesar de ser el partido más votado en Cataluña no ha sido capaz de generar ningún diálogo para tratar de resolver el conflicto. El gran mérito de Inés Arrimadas, la líder catalana de Ciudadanos, ha sido superar a Rajoy en la inacción para resolver el conflicto y en odio. Eso sí, ella, una vez que no ha hecho nada por resolverlo, ha decidido dejar Cataluña y saltar al Congreso de los Diputados.

Un panorama difícil, donde la izquierda más allá del PSOE tiene que reaccionar y conseguir el apoyo electoral necesario para que ese tridente ultramontano, aznarista y fascistoide, formado por las tres derechas, no pueda formar gobierno. Es el momento, ahora o nunca, en menos de dos meses puede ser tarde.

Salud y República

09 febrero 2019

Mañana: ¡Resurrección!


Pues sí. Ha llegado el día. Y no se trata de Lázaro, que ese ya tuvo su momento, sino del Siglo XX. Un siglo que parecía muerto y que vuelve con fuerza, que amenaza con quedarse, con sus nodos en blanco y negro, con su caspa totalitaria y su Sección Femenina.

Un siglo lleno de episodios únicos. Se trata de la resurrección de la cruzada nacional-católica, de la persecución de los rojos, maricones, vagos, maleantes y gente de mal vivir. Ha llegado el momento.

Escondidos, con pequeñas salidas de la cueva, han permanecido el siglo XXI, disimulando, pero esperando el momento. Y han salido para luchar contra esta España que les ha privado de sus valores fundamentales, de policías grises, de curas con sotana, y de ser la reserva espiritual de Occidente.

Es una cuestión de honor, de recuperar valores que les ha querido extirpar la democracia. Quieren defender esa España, cuya unión fabricaron Isabel y Fernando, y que hoy puede deshacerse como un azucarillo. En nombre de la patria tienen que acabar con esta panda de gobernantes de pacotilla que se permiten libertinajes y ultrajes y que pretenden vender la Patria a los independentistas e imponer el Estado democrático por encima de los valores auténticos.

Quieren volver al blanco y negro, a las películas bravas y patrióticas como Raza o A mí la legión. Esas que enseñan la pureza de nuestra superioridad imperial. Todo bajo una bandera cuyos colores sangre y oro, reflejan la venganza y la plutocracia, para ellos.

Pretenden, por mor de sus deseos españoleros y la unión Iglesia y Estado, hacer de El Valle de los Caídos su catedral de culto, de El Escorial la octava maravilla del mundo y de la Mezquita de Córdoba su principal monumento conquistado, hoy llamado por ellos la Catedral de Córdoba, eso sí, a coste cero gracias al bueno de Aznar, su padre ideológico.



Ahí están: Ciudadanos, Partido Popular y Vox, esa triple alianza derechona que desciende del Padre Aznar, subidos de tono y en aras de constantes mentiras e insultos pretendiendo hacerse con el poder, sin ningún miramiento, y con insultos y acusaciones falsas que repiten constantemente para fijarlas en el imaginario del colectivo derechoso. Eso sí, sin mover un dedo por el diálogo y, sin embargo, dando todo por mantener, aunque sea a hostias, esa Unidad inamovible que no existe.

Por cierto, una curiosa alianza, donde Ciudadanos disimula y dice no querer estar con Vox, al igual que decía de la corrupción del PP, y sin embargo, mantiene –eso sí, con la nariz tapada y sin mirar a Macron--, una unión que les delata, por mucho que traten de disimular.

De momento, al igual que hicieron los árabes, han empezado a conquistar España por Andalucía. Y las primeras medidas del gobierno reconquistador ha sido otorgar a la pata más extrema del trío, Vox --el más auténtico baluarte de la España pura: la Una, la Grande y la Suya—, la comisión de Cultura y Patrimonio Histórico. Paradójico, pero significativo. Los seguidores de Millán Astray que gritó: “Muera la inteligencia”, y los que llevan en su programa la desaparición de la Memoria Histórica son hoy los responsables de esa comisión.

Pero ese ha sido el comienzo. Mañana pretenden comenzar con la reconquista de Madrid, con el ‘sí pasarán’ de Celia Gámez, con eslóganes y proclamas pretéritas, dignas de hace cincuenta años. Se han convocado en la Plaza de Colón --bien podrían haberlo hecho en la Plaza de Oriente y quedarían perfectamente encajados--, para solicitar que vuelvan los viejos tiempos.

Hablan de veinte mil personas como mínimo, a sabiendas de que serán más y así parecerá un éxito. Veremos si son capaces de ser más de medio millón como en la manifestación de las mujeres del 8 de mayo pasado.

Y para conseguirlo, lucharán como Flechas y Pelayos, o como Roberto Alcázar y Pedrín. Eso sí: “Todos juntos y en unión, defendiendo la bandera de la Santa Inquisición (perdón: Tradición)

Salud y República

P.D. A mi parecer, queda pendiente una manifestación en toda España a favor del diálogo y la democracia, antes de que nos tapen con sus falsas diatribas

05 febrero 2019

Los mamporreros de Trump


Sánchez ya ha decidido unirse a sus amigos de Europa y, por supuesto, al gran capo americano que, con la ayuda europea está a punto de obtener un orgasmo bélico de primera magnitud.

Que la situación es difícil, sin duda. Que Maduro no es Chávez, por desgracia para Venezuela, y que necesita un recambio, también es verdad. Pero que de ninguna manera se puede defender un golpe de estado (hasta ahora incruento, ya veremos lo que dura así) y que hay otras vías para ayudar al pueblo de Venezuela sin tener que partirlo en dos, ya lo han dicho desde la ONU, desde México y desde Uruguay. Mientras tanto, Europa vuelve a ser un monaguillo del gran Trump. Y Sánchez cae en la trampa, siguiendo no sólo a Trump, sino también a las derechas españolas. ¡Qué error!

El riesgo de un ataque militar, así lo ha confirmado el presidente Trump está en su agenda. Y ya sabemos cómo es este individuo, al que le gusta más las andanzas bélicas que a un tonto un lápiz. Con este hombre en la Casa Blanca podemos ver con mucha probabilidad un nuevo dejà-vu de Irak, Libia o Siria. Y, entonces, ¿qué hará Sánchez? ¿callará? ¿se unirá? o simplemente se arrepentirá. Porque con la convalidación de Guaidó como presidente venezolano ha ayudado a encender una mecha cuyas consecuencias son difícilmente previsibles.

Eso sí, si ocurriera –esperemos que no--, y Sánchez ya no fuera presidente del gobierno, porque las derechas hubiera alcanzado el poder, no les digo nada, nos embarcarían en nombre de no sé que armas de destrucción masiva –quizá el petróleo y las riquezas naturales— en una nueva versión aznarista de la guerra de Irak.

A Trump le importa un carajo la democracia, más bien le estorba. Su afán de poder le hace traspasar sus límites y sólo es posible pararlo parcialmente con las instituciones estadounidenses, que existen a su pesar. En este caso a Trump le importa el petróleo y jugar a las guerras para así utilizar y gastar el armamento que tiene en exceso.


Este jovenzuelo, el tal Guaidó, indigno subalterno de Trump, se ha autoproclamado Presidente en un mitin. ¿Por qué no lo hizo en la Asamblea Nacional de la que es presidente? No está seguro de contar ni con los suyos. No todo el mundo acepta el golpe de Estado, incluso en la oposición a Maduro. Simplemente ha cumplido las órdenes yanquis. Ni más ni menos.

Lo que sabemos ya es bastante para esperar lo peor. Con el ejército venezolano en contra, USA tratará de imponer con su fuerza una guerra difícil que llevará a Venezuela a un estadio no deseado. Mientras tanto, el seudopresidente ya ha sorprendido a tirios y troyanos, puesto que a pesar de que se le ha reconocido, en parte de Europa, como interino y cuyo único fin es convocar elecciones, ya ha advertido que el plazo será entre nueve meses y un año. Y ya sabemos, por experiencias anteriores que otros golpistas –Pinochet, Videla, etc.--, cuando dieron el golpe de Estado prometieron también elecciones libres y se mantuvieron, hasta que los echaron, en sus puestos.

No hay otra, la solución es una mesa donde se dialogue y se llegue a una situación que permita una mejora considerable en las condiciones de vida del pueblo venezolano, eso sí, con acuerdos y sin dejarse llevar por el gran guerrero americano, cuya intención es conocida. Que se forme esa mesa de diálogo, en vez de enfrentar a dos presidentes y dividir al país. La mejora de Venezuela no pasa por esa derecha reaccionaria amiga de Trump, que pretenderá perpetuarse en el poder e instalar una dictadura, sino por una mesa de diálogo con ayuda internacional que permita convocar unas elecciones libres y democráticas.

Por cierto, ¿a nadie le extraña que Venezuela sea considerada una dictatura y, sin embargo, Arabia Saudí, China y muchos otros países totalitarios sigan adelante con el apoyo de Occidente, sin que ‘los guardianes interesados de la democracia’ no digan ni mu?

Sánchez se ha equivocado y por bien del pueblo venezolano esperemos que su decisión no termine como el rosario de la aurora. Los monigotes de Trump no sirven, ya sabemos cómo estaba Venezuela antes de Chávez. O mejor dicho, sólo sirven para que Trump consiga un orgasmo monumental gracias a la ayuda de sus mamporreros.

Salud y República

18 enero 2019

Quo vadis, Errejón?


Uno, que ha seguido desde dentro, desde hace más de treinta años, las traiciones y cuchilladas dentro de IU, hoy vuelve a ver cómo en el partido amigo, Podemos, se vuelven a repetir las mismas formas que tratan, de manera directa o indirecta, de acabar con la organización.

Errejón, ¡así no! Todo el mundo tiene derecho a discrepar, a tener ideas distintas de las que tienen la mayoría de sus compañeros de partido. ¡Faltaría más! Lo que no se puede hacer es --después de haber perdido la batalla de Vistalegre, después de haber aceptado la posición del partido y presentarse a las primarias-- de forma brusca y sin consultar, ni tratar de convencer a la mayoría del partido, buscar una fórmula personalista que no está recogida en su organización y que se presuponía que podía romper el partido.

Y todo ello explicado con mentiras. Ha defendido que las siglas son una herramienta, y no seré yo quien diga que no. Ahora bien, lo que no es más importante que un partido, son sus militantes por muy listos que sean o se lo crean.

También ha tratado de justificar esta traición afirmando que se trata de ampliar la base de electores progresistas, cuando una persona inteligente –y Errejón lo es— sabía que su acción iba a provocar una crisis de dimensiones mayúsculas.

Qué decir de la forma. Esperar a que Pablo Iglesias esté de baja de paternidad –recordemos que dice que la chispa que ha encendido esta opción, ha sido los resultados en las elecciones andaluzas, y esto ha ocurrido hace un mes y medio— y contárselo al líder de la formación, cinco minutos antes de escribir el twit y hacerlo público, no parece sino una manera burda, inesperada, inmoral e injustificada. Se lucha desde dentro para conseguir lo que se quiere, y si no se puede obtener hay dos posibilidades, se acepta la posición de la mayoría o se marcha uno sin provocar tensiones o ruidos.


Seguramente fue un error abrir una vía de distensión al aceptar que Carmena, cuyo liderazgo nadie de la izquierda pone en duda, torciera el brazo a Podemos y le impusiera, como condición para repetir, ser quien confeccionara la lista de Más Madrid, olvidando que, Carmena no ha estado sola sino que para conseguir ese liderazgo ha necesitado el apoyo de concejales y de gente de otros partidos como Podemos, Equo o Izquierda Unida.

Errejón ha demostrado su hipocresía y su ‘trepismo’, anteponiendo –en contra de lo que él pretende hacernos creer— su ambición personal, sin importarle crear la crisis más importante de su partido y de la izquierda, cuyas consecuencias negativas pueden llegar a ser gravísimas.

De no volverse atrás, y parece muy improbable después del paso que ha dado y el daño que ya se ha hecho, Errejón competirá con otro partido (Más Madrid) contra Unidos Podemos en Madrid. ¡Qué tristeza!

Se vuelve a demostrar la capacidad destructiva de la izquierda progresista. De nuevo a sufrir, de nuevo al suelo. Eso sí, para levantarnos con más fuerza, para tratar de aceptar que hay que aprender, de una vez por todas, que por encima de los personalismos están las ideas. Mientras, es posible que sin tardar demasiado, quizá después de las elecciones de Mayo, Íñigo Errejón nos combata desde el PSOE. ¡Qué pereza y qué tristeza!

Salud y República

09 enero 2019

Teatro en la Triple A (Alianza Antidemocrática Andaluza)


Es curioso ver cómo un partido menor, el quinto del escenario andaluz, puede, con el fin de hacerse con el poder en Andalucía, alimentar e invitar al franquismo. Vox dirige el concierto, Ciudadanos sacó entrada pero no está en la sala y el PP escucha, con cierto deleite, este espectáculo vomitivo que nos quiere volver al nacional-socialismo.

Y es que están dispuestos a ganar a toda costa, cueste lo que cueste. Es verdad que Ciudadanos esconde, ahora, la cara. Aunque hay que recordar que nada más conocerse los datos electorales andaluces, hicieron cuentas con los 12 votos de Vox y así lo confirmaron ante la opinión pública, para después concertar la mesa del parlamento, desplazando a Adelante Andalucía para colocar a Vox, a pesar de tener un resultado inferior.

Qué decir del PP, a los que los chicos de Vox –qué, como todos sabemos, no es sino una sucursal extrema del PP— les tiene en una reunión en la que pretenden acordar algunos acuerdos de carácter estrafalario, inconstitucionales, todos apolillados y carcomidos, con olor a naftalina.

Para quien quiera leerse las diecinueve propuestas programáticas (ya promete un programa electoral que ocupa seis páginas), puede entrar en este enlace:  http://cadenaser00.epimg.net/descargables/2019/01/08/d92914a2134ec57887c992ab2c2c6912.pdf?int=masinfo.

No voy a hablar de todas ellas, basta con que echemos un vistazo a algunas, para tener una opinión clara de lo que pretende este partido extremo.

Hay algunas que se las podría calificar de insólitas y si no fuera porque su repercusión puede traer consecuencias fatales, tendríamos que descojonarnos de un partido que pretende tales desmanes.

Un ejemplo claro, dicen, es la pretensión de que la presidenta de la Junta condene el discurso de odio que algunos políticos y medios de comunicación mantienen contra Vox. Pues eso, ahora cualquier sesión de investidura, de presentación de presupuestos, de mociones de censura, de control, etc. podría estar precedida de declaraciones que ‘repararan’ el daño hecho por declaraciones a algún partido, por otros partidos o medios de comunicación. Algo inédito, que trata de reprimir el derecho libre de expresión y provocar la censura.

Otra medida curiosa aunque peligrosa es la propuesta del cambio del Día de Andalucía. Llevándolo al 2 de enero, fecha en la que terminó la Reconquista en Granada. Imagínense qué bonito, qué histórico, qué patriótico. Qué dirían los países árabes, ¿o acaso no reaccionaríamos si se marcara el día de Gibraltar con la fecha de la destrucción de la Armada Invencible? Por otro lado, tratan de vaciar y terminar con la Comunidad Autónoma Andaluza, puesto que hoy el día de Andalucía, el 28 de febrero, es cuando se inició el proceso autonómico con las primeras elecciones.

Las medidas más retrógradas, regresivas y reaccionarias (no son conservadoras, van más lejos, su fin no es conservar sino dar marcha atrás) son las que tratan de derechos de las personas. Empiezan con los inmigrantes, a los que quieren echar de un plumazo por ser ilegales y con especial énfasis a los que proceden de países islámicos, por los que parece que les tienen tanto amor como el que demostró Hitler por los judíos.

También quieren desproteger a cuerpos sociales que tienen una debilidad histórica, demostrada con datos, y se quieren cargar: La ley de violencia de género, la ley de defensa del colectivo LGTBI, la ley de igualdad de género, o la ley de la Memoria Histórica. Eso sí, promoviendo leyes que defiendan la caza y la tauromaquia, para compensar… Muy toreros, pero machistas, homófobos y xenófobos.

Aunque hay más propuestas burdas, basta que las lean, no quiero dejar de señalar la que, dentro de la enseñanza, defiende la educación diferenciada por sexos (niños: azul, y niñas: rosa), ya saben, como la que ha anunciado la ministra de Bolsonaro.

En fin, hay otras burdas propuestas que nos hacen retraernos a tiempos lamentables que creíamos superados. Vuelve la carcoma, lo rancio. La amenaza a la democracia ha llegado, mientras, las otras derechas a lo suyo, unos disimulando y otros tratando de igualarlos. Eso sí, ya verán como, con las excusas oportunas, llegarán al pacto. La AAA ha llegado, pretende quedarse. Tengámoslo en cuenta y colaboremos para evitar que en Mayo sea su alternativa definitiva.

Salud y República  

05 enero 2019

Las mujeres: objeto de pacto en Andalucía


Estos fascistas de Vox, con los importantes resultados en Andalucía, andan crecidos y quitándose la careta por tiempos. El primer golpe en la mesa lo han dado al querer derogar la ley de Violencia de Género, un pacto apoyado por todos los partidos políticos.

Y es que se les ve el plumero, esperemos que no consigan lo que pretenden. Ciudadanos no quiere ni hablar de ello –aunque habría que saber lo que pactaron con Vox para tener un puesto en la mesa del Congreso andaluz--, y el PP ya está dando muestras de que esta ley le importa menos que el gobierno de Andalucía. Así, manifestaciones de Casado, de Teo García Ojea o de dos mujeres de la cúspide del PP, como Isabel Díaz Ayuso o Andrea Levy son cesiones claras y en consonancia con las razones que da Vox.

El PP ya no habla de Violencia de Género, ahora la llama Violencia Doméstica, mientras que Vox la llama Violencia Intrafamiliar. Se trata de no hablar de género para que no se piense en las mujeres. Ahora resulta que para estos partidos las agresiones no se dirigen a las mujeres, sino a todos los miembros de la familia. Clara intencionalidad en contra de las mujeres que son las que sufren violencia y son asesinadas mayoritariamente. Por cierto, que olvidan que muchos casos se producen fuera de lo que ellos llaman familia –la familia nuclear--, puesto que también se asesina a mujeres por el hecho de serlo fuera del ámbito familiar.

O sea, la debilidad que empieza a mostrar el PP obedece claramente a obtener los votos de Vox para su candidato Juanma Moreno, en la sesión de investidura. Les importa un pito las mujeres cuando se trata de obtener poder real en las instituciones, a cualquier precio. En definitiva, es lo que han venido haciendo desde siempre.



A las pruebas me remito. Anteriormente he mencionado las declaraciones de dos mujeres peperas que están en la dirección nacional. Una de ellas, la secretaria de comunicación, Isabel Díaz Ayuso, ha dicho, sin despeinarse:

"Nosotras muchas veces nos sentimos inmersas en ese discurso feminista que politiza todo y que lo hace todo irrespirable, que al final en los juzgados crea, muchas veces, indefensión hacia los hombres, a mi juicio, de una manera que clama al cielo"

Mientras que Andrea Levy, otra vicesecretaria del PP, tampoco se ha cortado:

“En el caso de las víctimas no miramos el sexo”. “En determinados crímenes hay hombres que están indefensos”.

En fin, de nuevo vuelve el blanco y negro, el NODO, el siglo XX. Vox, ese partido que es una extinción del PP, Y es que estas dos dirigentes peperas son mujeres machistas, que también las hay, por desgracia.

Esta puede ser la primera cesión, fagocitar a las mujeres en un acuerdo como si todos los miembros de la familia tuvieran las mismas expectativas de agresión, y como si los hombres no fueran mayoritariamente los agresores y las mujeres las víctimas.

Este es el primer punto que Vox quiere cambiar, veremos si lo consigue. El PP ya ha cedido en gran parte. ¿Cuáles serán las siguientes reivindicaciones que pretenderán hacer realidad los voxistas?: ¿La eliminación de las CC.AA. por una España Una, Grande y Libre?, ¿Salirnos de Europa o colonizarla?, ¿Hacernos cantar el himno español, al despertarnos?, ¿Entrar en guerra con el Reino Unido por Gibraltar? ¿Otorgarle la nacionalidad a Colón y nombrarle ministro plenipotenciaro del Imperio? ¿Nombrar como directores de las escuelas públicas a sacerdotes católicos? ¿Castigar con el paredón a la mujer que aborten por asesinas de género?

Ceder ante la Ley de Género puede ser la entrada a unas políticas de Vox de las que el PP tampoco está tan lejos. La única solución es combatirlas con la ley y con nuestros votos. No queda otra.

Salud y República

P.D. Hoy cuatro de enero, ya hay una mujer asesinada y otras dos manadas han violado a dos jóvenes. Vox lo tiene claro y como diría Aznar: Donde hay armas de destrucción masiva, siempre puede haber daños colaterales.