27 febrero 2017

Rajoy y un señor de Murcia

No hay nada como ser amigo de Rajoy. Nada es comparable con que Rajoy te defienda. Los amigos de Rajoy, me cuentan, que se acojonan cuando el presidente les defiende, cuando públicamente sale en su apoyo. Que se lo cuenten a sus intimísimos Mata, Bárcenas, Fabra, Camps, Mato, Monago, Rus, Barberá, Soria o Fernández Díaz, y ahora a Pedro Antonio Sánchez, y al resto de los que ha halagado en algún momento.

Es difícil conocer a alguien que se haya ido dejando tantos amigos por el camino pero, eso sí, tan campante, él sigue defendiendo a troche y moche a dudosos, imputados, culpables y encarcelados sin que sus electores le pasen factura, que es lo que le interesa. Y es que ser amigo de Rajoy tiene grandes riesgos. Y como decía aquel: “Que dios me libre de mis amigos, que de mis enemigos me libro yo”.

El último en ser encomiado por el triste Rajoy ha sido un señor de Murcia, a la sazón, presidente de su Comunidad. Resulta que le han imputado y tiene, a la espera, otras investigaciones, pero tanto él como todo el PP le defienden a capa y espada, además con argumentos mentirosos.

En primer lugar se saltan un acuerdo que tienen con Ciudadanos, donde habían pactado que un imputado tenía que dimitir, y el señor de Murcia, Rajoy el PP, en un alarde de cinismo, dicen que no era eso lo firmado (claro que Ciudadanos, a pesar de ser su partido lacayo, tiene que aparentar seriedad y les está apretando) y a pasar el tiempo. Pero aún hay más.

Para defenderse mienten. Primero al no cumplir sus acuerdos, después aduciendo que ‘el pobre Sánchez’ está siendo acosado, y que ya ha tenido 16 denuncias de las que ha salido ileso. Bueno pues, parece que estudiadas las denuncias, hay de todo, unas no son de corrupción, otras son por cuestiones electorales, dos están abiertas, y otras se cuentan dos veces. Moraleja, hay dos cerradas por acusaciones de corrupción, dos abiertas que siguen su trámite y alguna que es de carácter administrativo. Total, otro mantra del PP, que sigue insistiendo en la táctica de Goebbels: “Una mentira repetida muchas veces se convierte en una verdad”.

En fin, una más del Partido Popular que vuelve a demostrar cómo lucha contra la corrupción y cómo utiliza la ley del embudo. Recordemos, que en cuanto hay un caso de imputación de algún miembro de otro partido, piden la dimisión inmediatamente, mientras que actúan con mentiras, dilaciones y divagaciones cuando se trata de un caso suyo. Rajoy sigue pensando que la impunidad es algo propio de su partido, algo que debe mantener, a sabiendas de que su electorado se lo perdona todo. Y Pedro Antonio Sánchez encantado de la vida. ¡Pobre! No sabe lo que es ser amigo de Rajoy. ¡Oh, país!

Salud y Republica

1 comentario:

Genín dijo...

Es que no tienen remedio, esta gente sin así y punto, hay que asumirlo y echarlos por las urnas de una puñetera vez, pero como los demás partidos sigan como van, ya me dirás tu quien los sustituye con votos suficientes...
Salud