Mostrando entradas con la etiqueta París. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta París. Mostrar todas las entradas

17 noviembre 2015

Los refugiados empiezan a pagar los atentados de París

Estaban como locos. Había muchos que esperaban la mínima para echar la culpa, cualquier culpa a los refugiados. Y llegó la masacre de París. Y con ella la excusa falsa, la justificación espuria, la sinrazón xenófoba salió a flote.

Ahí tienen ustedes al ministro polaco de Asuntos Europeos demostrando su xenofobia, negándose a admitir más refugiados, a pesar de que las disposiciones europeas le obligarían. Sólo acogerá a los refugiados que tengan garantía de seguridad –¿quién puede darle esas garantías?

Y qué decir de Marine LePen, la reina racista de la ultraderecha francesa, que ha reclamado el cierre inmediato de las fronteras en Francia y habla de prohibir las mezquitas y el tránsito libre de los inmigrantes.

El 14 de noviembre hubo una noticia que podría haber incriminado a un refugiado en los atentados terroristas de París. Se encontró un pasaporte de un refugiado en uno de los lugares del crimen. Pues bien, hoy se sabe que como ese pasaporte hay tres iguales y que están falsificados. Hoy se sabe, también, que todos los terroristas autores de los atentados eran de nacionalidad francesa. Sin embargo, las acusaciones siguen persistiendo. Además, aunque se encontrara que un refugiado fuera un terroristas, ¿es suficiente excusa para dejar abandonados a todos los refugiados?

Por poner un ejemplo patrio, también aquí, en nuestro país, se dan muestras de rechazo a los refugiados. De hecho ya lo hizo el obispo Cañizares hace un mes diciendo aquello de que los refugiados no eran trigo limpio. Bueno pues ahora le da la razón el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, quien en un alarde de xenofobia ratifica a su compañero Cañizares, haciendo referencia al brutal atentado parisino. Y es que esta Iglesia, a pesar de las arengas del Papa Francisco, todavía no ha digerido lo del amor al prójimo, sobre todo cuando éste está en un estado de debilidad absoluto.

Concejal pepero contra refugiados

Y no es el único caso, un concejal del PP, Martín Noriega, de un pueblo asturiano, ha publicado en facebook una proclama “magistral” en la que llama hijos de puta a los refugiados, haciéndoles responsables de lo ocurrido en París y sugiriendo que hay que darles un tiro en la cabeza a todos. Un buen ejemplo de pepero desbocado, quien, en un momento de lucidez, ha demostrado su esencia.

Todo esto empieza a ser la respuesta a lo sucedido en París. Al margen de las acciones que se tomen contra el criminal Estado Islámico, está claro que quien va a empezar –ya ha empezado— a pagar los vidrios rotos de estos atentados son los refugiados.

Se les ha empezado a echar las culpas. Hay muchos mandatarios esperando excusas, cualquiera vale, para dejar en papel mojado la mísera respuesta que se había dado de acoger 150.000 emigrantes en una Europa de 500 millones de habitantes. Esto que comparado con los refugiados acogidos por Jordania, Turquía, Líbano o Iraq es una mezquindad, ya verán como se verá contestado por muchos países que, al albor de los acontecimientos de París, pretenderán desdecirse del acuerdo europeo. Y si no, ¡al tiempo!

Está claro que después de las víctimas directas de los atentados parisinos, los paganinis de esta situación son y serán los refugiados que, a pesar de venir de una situación de guerra violenta, serán acusados de ser instigadores de la violencia. Ahora sólo queda dinero para la guerra que se prepara, ya no queda nada para recoger refugiados.

El Estado Islámico seguirá recibiendo ayuda y recursos de países como Arabia Saudita y perpetuará la guerra, mientras que los que huyen de ella, para no morir, se encontrarán entre los dos fuegos, heridos, ahogados, maltratados o en el mejor de los casos en un campo de refugiados, aislados, donde se irán consumiendo poco a poco.

Salud y República

14 noviembre 2015

Viernes 13 ensangrentado en París

Da igual si fue casualidad o no elegir esa fecha de terror. Lo grave es el acontecimiento. Más de 160 muertos y decenas de heridos, algunos muy graves.

Asesinos dispuestos a morir, fanáticos que utilizan la religión como arma mortal. Capaces de suicidarse con tal de matar. La locura de la violencia encendida.

Hay dos ciudades que conozco relativamente bien –al margen de Madrid— y que me han creado adicción: Roma y París. Ciudades que necesito visitar cada cierto tiempo, aunque no lo haga con tanta frecuencia como desearía.

París es una ciudad que me da vida. Al volver a París, aumenta mi energía, la adrenalina sube, me siento más vital. El cielo, las calles, los monumentos, la historia, los museos, el Sena y sus puentes, sus barrios únicos, la vitalidad de su gente. Son tantas las cosas que me gustan que me agradaría disfrutarlas más a menudo. Pero París también es una ciudad con grandes desigualdades, donde gran parte de la población árabe, los jóvenes también, se sienten discriminados, ciudadanos de tercera, y capaces de perder la razón.

París, atentado

Hoy París tiene el cielo y el suelo rojo. Y el aire. Sangre por todos lados. Un atentado provocado por locos. Gente desarraigada, gente despechada, fanáticos criminales, unidos por el odio y la venganza. Hoy París nos duele. Pero París es sólo un punto, el objetivo es todo el mundo occidental.

Y no sólo hay unos culpables en estos actos criminales. Alguien empezó esto. La última etapa de esta terrible historia empieza con una foto en una isla portuguesa. Allí, tres capos, investidos con la mentira y la desvergüenza, decidieron destapar la inestabilidad en la región más frágil del mundo. Y, después vino lo que ha venido.

Tres locos fanáticos decidieron buscar excusas para desatar la violencia, para declarar la guerra, para invadir estados, para desarrollar el mercado de armas. El islamismo atacado, se creció y reaccionó enloquecido con más violencia, la que hoy todavía estamos viviendo, la que amenaza y mañana volverá a atacar.

¿Quién para esto? Difícil. No veo la solución. Cuando la gente enloquece, y el ISIS es una organización enloquecida, puede ocurrir todo. Cuando los terroristas están dispuestos a morir por un ideal cumpliendo misiones criminales, no hay casi nada que hacer. Es inútil. Se pueden poner escudos para protegernos, se pueden dificultar sus criminales acciones, pero no nos engañemos, la locura está por encima de estos obstáculos.

Las soluciones son políticas. Se debería empezar por pedir perdón. Pero claro, ya han visto cuál ha sido la reacción de Aznar, que todavía cree que hizo bien. Sólo con una declaración de perdón y con la creación de una mesa de la paz, donde estén todos los actores presentes, será posible alcanzar acuerdos. Pero, ¡es tan difícil, cuando en los dos bandos hay locos!

La realidad es que hoy París está roto y se ha teñido de rojo. Y la consternación sólo sirve para recrearnos en la tristeza. Llegará el olvido, como ha ocurrido con otros actos semejantes. Volverá la luz, quedarán los muertos enterrados y sólo nos los recordarán las víctimas directas del episodio. Pero olvidar es un agravio, porque desgraciadamente, se ha quedado mucha gente inocente en el camino,  porque además mañana puede ocurrir otro suceso similar que nos lo recuerde. Hay que ponerse a solucionar el problema. No sirve sólo llorar. Mañana tiene que volver a salir el sol. Mañana tienen que estar disipadas las amenazas.

Hoy todos somos parisinos y estamos en la Place du Tertre cantando el himno más bello, La Marsellesa, como signo de libertad y solidaridad. Y París, con su enorme cicatriz, ha de servirnos para que comience una nueva etapa de cordura, de diálogo, de búsqueda de soluciones. No hay otra.

Salud y República

02 agosto 2015

Rajoy premia a Wert, el peor ministro de la democracia

Nuestro querido presidente, Mariano –ya saben que con su nueva técnica de comunicación, quiere que le llamen por el nombre— ha decidido premiar al peor ministro de la democracia, José Ignacio Wert.

Pues sí, gracias a su gran labor, a esa ‘maravillosa’ ley de educación –LOMCE—que ha puesto en pié de guerra a todos los sectores educativos, a todos los partidos y a las CC.AA. --su único activo para que Rajoy le premiara, incluso en contra de gran parte de su ejecutivo y su partido—, ha recibido un premio por su ‘magnífica’ gestión.

Así es que, el gran líder Mariano le ha nombrado embajador de la OCDE en París, puesto que había solicitado hace ya tiempo. Justo desde que a su actual esposa, Montserrat Gomendio, que fue secretaria de Estado bajo su mando, hasta hace unos meses, fue fichada por la OCDE en París.

Naturalmente, es una casualidad. Primero se consiguió que a su esposa la dieran un puesto directivo en la OCDE, y, una vez hecho, Wert solicitó la dimisión y pidió el puesto de embajador en la OCDE. Y no, no crean que ha sido un acto de nepotismo, de amiguismo. No, simplemente, son méritos y un regalito de bodas que le ha hecho el presidente al exministro, porque el embajador y Gomendio se han casado hace menos de un mes, y claro, los pobres para estar juntos han tenido que utilizar esa práctica que tan bien definió la inteligente ministra Báñez: la movilidad exterior.

Wert,caricatura

Independientemente de que a su mujer le paguen en la OCDE unos 6000 euros mensuales –como se puede intuir insuficiente para que gente del nivel del matrimonio Wert pueda vivir noblemente y llegar a fin de mes—, al exministro y nuevo embajador, junto a su puesto de honor, le han asignado un estipendio de 10.000 euros mensuales más gastos de representación, además de pagarle un palacete, cuyo alquiler es de 11.000 euros mensuales, en una de las zonas más lujosas de Paris, la Avenue Folch. A lo que hay que añadir dos personas de servicios y coche oficial con chofer, todo ello, naturalmente –’comme il faut’— a cargo del erario público, ¡vamos, que pagamos nosotros!

Total, una gestión horrible, criticada por todos, es pagada a precio de oro. Un tipo que se ha cargado la educación con su ley, hoy denunciada al Tribunal Constitucional, y cuya puesta en marcha es de difícil operatividad en varias CC.AA., es premiado por todo lo alto. Naturalmente con dinero de todos nosotros.

Pero no, no es nepotismo, es casualidad. La ‘valía contrastada’ del exministro lo hace merecido. Y si el nombramiento se ha hecho con discreción, y no se ha comentado en la charla de Mariano del viernes ha sido por olvido y no porque se ha nombrado por la puerta de atrás y a traición, ni porque sea una cacicada, que hay gente muy mal pensada.

En fin, este ministro que se daba besos ante el espejo, que se creía superior a todos y minusvaloraba a quien se le pusiera por delante, pedante y pelota, se ha encontrado en París, con su nueva esposa, en contra de todos pero con el favor del mesías Rajoy. Y es que nuestro gran líder sólo piensa en hacer feliz a los suyos, aunque sea a costa de todos nosotros.

Salud y República

01 noviembre 2011

París, bien vale más de una misa

Ustedes disculpen. Mientras que lean esta entrada, sentados, tranquilamente delante de su ordenador, yo estaré, desde ayer, caminando. Pateando la ciudad de la luz, andando sin parar, probablemente cansado. Y así durante cuatro días más.

No hay derecho, probablemente volveré al París elegante, al cultural. Me sacrificaré y pasearé por la Rive Gauche del Sena, buscando restos del 68, cerca de la Sorbona. Gozaré de los jardines de Trocadero y me enfrentaré a la Torre Eiffel. Veré el teatro de la Opera y la Madelaine,y entraré por la Pirámide de Cristal al Louvre. Será cansado. Y todo a pie, para sufrirlo mejor.

matisse_cezanne_picasso_stein_affiche_defaut_jpg

Me acercaré a la Plaçe Vendôme, y a les Halles y al George Pompidour. Y recorreré de arriba abajo, desde L’Etoile a la Concorde, les Champs-Élysées, y pararé en el Petít Palais para contemplarlo y entraré en el Grand Palais donde me esperan, nada menos que: Matisse, Cezanne y Picasso. Y que le voy a hacer, si me han citado allí.

Otro día, recorreré temprano la orilla derecha del Sena y llegaré a Orsay, allí desayunaré con Manet.

Volveré a buscar a Quasimodo en las torres de Nôtre Dame y a Lautrec en la Plaçe del Tertre. Y seguiré sin encontrarlos, aunque les reconoceré. Ya de noche, pasearé por Pigalle, donde la noche es la vida y aparece ese París golfo, de tan buena fama.

Y trataré de saludar a las ardillas del Bois de Bologne, para terminar viendo el París moderno de La Défense

Diviértanse ustedes mientras yo sufro. Estaré tres días sin publicar nada, así es que descansen queridos kabileños, que pronto estaré aquí. Y volveré a encontrarles. Nos espera la campaña electoral. Y les aseguro que hay mucho que decir.

Cuídense durante mi ausencia y disfruten, mientras que yo sufro en París. Prometo hablarles de mi Vía Crucis a la vuelta. Y por favor, nada de envidias, no soy nada envidioso.

Salud y República

P.D. Mientras me quito este mono que tenía de París, estaré apartado de la blogosfera. Así es que si no les leo o comento, ya saben la razón. Nos vemos a la vuelta.