Tipo de verbo fácil, e ideología chusca y cambiante. Se ha paseado por varios partidos de la izquierda española. Desde el PSOE al PCE, del PCE a Corriente Roja, de Corriente Roja al Partido Rojo (partido creado por él mismo) y de este al PCPE, donde consiguió casi 3.000 votos –¡qué mayor!—como candidato al Senado y por último, de nuevo, al PSOE.
Su libertad la ha empleado en ir dando pasitos hasta encontrar un sitio donde poder medrar, porque nadie creo, a pesar de la buena acogido que le dieron algunos socialistas, estará contento de tener un tipejo así en sus filas. ¡A saber la que montará y dónde estará mañana! Posiblemente en el PP.
Y es que se ha ganado su fama haciendo y escribiendo actos que no deben estar muy bien vistos en su partido actual. Por ejemplo, ¿qué le diría Bono si le viera cambiar una bandera republicana por la actual? o ¿qué pensará cualquiera de sus compañeros actuales cuando hace bien poco se paseaba con orgullo en manifestaciones portando un retrato gigantesco de Stalin? o ¿qué pensará del PSOE, su partido de acogida, si de IU, hace menos de un años, es capaz de decir cosas como: Con las tripas del último Gaspar, colgaremos al último cargo público amarillista…, simplemente por pensar que es una sucursal del mismo? Lean que es un artículo muy atractivo y dice cosas tan sabrosas como ésta:
…Reconozcámoslo: PP y PSOE son dos filiales de una misma firma dedicada a la explotación de derechos de imagen en régimen de franquicia… dos marcas para un único fin: hacer las veces de comisarios políticos del Capital…
Todo esto sin pestañear y a seis meses de su entrada en el PSOE. En fin una alhaja, pero no estaría hablando de él si la cosa hubiera quedado ahí, de eso ya hablé, lo que pienso de sus anteriores epopeyas ya se lo hice saber por medio de varios email que nos intercambiamos. Es agua pasada.
Aparte del problema de incoherencia absoluta hay dos cosas que no son reprochables, una, que en uso de su libertad individual ha decidido irse al PSOE y dos, que me parece muy bien que esté allí y no aquí. Me alegro muchísimo de que un tipo egocéntrico, numerero, histriónico, trepa, itinerante y de ideología mutante no esté donde yo milito.
Pero esto sólo son los antecedentes, el caso es que, además, esta joyita de individuo ha actuado como el más vil de los empresarios, y les cuento:
Compró el dominio de La Democracia, un periódico digital de izquierdas, plural pero de izquierdas. En él trabajan algunos compañeros conocidos, y luego entró en el PSOE (pero no corramos que es joven, si no consigue un puestecito, terminará en el PP, al tiempo). Desde entonces se ha mantenido al margen del periódico y no ha publicado nada. Hace unos días mandó una nota a la redacción diciendo que cesaba y se desentendía de La Democracia, pues era incompatible su actividad política y el cargo en la revista ¿…?
Desde que entró en el PSOE según un email enviado desde La Democracia, "d’Urgell no ha vuelto a publicar más artículos, ni ha acudido a ninguna de las manifestaciones donde su presencia solía cobrar cierta notoriedad.
Por otra parte, D’Urgell concluyó el pasado mes de octubre su responsabilidad como secretario federal de la ONG Paz Ahora; ese mismo mes, se dio de baja en la asociación Hombres Abolicionistas; y un mes más tarde cesó también como secretario primero de la Sección de Literatura del Ateneo de Madrid, al perder las elecciones la lista de la que formaba parte, denominada “Viento del Pueblo”.
A la vista de estas informaciones, sorprende que la razón recogida en su nota de prensa sea precisamente la supuesta incompatibilidad entre su posición al frente del periódico y su actividad política, por lo que cabe deducir que se trataría de un paulatino abandono de la escena pública o el anticipo de alguna otra novedad que en estos momentos, se desconoce.
Hasta ahí, aún sin entender nada y sin conocer quién se haría cargo de la propiedad, los compañeros de La Democracia pensaron que era el momento de que este medio de comunicación se pudiera relanzar y comenzar una nueva etapa. Pues bien, hace dos días apareció el susodicho personaje, sin dar la cara, ha eliminado los permisos de publicación de todos los redactores, ha suprimido sus cuentas de correo y les ha dejado sin posibilidad de reacción. O sea les ha desalojado del periódico y les ha cerrado las puertas, sin ninguna explicación.
Por cierto, tenía intención de denunciar a dos compañeros, o sea que además, como buen totalitario, no acepta las críticas. Pues bien, adelante, si hay aquí objeto de denuncia que corra a hacerlo, no pierda el tiempo.
En definitiva, un golpe de estado empresarial, un ataque sin razón de un inestable zángano que, buscando medrar, vuela de flor en flor para posarse en donde más posibilidad tiene de succionar el néctar ególatra de la notoriedad.
Toda mi solidaridad con los antiguos componentes de La Democracia afectados.
Salud y República
P.D. Otras entradas sobre el individuo, aquí y aquí.