17 junio 2018

Ciudadanos y su España querida


Estos muchachos representantes de la nueva ola política, se están llevando un susto de aupa. Cuando todas las encuestas les daban un primer lugar, gracias a la mísera política de cambiar decisiones, de acuerdo a los sondeos demoscópicos, resulta que todas sus expectativas se están rebajando gracias a ese deseo de alinearse con el PP, en casi todo, y de querer elecciones a toda costa.

Hoy las encuestas ya no les dan los resultados milagrosos y cada vez que se produce una nueva, se ve claramente que Ciudadanos ha iniciado la cuesta abajo. Y es que, no podía durar mucho el engaño. Su empeño en amagar y no dar, en el caso de la corrupción del PP, su ayuda a mantener en el gobierno a un partido podrido, su odio ultraderechista a las comunidades con fuerte implantación nacionalista, hoy empiezan a ser un efecto pasajero que les dejará en una situación difícil.

Su ideología pasó de socialdemócrata, hace pocos años, a ultraderechistas con el tema catalán, cercana a la Falange. Y ahí están que no saben por dónde tirar. La moción de censura, que les ha hecho votar nuevamente con el PP, les ha dejado desvencijados, al descubierto, sin saber qué camino elegir.


Su líder, Rivera, ha estado desaparecido durante casi quince días y ha vuelto a escena para soltar una propuesta electoral que trata de dañar a los nacionalistas, puesto que quiere exigirles el 3% de votos en toda España, para poder optar a entrar en el Congreso de los Diputados. Una verdadera aberración política.

En primer lugar, porque hoy sabemos que hay partidos independentistas que sin participar en el gobierno central, como es el caso de la CUP, tienen una influencia decisiva en la solución del conflicto catalán. Pero además, en ese camino desbocado que pretende cargarse las autonomías –éste es el verdadero fin de Ciudadanos, igualando a su antecesor José Antonio en el amor a la Unidad de España--, y hacer tabla rasa en todo el país, sin que cuenten las diversidades culturales y sociológicas, y así cargarse a los partidos nacionalistas o independentistas, no es sino un alarde antidemocrático que levantaría una polvareda política de tamaño monumental, cuando no una revolución justificada.

En fin, esperemos que este camino descendente que han iniciado no se pare y que estos desmanes que pretenden introducir en la política española, sean sólo el aviso de lo lamentable que podría ser que un partido como Ciudadanos pudiera llevar a cabo alguna de sus deleznables propuestas.

Por cierto, ahora resulta que tienen otro trabajito. Estos chicos que tanto aman a esta España, una, grande y libre, y, como no, a ese himno con letra que ha pretendido resucitar Marta Sánchez –otra adalid del arte que se une a C’s, a la que le pueden ofrecer cualquier puestecito para seguir la vía iniciada con Cantó y Felisuco— resulta que le ha salido otro competidor, el valenciano Francisco, que canta el himno con otra letra nueva, tan mala como la anterior. Y si Marta Sánchez está ya en las últimas de su carrera y su cotización está a la baja, el caso de Francisco es mucho más lamentable. Debe haber cantado el himno desde la tumba, porque si no fuera por un programucho de televisión, estaría absolutamente desaparecido y profesionalmente muerto.

Pero es lo que tiene salir en los programas de mayor audiencia -- ¡qué barbaridad!--, y quererse apoyar en esa débil popularidad para soltar otra majadería carca, ultra y decadente.

Lástima que Manolo Escobar no esté vivo, podría ser el tercero en discordia, y si no, siempre pueden hacerlo Rafael o Julio Iglesias.

Eso sí, estos botarates de C’s –que pretenden ser los paladines de la lucha contra la corrupción y, entre sus primeras espadas, cuentan con un defensor del franquismo (Girauta) y un tipo que tuvo una empresa pantalla para pagar menos impuestos (Villegas) — ahora se pueden dedicar a algo más propio de un partido-eslogan, elegir himno, algo mucho menos dañino, aunque sea patrioterismo, que cualquiera de las medidas que proponen para hundir el Estado de las Autonomías.

Salud y República

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