El gobierno en un alarde de contradicción ha salido con unas previsiones económicas muy negativas. O sea que hemos pasado del aquí no pasa nada, de hace un año, al estamos hechos polvo hasta 2011 actual, pasando por estamos mal pero mejor que otros y se observan ciertos brotes verdes, de hace unos días.
Se ve que la ministra Salgado ha tenido que salir con el palo en la mano para que nos podamos tragar la medicina. Y es que ya sabemos cómo se va a pagar la deuda pública, cómo se va a poder cubrir los excesivos gastos laborales generados por el tremendo paro que tenemos.
Algunos pensábamos que se iba a hacer como en USA y en el Reino Unido, o sea subiendo los impuestos directos unos puntos. Pues no, como aquí somos muy demócratas, lo que hacemos es subir a todos. Vamos a los impuestos indirectos y subimos el tabaco y la gasolina. Y es que somos unos ilusos, algunos todavía creemos que este gobierno debería hacer una política de izquierdas y sin embargo toma medidas propias de la Thatcher o de Bush. Y claro, es que es más fácil no enfrentarse con los ricos, con los poderosos y repartir el pastel aunque sea amargo y esté podrido. Cobardía pura.
Y el segundo capítulo es también de armas tomar. Felipe González ha acusado al gobierno de cobardía, de no haber tomado las medidas precisas para llevar la iniciativa en este estado de crisis, de haber actuado a la defensiva, e insinúa que no se han atrevido a hacer una reforma laboral inaplazable.
¡Toma ya! Lo primero que me ha venido a la mente después de escuchar a González es: ¡Qué pecados hemos cometido para tener estos expresidentes! Desde luego no hablo de Suárez, del que lamento su estado y tampoco de Calvo Sotelo, que falleció hace poco más de un año. Naturalmente me estoy refiriendo al ínclito Aznar y al hasta ahora comedido Felipe González.
Ya tiene guasa que desde las afueras de la política, un tipo con la influencia que le da haber sido presidente, envíe recetas económicas desde su atalaya, apabullando a su propio partido, pero no nos olvidemos quién es Felipe González.
Y es que este expresidente, empezó el cargo engañándonos miserablemente con el tema de la OTAN, para luego ser un presidente socialista que se ha tenido que enfrentar con tres huelgas generales, una, la más importante de nuestra joven democracia, la famosa del 14-D, allá por 1988. Fue el presidente que se cargó a uno de los líderes sindicales más honestos, valorados y seguidos, como fue Nicolás Redondo, dejándole fuera de las listas socialistas como venganza por la huelga que convocó.
En fin, con estos antecedentes miedo da que ande el hombre metiendo prisa para que se tomen medidas. A lo mejor es que, después de haber jodido el mercado laboral –no olvidemos que la precariedad de este país es muy superior a la media europea y empezó con el Presidente González—, ahora viene de salvador. Pues si le hacen caso, que nos cojan confesados, que vamos listos.
El caso es que esto esta bastante fastidiado y lo que es peor, después de pasadas las elecciones, los signos de que están pagando la crisis los de siempre ya son realidad, y lo que nos queda. ¡Abróchense los cinturones!
Salud y República