Esta semana les voy a hacer leer más, si así lo desean. Siempre cuesta mucho descartar artículos interesantes para dejar uno en toda una semana. Esta vez, con su permiso y con el mío, me he permitido dejar dos. Hagan lo que crean conveniente, lean uno u otro, los dos o ninguno, mi recomendación es que los dos son muy interesantes, y les aseguro que no se arrepentirán.
El primero es del catedrático José Ignacio Lacasta-Zabalza en Noticiasdenavarra.com y trata de la dificultad de seguir las leyes en aras de una pretendida objeción de conciencia que defiende un gobierno de derechas, consentido por el PSOE puesto que la mayoría social es de izquierdas.
¿Objeción de conciencia o caradura?
LA consejera Kutz dijo no hace mucho que se sentiría orgullosa si recibiera una reprobación parlamentaria por el asunto del incumplimiento de la legislación sobre la interrupción del embarazo en Navarra. Ella lo interpretaba como un acto -la reprobación- contra la objeción de conciencia.
A los insumisos les castigaron con catorce meses de cárcel por objetar en conciencia al servicio militar y, además, por tener razón, dado que la mili obligatoria fue abolida posteriormente. Pero a los poderes públicos navarros -y sus titulares como Kutz- parece que el cumplimiento de la ley les resbala, que no va con ellos. Invocan la objeción de conciencia y ya está. Por eso es absolutamente necesario que el Ministerio de Justicia (que ya tarda) promueva la prometida ley sobre este asunto. Máxime cuando el Tribunal Supremo, en su sentencia del 11 de febrero de 2009, ha dicho, a propósito de los padres desobedientes a la asignatura Educación para la Ciudadanía, que no hay objeción que valga porque: "el reconocimiento de un derecho a la objeción de conciencia de carácter general, con base en el artículo 16.1 de la Constitución española, equivaldría en la práctica a hacer depender la eficacia de las normas jurídicas de su conformidad con cada conciencia individual, lo que supondría socavar los cimientos mismos del Estado de Derecho."
Así que la ciudadanía y los poderes públicos, dice esta misma sentencia, lo que tienen que hacer es cumplir con la ley, como prescribe el artículo 9.1 de la Constitución: "Esto es un mandato incondicionado de obediencia al derecho; derecho que, además, en la Constitución española es el elaborado por procedimientos propios de una democracia moderna".
Democracia moderna que no ha llegado para las mujeres navarras. Es cierto que el Tribunal Constitucional en 1985 (sentencia 53) reconoció que el personal sanitario podía aducir razones de conciencia para negarse a participar en un aborto legal. Pero no es cierto que toda la sanidad navarra sea objetora, como pretenden Kutz y el Gobierno foral. Baste recordar el calvario laico de Elisa Sesma y las coacciones que sufrió en 1990, para saber que eso no es así. Que, como dice la misma Elisa, los médicos de la red pública no son todos objetores, pero para realizar una interrupción voluntaria hace falta un equipo del que no se puede disponer "más que con el apoyo de la dirección del centro" (DIARIO DE NOTICIAS, 25.10.09). Y ahí, en los núcleos duros del poder sanitario, es donde se produce la obstaculización -que no la objeción- a quienes pudieran poner en práctica en la red pública la interrupción legal del embarazo… Seguid leyendo aquí
El segundo artículo es de Sarah Babiker de Diagonal y habla de cómo los pesqueros europeos esquilman sin pudor los caladeros de África. Un reportaje claro, rotundo y documentado:
Al abordaje de los caladeros africanos
El agotamiento de las aguas de la UE ha llevado a la pesca industrial a las costas africanas. Allí, la ausencia de estructuras estatales, como en Somalia, o la escasez de capital local, abren grandes oportunidades de negocio.
Serigne tiene 34 años y vive en Madrid. Llegó en 2006 a Canarias desde Saint-Luis, tras diez días de viaje en cayuco, una embarcación que usaba en su trabajo de pescador en Kayar, un pueblo costero de Senegal. "Esta profesión la tengo en la sangre", afirma Serigne. Como otros 600.000 senegaleses, Serigne vivía directamente del pescado. Lo hizo durante diez años. Hasta que tuvo que emigrar.
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Y como él, muchos otros. El padre Jerôme, un sacerdote nigeriano que lleva desde 2003 al frente de la misión católica de Nuadibú, en la costa mauritana, lleva el único registro de inmigrantes que eligen el camino del Norte: "El hecho es que la mayoría de los senegaleses aquí son pescadores, podría decir el 80% de ellos".
Serigne recuerda con claridad el proceso: "Cuando estudiaba ya se notaba que cada año disminuía la cantidad de pescado, lo noté más cuando empecé a pescar, porque cada año había menos pescados. Notábamos que cada día pescábamos peces más jóvenes y más pequeños".
Los acuerdos de pesca bilaterales con la Unión Europea entre 1979 y 2006 tienen mucho que ver. Entre 1994 y 2005 el peso de las capturas en aguas senegalesas cayó de 95.000 a 45.000 toneladas, mientras que el número de embarcaciones pertenecientes a ciudadanos senegaleses descendió drásticamente al no poder competir con los enormes pesqueros europeos, según detalla el informe Selfish Europe, de Action Aid… Seguid leyendo aquí.
Y esto ha sido todo. Que ustedes disfruten bien los artículos, valen la pena.
Salud y República
















