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26 junio 2018

¿Dónde están los militantes del PP?


Pues sí, ahora resulta que el PP es un partido fantasma. Un partido donde sus militantes son incorpóreos, entes sin nombre, ángeles etéreos. Porque si no, ¿cómo es posible explicar que de los 869.000 militantes, se hayan inscrito menos de 60.000 para votar? La respuesta es bien sencilla. Lo del número de militantes del PP era una trola, otra mentira más con una intención muy clara, parecer el partido más importante de España.

¡Mentira podrida! Ahora resulta que no saben qué decir. Han llenado sus listas de falsos militantes y no saben cómo salir de esta mentira. La cosa está muy clara. Si los inscritos son 60.000 donde están los más de 800.000 que en teoría faltan. La mayoría no existe. Era un bulo.

Y es que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo. No dicen una verdad ni equivocándose. Mienten como bellacos. Veamos un par de razonamientos que tiran a la alcantarilla esos números peperos de los que tanto han presumido.

El PP tiene casi mil imputados. Pues bien, sólo estos imputados con sus familias, sus amigos y sus redes mafiosas, podrían estar cerca de esos sesenta mil que se han inscrito. Y es de suponer que estos imputados estarán interesados en votar para ver si su nuevo amo les apoya y les saca del posible trullo.

Pero aún hay más. Según Libertad Digital, un medio muy afín a los peperos, los militantes del PP en 2015, no eran más de 160.000, puesto que recaudaros 3.200.000 euros en cuotas y cada miembro paga 20 euros anuales. Y, desde entonces, no parece desacertado pensar que el PP, con sus corrupciones y la fuerza que ha tomado Ciudadanos, haya perdido más militantes. Por lo tanto, no es de extrañar que sean sólo 60.000 los inscritos para votar al nuevo jefe.


Pues sí, toda la vida diciendo que eran los mejores, los que tenían más militantes y resulta que son la tercera parte de los de Podemos (500.000) partido en el que votaron 190.000, en la última consulta de hace un mes. O sea, votaron tres veces más que los que lo harán en el PP. Por cierto los peperos sólo llegan a 2/3 de los militantes que tiene el PSOE.

Lo que está claro es que al PP no lo mantienen sus militantes, sino sus apaños, su cuenta B, sus redes mafiosas que han ido montando desde hace 20 años. Y si echamos cuentas de cuantos cargos institucionales tienen entre las administraciones central, autonómicas y locales, nos daremos cuenta de que es posible que no voten ni todos los peperos con cargos, puesto que tiene unos 30.000 concejales y otros 10.000 cargos en otras instituciones. Está claro que ni ellos mismos se votan, pensemos que cada cargo pepero puede ser miembro de una familia de tres unidades con derecho a voto, y vemos que salen muchos más de los que se han inscritos para votar.

En fin. Nada nuevo bajo el sol. Han vuelto a mentir y han actuado de forma desleal hasta con sus propios votantes, a los que les han vendido el cuento de que son 869.000, cuando son menos de una quinta parte de lo que dicen. Está claro que su poder no viene de los militantes, sino de las prebendas y manejos corruptos que les ha dado ventaja y les ha permitido crear una red mafiosa capaz de apoyar a este partido que ha jugado con trampas y dopado en las elecciones. Mentiras y corrupciones les han dado los resultados obtenidos hasta las últimas elecciones. Ahora que tienen oportunidad de votar para elegir el jefe, vemos cómo son muchos menos y con poco interés por votar.

Sin dopaje y descubiertos sus tejemanejes, veremos hasta donde llegará el apoyo ciudadano en las próximas elecciones. Aunque no olvidemos que tendrán el apoyo, como siempre, de las fuerzas vivas (Grandes empresarios, Iglesia, Caciques y Terratenientes, etc.), que son los que, junto con los incautos y los mafiosos, les mantienen en el poder.

Salud y República

03 febrero 2016

Ya sabemos para qué sirve el Senado

Siempre he pensado que el Senado es una institución inútil, que no sirve. De hecho hace ya tres elecciones generales que decidí votar en blanco. Y la verdad es que no me arrepiento. Sin embargo reconozco que el Senado tiene utilidad para algunos, aunque sea espuria.

Para empezar, si en el caso del Congreso la ley electoral no es representativa de la proporción de votos de cada formación y la cantidad de escaños, en el caso del Senado los resultados son vergonzosos.

Así nos encontramos que el PP ha obtenido el 60% de los Senadores. Si esta representación fuera real querría decir que el 60% de los votantes lo han hecho al PP, algo imposible de casar con que el 28,7% que han conseguido los peperos en el Congreso.

Imaginen ustedes cómo es de injusta esta elección que, por ejemplo, hace que Ciudadanos, que ha obtenido el 14% de los votos en las últimas elecciones, no ha conseguido ni un solo escaño.

El Senado, según marca la Constitución española, debería ser una Cámara territorial, donde se dilucidaran los temas de los distintos territorios del país, lo que es falso. El Senado no es sino una segunda cámara donde deben ir las leyes aprobadas –todas, no sólo las de carácter territorial-- en el Congreso, para ser refrendadas, con la peculiaridad de que si son rechazadas, esa negativa no tiene carácter vinculante, por lo que volverían al Congreso para ser aprobadas de nuevo. Por lo tanto, ¿para qué sirve el Senado, si no tiene poder decisorio, salvo algunas excepciones (reforma constitucional o intervención de una Comunidad Autónoma)?

A mi modo de ver sirve para:

·         Que los partidos coloquen allí a su gente, una vez retirada de la primera línea de decisión (el Senado está plagado de antiguos presidentes de autonomías, de diputados venidos a menos, de gente que no ha podido colocarse en una lista de diputados para salir). Por ello, somos muchos los que cuando hablamos del Senado, lo llamamos: El Cementerio de Elefantes (el sitio donde van a morir –políticamente—muchos miembros que se han quedado descolocados o simplemente para terminar su vida política con un buen sueldo y con poco trabajo).

·         También sirve para frenar, ralentizar, las leyes que se crean en el Congreso, que obligatoriamente tienen que pasar por el Senado aunque este paso sea inútil, puesto que la última decisión vuelve al Congreso. Hace pocos días, una de las razones que daba Rajoy para decir que era imposible gobernar sin el PP, era que tiene mayoría absoluta en el Senado, por lo que amenazaba con obstaculizar un gobierno si no estaba comandado por él.

·         Además, sirve para dotar a presuntos delincuentes de un aforamiento que obstaculiza y retrasa la labor de la Justicia. En primer lugar, para que un senador sea imputado (al igual que cualquier diputado) se debe pedir un suplicatorio para que se le retire la inmunidad y luego es juzgado por el Tribunal Supremo, no por los tribunales ordinarios. Lo que supone beneficios claros para el aforado.

Por lo dicho anteriormente, el Senado no sólo es una cámara prácticamente inútil, sino que además sirve para cometer actos que deberían ser evitados. Muchas veces se ha hablado de reformar el Senado, y a lo más que se ha llegado es a reformar su sede. Nada se ha hecho, esa es la razón por la que es preferible que desaparezca. Estoy convencido de que no lo echaríamos de menos; salvo, algunos partidos políticos que no sabrían donde colocar a sus antiguos compañeros, o a futuros imputados. Y si no, que le pregunten al PP, ¿qué habría hecho con Rita Barberá? Hoy, estaría imputada como todos los miembros del ayuntamiento de Valencia, como cabeza de la trama.

Esa es la verdadera razón, servir a los intereses adulterados de los partidos políticos. Naturalmente, a costa del erario público, cuyo alto presupuesto se podría ahorrar, pero se ve que nos sobra los recursos.

Votar al Senado, es hacer el caldo gordo a los grandes partidos. Es activar un sistema de pensiones privilegiadas, ralentizar la creación de leyes y ayudar a los senadores imputados. Así es que, con mi voto: no. ¿Qué pasaría si votaran en blanco, por ejemplo, el 20% de los votantes?


Salud y República

13 abril 2015

Yo no soy un ser humano normal

Nuestro gran pope, líder indiscutible de las Españas Imperiales, queridísimo y carismático Mariano, ha separado a los españoles en ‘seres humanos normales’ y el resto, al que podríamos nominar como bazofia, gentuza, morralla.

La línea de división es fina, lógica e inteligentísima. Por un lado están los ‘seres humanos normales’: los que votan al PP. Por el otro, estamos el resto, gente rencorosa, desagradecida, extemporánea.

Yo ya tenía dudas de ser un ser humano, con que, además, lo de ser normal, me parece excesivo. Y ¿por qué, se preguntará algún lector, yo no soy un ‘ser humano normal’? La cosa está clara, más clara que el caldo de un asilo, y debo ser un inconsciente puesto que creo que estoy contento con no ser un ‘ser humano normal’.

Se ve que entre ‘los seres humanos normales’ los hay que reciben sobres extras que no tributan a Hacienda, algunos tienen cuentas en Suiza u otros paraísos fiscales. Otros politiquean para obtener su propio beneficio. Unos cuantos montan redes mafiosas de influencias que les vuelven ricos de la noche a la mañana. Unos pocos más, han sabido rodearse de corruptos que les han servido bien. Y todo ello, sin rencor, sin matar una mosca y con la mayor naturalidad del mundo.

Miren ustedes, yo he tenido una educación deficiente, fruto de tiempos nacional-católicos, pero nunca, ni en mi casa ni en la escuela --y mira que me enseñaron cosas raras en la escuela— nadie me enseño a robar, nunca me dijeron que ser patriota era tener millones en Andorra o en las Islas Feroe, nunca me dijeron cómo había que enriquecerse con engaños, favores bien pagados o metiendo la mano en la caja pública, en un pispás.

Votar PP

Así es que me temo que no entro en el grupo de los ‘seres humanos normales’. Me basta, y lo digo sin presumir, con pertenecer a los seres humanos decentes que se ve que no es lo mismo. Los seres humanos decentes no votamos a los que roban, no votamos a los que se cargan la sanidad y la educación pública, a los que han eliminado la poca protección que tenían los dependientes. Ni votamos a los monaguillos de los poderosos (me refiero a los correveidiles de la Merkel y Cía), ni a los que dejan que haya millón y medio de niños que pasan hambre, ni a los que permiten desahucios mientras venden pisos de propiedad pública a fondos buitres. .

Por todo ello, y por mucho más –que no acabaría nunca—, he decidido no estar entre los ‘seres humanos normales’: los que votan al PP. Es más, estoy decidido a hacer todo lo posible y luchar para evitar que los ‘seres humanos normales’ vuelvan a jodernos la vida. Que ya han demostrado su esencia, su normalidad y su humanidad durante los últimos años.

Y no, no me van a convencer. Podré tener dudas en muchas cosas, pero hay algo en lo que tengo absoluta certeza: El PP es un partido que gobierna para los ‘seres humanos normales’, y yo sólo soy decente. Por eso, no les votaré nunca, porque valiéndose de mentiras y habiendo cometido todo tipo de tropelías, en vez de pedir perdón, en vez de dimitir cuando se les ha pillado con el carrito del helado, van y se autodenominan ‘seres humanos normales’.

Pues que lo tengan bien claro, quien vote a esos ‘seres humanos normales’ se está corresponsabilizando con sus métodos, sus decisiones, sus tropelías. Que no vengan con cuentos, que ya los conocemos. Basta ya de ingenuidad, quien vota a un ladrón no tiene ni disculpa ni perdón.

Salud y República

22 noviembre 2011

Elecciones en Rivas y el voto blanco y nulo del Senado

He analizado, en la última entrada, de forma extensa, los resultados de las elecciones. Sin embargo, me han quedado dos temas que no quisiera dejar en el tintero, por su interés.

El primero es el resultado de las elecciones generales en Rivas Vaciamadrid. Este es el cuadro correspondiente:
Votos 2008
Votos 2011
% Incr.11/08
PP
12847  (36,1%)
14250  (37,3%)
+10,9
PSOE
16259  (45,7%)
10986  (28,8%)
-32,4
IU
  3825 (10,8%)
6506 (17,0%)
         +70,1

Como se puede ver este año el PP ha obtenido un 10,9% más de votos que en 2008, mientras que el PSOE ha disminuido en más de un 32% e IU ha aumentado un 70%. Los votos de Izquierda Unida en las elecciones generales han pasado de representar un 10,8% en 2008 al 17% de este año.
Rivas-Vaciamadrid nueva Casa de la Juventud
Nueva Casa de la Juventud de Rivas Vaciamadrid
Estas cifras han hecho que Rivas sea la ciudad de más de 30.000 habitantes donde Izquierda Unida ha conseguido el mejor resultado de toda España. Baste decir que con un resultado así en todo el Estado, Izquierda Unida hubiera llegado, a pesar de esta injusta ley, a unos 45 diputados. 

El otro asunto es el de los resultados del Senado. Francamente no me interesa nada lo que ha salido, es absolutamente predecible y sobre todo no tiene otro valor que colocar a notables en retirada o a principiantes que no pueden entrar en las listas del Congreso por parte de los partidos políticos. Sobre la inutilidad del Senado ya he escrito bastante. Todavía no puedo entender como, por ejemplo, Izquierda Unida, organización en la que milito, entra en el juego, presentándose, y valida una institución que no funciona.

Pues bien, lo que quisiera comentar del Senado es que ha habido –yo entre otros— gente que ha hecho campaña por el voto en blanco o el voto nulo, como protesta contra esta institución. Y el resultado, sin ser para tirar cohetes, es esperanzador.
Los votos nulos y en blanco, han pasado del 4,3% en 2008 al 9,1% en este año. Casi un 5% más. Hablamos de un total de casi 2.170,000 electores que han elegido una de estas opciones. Ese porcentaje hace que los votos nulos y en blanco ocupen el tercer lugar, detrás de los dos grandes partidos, y por encima de todos los demás grupos.

Es verdad que los medios, prácticamente, no han hablado de ello. Pero si los partidos no tuvieran esa prepotencia propia de quien tiene la sartén por el mango, tendrían que preguntarse qué pasa para que además de los que se abstienen, haya 2.170.000 votantes que se acercan a votar y depositan un voto nulo o en blanco. Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver o, en este caso, no hay peor ciego que el que no le interesa ver.

Esta batalla, que también el 15-M libra, ha de continuar y es la única forma de que la gente se conciencie, esperemos que algunos partidos también, y se termine por cerrar una institución inútil total.

Salud y República

20 noviembre 2011

Hay que votar. Que no nos despojen de nuestra rebeldía

Desde hace treinta años, sabemos que uno de los dos grandes partidos va a ganar, este año además parece más claro que nunca el que lo conseguirá.

También sabemos que la ley electoral beneficia a los grandes y perjudica a los partidos pequeños y que hay que cambiar este bipartidismo imperante. Pero sólo eso se consigue votando.

Hay muchos que apreciamos que se pueda votar. No lo puedo evitar, hoy he salido a las ocho menos cuarto a la calle para ir a un colegio electoral y todavía siento la emoción. Poder votar hoy es algo normal, natural, aunque muchos eligen la opción de no hacerlo, por estar en contra del funcionamiento del sistema. Sin embargo, somos muchos los que sabemos el precio que se ha tenido que pagar por votar y por eso no hemos faltado a ninguno de los comicios.

Galeano  Mucha gente pequeña

Porque somos muchos los que sabemos que es un sistema imperfecto, pero también recordamos la España de hace cuarenta años. Y francamente –perdón por el adverbio— no tiene color. Sin ir más lejos, esta entrada de hoy –y la de ayer y la del otro día…— no se podría publicar. La libertad es algo importante y el precio por conseguirla ha sido alto. En este país, muchos muertos. Muchos han sido los que han luchado y caído para que hoy todos podamos votar.

Porque con todos los defectos, este sistema hay que mejorarlo –hay mucho margen— pero es el único sistema, el menos malo de todos los que existen.

Por eso, sólo, con un puñado importante de diputados que quieran perfeccionar esta democracia, que crean que el sistema debe y puede ser más justo y participativo, que se necesita una ley electoral más democrática, que ofrezcan alternativas para salir de la crisis sin que lo paguen los mismos, sólo así, se podrá mejorar lo que tenemos. No hay otra salida.

El movimiento 15-M y la fuerza que ha tomado la calle últimamente son importantísimos, pero tiene que haber quién desde la institución capital, el Congreso, trate de que se aprueben esas reivindicaciones. Si no, la presión se irá desinflando y el tiempo jugará a favor de este sistema tramposo.

Hay que votar, porque no votar es un acto displicente e ineficaz. Se puede votar en blanco, nulo, pero votemos. Lo que sea, pero recordemos que la única forma de cambiar esa democracia imperfecta es con nuestro voto crítico. Todos los otros esfuerzos no canalizados, se pueden perder. Y sería una pena.

Yo voto, y cuando lo hago no se me olvida la emoción con que mi madre volvió a votar, con la que un día, hace ya muchos años, llevé a una señora de ochenta años en un silla de ruedas a votar y con el voto en la mano se puso a llorar. Porque no puedo olvidar lo qué tuvimos que hacer para que hoy todos, todos los que lo deseen, hagan uso del primer derecho democrático: el voto. La posibilidad de elegir.

Que no se parte con igualdad de oportunidades, verdad, Que esta ley está amañada a favor de los dos grandes, desde luego. Pero, si queremos corregirlo no vale escondernos para no votar. Votar es un derecho al que no debemos renunciar. Hagámoslo por los que quisieron hacerlo, lucharon por ello y no han llegado hasta aquí. Hagámoslo con rebeldía, por un mundo mejor. Hagámoslo contra los que consideran que es mejor un sistema autoritario que una democracia (aunque ésta sea imperfecta).

Mañana ya tendremos tiempo de organizarnos y entre todos mejorar esta democracia. En eso debemos comprometernos, pero hoy toca votar. Rebélate.

Salud y República.

14 noviembre 2011

El invento inmoral del voto útil

Nos queda una semana para las elecciones. Una semana donde los grandes partidos nos bombardearán con sus mensajes. Pero la verdad es que el pescado parece vendido.

Ayer y hoy han salido a la luz distintas encuestas, y prácticamente no hay grandes diferencias cuando hablamos de quién va a ganar el partido. Todas dan al PP mayoría absoluta. Todas. Lo que quiere decir que salvo que sucediera algo importante, trascendental, los peperos contarán con mayoría absoluta la legislatura que empieza el próximo lunes.

Y, lo que es tremendo es que gran parte de ese éxito pepero se deberá a la gestión que ha hecho el PSOE y a la crisis internacional. Méritos propios, ninguno. Es más, va a ganar sin haber desempolvado las medidas que van a tomar. Sólo generalidades, sin entrar en detalles, que eso les puede hacer perder votos. La táctica ha sido la del mudito, callado se gana mejor. Y desde luego parece que les va a dar resultados.

Por otro lado, el PSOE anda cabizbajo, sabedor de su derrota, pero intentando minimizarla lo máximo posible. Y una de esas tácticas que tanto le gusta, que tanto repiten es la de recurrir al voto útil. Y ya han empezado a hacerlo.

Es triste, pero real que un voto no valga igual para todos los partidos –ya sabemos que para obtener un diputado en las últimas elecciones, Izquierda Unida necesitó casi medio millón de votos, mientras que al PP o el PSOE le bastaron 67.000 (casi ocho veces menos)—, debido a una ley electoral injusta, incapaz de acercar la premisa democrática por excelencia (una persona = un voto) a la realidad social. Pero lo que es mucho más grave, es que a sabiendas de que esto ocurre, uno de los que no quieren cambiar la ley (el PSOE), por su provecho personal, encima, se regodee y pida que se le vote porque la ley injusta, que no quiere cambiar, le favorece mucho más que a otras opciones, por ejemplo que a Izquierda Unida.

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Aunque fuera sólo por la desvergüenza de pedir tal cosa, por la falta de ética de mantener una ley ventajista, pudiendo haberla cambiado, por aprovecharse de su poder y despreciar a las minorías, debería evitar hacer tal petición.

Además hay razones de peso. El PSOE –por mucho que Rubalcaba se empeñe en decir lo contrario— no ha hecho sino la política neoliberal sobre la que el PP sólo tendrá que profundizar. O sea una política económica de derechas. Y nada hace pensar que sea capaz ahora de tomar medidas distintas. El cambio de Rubalcaba, que parece pertenecer a otro partido, no es sino fruto de la convicción de que va a perder y por lo tanto no va a tener que poner en práctica esas “pequeñas medidas progresistas” que ha propuesto.

Además, el único partido, de ámbito estatal, que ha defendido una alternativa diferente, que ha sido capaz de proponer una salida distinta, ha sido Izquierda Unida. Porque sólo Izquierda Unida ha dicho que el déficit no sólo se puede reducir, disminuyendo el sustraendo (gastos) –en nuestro caso además gastos sociales—, sino aumentando el minuendo (ingresos), o sea, haciendo que paguen más quienes más tienen y combatiendo el fraude fiscal (algo que ni de broma se atreve el PSOE a hacer). Por eso que Izquierda Unida tenga un grupo importante en el Congreso es fundamental. Cuántos más diputados se obtengan, más recursos humanos y tiempo se podrá dedicar a dar una alternativa distinta, que no caiga sobre los más débiles.

Por último hay una razón de peso. La más importante. Una razón ética. Cada cual debe votar en conciencia. El voto debe estar por encima de tacticismos. No podemos votar sólo a la contra. Sobre todo cuando hay alguien que puede defender nuestras pretensiones y ha demostrado hacerlo.

El voto útil, además de inmoral, es un camelo. Y al final, quien vota útil, suele arrepentirse. Votemos en conciencia pero que no nos engañen, el voto útil no sirve, esta vez menos que nunca.

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Salud y República

07 octubre 2011

Los nuevos senadores tendrán nuevos ordenadores

En el Senado no importa la crisis. Habrá, para la próxima legislatura 1000 nuevos ordenadores, 700 fijos y 300 portátiles. Nadie aclara que pasará con los viejos, si se los llevarán los antiguos senadores, los subastarán o los regalarán a colegios.
Lo que se va a gastar es una cantidad de 895.000 euros. La verdad es que cuando se manejan esas cantidades astronómicas, por ejemplo las de las ayudas a los bancos, o las que necesita un país para reflotarlo o las ganancias de una multinacional, esta cantidad es el chocolate el loro.
Pero el análisis no es así como creo que tiene que hacerse. El Senado, lo he escrito en infinidad de veces, no sirve para nada. No tiene poder decisorio y si decide algo contrario al Congreso, éste al final es quien tiene la última palabra. ¿Por qué gastar en algo inútil?
Es más, voy más lejos. ¿Por qué tenemos que mantener una institución que no sirve y que nos cuesta  al año muchos millones de euros? ¿Tiene sentido?
El Senado nació como cámara territorial y es incapaz de actuar como tal. Ha de ser el Congreso quien siempre dé su última palabra. Por lo tanto, si no sirve no veo razón para que continúe. Hoy no es sino un “cementerio de elefantes” donde van a acabar viejas glorias políticas o donde se coloca a algunos que no han podido entrar en la Cámara importante. Es una especie de asilo muy bien pagado.
La verdadera utilidad del Senado es la de retrasar las leyes que han de aprobarse. Una ley se aprueba en el Congreso, se pasa al Senado y otra vez vuelve al Congreso que decide definitivamente sobre su aprobación final. Por lo tanto, hoy es sólo un paso que complica y retrasa la aplicación de leyes y que no sirve sino para que doscientos y pico políticos vivan a cuerpo de rey, en plena crisis.
¡Basta! O el Senado cambia su funcionamiento y se convierte en cámara territorial verdadera, o desaparece. Todo lo demás son concesiones a los grandes partidos que ven como mantienen a sus viejas glorias y a otros descolocados en un lugar donde sus prebendas les hacen vivir en una situación paradisiaca.
Si estamos en crisis, si hay que ahorrar, que alguien explique porque mantenemos esta institución, que pasa desapercibida por su inanición e ineficacia.
VOTOBLANCO
Creo que ha llegado el momento de decir no al Senado, en estas circunstancias. Y de no alimentarlo más. Por lo que con plena conciencia he decidido votar en blanco al Senado, hasta que cumpla con su misión o lo quiten. Que no nos tomen el pelo. ¿Crisis para quién?
Ya sé que muchos dirán que estoy haciendo demagogia. No lo creo. Lo que no podemos es mantenernos callados ante una institución de piedra y cartón donde se representa un teatro por malos actores sin que la obra sea divertida ni sirva para algo. El Senado lo único que aporta a nuestra democracia es gastos.
¡Conmigo que no cuenten!
Salud y República