14 enero 2017
La Iglesia Católica en España es un parásito social opaco
13 julio 2013
“Nadie podrá probar que Bárcenas no es inocente”
Frase aplastante. Frase contundente. Fue pronunciada por Rajoy hace cuatro años. Y otros muchos de la cúpula pepera insistieron. Y desde entonces colea la misma historia. La cosa se ha ido hinchando y nuestro querido presidente se ha ido desinflando, y poco a poco ha pasado de defender a ultranza a su tesorero de entonces, a hacerle el vacío y a no pronunciar su nombre, a no hablar de él, a huir ante las preguntas que le hacen, a decir que no se habla de lo importante. Lo más que ha dicho es que “todo era falso salvo lo que habían publicado los periódicos”. Otra frase gloriosa que pasará a la historia de la corrupción.
Todavía no ha dicho ni pío, sigue escondido bajo su manto presidencial, esperando que pase la tormenta como siempre hace, tratando de desviar su responsabilidad. Porque fue él quien le nombró tesorero, porque convivió con él durante veinte años en la cúpula del partido. Él sabe hacer bien aquello de dejar que las cosas se pudran, aunque el hedor nos aceche.
Y ahí sigue, Mariano el triste, secundado y apoyado por el coro pepero (salvo su enemiga número uno: Espe Aguirre). Unos personajes que, en vez de tratar de sacar a flote toda la porquería, se unen a su presi y ponen la mano en el fuego por la honradez de Rajoy, lo que puede provocar que nos gobierne un ejército de mancos. Y es que poco les importan las manos a quienes gobiernan con los pies. Es más, seguro que las tienen ocupadas recibiendo sobres o cajas de puro.
No me cabe la menor duda, están pillados y en el ajo. Y si no, ¿por qué mienten con la baja de Bárcenas de tesorero del partido? ¿Por qué no quieren dar explicaciones? ¿Por qué el Partido Popular o su presidente, en calidad de tal, no denuncian a Bárcenas?
No hay otra alternativa, tienen miedo y mucho que perder. Ahí están los nuevos papeles que aparecieron en El Mundo esta semana, que les ha apretado un poco más la cuerda alrededor del cuello. Por cierto, ¿cómo se explica que el PP no haya denunciado a El Mundo por estos papeles y sí lo hizo a El País con las fotocopias? ¿Por qué denuncian a Anonymus y sin embargo siguen sin denunciar a Bárcenas (como Partido Popular)?
Están tratando de que la tormenta amaine cuando está arreciando. Y esto es de difícil marcha atrás. Por mucho que el portavoz pepero Alonso diga ahora que la oposición está conchabada con Bárcenas. Es de traca lo de esta gente. Resulta que ahora ellos están en una barricada y enfrente, atacándoles está Bárcenas y la oposición. No me dirán que no es de coña marinera. Ya no saben que inventar para tapar sus vergüenzas manchadas, cada vez mayores.
No cabe ninguna duda, el dinero de Bárcenas salía de constructores y luego con él se financiaba el PP y sus campañas electorales, se pagaban los sobresueldos a los jefazos y Bárcenas se hacía su apartadito en Suiza.
El proceso sigue su marcha, más temprano que tarde, saldrá la verdad y entonces la cosa será peor. Por ello, lo mejor sería que Mariano el Triste – y que sea él directamente, sin plasma y aceptando preguntas— saliera a pedir disculpas, aclarar lo que todos sabemos y después se marche y convoque elecciones. Todo lo demás serán fuegos artificiales, una defensa ineficaz que terminará con los ciudadanos cada vez más cabreados, con una marca España por los suelos y con un país dividido entre forofos peperos y resto.
No, no lo harán, sólo piensan en salvarse como sea, todavía tratarán de presionar vía fiscalía para que la cosa quede en lo menos posible, aunque parece tarde para salir indemnes de esta tormenta. Preparémonos para tiempos oscuros, de más mentiras, de más desvergüenza, de más indignidad. Sólo nos queda empujar para que se vayan y que se limpie el camino, lo demás medias tintas que no nos llevarán a buen puerto.
Salud y República
03 febrero 2013
Mariano se enroca con Bárcenas
Después de que ayer el gran Mariano nos deleitara con una preciosa huida hacia adelante, sin fisuras y con contundencias; después de que nos complaciera con un monólogo al que no se le permitieron preguntas, ni dudas; después de que hablara de lo que quiso sin que nadie osara dudar de su discursillo y, cual dogma de fe, pidió que le creyéramos, hoy el pobre hombre si se ha desayunado con la prensa nacional y la internacional –salvo el caso de La Razón, que más bien pudiéramos llamarla Su Sinrazón— habrá encontrado motivos para estar preocupado.
Ayer el gran Mariano juró, perjuró y requetejuró que todo era falso. Y lo hizo con una cara que parecía que denotaba preocupación y tristeza, lo que yo traduzco como un acojono de aúpa. Y motivos tiene, sin duda.
Y es que dijo lo que quiso, obviando lo que le dio la gana y buscando ganar tiempo. Haciendo que esta bomba retrase su explosión y uniendo su destino a Bárcenas, ese “buen hombre” que sin querer llegó a tener 22 millones de euros en Suiza. Una táctica que le puede hundir en la más absoluta miseria. A la claridad opuso opacidad y en vez de mostrar pruebas, solicitó actos de fe.
Todo esto sin admitir preguntas, sin estar siquiera en contacto directo con los periodistas, desde otra sala (no puedo entender que los medios de comunicación se presten a este juego asimétrico que les deja en clara inferioridad. Basta ya de que traguen, si alguien anuncia una intervención donde no se admiten preguntas, deberían hacerle boicot y no presentarse, y que hable sólo a los medios afines, que esos sí que irán). No se puede permitir que el gobierno u otros políticos no permitan réplicas y recorten la libertad de expresión.
Entre otras cosas porque quienes lo pagamos somos los ciudadanos de a pié que recibimos una información sesgada y sectaria. Nadie en una democracia, y menos el presidente del gobierno, puede hurtar información e impedir que los medios de comunicación y los otros grupos parlamentarios puedan preguntar al respecto. Porque lo que ocurre es que la información está mutilada y en un caso tan grave –el más grave de corrupción en toda la democracia— se quedan sin aclarar cuestiones de importancia vital.
Ni una sola mención a Bárcenas, ni un amago de querellarse contra él, ni una explicación de por qué el presunto chorizo ha tenido despacho, secretaria, coche y además asistía casi a diario a Génova, hasta hace diez días. Ni una palabra de los que han reconocido que algunas anotaciones son certeras. Ni pío sobre las empresas que vulneraron la ley al donar importes superiores a los permitidos. Ni una sola alusión a Ana Pastor, la ministra implicada en la Gürtel. Ninguna referencia a otros casos que aparecen.
Como respuesta, una investigación interna donde dicen que no han encontrado nada –lo raro sería al contrario, cuando se es juez y parte—, y hacer públicas las declaraciones de la renta y del patrimonio (como si en caso de que se ocultara algo, se computara en las declaraciones oficiales de hacienda).
Es necesario una aclaración, pero de verdad. Lo más urgente es que haya una sesión dedicada exclusivamente a preguntar y discutir sobre el caso Bárcenas, en el Parlamento. Y también, una rueda de prensa donde los periodistas puedan preguntar y repreguntar sobre el caso.
Ya veremos mañana como recibe Merkel a Rajoy, porque parece que para los medios de comunicación alemanes no queda dudas de que hay gato encerrado. Y eso sí que nos puede traer de cabeza, visto el voto de obediencia debida que Rajoy dispensa a la reina europea.
Cada día que pasa, tengo más claro que no es el caso Bárcenas una parte de la trama Gürtel, sino que al revés, esta trama es parte del caso Bárcenas o sea de una red que el Partido Popular mantiene desde hace veinte años para financiarse ilegalmente.
Salud y República
17 enero 2013
Bárcenas: huele a podrido en Génova
Ahora resulta que en Génova no quieren saber quién era Bárcenas. Todavía recordamos, y ahí quedan las hemerotecas para contrastarlo, que la plana mayor del Partido Popular (Rajoy, Sáenz de Santamaría, Cospedal, Floriano) defendía con ahínco a este extesorero que amalgamó 22 millones de euros en una cuenta en Génova (parece que había más cuentas).
Bárcenas, conocido como L.B. o como Luis “El cabrón”, dispuso de una cuenta en Suiza que llego a tener 22 millones de euros. En 2005 eran 15 millones, en 2006 20 millones y en 2007 22 millones. Todo esto siendo tesorero del PP y senador por el mismo partido (hasta 2010). El extesorero viajaba a Suiza durante esos años cada dos por tres, pero no se preocupen, según su abogado eran viajes para practicar el esquí. Ese era su único fin.
La trama Gürtel planea sobre este caso. La basura llega a Génova. Los trajes eran una minucia, ahora se empieza a ver con claridad la conexión del PP en dicha trama. Ya no podrán negar que el famoso L.B. o Luis El cabrón, que aparecía en el sumario de la Gürtel, es Luis Bárcenas.
Ya está bien de mamoneo, esto sí que es una buena mamandurria y no las que decía la Espe. Claro que ahora, como suelen hacer, se llaman a andanas y no quieren saber nada. Ellos pasaban por allí. ¡Y un cuerno!
La consigna del PP hoy es clara: callar hasta que haya sentencia. Con la lentitud de la justicia, la cosa va para largo. Es una causa compleja que puede durar mucho. Eso justo es lo que espera. Entre la causa, el juicio y los recursos correspondientes, el PP puede alargar la cuestión, como ha hecho UDC con en el caso Pallerolls, muchos años hasta que haya una sentencia firme.
Son además unos cobardes. Quieren hacernos creer que su partido no tenía nada que ver, y que el único mangante era el tesorero. Ellos, también los que le defendieron, no sabían nada. El pobre PP ha tenido mala suerte. En Baleares su máximo exponente, Jaume Matas, en Valencia con Camps (ambos ejemplos de gobierno, según el propio Rajoy) y ahora con Bárcenas. Sólo eso, mala suerte.
Mientras, de Guindos insiste en que se perseguirá el fraude fiscal, Montoro incide en la necesidad de sacar la lista de los que tienen cuentas en Suiza, sin declarar, y Rajoy comanda a sus muchachos y muchachas para que sigan recortando, sigan apretando el cinturón a los ciudadanos, sigan cargándose el Estado del Bienestar. Eso sí, por el bien de su “Ejjpaña”.
Y pretenden que hablemos de presunción. Pues no. Lo siento mucho. Los delincuentes lo son aunque no hayan sido juzgados. Tienen derecho a defenderse, pero que nadie pretenda que no llame delincuente a Urdangarín, a Fabra, o a Bárcenas. Y que no vengan con cuentos, Bárcenas era quien movía las fichas de esa trama de financiación ilegal que se dirigía desde Génova.
Todavía recordamos la trama Filesa del PSOE, y parece que ésta no le va a la zaga. Basta ya de esconder la realidad. La ley de transparencia de los partidos, que se está hoy tramitando en el congreso, ha de acelerarse y endurecerse ¿serán capaces?, lo dudo. Mientras que el ejemplo que nos viene desde quien gobierna sea éste, los ciudadanos tienen todo el derecho a defenderse y a desconfiar de los gobernantes. No es posible que todos los días se produzcan desahucios, recortes en el Estado del Bienestar, afrentas de todo tipo a los ciudadanos y, mientras, desde el púlpito del poder, traten de darnos lecciones de ética y nos sigan tomando el pelo, nos hablen de que lo hacen “por nuestro bien” y ellos sigan actuando desde una burbuja donde la realidad social no se percibe, o peor, se la ignora conscientemente.
El PP ha demostrado su ineficacia como gobierno, su ilegitimidad al gobernar en contra de su propio programa electoral, y ahora además empezamos a constatar su financiación ilegal. ¿Qué más tienen que hacer para cabrear al personal? El cóctel de esta política pepera no puede ser más explosivo. Todo lo que tocan es para beneficiar a su gente o para perjudicar a los ciudadanos. Están tensando la cuerda demasiado creyendo que es irrompible, pero todos tenemos un límite. Y claro, resulta que los malos son los que se manifiestan, los que se quejan, los que pretenden que no sigan gobernándonos con canalladas. Ellos, impolutos, son unos incomprendidos, con una moralidad intachable, incluido el tal Bárcenas.
El hedor que llega desde Génova es, simplemente, una ilusión olfativa.
Salud y República
