11 agosto 2017
Llamazares: una traición en diferido
10 marzo 2013
Prohibido poner Lenin a su hijo
Y yo que creía –otra ingenuidad de las mías— que si había un ámbito de libertad total éste se encontraba en la decisión de los padres a poner el nombre que les viniera en gana a sus hijos.
Pues no, no es así. ¡Sorpresa! Resulta que hay un nombre que no se puede poner, según este gobierno: Lenin. Y ustedes se preguntarán por qué, y yo también.
Mientras que se consienten nombres que pueden destrozar la infancia a un niño, como Robustiano, Teodoro, Tentudia, Tolomeo, Eustaquia, Dioscórides o Sisebuta (conozco personas que se llaman así), o también nombres históricos como Napoleón, o nombres inventados o que nunca había oído en mi vida, resulta que no se puede poner de nombre Lenin a un recién nacido.
Independientemente de lo que cada uno piense de Lenin, con sus luces y sus sombras, –yo no le pondría a un hijo mío Lenin, ni de broma; simplemente no me gusta ese nombre-- es curioso que este nombre esté prohibido. Esto me hace recordar ciertos tiempos cuando entre la Iglesia y el Juzgado te impedían poner nombres que hoy son comunes. Yo, personalmente viví mi propio episodio familiar. Mi segunda hija, Aída, nació en 1973, y en el registro del Juzgado me prohibieron ponerle ese hombre. El funcionario, facha total según él mismo se definió, me dijo que Aída no estaba en el santoral. Así es que en un segundo intento, recordando que mi madre se llamaba Carmen, le dije que la pusiera Aída del Carmen, y me dijo: ¡Imposible! el nombre del santo o de la virgen ha de ser el primero. Después de discutir con ese energúmeno, que me dijo que no me registraba a mi hija, tuve que ceder y ponerle María Aída. Naturalmente, en todos los sitios figura sólo como Aída, de eso nos hemos encargado toda la familia, pero su registro tuvo que hacerse así, debido al furioso totalitarismo que algunos funcionarios mantenían en el tardofranquismo.
Lo grave es la razón que da el ejecutivo a la pregunta que le hizo Llamazares. Según este gobierno, no se permite Lenin como nombre porque se confunde con un apellido. ¡Toma ya! Un motivo contundente. En primer lugar, Lenin no es un apellido, sino un mote. Francamente no sé que puede tener alguien en la sesera para dar esta explicación. Y aunque así fuera, por esa razón deberían prohibir Martín, Pascual, Salvador, Alonso y tantos otros apellidos que pueden ser también nombre. Pero es que además, defienden que, sin embargo, se pueda poner a un bebé: Vladimir Ilich. ¿No es de coña?
En fin, esta anécdota denota bastante que la verdadera razón es ideológica. La única prohibición que debería existir es la de los nombres que puedan provocar menoscabo, desprecio o contrarios al honor de las personas. Está claro que aunque un padre quiera, no debe poder poner el nombre de, por ejemplo, Gilipollas, a un hijo.
Esa debe ser la única limitación. Esa y el sentido común. Porque todavía recuerdo que una vez, por razones de trabajo, me encontré con un colombiano que se llamaba Edimer, al que le pregunté extrañado que si era un nombre común en Colombia, y esta fue su contestación: “No, es que a mi papá le gustaba el ciclismo”. (Su padre quiso que su hijo le recordara siempre al famoso Eddy Merckx).
Salud y República
27 abril 2012
Juancar, nuestro superman, operado.
Esto parece un cachondeo. El rey de nuevo ha sido operado. Y van… No le deseo nada malo personalmente al rey. Me bastaría con que no ocupara la Jefatura del Estado. Ni él, ni ninguno de sus descendientes. Me conformaría con que el jefe del Estado fuera elegido democráticamente y no fuera una cuestión sanguínea, impuesta además por un dictador genocida.
Y puede parecer oportunista aprovechar esta nueva operación del rey para criticarle. Y no, no lo es. Las razones para la crítica, a mi modo de ver van más lejos.
No se puede hacer ver, desde la Casa Real –para endiosar a la monarquía—que tenemos un rey, que un superhombre, capaz de practicar todos los deportes, el esquí, la vela, la caza, la leche en verso, un ser sobrehumano al que operan y a las horas está hecho un dandy, restablecido con su muletita con claxon, luces e intermitente encendido –justo ahora que los enfermos van a tener que pagar sus muletas y demás artículos ortopédicos—, porque luego le operan en dos años cinco veces, y esa imagen se va al traste y se cae en el ridículo.
Ha faltado, falta y parece que va a seguir faltando transparencia en la Casa Real. A ver quién se traga que esto no estaba previsto. Ahora resulta que ha hecho un mal gesto y ha recaído. Un mal gesto es, por ejemplo, darle un beso de hermano o de sobrino al sátrapa de Arabia Saudí o al de Marruecos. Eso sí es un mal gesto. Lo ocurrido con la cadera real es cuestión de edad y de excesos, y veremos si no hay más. ¿Por qué no se explica claramente?
La transparencia que sigue faltando se demuestra constantemente. Por ejemplo, la excepción de la ley de transparencia es la Casa real. Más ejemplos, a Llamazares le han vetado preguntas pertinentes sobre el viaje del cazador de elefantes, para mantener la coraza del rey inexpugnable.
Ahora resulta que preguntar cuánto nos ha costado el viaje real a Botsuana o en calidad de qué ha representado a la Casa Real, la tal Corina –posible amante del rey— en viajes oficiales, no es procedente y rechazan contestarlo. Todo ello, tanto el PP como el PSOE, desde la mesa del Congreso.
Y la responsabilidad es de la Casa Real, del mismo rey, sin olvidar a todos los políticos y medios de comunicación –casi todos— que son unos pelotas de armas tomar. El rey es un ser divino con sangre azul, pero que a menudo le hacen parecer una piltrafa sin sangre.
Y todo esto viene por querer mantener una institución obsoleta, medieval, cuyos titulares lo eran por la gracia de Dios. Amén. Hoy, que pedimos participar más y abrir la democracia a todos, resulta que lo único que se discute de la Monarquía es si el rey debe abdicar o no. O sea monarquía con Juan Carlos o monarquía con Felipe. Cuando la cuestión es qué puñetas hacemos con una institución anacrónica y antidemocrática en pleno siglo XXI.
Ya está bien de decir que no toca, que no es hora, que hay cosas más importantes que decidir si queremos Monarquía o República. Porque, nunca, para los que están cómodos con la institución monárquica, nunca será hora. No van a consentir que se cuestione. Ellos están amparados por el manto real y quieren seguir adorando a la estatua de sal, con tal de evitar que el pueblo pueda elegir la forma de Estado.
En fin, el rey en la UCI, por su mala cabeza y la mayoría adorando al becerro de oro, aunque tenga los pies de barro.
Es lo que tiene no querer ser libres, cualquier cosa que les impongan les vendrá bien, incluido un rey. Todo con tal de no tener que pensar y de decidir qué es lo mejor, lo más democrático. Y es que esto ya les ocurría a muchos con Franco. Suma y sigue.
Salud y República
15 noviembre 2011
Gaspar, te queremos dentro
Ha sido un ejemplo, un sólo diputado ha puesto en jaque en alguna ocasión a los grandes partidos. Por eso, tiene que estar en el Congreso. Desde Asturias a la Carrera de San Jerónimo.
Por su honestidad. Por su capacidad de trabajo, porque es mucho lo que hace por los débiles. Porque tiene una salida alternativa a la crisis. Por eso somos muchos los que le queremos dentro.
Gracias Gaspar, por tu labor en el Congreso. Tu continuación es necesaria. Te queremos dentro.
Salud y República
25 octubre 2011
Homenaje a Gaspar Llamazares
Mañana en Madrid, a las 12 de la mañana en el círculo de Bellas Artes, destacados personajes del mundo de la cultura y la política han convocado un acto de homenaje a Gaspar Llamazares.
Gaspar se presenta candidato por Izquierda Unida en Asturias. Y estos personajes quieren apoyar su candidatura.
Lucía Álvarez, Teresa Aranguren, Pilar Bardem, Rodolfo Benito, Carlos Berzosa, Juan Diego Botto, Mónica Cano, Juan Ramón Capella, Santiago Carrillo, Amparo Climent, Javier Couso, Pedro Chaves, Juan Diego, Alicia Durán, Lucía Fernández Arrojo, Luis García Montero, Jesús García Sánchez, Ramón Górriz, Almudena Grandes, Lourdes Guerra, Lucía Etxebarría, Rafael Fraguas, Esteban Ibarra, Carlos Jiménez Villarejo, Enrique Jover, Joan-Ramón Laporte, José Luis Losa, José Antonio Martín Pallín, Eduardo Mendicutti, Juan José Millás, Jorge Montes, Luis Montes, Vicenc Navarro, Orencio Osuna, Luz Olier, Luis Pastor, Carmen Peire, Isabel Peña-Rey Lorenzo, Benjamín Prado, Rafel Reig, Pilar del Río, Miguel Ríos, Manuel Rivas, Azucena Rodríguez, Olga Rodríguez, Isaac Rosa, Joaquín Sabina, José Sacristán, Begoña San José, Alberto San Juan, Marciano Sánchez Bayle, Marta Sanz, Ismael Serrano, Juan José Téllez, Juan Torres, Rosana Torres, Hernando Valencia, Roberto Viciano Pastor y otros que se han ido apuntando posteriormente, son quienes han firmado el manifiesto siguiente:
“La crisis provocada por la economía especulativa de los mercados ha impuesto el dominio de una cultura neoliberal que está recortando de forma desmedida el compromiso ético y la solidaridad. Por eso son necesarios más que nunca los referentes políticos capaces de encarnar los valores tradicionales de la izquierda y los esfuerzos de renovación y rebeldía de los nuevos movimientos sociales.
El diputado Gaspar Llamazares ha representado estos valores y estos esfuerzos con un protagonismo claro en el Parlamento español. Su trabajo se ha caracterizado por la honradez de la conciencia crítica, la voluntad de diálogo y la firmeza necesaria contra las medidas de talante conservador acordadas por los partidos mayoritarios.
En la primera legislatura del Gobierno de Rodríguez Zapatero, la actividad política de Gaspar Llamazares contribuyó a que se aprobasen leyes relacionadas con derechos civiles y sociales de marcada intención progresista. Y cuando el Gobierno giró en su segunda legislatura hacia la política neoliberal, la voz del diputado de Izquierda Unida representó la defensa más clara y decidida de los servicios sociales, la educación y la sanidad públicas, las reivindicaciones de los sindicatos, las demandas de los trabajadores contra la precariedad laboral y el respeto a los procedimientos de participación democrática.
En la política nacional e internacional, ha representado también una posición coherente a favor del pacifismo. Quien expresó de forma clara su oposición a la guerra de Irak, se opone hoy también a la escalada militarista que suponen las estrategias de la OTAN en la Bahía de Cádiz con el escudo antimisiles. Se ha tratado de un pacifismo sincero, no sometido a las coyunturas electorales, inseparable del ecologismo, la economía sostenible y la solidaridad. La protesta contra el cambio mercantilista de la Constitución española ejemplificó el sentido y la valentía del compromiso cívico de este político.
No todos los políticos son iguales.
Gaspar Llamazares ha demostrado en su trabajo una manifiesta voluntad de diálogo, integración y comprensión de la pluralidad. Su búsqueda de los espacios comunes se ha fundado en el respeto y el conocimiento de las singularidades.
Asturias necesita a Gaspar Llamazares y España necesita una Asturias reivindicada y abierta a la izquierda.
En esta ocasión, nosotros votaríamos a Gaspar Llamazares si viviésemos en Asturias"
Me alegro por Gaspar, un diputado como la copa de un pino. Si yo viviera en Asturias también votaría por él.
Salud y República
02 septiembre 2011
La culpa es de Llamazares
Para morirse de risa. Había que ver hoy al ínclito Zapatero, cuando echaba la culpa a Llamazares de que CiU no pactara con el bipartidismo. Y también ver cómo Durán y Lleida, ese que le da igual la carne que el pescado, con tal de ser ministro –ya lo hubiera sido si no le paran los pies, primero Pujol y luego Mas—, pedía explicaciones a Llamazares porque éste hacía uso de una norma del Congreso que a él le perjudicaba.
Y es que Llamazares no ha dejado que el pasteleo de Durán con los dos grandes partidos llegara a buen término. Y claro como todos los grupos están en contra de esta reforma, había que conseguir que el pelota Durán entrara en el acuerdo, aunque fuera absteniéndose y dándole unas migajas. Pero estas componendas se han ido al traste, Llamazares se ha vuelto a portar. No ha dejado que cambalaches varios desvirtuaran una de las más lacerantes y vergonzosas iniciativas de esta legislatura. Un cambio constitucional, con nocturnidad, alevosía, premeditación, ramplonería y sin participación ciudadana.
Estos dos grandes grupos, tienen tics totalitarios. En este caso, Zapatero lo ha demostrado echando la culpa a Llamazares. Y lo dice el tipo que pacta con el contratipo una modificación constitucional, sin tan siquiera hablar con su propio partido y su propio grupo, a los que pilló en fuera de juego, aunque luego agacharan la cabeza y pasaran todos por taquilla (a excepción de Antonio Gutiérrez). Todo esto haciendo gala de una pinza sangrante entre los dos partidos, que no consultaron un cambio de tamaña importancia con ningún otro grupo. Y resulta, que ahora la culpa de que no hubiera acuerdo con otros grupos es de Llamazares. ¡Váyase usted al garete, ya! que bastante daño ha hecho. O sea que no habla con nadie, hace y deshace y luego, en el último momento, porque Llamazares veta una transaccional es el culpable de que no haya acuerdos.
Y el ingenuo –prefiero no calificarle de otra manera, yo le veo inocentón— de Eduardo Madina, dice que lo que ha pasado hoy, no había pasado nunca, porque hasta tres minutos antes no sabía que Llamazares iba a vetar la enmienda. Pero vamos a ver, ¡alma cándida!, y Llamazares no se enteró de la reforma constitucional –y me temo que tú tampoco-- hasta que tu querido presidente lo dijo en la tribuna del hemiciclo.
En fin, lo dicho. Lo mejor es que termine esta legislatura, antes de que este buen señor continúe dejándonos en pelotas y en manos de un neoliberalismo con toda la faena hecha y al que sólo le quedará darnos la puntilla. No me extrañaría que en su próxima etapa le nombren director de una agencia de rating, por ejemplo.
Usted Sr. Zapatero no tiene culpa de nada. Ha acertado en todo. La culpa es de que los otros no le entienden. ¡Qué pena! Es usted un incomprendido, porque la verdad, la verdad nos la ha descubierto usted hoy: La culpa es de Llamazares (menos mal que no ha dicho que ha sido un complot judeo-masónico).
Por cierto, dicen que la reforma se ha hecho para dar confianza a los mercados. Debe ser por eso que el día que se aprueba, nuestra prima de riesgo sube hasta los 300 puntos.
Gracias, Gaspar por mantener la dignidad de una parte importante de los ciudadanos.
Salud y República
