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14 diciembre 2022

Adiós, Kabila, adiós

 Ha llegado el momento. Sí, triste y alegre a la vez. Hemos pasado dieciocho años disfrutando de esta segunda vivienda que hoy ya no es nuestra. Razones varias, la distancia y otros factores que tienen que ver con la edad, han hecho que debamos dejar físicamente Kabila (así se llamaba esta finca) con tristeza pero con determinación y con los mejores recuerdos nos vamos de aquí.

Kabila ha sido nuestro reducto. A un kilómetro del Parque Natural de ‘Els Ports’ y a treinta del mar, ha sido un cobijo natural donde hemos disfrutado durante más de tres lustros de forma intermitente.

Dieciocho años. Mucho y poco tiempo. Intenso y tranquilo. Sí, un periodo importante que ha llenado la última parte de nuestras vidas. Allí, en esa Cataluña que muchos maldicen y que para nosotros ha sido un bálsamo, un verdadero descanso, un placer.

De un pequeño reducto, poco a poco, fuimos creando una casa placentera, grande, con porche y con garaje. Fue una obra que ha llegado a albergar a toda la familia, hasta nueve adultos y cinco nietos. Hijos, nietos, nuera, yernos y, en otras ocasiones, amigos. Como una casa rural que hoy se convierte en recuerdo.

Ha sido mucho lo vivido, lo sentido, lo ocurrido en Kabila por Lola y por mí, durante estos años.

Hacia el norte la sierra con el Mont Caro despuntando, hacia el sureste Tortosa y más allá el Ebro y el Mediterráneo. Y dentro, en la finca: olivos, almendros, algarrobos, pinos.

Un Parque Natural donde he corrido, caminado y donde he llegado a perderme, literalmente. Caminos y senderos salvajes llenos de árboles, de rocas, cuestas con un fondo de montañas con matices verdes, grises y marrones, incomparables. Montes tranquilos llenos de aire, luz, viento y sol. Donde el aroma de sierra llena el espacio. Un verdadero remanso capaz de tranquilizar al más agitado, o de hacer creer en la naturaleza al más urbanita.

Y qué decir de ese mar que se encuentra al lado de la desembocadura del Ebro. Esas playas a la derecha del río, desde la Isla de Buda hasta San Carles de la Rápita, anchas, largas y vacías, donde los arrozales te rodean durante muchos kilómetros antes de llegar. La playa de Eucaliptus, la de Trocadero y otras, tienen más de quince mil metros de arena fina y de olas manejables. Donde en pleno agosto sobra espacio para bañistas con sombrillas, niños, perros y tiendas de campaña.

Y siendo importante todo, no puedo por menos que recordar con preeminencia y cariño, mucho cariño, todas las personas que nos han acompañado en este largo viaje. Primero nombraré a mi vecina preferida, Mireia, que con su generosidad, ayuda y cariño ha sido siempre un soporte para nosotros, una amiga de verdad, con la que no tenemos sino agradecimiento por su disponibilidad constante y por esos ratos juntos, donde hemos compartido charla y alguna que otra comida.

Gracias a Mireia hemos conocido a amigos comunes y a su familia, así como a un personaje digno de mención principal. Me refiero a Musta, marroquí que nos ha ayudado a podar y limpiar la finca en alguna ocasión y que junto a su familia nos invitó hace días a una cena de despedida digna de un magnate. Menudo cuscús, una maravilla junto a una buena ensalada y a un postre gratificante.

Qué historia la de Musta, que cruzó en los bajos de una camioneta el Mediterráneo, para llegar a Almería, hace ya dieciséis años. Le costó más de mucho tiempo conseguir los papeles de residencia, hoy casado y con dos niñas, es un trabajador a tiempo totalísimo pero que ve cómo ha conseguido tener una vida mejor que la que le regaló su nacimiento.

Ha habido otros amigos conocidos aquí a los que nos gustaría dar las gracias, Agustí, el paleta que fue haciendo la casa, a nuestra medida, durante años. Ándres, el fontanero y electricista, un profesional como la copa de un pino que se ha convertido en un amigo querido y no sólo por su oficio. Y Xesca, la escritora de la zona, que nos ha regalado más de uno de sus libros y con la que hemos compartido más de una comida junto a los Pekos.

Qué decir de mis queridos amigos los Pekos, por los que descubrí esta tierra donde ellos vivian ya hacía años. Fueron una de las causas por las que vinimos, quizá la más importante, y sin ellos no se podría explicar nuestra estancia en estas tierras. El Peko trabajó conmigo durante muchos años y luego prejubilado se vino aquí. Años después llegamos nosotros, y ellos fueron nuestra guía. Gracias a su conocimiento de la zona, nos llevaron a pueblos, playas, lugares del Baix Ebre, y nos presentaron a gente local. Gracias a ellos, hemos conocido restaurantes, bares , paisajes y zonas de Tortosa y alrededores. A ellos se unen sus hermanos, Pepe ‘Tomba’ y Carmina. Con los cuatro hemos comido, hemos ido de excursión, hemos reído y penado, hemos pasado días memorables. Por recordar algunos acontecimientos: las reuniones en alguna de nuestras fincas para comer calçots o para celebrar algún cumpleaños. Nuestras risas, en más de una ocasión, por ejemplo cenando en ‘Torrente’, han dejado huella en Tortosa. Sólo hay una palabra que pueda expresarlo: inolvidable.

Aquí, a Kabila, han venido amigos a disfrutar de este paisaje, de esta zona junto a nosotros. ¡Y qué bien lo hemos pasado! Gemma y Paco, Roberto y Montse, Pepe y Maite, Santi y Herminia, Manolo y Naci, José Manuel y Mercedes o Carmen Lacambra, entre otros. Este sitio ha sido un punto de descanso para nuestra gente.

Ahora toca hablar de la familia. Todos nuestros hijos y nuestros nietos han pasado tiempo en Kabila. Es más, para mi hijo mayor y su familia, éste ha sido el lugar de sus vacaciones, durante casi todos los años, han disfrutado y han vivido en este entorno con placer. Sé cuánto sienten no poder volver, pero seguro que les quedarán recuerdos perdurables.

Con hijos, nietos y demás familia hemos pasado momentos gratificantes, anécdotas únicas. Recordaremos siempre a todos cuando estaban en Kabila. El encuentro de Lucía con dos años, al conocer al Peko. Una carrera con mi nieta mayor Paula. Los entrenamientos con Aída y Carmen, las excursiones con Curro y Javi a Els Estrets, Horta de Sant Joan y Valderrobres. Las comidas y cenas de verano de Fale, Vane y los niños, Fran con un chichón de mucho cuidado hecho en las escaleras, días de playa con Carmen, Alba y los demás. En fin, recuerdos que permanecen y permanecerán como fotos imborrables.

Además, han pasado por aquí otros miembros de la familia. Mis cuñadas Antonia y Quica, mi hermana Aurora con José Mari, y los sobrinos Gloria, Dani y Manolo con sus familias.

No quiero olvidarme de Rosendo, mi querido cuñado que pasó con nosotros mucho tiempo, durante varios años, y con el que hemos convivido con gusto y tranquilidad, y compartiendo su buen humor.

Y esto es todo. Mejor diría que es una pequeña parte, porque es difícil explicar en mil palabras todo lo vivido y sentido durante dieciocho años. Hoy, recordando este tiempo, siento añoranza. Es mucho tiempo de disfrute, pero sin embargo sé que ha pasado el tiempo de Kabila y que hay que mirar adelante. Llevaré a Kabila siempre dentro, pero desde Rivas. Gracias a todos los que han compartido con nosotros este viaje, porque todos han contribuido a hacernos la vida mejor.


Salud y República


26 diciembre 2017

Otro mensaje inocuo y pepero del rey

Y van cuatro. Este buen señor sigue los pasos de papá con algo más de tristeza y de pepería incontrolada, nos ha vuelto a demostrar lo que es en la Nochebuena.

Es verdad que no ha estado tan borde como el pasado tres de octubre. Sin embargo, ha vuelto a ser un mensaje a favor del PP, seguramente fabricado por este partido, olvidando cuestiones de calado, que no le son favorables, y sacando conclusiones positivas que más le vale que él mismo cumpliera.

Hace once años, empecé a escribir mi blog –Kabila--, criticando el discurso de papá-rey, y no es que la cosa haya cambiado. El rey sigue siendo una correa de transmisión del gobierno de turno al que halaga –seguramente, por la cuenta que le tiene--, y al que nunca critica.

Si el tres de octubre se pasó unos cuantos pueblos y se posicionó claramente con el bloque del 155, olvidando la represión inhumana del uno de octubre y las claras responsabilidades de un gobierno pepero por su rechazo a lo que aprobó el pueblo catalán y por su inanición durante diez años, hoy ha pasado del tema.

No ha sido capaz de reconocer que ha ganado el independentismo y que él y su discurso han sufrido una tremenda derrota. Y es que, aunque no debería meterse en política puesto que así está establecido, sólo se mete para defender al gobierno de turno o para soltar inocuidades y cuestiones de carácter general que no dicen nada o que van dirigidas a las trincheras de los que no están en el bloque del 155.

Ha hecho menciones a los derechos humanos y quizá debería explicar porque sigue siendo tan amigo de ciertos monarcas sátrapas, misóginos y homófobos (como el de Arabia Saudita), o también ha hablado de transparencia, y su patrimonio es más oscuro que una noche sin luna, además ha mencionado la violencia de género y la igualdad de género y sin embargo su esposa no puede divorciarse sin acordarlo con él. Ha hablado de crisis y desigualdad, y no hay nada más que ver los emolumentos de su familia por hacer no se sabe qué. Por cierto también habló de corrupción, pero naturalmente no mencionó a su cuñado y a su hermana. Y, quizá, hablar de democracia cuando es Jefe del Estado por ser hijo de… y no tener que ser elegido, no parece casar muy bien. En fin, como se puede ver un ejemplo para todos.

Eso sí, siempre teniendo por delante la España Una-Grande-Libre. Siempre defendiendo una Constitución, por la que es rey, aunque está obsoleta en muchos artículos. Siempre afianzando cuarenta años en los que hemos mejorado. Sólo faltaba que después de Franco hubiéramos ido a peor, aunque sin duda podríamos haber mejorado mucho más.

En fin, otro discursito para sonarse los mocos y tirar, antes de que nos contamine. Una representación indigna desde un sitio ‘modesto’ y con ejemplos incumplidos. Una verdadera desvergüenza. Suma y sigue…

Salud y República

17 marzo 2015

Mis amigos “Los Linces”

Y llegó el día. La cita era en la Kabila tarraconense, ese lugar que me sirve de tranquilidad, al que accedí hace ya once años. Se prometía una semana feliz, así lo esperábamos, aunque no podría serlo del todo, puesto que faltaban Manolo y Naci. Una enfermedad de ella les impidió acudir a la cita. Lástima, aunque estoy seguro de que habrá otra ocasión y esta vez estaremos todos.

Habíamos concertado la cita y allí estaba esperándoles, junto a Lola, el lunes día nueve. Pepe y Maite llegaron a comer, Santi y Herminia, tuvieron una avería de coche y llegaron a más de la una de la madrugada. Pero finalmente estaban allí.

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Se fueron el domingo, por la mañana, después de seis días compartidos con risas, canciones, comidas y excursiones. Seis días que se han hecho cortos. Una semana que ha pasado volando.

Conozco a Santi y a Pepe, también a Manolo, desde la adolescencia. Y tengo de ellos los mejores recuerdos de aquella época. Descubrimos juntos la música de los sesenta, la española, la inglesa, y como no, la italiana y la francesa. Exploramos juntos la amistad, la alegría, las confidencias, los guateques, el primer amor. Todo ello con los pocos medios de la época.

Los guateques consistían en un tocadiscos, unos discos comprados o prestados entre todos, en unos locales que, a falta de otros, eran nuestras propias casas u ocasionalmente un garaje o la casa de los abuelos de alguno del grupo.

Los guateques eran el alma del grupo. Era la culminación de nuestro deseo semanal. Trabajábamos todos esperando el sábado, por la tarde íbamos al cine. El domingo por la mañana nuestra partida de billar o futbolín, después una caña y por la tarde el esperado guateque. Allí nos reconocíamos, era la fiesta donde todos nos sentíamos parte del grupo.

En esa época, que recuerdo con gran felicidad, fuimos ingenuos, fantasiosos, y felices con poco. Un chiste gracioso, una canción nueva de Los Beatles, un roce con la chica que te gustaba, un baile apretado hasta cierto punto, un beso en la mejilla. Poco más, pero había algo que tamizaba todo eso: la amistad.

En los años sesenta nacieron muchos de los primeros grupos españoles, y nosotros no podíamos ser menos. Así es que tratamos de formar un grupo, de ahí el nombre de “Los Linces”, aunque nunca pasó de ser un entretenimiento sin mayor alcance. El único que tenía una guitarra era Santi, luego yo me compre una, Pepe, que pretendía ser el batería, se las ingeniaba con cacerolas, marco de las ventanas o cualquier cosa con la que pudiera hacer ruido al golpear con unas baquetas, como un poseso, y juro que no lo hacía mal. A lo más que llegamos es a que alguna vecina –supongo que aburrida por la constante serenata— cantara alguna de nuestras canciones.

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Pero aquello pasó, como suelo ocurrir, cuando se van consolidando las parejas y buscan su propio camino, cuando se supera la etapa, cuando la adolescencia te hace mayor a la fuerza. Y eso trajo un gran paréntesis. Muchos años han transcurrido y en ese periodo poco nos hemos visto, sin embargo, cuando nos vemos nos reconocemos, sabemos de qué pie cojea cada uno. La intensidad de aquellos momentos adolescentes no volverá, pero se ha formado un hilo imborrable de recuerdos, de vivencias comunes, de poso generacional que, aunque nos hayamos visto poco, nos ha mantenido unidos.

Quién sabe dónde estarán esas canciones que componíamos y cantábamos, quién sabe dónde quedaron esos guateques, quién sabe qué fue de aquel primer amor. Incógnitas, unas conocidas otras no, que han dejado un sedimento común: una verdadera amistad. Hoy no somos cuatro, sino ocho. Cada uno de nosotros con nuestra pareja completamos el grupo.

No puedo por menos que considerar que mis amigos son cojonudos. Seguramente tienen sus defectos, pero muchas más virtudes. Son lo que tienen que ser, amigos. Nos vemos poco, aunque estoy seguro de que, de ahora en adelante, la frecuencia será mayor, pero lo más importante es saber que están ahí, que puedes contar con ellos si lo necesitas, que son parte inseparable de tu historia, de momentos importantes, que forman parte de tu vida, que completan tu currículo.

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En esta corta semana hemos charlado, paseado, cantado –incluso por la calle, como locos, a pesar de que nuestras parejas nos lo recriminaban, ¿verdad, Pepe?-- Hemos vuelto a tener dieciséis años, a vernos en el túnel del tiempo, a compartir, a jugar a las cartas, a recordar viejos tiempos y a hablar de nuestro presente. Y nos hemos entendido perfectamente, a pesar de que hacía años que no convivíamos. A pesar de todos los pesares. De que les llevé por un camino de piedras y Pepe me abroncó porque temió por su “aiga”, o de unas alcachofas a las que Santi denominó algo así como malas hierbas.

Seguro que tenemos ideas diferentes en formas de ver la vida, pero es mucho más lo que nos une que lo que nos separa, Hay algo, ese hilo del que hablaba, que no nos deja separarnos. Volveremos a nuestra tarea diaria, pasarán días sin vernos, quizá meses, pero sabemos dónde estamos y cómo encontrarnos. Sabemos que siempre estaremos allí donde cualquiera de nosotros lo necesite.

Si hay algo que se elige en esta vida, algo que no viene impuesto, son los amigos. Y yo creo haber elegido bien. Tengo pocos amigos de verdad, ya sabemos todos que los amigos de verdad no pueden ser muchos, seis o siete y estos son tres de ellos.

Gracias, amigos, por habernos acompañado estos días. Gracias por ser como sois, porque sois lo que sois, mi más ni menos: mis amigos.

Salud y República

¿Cuántas veces hemos escuchado y bailado juntos esta canción?

 

Una bella canción de un grupo argentino que habla de la amistad

 

Esta canción seguro que les encanta a Herminia y a Mayte

31 enero 2013

Contra tiempos convulsos, carpe diem

¡Qué barbaridad! Te levantas y ves los periódicos horrorizado. Los papeles de Bárcenas, la imputación del asesor de las infantas, el informe favorable a los policías del 25S y todo ello tapado por un partido de fútbol. ¡Qué asco! ¡Basta!

Hoy me tomo un descanso. Necesito cargar pilas. Hasta mañana no volveré a escribir de política. Necesito dejar a un lado toda esa miseria interesada, corrupta y salvaje que nos rodea y no encabronarme denunciando tanta mierda.

Rajoy y los sobres

Y lo hago. Mientras que sobre Génova 13, rue de la Corrupción, se ha instalado una tormenta que amenaza con convertirse en un huracán y destruir a los mentirosos y corruptos, yo decido vivir al margen en mi Kabila Tarraconense. Y para ello me ha ayudado Plom, ese perro que de vez en cuando viene a verme. Hoy su visita le ha resultado provechosa, porque ha dado cuenta de unos restos de un cocido y le han puesto de muy buen humor.

Y me lo ha agradecido acompañándome a correr, en un día esplendido, con sol, sin viento y una temperatura cercana a los diecinueve grados. Una maravilla. Hemos hecho nuestra carrera juntos, viendo almendros que anuncian el principio del buen tiempo, naranjos con frutos sin recoger y unos campos hermosos, verdes o marrones, dispuestos para renacer.

Hemos gozado con las vistas, con el aire, con el sol. Me he sentido vivo por encima de mis posibilidades, y en el MP3 que llevaba me he puesto música italiana y francesa de mis tiempos, que me ha ayudado a olvidar por un buen rato las miserias que nos rodean.

He procurado apartarme de lo que nos rodea y pensar en cuestiones agradables, en gente buena, en mi gente y, cuando he vuelto, mi cuñado ha grabado este pequeño vídeo donde se ve un almendro en flor, las montañas de Els Ports –mis montañas— y a Plom, este perro que viene a buscarme, de vez en cuando, sin otro interés que pasar un rato conmigo.

Al final he podido hacerme con el día y he podido apartar esa peste genovesa y monárquica que nos quiere ahogar. Es cuestión de querer gozar con lo cotidiano, con las cosas pequeñas, con lo que tenemos cerca. Exprimir lo mejor y ordeñar lo agradable. Entender que tenemos una parcela que nadie podrá robarnos, la de nuestro pequeño mundo, la de las cosas positivas que nos traen a veces momentos felices. Y hay que aprovecharlos.

Mañana, será otro día y volverán los oscuras, las muy oscuras golondrinas, pero también buscaré el hueco y el momento para asirme a ese mundo pequeño, a aquello que me pueda dar energía, a lo más cercano, a eso que muchas veces ignoramos por aquello de que los árboles no nos dejan ver el bosque. Eso sí, sin olvidar que es conveniente talarlos cueste lo que cueste.

Salud y República

06 abril 2012

En Kabila llueve en Semana Santa

Ya era hora. Entiendo perfectamente que en esta época de vacaciones cortas, fastidie bastante que llueva. Pero, era necesario y la necesidad tiene prioridad.

Hacía meses que no caía una gota por esta zona. Y desde el martes llueve, ese día dicen que llegamos a cincuenta litros. No está mal.

El miércoles llegaron a casa mi hijo Curro y Javi, y ayer mi cuñado. Este tiempo poco propicio para hacer excursiones, hizo que cambiáramos un placer por otro. Y aprovechando que fue el cumpleaños de Curro ayer y que ya son los últimos días de la temporada de los calçots, fuimos a comerlos al Panxampla, un restaurante estupendo muy cerca de Kabila.

Y aquí nos tienen, agotando los últimos calçots de este año:

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Nos pusimos morados, estaban riquísimos. Ahí nos ven con el babero y en plena contienda. Una exquisitez catalana, digna de ser considerada Bien Cultural.

Hace una temperatura buena. Entre diez y veinte grados, aunque hoy sigue nublado y amenaza lluvia. Así es que aprovechando que somos fieles seguidores de las tradiciones que nos interesan, hoy: Viernes Santo, no puede faltar un potaje de judías con bacalao y espinacas. Todavía es pronto, pero ya he empezado a soñar con verlo.

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Por cierto que llevamos tres días comiendo torrijas, que no están nada mal. Otro lujo que nos proporciona la tradición.

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No todo va a ser pasear santos, que también hay que reponer fuerzas y dejar que cada uno haga lo que le plazca. Mientras, Cospedal, la pepera costalera, pasea un cristo. Nosotros nos sometemos a los preceptos gastronómicos e intentamos no pecar (a lo mejor, un poco de gula).

Simplemente comemos, y sufrimos en silencio las inclemencias de los Mercados, que van a lo suyo y pretenden aguarnos las fiestas. ¡Qué le vamos a hacer! Nos defenderemos. A pesar de estos malandrines, la vida tiene cosas que valen la pena. ¡Disfruten lo que puedan! 

Salud y República

12 febrero 2012

Al mal tiempo, buena cara

El tiempo en la Kabila tarraconense es malo. Quizá el peor invierno que recuerdo. Y no tanto por el frío, que también. Sobre todo por el viento frío. Ráfagas continuas de más de sesenta km/hora, desde hace quince días.

Pero también me refiero, cuando hablo del mal tiempo, de los momentos que corren por este país llamado España. Malos tiempos, desgraciados tiempos, donde el cazador es cazado, y donde los poderosos se relamen de las miserias de los más débiles. Donde las reformas se hacen para beneficiar más a los de siempre y donde la Justicia invierte la culpabilidad en las sentencias, tildando al culpable de inocente y condenando, por envidias, miserias e ideología, a quien trata de desenmascarar a los verdaderos culpables.

Eso es así, pero esa miseria y desvergüenza no ha de condenarnos al abismo. Que no nos cambien. Ni nos rendimos ni nos van a quitar lo más preciado: vivir decentemente. No es incompatible cabrearse ante tanta injusticia y a la vez, tratar de vivir el día a día con nuestros mejores gestos, con humor, con compañía agradable, con ganas de luchar, con ilusión, con utopía.

Si hay algo que ellos querrían es que nos rindiéramos y nos amargáramos. Que nos dejáramos llevar y que nos sometiéramos a sus malas artes. Si pueden lo impondrán, pero no nos daremos por vencidos.

Y mientras tanto, que no nos quiten los buenos momentos. A pesar del mal tiempo, con un cielo diáfano y unas montañas limpias, los almendros florecen y anuncian una nueva primavera:

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En Kabila, el doce de febrero: almendro en flor

Y a pesar de estos canallas, no voy a dejar de celebrar que la vida tiene cosas maravillosas, como esta estupenda costumbre catalana de la calçotada:

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En Kabila, con amigos y “con los calçots en la boca” (aunque no aparezca, yo estaba allí, haciendo la foto)

Hay que luchar, pero también hay que vivir. Y hacerlo lo mejor posible. Así es que, yo quiero seguir en la brecha y no van a conseguir deprimirme. Al revés, seguiré haciendo lo mismo, pero ahora, mi repulsa ante esta gentuza y mi lucha por combatirlos, si cabe, será mayor. Que no nos apaguen, que es lo que quieren.

Salud y República

10 diciembre 2011

Un día de celebración en Kabila

Cualquier excusa es buena. No hace falta que sea el cumpleaños de alguien, ni tan siquiera que haya luna llena (por cierto, esta noche hay luna llena, no se la pierdan). A pesar de los pesares, siempre hay que buscar los momentos de celebración, eso lo sabe muy bien mi amiga María Jesús, si es posible alrededor de una mesa.

Lo más importante es sentirse vivo y eso hay que demostrarlo. Anteayer celebramos una reunión de amigos en la Kabila Tarraconense. Tres parejas y mi cuñado. Siete en total. Y la cosa resultó, como suele ocurrir. Comida, juego y charla amigable nos tuvieron disfrutando cinco horas.

Aquí, el que escribe, cocinero aficionado –con mucho por aprender por delante—, hizo unas judias con almejas y mejillones, plato que he denominado Judías Kabila, y decidimos compartirlo con estos amigos.

 

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En esta foto aparecemos, de izquierda a derecha: Lola, Los Pekos, el que escribe y Los Tomba.

 

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Aquí mi cuñado me ha sustituido en el grupo.

 

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Después del aperitivo, llegó la cacerola con las judías, la gran protagonista gastronómica.

 

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Aquí me encuentro sirviendo los platos.

 

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Esta es la muestra: uno de los platos.

 

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La mesa con los platos servidos esperando que empiece la fiesta.El entusiasmo es evidente. (Cayeron todas las judías, hubo quien repitió, entre otros el que suscribe).

 

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Una vez consumidas las judías, llegó el postre. Unos pasteles típicos de la zona, grandes y deliciosos.

Después, tomamos café, jugamos al diccionario y charlamos amigablemente, hasta casi las siete. La verdad es que es una gozada celebrar que se tienen amigos.

Salud y República

31 agosto 2011

Más sorpresas en Kabila

La Kabila tarraconense siempre nos da alguna sorpresa. Hoy, después de más de dos meses, volvemos a Rivas. Y precisamente hace tres días, tuvimos una visita.

Los lectores de Kabila recordarán que hace dos años, vinieron a parir, casi al mismo tiempo, dos gatas aquí. Fue una sorpresa mayúscula encontrarnos que una en el almacén y otra dentro del hueco de las raíces de un olivo, tenían sus preciosas crías.

Bueno pues, hace tres días, aparecieron estas dos preciosidades, deben tener unos cinco meses, y es una pareja preciosa:

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Lola les ha bautizado, se llaman Landrú y Cloe. Cuando les vimos, tenían hambre y sed, se ve que les ha abandonado la madre, y les pusimos un cacharro con agua y otro con leche.

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Así como unas lonchas de pechuga.

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Al día siguiente fuimos a comprarles pienso.  ¡Y cómo se lo comieron!

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Desde entonces no nos dejan en paz. Apenas nos ven nos siguen, nos rozan y saltan sobre nosotros. Seguro que en agradecimiento. Y cuando estamos dentro y nos ven, chillan y piden que les hagamos caso. Fijaros aquí, al otro lado de la mosquetera.

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Aquí podéis verles comiendo en mi mano.


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Preciosos, verdad. Ahora se han quedado a cargo de los vecinos, que les atenderán en nuestra ausencia.

Cosas de Kabila, hace no mucho Misha se fue y hoy vienen Cloe y Landrú. C’est la vie!

Salud y República

04 julio 2011

Kabila, a la espera, no se rinde

Ayer noche hubo una tormenta por tierras tarraconenses que no se la saltaba un gitano. Cuatro horas con rayos de todos los colores. La moraleja ha sido que un rayo se ha cargado la línea de teléfono y ha quemado el router.

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Esta mañana temprano he llamado a Movistar, Telefónica o como puñetas se llame, y naturalmente me han dicho que me siente que ya vendrá el técnico. Ahora he vuelto a llamar y sigo esperando. Así es que, si ven ustedes que no publico estos días o que no entro en sus blogs, ya saben la causa. Estoy en fase de ajo y agua. Por experiencia sé que esto puede tardar.

Pero que no se crean que me he rendido –que esto es un complot de Rajoy, Zapatero y Obama. ¡Si lo sabré yo!-- Y es que no soportan que les fustiguen.

Salud y República

18 abril 2011

Kabila en Semana Santa

He vuelto ayer a la Kabila Tarraconense. Y ya ha estallado la primavera. En menos de un mes, el sol y la lluvia han hecho su faena. Sol, cielo azul, veintidós grados y un viento suave.

A la llegada, Timofónica de nuevo nos la había jugado, no funcionaba el teléfono ni la línea ADSL. Así es que nos toca esperar a que vengan a arreglarla. Ocurre a menudo, se ve que el teléfono no se lleva bien con la naturaleza, o mejor, que los de Timofónica, como “no tienen beneficios”, dan un mal servicio.

Llegamos a la hora de comer, veintidós grados a la sombra y cielo despejado. Mi hijo mayor preparó una barbacoa.

Me he dado cuenta que los almendros, que en teoría deberían estar con sus frutos listos en julio, van muy adelantados, y habrá que recoger las almendras antes.

Aquí en Kabila para pasar estas fiestas ha venido, mi hijo mayor con Vanesa y mi nieta Maia, y mi otra hija Aída con su amiga Gemma. Los demás se han quedado atados al trabajo en Madrid.

Escribo esto ya hoy lunes temprano, esperando que venga el “telefónico” y arregle el ADSL, y así poder publicarlo. Lástima que aquí no pueda cambiarme de compañía, porque las vecinas tenían Jazztel y aún es peor. Se estropea la línea, con el viento, a menudo, y una vez más, las compañías de teléfono demuestran su inoperancia. Los currantes que vienen dicen que es una cuestión de la instalación exterior, pero nadie da la orden para arreglarlo. Total, cuatro o cinco veces al año, sobre todo, cuando hay viento, que es a menudo.

Bueno, pues aquí estamos, con su permiso me voy con la bici. Luego sigo escribiendo. Total, hasta la tarde no vendrán a arreglar el teléfono y no puedo publicar.

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Ya han venido y lo han arreglado. Naturalmente, hasta la próxima. Una avería estructural, así la ha calificado el trabajador de Telecom, pero cuando le he dicho que si no lo van a arreglar nunca, se ha sonreído y me ha dicho: “¿No se ha enterado usted de que quieren echar a seis mil empleados? Como para que arreglen esto. Me temo lo peor.” Y tal cual, se ha ido.

Salud y República


P.D. Perdonen si ayer y hoy no he contestado ni he comentado en sus blogs, ya saben fuerza “multinacional” mayor.

09 marzo 2011

2000 entradas en Kabila

Pues sí, en poco más de cuatro años he llegado a las 2000 entradas. Y la verdad es que ha sido un placer. El balance no puede ser más positivo. Y hoy saco a pasear el ego.

Kabila nació para compartir inquietudes, para escribir y para ser leída. Y, francamente ha cumplido sus objetivos. El más importante, en el que no había pensado cuando empecé, es en el de conocer tanta gente. Tanta gente con la que ahora convivo. Tanta gente de la que presumo.post-2000

A pesar de lo que se oye por ahí y de esa corriente que trata de denostar a Internet y a la Blogosfera por aquello de que es virtual y el contacto no es presencial, puedo presumir y presumo de tener amigos virtuales, gente con la que comparto opiniones, pensamientos, sentimientos, emociones. A unos cuantos he tenido la suerte de conoceros personalmente, y algunos hoy sois amigos, con los que comparto además de la blogosfera, veladas, viajes, reuniones o incluso presencia en manifestaciones.

Kabila ha sido un medio que me ha permitido estar aquí con vosotros, y también ir conociendo otros blogs, vuestros blogs, que visito, sigo, y leo a diario. Blogs que cuentan, muchas veces, lo que la prensa tradicional oculta, lo que no es políticamente correcto.

Un montón de gente que me gusta visitar y que me visite. Nunca pensé que esto pudiera enganchar, que pudiera darte amigos, que fuera una forma de participar en acciones colectivas.

Y no tengo mucho más que deciros, me basta con daros las gracias a todos los que visitáis esta bitácora y a los que visito. Un placer, un inmenso placer, haberos conocido. Gracias a vosotros, la blogosfera es hoy, para mí, un lugar de encuentro imprescindible.

Salud y República

25 diciembre 2010

Kabila cumple cuatro años

Según como se mire, cuatro años pueden ser muchos o pocos. A mí, me parece que han pasado rápidos y a la vez han ocurrido muchas cosas.

Pues sí, allá por la Navidad de 2006 inauguré Kabila, esta bitácora. Y fue por casualidad, la casualidad tiene un nombre, mi hijo Curro, que me animó a hacer algo que ni tan siquiera sabía que existía. Hoy Kabila cumple cuatro añitos.cumpleaños

Podría aburrir dando cifras, podría decir que si tantos comentarios o tantos reconocimientos, visitas, etc. Sí diré que estoy cerca de llegar a la entrada 2.000. Que no es poco. He dedicado muchas horas, sólo por placer. Eso es lo que ha significado este tiempo. Al principio empecé. como ocurre cuando se comienza con algo desconocido, sin saber cuánto iba a durar la aventura.

Escribir, la política y la cultura siempre han me han interesado. Y este medio me daba la posibilidad de desarrollar mis gustos. Lo que desde luego no sabía entonces es lo que iba a encontrar.

Y he encontrado que lo mejor de Kabila son sus lectores. Entre los que hoy tengo amigos y amigas tan sólidos como los de mi juventud. Gente, vosotros, con la que he congeniado, a algunos os conozco personalmente llegando a compartir mesa y mantel, a otros os reconozco por vuestros blogs, por vuestros comentarios, y de otros noto su respiración cuando leen Kabila. Una respiración sana que comparte penas, deseos, sueños o que simplemente no está de acuerdo. Kabila 3

No quiero citar a ninguno pues sería una injusticia para los que me olvidara, pero todos vosotros que me leéis, sabed que sois el motivo para que escriba todos los días, para que mantenga ese aliento necesario que hace que me sienta satisfecho. Compartir nuestros anhelos, nuestras utopías, criticar a nuestros demonios y no dejar de pedir lo más importante, justicia, igualdad y derechos humanos. Aquí seguiré mientras sigáis vosotros y tenga ganas y fuerzas para mantener el tipo.

Este fue el primer post que colgué hace cuatro años. Como veis, poco ha cambiado, allí hablaba de dos lacras, el rey y la Iglesia, y ahí siguen. Pero, no seré yo quien se rinda.

Por cierto que ayer, como ocurre todos los años, Juanca nos obsequió con el sermón tostón de Navidad. No lo he visto, lo tengo alergia, prefiero los dibujos animados, pero inevitablemente he leído en los diarios lo que ha dicho. Y, como no podía ser de otra manera, nos ha pedido que seamos buenos y acatemos las reformas del gobierno “tan necesarias como justas”. Total, lo esperado, otro que se pone al lado de Los Mercados, nada sorprendente. Y es que el pobre está pasando una crisis tremenda, dicen que sigue parado.

En fin, ya puestos a escuchar algo “real”, mejor que fuera un diálogo entre el rey  y su hijo, del tipo de los que parodian Buenafuente y Berto. Al menos nos reiríamos.

 

Gracias, kabileños amigos, compañeros de viaje.

Salud y República

09 octubre 2010

Los premios Bitácoras 2010 y Kabila

Los premios Bitácoras son unos galardones de gran prestigio en el mundo de la blogosfera. Como quiera que no hace falta presentarse y el premio se concede por votación popular, he decidido pediros el voto para Kabila.Bitácoras_boton_180

Este año no hay categoría de Blogs Políticos, por lo que nos lo han puesto más difícil, ya que la categoría en la que puede ser votada Kabila es en la de Blog Personal y/o Blog Periodístico, concurriendo, en algunos casos, con blogs poco homogéneos. Bueno, pues a pesar de no haber categoría específica y de no haber hecho ninguna entrada para pedir el voto –solamente coloqué un botón en la columna de la derecha--  me di cuenta de que había entrado entre los treinta primeros blogs periodísticos Gracias a vuestros votos, seguí escalando del 30 al 26 y en la tercera clasificación provisional estoy el 16. Justo delante del gran Escolar, para mí el mejor bloguero periodista.

En la clasificación de blogs personales, Kabila figura en el puesto 62.

Así es que ya sabéis, si os gusta Kabila y os apetece, votadme. Si estáis registrados en Bitácoras.com entrad aquí y os validáis. Si no lo estáis os tenéis que registrar aquí, luego os validáis y podéis votar. Es muy facilito. Después se puede optar por tres blogs en cada categoría, que como podréis comprobar son unas cuantas.

Un blog puede ser votado en tres categorías distintas, pero en el caso de Kabila conviene que lo hagáis, por lo menos, en la de blogs periodísticos, ya que es en la que tengo posibilidades de estar entre los diez primeros, lo que, sin existir categoría de blogs políticos, podríamos considerar un éxito.

El plazo para votar termina el 22 de octubre. La clasificación final se conocerá a finales de mes.

Y nada más, gracias a todos por hacer de Kabila una casa común.

Salud y República

31 julio 2010

Crónicas del verano desde Kabila

Hasta hace una semana, el mes de julio ha transcurrido ajetreado –mis queridos nietos se han encargado de ello—, pero sin nada especial que relatar. Entre calores, mar, piscina infantil y bebidas de todo tipo hemos resistido el sitio.

Mis dos nietas mayores, Paola y Lucía se fueron hace veinte días con su madre, Aída. Y quedaron los dos pequeños Fran y Maia.

Hoy, hace ya una semana que Alba, mi hija pequeña, vino y se llevó a Fran de vuelta para Rivas. Permanece aquí mi nieta Maia, y su madre que ya ha tomado vacaciones.

Verdaderamente ha sido una gozada pero un constante, y a veces exagerado, ajetreo. Los dos niños pequeños dan buenos momentos pero también trabajo y follón. Menos mal que Lola lo lleva mejor y se ha encargado de que todo funcionara.

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Maia comiendo macarrones como una mujer

 

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Fran comiendo macarrones como podía

 

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Fran, a quien parece que no le gusta el helado de chocolate

 

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Y ahora se han metido en el coche y quieren conducir

 

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Hay que verlos bailar. Son muñecos incansables

 

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Un buen baño antes de dormir

 

Pero no quiero exagerar, ha habido momentos de paz y sosiego, aunque estuvieran los niños. Ésta es la prueba:

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Maia y Fran durmiendo la siesta

Y ahora les voy a hablar del otro personaje de esta casa-tebeo llamada Kabila. Mi musa, mi gata Misha, ayer apareció cojeando. No apoyaba la pata delantera izquierda, que tenía muy hinchada.

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Misha acomodada en una mesa, descansado su pata herida

Así es que esta mañana la hemos llevado al veterinario, donde la han visto que tenía clavado algo que le han sacado y le han limpiado la herida. Han tenido que ponerla cuatro inyecciones. Una para dormirla, otra para el dolor, un antibiótico y otra para despertarla. Tendrá que estar tomando medicinas cinco días y sin salir, seguro que lo llevará mal, pues aquí hace una vida salvaje y apenas entra a la casa para comer y beber.

Cuando hemos vuelto del veterinario la hemos soltado dentro de la casa, y al rato no sabíamos dónde estaba. Hemos recorrido de arriba abajo todas las habitaciones sin encontrarla. Al final, estaba en el sitio menos pensado, había levantado una cortina y se había metido en un armario.

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Misha en su convalecencia entre toallas, en el armario

Nos quedan diez días aquí. Sobre el diez de agosto volveremos a Rivas, y el quince volaremos a las Américas, pero eso es otra historia. Feliz verano a todos.

Salud y República

26 julio 2010

No funciona

Ya sé que no pasa nada porque Kabila no salga. Ya sé que el mundo no se para. También reconozco que soy una gota en en el mar. Sin embargo, tengo que hacer esta entrada.

Hoy Kabila no hablará de nada. Sólo hablará de sí misma. Hoy he tenido que escribiros esto para no ser el primer día que en tres años no sale un post en esta casa. no funciona

Y es que Telefónica (ahora reconvertida en Movistar) me ha dejado sin línea, desde anoche. Una avería que no me permitirá entrar hasta mañana. Me han dado una hora antes de cortar, así es que intento leer vuestros comentarios y escribiros esto. No hay tiempo para más. A las 18.30 volveré a la nada. Así es que, tendréis que pasar hoy sin leer otra cosa que esta misiva.

Por cierto, no podré entrar en vuestras entradas hasta mañana, así es que, me quedará una hoja del calendario sin cubrir, ¡una putada!

Y nada más, espero que mañana sea otro día.

Salud y República

04 julio 2010

Verano 2010 en Kabila

Ya ha empezado. Y aquí estamos desde el lunes pasado. Lo que no falta en esta época es el follón y el jolgorio. Porque Kabila se convierte en una residencia infantil de primera clase. Cuatro nietos, tres niñas y un niño –ayer llegó la última, Maia— (y una gata) llenan este lugar de alegría y de lío. De simpatía y de gritos. De risas y llantos. Tal cual. Un pequeño manicomio feliz.

Este año ha venido por primera vez Fran, el nieto pequeño, y es una locura de simpatía y de alegría, pero también de alboroto. Aquí tienen espacio, dentro y fuera, y luego pueden darse un baño en la pequeña piscina cuando no vamos al mar o de excursión.

Uno se siente agradecido, más vivo, pero también mayor cuando ves que es imposible seguir el ritmo de estos monstruitos.

Paula es la mayor, una adolescente de trece años, Lucía tiene siete años, Maia tres y Fran veinte meses. Vamos una maravillosa pesadilla. Hoy os hablo del más pequeño, Fran.

Fran se levanta alrededor de las ocho, y empieza a incordiar, seguramente para recordar que existe y que quiere desayunar. Y mientras se sienta al ordenador, está claro que quiere ser bloguero y se empeña con esmero. Después se ha despertado su prima Maia y los dos se ponen a ver Pocoyó o algún cuento, mientras se les prepara el desayuno. Después empieza a incordiar sin parar, quiere todo y toca todo, eso sí, casi nunca llora y siempre sonríe, si se le dice que no a algo, arruga la faz, hace un puchero, agacha la cabeza pero al minuto cambia y se le ha pasado. Cada vez que ve a Misha, mi querida gata, mi musa, la intenta coger y tirarse encima, la pobre huye despavorida.

Come que es una envidia, bien y de todo, y después de la comida duerme su siesta de dos horas. Luego cargado de energía, se pasa toda la tarde incordiando. No habla pero lo entiende todo y se las apaña para que les entendamos, por señas o a gritos. Y luego después de cenar como un bendito, duerme bien hasta el día siguiente.

Estas son fotos de Fran, un día aquí en Kabila: