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26 diciembre 2016

Felipe VI sigue los pasos de papá

Hace diez años, empecé a escribir este blog: Kabila. Y justo lo hice para criticar el discurso del entonces Jefe del Estado, el rey Juan Carlos. Hoy, diez años después, no ha cambiado casi nada. Otro rey, otro partido en el poder, el mismo discurso.

El hijo del Campechano es gris, tibio y sigue los pasos de papá. Sus discursos, llenos de retórica, sólo hablan del mundo que le interesa y no de todos. En sus palabras es heredero de los suyos, y habrá que recordar que a su papá le colocó por dedazo un dictador genocida, un tal Franco.

El 24 –en ese discurso que cada vez ve y escucha menos gente--, dijo cosas al dictado de Rajoy. Al menos habría que pedirle un poco de autonomía y responsabilidad, a la hora de ejercer como Jefe del Estado. Para repetir lo que piensa el PP, ya tenemos el original, y para decir obviedades y generalizaciones, es mejor estar calladito.

No tiene sentido que todos los años nos traten de dar lecciones desde un púlpito ganado por el color de la sangre, cuando apenas se dice nada que interese. Eso sí, tira puyazos, incapaz de decirlo directamente, sobre la actuación de los nacionalistas (sin decir nada de los antinacionalistas), o sobre la memoria histórica: "son tiempos para profundizar en una España de brazos abiertos y manos tendidas, donde nadie agite viejos rencores o abra heridas cerradas". Lo que ha dado lugar a que la Asociación de Memoria Histórica lo denuncie ante el Defensor del Pueblo.

Y deja sin mencionar cosas “poco importantes” como: la violencia machista, el comportamiento lamentable con los refugiados, la corrupción, el caso Noos (su hermanita y su cuñao), o la reforma constitucional (lógico, no vaya a ser que le reformen a él y le dejen fuera).

Eso sí, ahí están los palmeros para aplaudir el discurso y reverenciar al monarca. Me refiero al PP, al PSOE y a Ciudadanos, que antes de salir a escena jalean al Jefe del Estado y ya tienen escrito los halagos reales.

¿Qué importancia tiene este discurso para que lo transmitan todas las cadenas de televisión generalista? Estamos en un país de abrazafarolas, de pelotas sublimes. Yo no digo que no se hable de ello, pero conectar todos a una hora para dar un mensaje, sólo se ve en países totalitarios y recuerda a lo que hace medio siglo, en este país se llamaba “El Parte”. Que era el diario hablado de la radio, donde por obligación conectaban todas las emisoras para poder soltar las noticias y soflamas, que una vez purgadas por la censura, se creían convenientes.

Es necesario un mensaje, un discurso como éste. Lo mejor es que no gaste saliva, que la deje para besar a la familia real de Arabia Saudi, a la que visitó el primer año de su reinado y a los que abrazó con furor familiar, a sabiendas de que es un país donde la pena de muerte sigue de moda, este año han sido ejecutadas 150 personas, además de haber cientos de encarcelados por criticar al régimen. Sin olvidar la discriminación de la mujer que no deja de ser un adorno a las órdenes del jefe de familia (padre o hijo, nunca ella). Esta es la familia amada, a la que nuestra casa real rinde amistad y pleitesía. Para nada importa cómo es, qué hace, a quién sirve. Por cierto, está demostrado que ha estado vendiendo armas al Estado Islámico.

En fin, este país no puede ser una democracia real mientras no se pueda elegir la forma de Estado, ya es hora de que seamos los ciudadanos quienes elijamos a nuestro Jefe del Estado y no, como ocurre ahora, que es el Jefe del Estado el que elige los ciudadanos que prefiere, eso sí, con el dinero de todos.

Salud y República 

19 agosto 2016

Las felices Navidades de Rajoy

Este país nuestro es de lo más imaginativo. Se trata de conseguir lo que se quiere como sea. Y así es cómo actúa nuestro gran Mariano, el as de la cara dura. No sólo echa la culpa a los demás del rechazo generalizado que ha provocado su gobernanza, sino que además en el colmo del ingenio amenaza con unas votaciones en Navidad. “O me querísh o sush hago votar en Navidá”

De todas formas la cara dura no es sólo del gran capo pepero, se extiende también a los demás miembros de su partido, que incapaces de encontrar socios necesarios para la investidura, no hacen sino decir que la fecha elegida es aleatoria.

Se creen que la gente es gilipollas, y que va a creerse que no hay intencionalidad en la elección de la fecha. Ya está bien de mentiras, trampas, chantajes y demás inmoralidades. El Partido Popular, con el aval de su partido subsidiario, Ciudadanos, nos quiere colocar otros cuatro años a Rajoy, el rey de los recortes y de la corrupción, y parece que decir no a este tramposo es un delito, mientras que el presidente en funciones se dedica a cabrearse con los periodistas y a tratar de dejarles por mentirosos cuando el gran falsario y trilero de la película es él.

Rajoy ha elegido esta fecha porque quiere hacer ver a la gente que el PSOE es quien ha provocado, con su negativa a investirle, que se vote en Navidad. Pues no, tendría que explicar por qué no ha convocado antes las elecciones cuando ya hace más de veinte días que ha recibido el encargo del Jefe de Gobierno de presentarse a tal acto, y todavía quedan once para que se presente en el Congreso.

A sabiendas de que quería ganar tiempo, y de que quería culpar al PSOE del delito de no votarle, ha ido retrasando la fecha de la investidura hasta hacerla coincidir, en el caso de que ésta falle, con el día de Navidad. ¡Hay que ser maquiavélico y canalla!

Espero que el PSOE mantenga su decisión de votarle negativamente, y de demostrar así una coherencia que en otros momentos le ha faltado. La coherencia de Ciudadanos ya ha quedado demostrada. Lamentablemente ha ido cambiando de posición hasta conseguir lo que siempre ha querido: apoyar a Rajoy y a su equipo. De forma absurda y preparada ha dado sus pasos desde el “no definitivo” al “si te quiero”, pasando por la abstención. Estos muchachos joseantonianos han quedado inscritos en la historia de la parodia y el disparate nacional. Solo les falta cumplir su último deseo, aunque también lo nieguen: entrar en el gobierno con su capo Rajoy. Todo por el poder, todo por los sillones, eso sí ellos a esto lo llaman “patriotismo”.

Es el momento del cambio de verdad. El No a Rajoy no puede conducir a unas elecciones sin antes haber explorado las posibilidades de un gobierno de izquierdas. Sánchez no puede sentarse a esperar las próximas elecciones sin haberlo hecho. Porque de ser así, entonces sí, tendría bastante responsabilidad en la repetición de los comicios. Y Rajoy se frotaría las manos, porque diría que la culpa es de Sánchez, mientras que las elecciones en Navidad, con una tremenda abstención, podrían dar una clara ventaja al Presidente en funciones. Ya lo hemos visto el 26-J, hay todavía muchos españoles que sufren del síndrome de Estocolmo, y siguen presos de quién les ha hecho un daño irreparable. Entre fanáticos de derechas, masoquistas y sufridores del síndrome, le pueden dar una mayoría absoluta, que es lo que busca Rajoy, y no otra cosa.

Espero que el PSOE, junto a Unidos Podemos, y otras fuerzas le chafen las felices vacaciones que se ha preparado el capo Rajoy, por el bien de todos.

Salud y República

25 diciembre 2013

Lo que el rey no dijo y debía haber dicho

Hoy hace siete años que empecé con este blog. Esta entrada –la número 2961—, va a tratar del discurso del Jefe del Estado, el mismo tema que traté el 25 de diciembre de 2006.

No es que haya habido muchos cambios con respecto a años anteriores. Ha vuelto a soltar frases ‘bonitas’ pero vacías, y sigue sin comprometerse con lo que dice, pues habla, por ejemplo, de cumplir la Constitución y de dialogar para llegar a acuerdos –refiriéndose al conflicto catalán—, o sea vuelve a nadar y a guardar la ropa.

La solemnidad y la contundencia de su exposición ha vuelto a contrastar con la falta de matización y sobre todo con el olvido de asuntos importantes.

Ha hablado sobre la situación difícil por la que atraviesan las víctimas del terrorismo, sin embargo, como buen heredero del caudillo, no dijo ni pío de las víctimas del franquismo que hoy empiezan a encontrar amparo lejos de este país.

Ni pío ha dicho de su hijo, a quien debería estar agradecido por haberle sustituido tanto durante este año, y haberle ensalzado como heredero previsto. Parece como si la monarquía acabará cuando acabe él. ¡Ojalá, se cumpla!

Rey debe al pueblo

De su salud tampoco ha hablado, como si fuera un chaval que no ha tenido ni tiene problemas. Otro ejemplo claro de que pretende vivir eternamente. Y qué decir de la justicia, a la que ya no se ha atrevido a nombrar con aquella frase tan lapidaria como falsa: La justicia es igual para todos; no vaya a ser que su hija encuentre lugar en la larga listas de imputados de este país. Sin embargo ha hablado de ejemplaridad, empezando por él mismo. ¡Hay que tener narices!

Del paro ha hablado, pero una frase y enseguida se lo ha quitado de encima. Y naturalmente, como cabría pensar de un discurso pactado con el gobierno pepero, no ha mencionado nada de los recortes en Educación y Sanidad pública o en Dependencia y en Investigación. Sobre la investigación sí que ha dicho que los emprendedores deben apoyarse en ella. Del apoyo del gobierno a la investigación nada de nada, se ve que no lo cree necesario.

No es nada extraño que no hable de recortes en la Sanidad Pública, cuando él mismo ha sido operado tres veces este año por los mejores especialistas y utilizando lo mejor de la Sanidad, sin someterse a listas de espera y todo a cargo de los contribuyentes, que el pobre no tiene suficiente con su presupuesto real de casi ocho millones de euros.

Y lo mismo ocurre con la Educación Pública. Todos los suyos, ahora los nietos, tiene a su disposición los mejores profesores para prepararles y todo sin poner un euro de su bolsillo.

De la corrupción ha hablado pero sin nombrar ningún caso, no vaya a ser que le reprochen que el tiene uno en casa. Frases pomposas y deseos formales que nada ni a nadie implican. Por cierto podía haber aprovechado para pedir perdón por gastar 3,4 millones en un pabellón de caza para guardar sus maravillosas presas disecadas de caza mayor.

Y es que es fácil leer lo que otros escriben. Sobre todo cuando se dicen palabras huecas, tan sonantes como vacías y se omiten muchos de los problemas que atañen a los ciudadanos. Una intervención para los suyos, desde el gobierno y para el gobierno. Después de oírle, está claro que el futuro no pasa por un rey y que debemos luchar por conseguir la deseada III República.

Salud y República