07 abril 2019
Poder decidir cuándo morir
05 julio 2017
Antonio Aramayona sigue vivo
Querido Antonio:
30 septiembre 2015
Arrastrarse ante la muerte
Hay quien se empeña en manejar la vida de los demás. Y la muerte también. Tratan de decidir las condiciones en las que otros deben vivir y, con locura fanática, pretenden decidir el fin de la vida de los demás.
Lo del Doctor Montes, con todo el peperío casposo detrás, es historia. O eso parece, porque sin embargo todavía hay gente que decide mantener vivo lo que está muerto, mientras que mata lo que está vivo.
El caso de Andrea, una niña de doce años con una enfermedad rara, degenerativa e irreversible que se encuentra internada en el hospital de Santiago, es paradigmático.
Andrea, por desgracia, ha llegado a un punto donde el sufrimiento es lo único que le queda, nada más. La medicina y los cuidados médicos sólo pueden alargar una agonía inevitable, un sufrimiento innecesario, un martirio cruel. Hoy está conectada a una máquina que la mantiene viva artificialmente.
Pues bien, sus padres quieren que la desconecten de esa máquina, no quieren que sufra más y quieren que acabe su agonía. Hoy, desde el 14 de septiembre, tienen el visto bueno del Comité de Ética existencial. Sin embargo, la gerencia del hospital, dice que no, que tienen que mantenerla en esta situación dolorosa.
Yo soy partidario de la eutanasia, pero este caso, que clama al cielo, no es un caso de eutanasia. Es, simplemente, un caso de humanidad. No es posible que a estas alturas, la dirección de un hospital, cuando está de acuerdo en que el caso es irreversible, decida que continúe sufriendo la niña, en contra de la decisión de sus padres avalada por el Comité de Ética existencial de la zona.
No sé qué pesar. Si es morbo o si es ignorancia. No puedo entender la actitud de esta gente que, por encima del sentido común y de la decisión de quienes tienen que decidir, es capaz de tener un comportamiento tan inhumano, tan salvaje. Mientras la niña va poco a poco yéndose, con dolor y sin solución, esta gentuza se complace en mantener esta situación insostenible.
No es posible que en aras de una posible objeción de conciencia, esta dirección del hospital mantenga una situación que no beneficia al enfermo, que contradice lo que desean sus padres y que le importa un pito lo que dice el Comité de Ética.
Porque, entonces, ¿para qué sirve el testamento vital si un médico objeta y no quiere aplicarlo? Somos muchos los que hemos firmado este testamento y, sin embargo, tememos que un médico con cualquier excusa, aplique la objeción de conciencia y todo se quede en papel mojado. ¡Basta ya de beaterías y de anacronismos que producen dolor en el enfermo y en sus parientes y amigos!
No hay otra solución, el gobierno que entre –y esperemos que no esté el PP, porque si no será imposible—, ha de legalizar la eutanasia, será la única forma de que los que decidamos no sufrir, no suframos.
Mientras tanto, esta niña y muchas otras personas están en manos de unos médicos que deciden por ellos y sus familias, cuando la cuestión se hace irreversible.
No, no quiero que esta niña, ni nadie, tenga que arrastrarse en la última etapa de su vida, perdiendo la dignidad por dolor, sólo porque algún medicucho decida aplicar un poder, que no debería tener, para llevar hasta el final el sufrimiento.
Salud y República
08 noviembre 2010
Hay que exigir: No sufrir
Sufrir por sufrir. Eso es lo que muchos quieren. No es entendible, bajo ningún concepto, que si alguien para evitar un sufrimiento final decide acabar con su vida, termine la misma como un delincuente.
El derecho a morir dignamente no es un delito, sino un derecho. Nadie puede obligar a que otros sufran. Hay que avanzar en este campo hasta llegar a legalizar la eutanasia.
Si alguien quiere sufrir en los últimos momentos de su vida, tiene su derecho, pero eso no se puede generalizar al resto de los mortales.
Hay religiones que piensan que en este vida se ha venido a sufrir. Yo no lo creo. Sufrir es una sensación inevitable en muchos casos, pero debe ser, siempre que se pueda, evitada. Hay que vivir sin sufrir, o mejor dicho, sufriendo lo menos posible. El masoquismo no es una virtud.
Por eso, la dignidad de la persona debe llegar hasta el final. La inevitable muerte ha de llegar después de una transición sin dolor o con el mínimo dolor.
Para hablar sobre este tema, las asociaciones Dret a morir dignament y Dempeus per la salut pública han organizado un acto, en Barcelona, sobre la muerte digna: “Aprenent i decidint com morir”.
El acto será presentado por Mª Àngels Martínez Castells, presidenta de Dempues, y amiga y bloguera de pro –su blog Punts de Vist se ha clasificado número uno de Wikio en la categoría de género, donde la lista recoge blogs de mujeres—, y el invitado especial será el Dr. Luis Montes, ya saben este médico que fue vilipendiado, insultado e injustamente apartado de su trabajo en el hospital Puerta de Hierro, por la Comunidad de Madrid. Un personaje que conoce muy bien el tema por su larga experiencia en cuidados paliativos. A continuación de la charla de Luis Montes habrá una mesa redonda sobre el tema, donde departirán varios especialistas. Y por último un coloquio con los asistentes.
Un acto que se celebrará el próximo día 12 a las 17:30, en un marco incomparable, el salón de actos del Museo Picasso, y que sin duda tiene el máximo interés.
Y no olvidemos que: También hay que tener y exigir dignidad hasta en el último momento.
Salud y República
26 octubre 2009
Firma tu testamento vital
Recibo un comunicado de la Asociación Laica de Rivas y tal cual os lo paso, por su interés y para vuestro conocimiento
La Asociación Laica de Rivas Vaciamadrid, en colaboración con la Asesoría Ciudadana por una Muerte Digna de la Concejalía de Salud y Consumo del Ayuntamiento de Rivas, va realizar un acto informativo que tiene como finalidad la firma individual y voluntaria del Documento de Instrucciones Previas o Testamento Vital. Asimismo, hacemos un llamamiento a tod@s l@s amig@s de otras asociaciones que pudieran estar interesad@s para que se sumen a esta iniciativa cívica.
El objetivo de dicha actividad es múltiple:
1) Ante un hecho inexorable que nos llegará, como es la muerte, se trata de abrir un proceso de reflexión colectiva acerca de cómo afrontar este momento, respetando la dignidad de nuestra decisión y nuestra autonomía individual;
2) Asimismo, ante la posibilidad de que lleguemos a ese momento en circunstancias que impidan que podamos expresar concretamente nuestra voluntad, debemos divulgar las posibilidades legales actualmente existentes (que no se cumplen en muchos casos) en materia de criterios que queremos que se tengan en cuenta, de modo que se limite el esfuerzo terapéutico, no se nos prolongue la vida artificialmente o se nos provea de los cuidados paliativos adecuados.;
3) Debemos ser conscientes de que el simple tratamiento del dolor o la limitación del esfuerzo terapéutico no es más que un (importante) paso adelante en el pleno reconocimiento de la autonomía y la libertad individual ante el fin de la vida que, antes o después debería ser regulado legalmente en el marco del derecho a morir dignamente: la eutanasia.
Desde que la Comunidad de Madrid llevara a cabo la operación de acoso y derribo contra el Dr. Luis Montes y sus compañeros en el Hospital Severo Ochoa de Leganés, se ha implantado el miedo entre los profesionales de la sanidad pública de Madrid y en nuestros hospitales se sigue muriendo con dolor y sufrimiento para los pacientes y sus familiares y con inseguridad jurídica para los sanitarios, incumpliendo la legislación vigente. Este sería otro objetivo de nuestra acción: al expresar previamente y por escrito nuestra voluntad, aumentamos la seguridad jurídica del personal sanitario.
Por último, nuestra acción cívica tiene la intención de dar a conocer que, en la actualidad, existe una legislación que permite hacer las cosas de otra manera y que, a pesar de todo, muchas personas ignoran que es ilegal seguir muriendo con dolor. Se trata de contribuir con nuestro granito de arena a la divulgación del derecho que nos asiste como ciudadan@s. Así pues lo entendemos como un acto de libre ejercicio de nuestra libertad de conciencia en el marco de nuestra autonomía individual, de acuerdo con los valores del laicismo y sin menoscabo para ninguna creencia, sea ésta de naturaleza religiosa o no.
En caso de que queráis asistir y deseéis el impreso para rellenarlo con antelación, si me lo pedís os lo enviaré por correo.
Y ya sabéis, en Rivas nos vemos, el próximo 29.
Salud y República
11 agosto 2009
Las últimas voluntades
El pasado 26 de julio, se permitió morir a una testigo de Jehova, porque se negó a recibir una transfusión de sangre, lo que la hubiera salvado. Ella, coherentemente, prefirió morir a renegar de uno de los principios de su religión, que le prohibe recibir o donar sangre.
Y, miren ustedes me parece una barbaridad que haya una religión que permita que cualquiera de sus fieles muera pudiendo salvarse, pero también entiendo que si alguien cree en ello es lógico y coherente que lo lleve hasta las últimas consecuencias.
Lo que ocurre, es que esto entra en una clara contradicción con la voluntad de muchos pacientes que queriendo morir, en estado terminal, se les prohibe la aplicación de una muerte digna, sabiendo de su estado irreversible y en muchos casos de su dolorosa y larga agonía.
¿Cómo es posible que a alguien se le permita morir por respetar su religión y sin embargo a otros no se les permita morir en cumplimiento de su voluntad?
Si tanto amor se tiene a la vida, que a un moribundo irreversible no se le puede acelerar su fin, ¿Por qué no se obliga a que se le haga una transfusión a un accidentado, independientemente de lo que piense, crea o diga?
Pues todo esto está avalado por el Tribunal Supremo, no me dirán ustedes que no es ilógico. Algo anda mal en nuestra legislación o en nuestra judicatura cuando se permiten los dos casos contradictorios. Y es que para que la última voluntad del enfermo tenga valor ha de estar avalada por una religión. Si señor, y esto pasa en un Estado aconfesional, ¿o no?
Salud y República
17 enero 2009
La mano negra de Berlusconi ataca de nuevo
Después de dieciséis años de lucha, la familia de Eluana Anglaro se encuentra como al principio.
Eluana lleva ese periodo en estado vegetativo, mantenida con una sonda alimenticia. Y su familia ha tratado de que no sufra más, de que no la mantengan artificialmente viva, muerta en viva.
Les ha costado mucho encontrar un hospital que accedía a desconectarla, les ha costado mucho luchar contra los condicionamientos sociales, contra la cruzada que desde medios católicos se ha lanzado llamándoles asesinos. Les ha sido difícil poder ir sorteando obstáculos hasta que han encontrado una respuesta favorable del Tribunal Supremo italiano.
Una vez que habló el máximo tribunal, estaba todo preparado para que se trasladara el cuerpo de Eluana a un hospital de Udine, donde desconectarían la sonda que la mantiene artificialmente con vida.
Pues bien, ahí entra la mano del más reaccionario de los gobiernos que Italia ha tenido en su historia democrática. Berlusconi, por medio de su ministro de Sanidad, ha enviado una circular al hospital donde le prohíbe llevar a cabo la operación.
De nuevo, Berlusconi demuestra que está por encima de todo y que hace y deshace a su antojo. Il Cavaliere ha dado muestras en esta legislatura de que es capaz de cargarse todos los impedimentos de la forma que sea con tal de retroceder en los derechos sociales y de saltarse las leyes a la torera. En definitiva de hacer de Italia su cortijo particular.
La mano negra de Berlusconi también llega a la eutanasia. Tampoco tiene en cuenta ni el posible sufrimiento de la paciente, ni el de la familia. Un tipo acostumbrado a utilizar las leyes en beneficio propio, incluso fabricándolas para salvarse de ser imputado, ha vuelto a invalidar a la Justicia saltándose una sentencia del Tribunal Supremo.
Esta cuestión tiene dos vértices, uno el de carácter democrático:
No es que al gobierno italiano no le guste o deje de gustar una sentencia, es que la anula cuando no está conforme. Mucho hay que decir del deterioro democrático cuando uno de los poderes, el ejecutivo, anula a otro, el judicial. ¡Viva Montesquieu!
El otro aspecto es el social, el derecho a la eutanasia. En esta Europa donde hace tiempo que no sólo se han paralizado las mejoras sociales, sino que han retrocedido, con una Iglesia crecida ante su huida hacia adelante, con menos adeptos pero con más fanatismo, nadie quiere hacer un hueco para avanzar, parece que debemos luchar para mantener las mejoras conseguidas el siglo pasado y en este momento, cuando la crisis económica no sólo es importante, sino que además sirve de parachoques y de excusa para no plantear otras cuestiones, hablar de un derecho como el de la eutanasia es una entelequia. España es otro ejemplo más, donde la crisis parece lo único que importa y donde todo lo demás son como adornos innecesarios. Donde ni tan siquiera se abre un debate tan importante como real, el del derecho de cada uno a hacer lo que quiera con su vida cuando llegue el momento.
Salud y República
07 julio 2008
Política de gestos y maquillaje
Intentaré, por lo tanto, de hablar de lo que más ha sonado de este Congreso. En cuanto al aborto (pag. 99) lo que dice la resolución es vago y pretencioso, sin definir, y dejándolo todo a la buena voluntad: Apoyaremos la revisión y la elaboración de una nueva ley que recoja las experiencias más innovadoras de las leyes europeas de indicaciones y plazos. Pero oigan, ¿quién gobierna? Debería decir: Presentaremos en el parlamento una ley que... Consideramos que es necesaria la revisión y actualización de la legislación sobre el aborto tras 23 años de su entrada en vigor, por los profundos cambios sociales y médicocientíficos que han tenido lugar durante esta etapa y los avances logrados en materia de los derechos de las mujeres. Está muy bien decir que después de 23 años van a reformar la ley, pero dónde está la afirmación de la Vicepresidente de hace dos meses: “No hay demanda social”. ¿Con qué nos quedamos, con lo que han dicho próceres del partido y del gobierno (no sólo Fernández de la Vega) o con una voluntad aprobada, no vinculante, donde no hay ni forma, ni contenido, ni plazos...?
De la eutanasia (nombre que no aparece en ninguna de las 177 páginas que tienen las resoluciones del Congreso, ¿les da miedo esta palabra?), se habla del derecho a una muerte digna pero claro en ningún caso de elaborar una ley.
Simplemente se dice (pag. 111 y 112): En los próximos años, a medida que los anteriores componentes del derecho a la dignidad y a la autonomía del proceso de final de la vida se hayan consolidado, la sociedad española debería abrir el debate hacia la posible regulación legal del último componente, el derecho de los pacientes afectados por determinadas enfermedades terminales o invalidantes a obtener de las instituciones y de los profesionales ayuda para poner fin a su vida. O sea, a ver si traduzco bien, que un año de estos, o de aquellos, cuando la sociedad lo haya madurado (vamos, cuando nos parezca oportuno) se deberá abrir un debate hacia una posible regulación. Pero esto qué es, sino decir que no toca, dando rodeos. Basta de que nos tomen por idiotas. Digan que no y punto. Por lo menos serían ustedes coherentes y transparentes.
Y qué decir del laicismo (pag. 116 y 117). Nada de tocar los acuerdos con la Santa Sede. Se habla de corregir la Ley Orgánica de Libertad Religiosa pero en el sentido de dar a todas las religiones las mismas posibilidades que a la católica, hasta hoy la única que tiene un trato especial. Pues no, señores el laicismo no es eso. El laicismo es el respeto a las religiones pero separadas de la esfera de lo público. Las religiones tienen que tener un trato similar a cualquier otro tipo de asociaciones u organizaciones. ¿Es que ahora como hay tres millones de musulmanes vamos a poner otra casillita en la declaración de la renta para ellos? Se trata de que se tienen que autofinanciar y no depender de las ubres del Estado.
Y por lo que dicen tienen poca prisa: La consolidación de la laicidad del Estado sólo será posible con el paso de las generaciones y los cambios culturales concomitantes. O sea que la ley la establecen cuando ya la sociedad lo haya asumido totalmente, hablamos de ¿cuántas generaciones? Por cierto, tiene miga eso de: Esa reforma debe abordar también la desaparición progresiva de símbolos y liturgias religiosas en los espacios públicos y en los actos oficiales del Estado. Pues claro que debe abordarlo. ¿Pero qué es eso de progresiva?, ¿para quién y para qué quieren ganar tiempo? En fin, se trata de dar largas, como ya estamos acostumbrados. ¿Quién le va a decir, por ejemplo, al Sr. Bellocq, alcalde de Zaragoza, que deje de llevarse el crucifijo de su despacho a los plenos municipales? ¿Cuánto tiempo necesita –de forma progresiva— un gobierno para tener que reflexionar sobre la conveniencia de no prometer un cargo público ante una biblia y un crucifijo? ¿Será cuestión de días, de años o de siglos? Sean ustedes claros, que quieren meter la cuchara en todos los pucheros ideológicos y eso, es posible que dé buenos réditos electorales pero no deja de ser un engaño constante.
Pues bien, los resultados no dejan de ser decepcionantes. Es verdad que podían haber evitado hablar de ello, pero una parte de sus bases no se lo hubieran perdonado. Por otro lado el electorado de izquierdas inequívocamente deseaba que se tocaran estos temas. Por lo tanto, había que hablar de ellos, no tanto para corregirlos ni para acometer sus reformas, sino para cumplir el expediente con alguna reformita y con promesas de futuro, que ya veremos si y cuando se cumplen. Y es que el PSOE es un partido con gente de izquierdas pero también es el partido de Vázquez y Bono, por ejemplo. Una lección más de política:“Sí, pero no”.
Por cierto la otra medida, que ha tenido repercusión mediática, es sobre los inmigrantes. Sólo una frase: Importante es hacer que voten, pero más que no los botéis.
Salud y República
25 junio 2008
No pedí nacer
Teme por su futuro. Un futuro cargado de pesar, de miedo. Tiene miedo a vivir. Hoy todavía se puede valer, pero poco a poco va costándole más trabajo manejar sus extremidades. Sabe que llegará un momento en el que estará totalmente inmóvil. Y eso no lo quiere vivir.
Su hija trabaja y ella no quiere ser una carga las veinticuatro horas. Ya ha tenido dos experiencias negativas con
Lo que más me impresionó fue la entereza, la contundencia, la serenidad y el convencimiento con los que hablaba sobre su futuro: pidiendo, hoy que puede, con claridad la eutanasia activa.
“No quiero que sea lo que Dios quiera, sino lo que yo decida”
Y se me pusieron los pelos de punta cuando le oí pronunciar: “Yo no pedí nacer, al menos, que me dejen morir”.
Que así sea, Elpidia, ojalá que lo consigas.
Salud y República
02 junio 2008
Kabílmetro 16
Y esto es lo que ustedes han decidido sobre qué hay que hacer con dicha ley. El 94% de los que han contestado dicen que hay que cambiar De ese 94% el 8% quiere que el aborto esté penalizado en cualquier caso, mientras que el 86% considera que la ley se ha quedado corta, optando el 32% por despenalizar totalmente el aborto y el 54% por promulgar una ley de plazos.
Lo primero que he hecho es dar los resultados a 
Por cierto me ha dicho Rouco, ¿por qué no preguntan por lo que piensan los kabileños de la eutanasia? Pues si sale una respuesta parecida estamos dispuestos a romper relaciones con la república de Kabila y considerarla hostil y anticatólica. Y yo, que me ha parecido bien que nos declaren todo eso, les hago el juego y que sean ustedes los que decidan si lo somos o no.
Por lo tanto la pregunta es sobre la eutanasia y los cuidados paliativos. Participe y ayude a saber qué opina el mundo kabileño sobre este controvertido tema. La encuesta está en la parte superior a la izquierda de esta bitácora.
Salud y República
31 mayo 2008
Quiero morir en paz
Perdonad si no he sido capaz de decíroslo personalmente. Pero no hubiera sido capaz. Primero por mi salud, que no me permite hablar dos palabras seguidas sin quedar exhausto; segundo, porque estoy seguro de que sería una situación muy dolorosa para vosotros y para mí. Mucho más que leer esta carta.
Mi situación, aunque vosotros tratéis de disimularla, es irreversible. Este cuerpo que hizo lo que pudo durante toda su vida hoy se encuentra en un deterioro tal que sólo da problemas a los demás y a mí dolores constantes que me hacen ser adicto a las drogas más fuertes, eso sí legales, para intentar paliarlo.
Es inútil que nos engañemos. Yo sé cómo estoy y vosotros también. No he perdido la consciencia ni soy tonto, sólo estoy gravemente enfermo. Desgraciadamente cada día que pasa es para mí una condena y deseo, con toda mi alma, morir para no seguir sufriendo y para que, ni vosotros ni todos aquellos que me estiman, sigan sufriendo conmigo en esta agonía sin vuelta. No quiero que tengáis que estar pendiente de un cadáver viviente.
Sí, ya sé que algunos dirán que esto es una locura. Vosotros sabéis que yo no he sido creyente pero que he respetado a todo el que lo era. Sé también que en este país el gobierno, supuestamente progresista, vive aprisionado por esas sotanas totalitarias que todo lo quieren abarcar, que en todos los sitios se quieren meter, que quieren, desde que nacemos hasta que morimos, llevarnos de su mano. Si podéis no lo consintáis.
No quiero sufrir, tenéis que entenderlo y sé que lo entendéis. No soy un mártir, ni quiero serlo. Lo admito, seguramente soy un cobarde. Por eso, os pido el último favor. Convenced a los médicos, a los enfermeros. Yo no soy capaz. Decidles que esto no es vivir. Y si no lo conseguís, hacedlo vosotros. Hacedlo por mí, aunque no sea legal.
Con todos mis defectos, que son muchos, he intentado hacer siempre lo mejor para todos. Hoy tenéis que devolvedme el favor. Ya sé que estoy siendo egoísta pero sólo en vosotros puedo confiar. Los demás no me entenderían. Hoy para mí la muerte es
Hablan de humanismo cristiano, de santificar el dolor, del sufrimiento como dignidad. Y lo que es peor: quieren que todo el mundo piense como ellos. Ya me gustaría saber qué pensarían ellos en mi lugar. Todo el día conectado a ese aparato que apenas me permite respirar, sin poder casi moverme, teniendo que depender de los demás para las cosas más íntimas, alimentado artificialmente. ¡Qué hago yo aquí!
Solamente os pido que me ayudéis. No dejéis que sufra. Ayudadme a morir en paz. En muchas ocasiones he hecho lo mejor para vosotros, era mi obligación. Hoy os pido que vosotros lo hagáis por mí.
Gracias, sé que habéis sido unos buenos hijos y que lo que tenéis que hacer lo haréis y, morirme en estas circunstancias, es lo mejor que me puede pasar. Si lo hacéis, aunque sé que será duro, habréis cumplido.
Vuestro padre que os quiere y os ha querido siempre.
Esta podría ser la carta de alguno de nosotros, desde luego podría ser la mía.
¿Por qué no se discute y se legaliza la eutanasia, pasiva como mínimo, en todo el Estado? ¿Por qué sólo en Andalucía?
Hoy Público tiene un compendio de artículos que hablan de ello. Valen la pena y aquí están:
http://www.publico.es/espana/120857/muertedigna/iglesia
http://www.publico.es/120884/rezo/digo/dios/mio/ultimo/dia
http://www.publico.es/120881/andalucia/permitira/eutanasia
http://www.publico.es/120886/eutanasia/desconexion/conceptos/claros
http://www.publico.es/120882/gobierno/descarta/generalizar/medida
http://www.publico.es/espana/actualidad/120885/dos/opus/pedido/ayuda/morir/ano
http://www.publico.es/120887/voces/favor/eutanasia/pasiva
Salud y República

