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20 enero 2017

Y se hizo la luz…, a precio de oro

Nos tienen maniatados. Nada se puede hacer. Están jugando a la ruleta, o a la bolsa, que es parecido, con nosotros. No deben entender que es un bien preciado, de primera necesidad, si no, no lo dejarían al albor del mercado. Pero, claro, las eléctricas tienen bula para hacer lo que quieren, que para eso su consejo de administración da trabajo –por cierto, muy bien remunerado— a ‘gente notable’ como presidentes, ex-ministros u otros altos gerifaltes de la administración.

Un bien como la electricidad, o el gas o el agua, no se puede dejar en manos de traficantes de dinero, en manos de negociantes sin escrúpulos. Porque lo lógico es que lo traten para su propio beneficio. Con ciertas cosas nos jugamos la vida.  

Y es que funciona al revés, como si estuviéramos en la bolsa. El precio de la electricidad sube cuando hay más demanda. Como si se tratara de percebes. Porque, ¿cuándo hay más demanda?: cuando hay más necesidad. Cuanto más frío hace se necesita más energía para combatirlo. Y es entonces cuando sube el precio. Por ejemplo, ahora, con una ola de frío. ¡Perfecto!, para las eléctricas.


Este es el sistema que el tal Soria –recuerdan a ese individuo, con acciones en una empresa en Panamá, que fue un absoluto inútil como ministro-- impuso. Con él empezamos a sufrir subidas incontroladas de la luz y el gas, y vamos a más.

No sólo no hay quién entienda el recibo de la luz, que tiene más conceptos extraños que un diccionario de chino. Además es que, al igual que ocurre con otras energías, como el gas o la gasolina, la manejan las grandes empresas como quieren, a su favor.

Lamentablemente, es lo que pasa con los oligopolios, las eléctricas se ponen de acuerdo para fijar precios y se olvidan de eso que ellos dicen tener en un altar: la libre competencia. Ellos, que dicen bendecirla, la prostituyen con acuerdos de precios, con ayuda de un gobierno que no hace nada por evitarlo y al que le importa poco lo que les ocurra a los ciudadanos, ya saben su lema: ¡Ande yo caliente, ríase la gente!

El mercado es su dios y lo manipulan a su antojo, si hay gente que padece pobreza energética, es su problema. Ellos están para ganar dinero. Si una pobre vieja en Reus, muere abrasada por encender una vela a falta de electricidad, cortada por Fenosa, les da igual, de algo hay que morir.

Esas eléctricas que un día fueron empresas públicas que obtenían beneficios y se privatizaron por tres duros, sin imponer condiciones que pudieran beneficiar a los usuarios, hoy obtienen ingentes beneficios y mercadean con la luz como si vendieran artículos de lujo. Todo con el beneplácito del gobierno que las cuida, no las controla y permite que exista la pobreza energética mientras se forran. Y ellas con desparpajo contestan que no son una ONG.

La subida del precio de la luz, que está cerca del 40% y parece ir a más, no es sino una prueba de que este gobierno, sin olvidarnos de los anteriores, están al servicio de este poderoso lobby, al que les permite aplicar tarifas opacas e inexplicables. Con el fin de evitarlo habría que crear una gran empresa de energía pública, nacionalizando este sector estratégico.

Hoy, varios diputados de Izquierda Unida, entre ellos Alberto Garzón, han presentado una denuncia ante el fiscal por aplicación de un precio ilegal. Y el gobierno, en plan Rajoy, mutis por el foro, como siempre.

Salud y República

22 noviembre 2016

¿Qué es terrorismo? Y tú me lo preguntas: Terrorismo… eres tú

Desde luego no seré yo quien defienda la violencia. No seré yo quien diga que el ataque contra los guardias civiles y sus parejas en Alsasua no es un grave suceso. Ahora bien de eso a que los agresores sean acusados por terrorismo me parece un exceso absoluto.

Siendo un hecho condenable, me gustaría exponer lo que de verdad para mí es terrorismo:

Terrorismo es cortar la luz a personas más débiles llegando a producir la muerte.
Terrorismo es dejar en la calle a familias por no poder pagar el alquiler o la hipoteca.
Terrorismo es haber hecho de este país el  paradigma de la desigualdad económica.
Terrorismo es disparar en el agua contra inmigrantes que intentas salvarse del hambre.
Terrorismo es aplicar medidas que provocan que haya dos millones de niños con hambre.
Terrorismo es que los trabajadores paguen de media un 20% de su salario y los empresarios el 5%.
Terrorismo es encerrar en cárceles llamadas CIEs a personas que no han cometido ningún delito.
Terrorismo es que se haya rescatado a las Cajas de Ahorro, con nuestro dinero, y las personas se mueran de hambre.
Terrorismo es hacer pagar el copago a los jubilados con pensiones míseras.
Terrorismo es que se haya financiado un partido político con dinero obtenido por contrataciones públicas.
Terrorismo es llevarse comisiones de obras públicas y no se devuelva ni un euro.
Terrorismo es desmantelar en parte el Estado del Bienestar, cuando se prometió protegerlo.
Terrorismo es que se permitan manifestaciones franquistas que conmemoran los episodios más tristes,
injustos y deleznables que hemos vivido.
Terrorismo es haber provocado una precariedad que provoca miedo, inseguridad y sumisión a los trabajadores.

Porque no es posible que aquí muera una señora de 81 años y la compañía eléctrica mire a otro lado. Porque ya está bien de desahucios a la gente que se ha empobrecido totalmente por la crisis y no se legisle para evitarlo. Porque ser el país donde ha crecido más la desigualdad –actuación política que se ha hecho a conciencia— no puede ser un ejemplo. Porque robar a costa de contratos públicos es un crimen económico que pasa muchas veces sin ningún coste. Porque un país decente hace de la Sanidad y la Educación Pública un bien máximo y las defiende.

Y, sin embargo, ya lo ven, una agresión como la de Alsasua es terrorismo, mientras que todo lo demás no es “según los cánones peperos” sino una política necesaria.

Menos bromas, o llamamos a las cosas por su nombre o mejor nos callamos. Porque, aunque se siga negando, muchas decisiones políticas causan terror y alarma, causan muertes y, sin embargo, como se hacen desde instancias políticas o económicas de alto nivel, son simplemente ‘medidas necesarias’. El terror se puede causar desde muchas instancias, pero desde donde más se está provocando, sin duda, es desde el gobierno y otras instancias poderosas como las grandes empresas que siempre ganan y juegan con las cosas de comer, para comer sólo ellos.

Salud y República

03 abril 2015

Iberdrola, un ejemplo de multinacional española

Hay cosas con las que no se debe jugar. Una de ellas es la energía. Y primero Felipe Gónzalez y después Aznar jugaron a vender empresas de energía públicas a amiguetes y dejar fuera del control público algo tan necesario y vital como el gas, la luz y el petróleo.

Las consecuencias ya se pueden ver. Subidas injustificadas de precios, empresas cuyos beneficios redundaban en las arcas públicas cuando eran estatales y ahora llenan los bolsillos de, sobre todo, otras grandes multinacionales. Entradas masivas de políticos y amigotes por las puertas giratorias generadas. Creación de oligopolios ficticios y que actúan como monopolios al ponerse de acuerdo en la fijación de precios y condiciones.

Y ahí están, dando quebraderos de cabeza a los ciudadanos normales, mientras los políticos responsables de su privatización se lucran o se han lucrado de ellas. Una verdadera maravilla.

Y además de lo anterior, son los directivos, junto con el sector bancario y el de telecomunicaciones, con mayores salarios y cuyos emolumentos son injustificables y anormales.

El caso de Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, es un ejemplo de cómo forrarse a costa de una empresa que nunca debería haberse privatizado. Por cierto, habría que empezar recordando que este ínclito personaje se permitió amenazar al gobierno con invertir fuera de España si no le dejaban hacer la política de precios que deseaba –la que le permite ganar, a costa de los consumidores, cifras que resucitan a un muerto—. Por cierto que el gobierno se cagó y ha dejado hacer a estos patriotas de barro.

puertas giratorias

Este personaje infame que se cree todopoderoso –en gran parte lo es, gracias a su presidencia y a la inacción del gobierno al permitir una oligopolio monopolista—ganó en 2014, la diminuta cifra de 9,12 millones de euros (para quien todavía, como yo, piensa en pesetas: unos 1520 millones), Después de leer la cifra hay que recordar que son los emolumentos recibidos en un año. O sea este “buen señor” cada día de 2014 ha cobrado casi 25.000 euros; en un día ha ganado lo que tres trabajadores con el salario mínimo en un año.

Pero el hombre lo debe considerar poco. No debe ser suficiente cuando por asistir a una junta de accionistas –un día—, le han propinado una limosna de 34.753 euros. Y es que el pobre debe pasar penalidades. Probablemente no llegue a fin de mes.

Todo ellos cuando se sabe que es uno de los causantes junto con sus amiguetes de Endesa y el ministro Soria, de que no se sepa ni cómo ni por qué, el gas o la electricidad suben los precios, sin ninguna explicación clara y con la única voluntad de obtener mayores beneficios, con los cuales –entre otras cuestiones— poder pagar los sueldos y primas de Sánchez Galán.

Vistas las circunstancias, un gobierno decente –ojalá que el próximo lo sea— debería haber controlado los precios en vez de ponerse de perfil o de beneficiar a las empresas, o en su defecto, ante amenazas o desobediencias, haber creado una empresa pública o haber estatalizado las que están haciendo que la energía en España sea de las más caras de Europa. Pero claro, el gobierno actual no hace sino seguir su propia consigna. Ayudar a las grandes empresas y mantener abiertas esas puertas giratorias, ya que es posible que a partir de noviembre haya que hacer algún hueco a altos miembros de esta cuadrilla que tanto les ha beneficiado.

Salud y República

17 diciembre 2014

¿Qué pasa con el precio de la gasolina?

Bueno pues nos toman el pelo, y eso que a muchos nos falta. Juegan con nosotros y nos cuentan milongas. Los precios de la luz, del gas y, como no, de los carburantes son una prueba. Suben sin saber cómo ni por qué y cuando se sabe la causa, no sale las cuentas.

Los datos son elocuentes. No es posible explicar lo que ocurre, por ejemplo, con el caso de los precios de los carburantes, si no es recurriendo a que su oscilación no depende del mercado en gran parte, sino de la especulación de las empresas energéticas, que con la anuencia del gobierno se forran a nuestra costa.

Porque a ver cómo explica este ministro inútil, el tal Soria, lo que ocurre con las gasolinas. Claro que le importa un pito, él beneficia a las empresas y los demás, ya saben, a pagar.

Fíjense bien en los siguientes precios:

  • El 19 de junio de este año, el precio del barril de petróleo era de 115,58 dólares el barril. Hoy, 17 de diciembre, el precio del barril es de 60,35 dólares. Lo que quiere decir que el barril ha bajado el 47,8% en estos seis meses.
  • Mientras, el precio de la gasolina 95, el 19 de junio era de 1,46 euros el litro. Hoy el precio medio de este tipo de gasolina es de 1,18 euros por litro. Lo que quiere decir que ha bajado el 19,2% en los seis últimos meses.
  • En el caso del gasoil A, el 19 de junio su precio medio era de 1,35 euros el litro. Hoy este precio es de 1,14, lo que representa una bajada de 15,6% en este periodo.

Que no nos vengan con cuentos. Ya sabemos que hay ciertos costes fijos, al margen del precio de la materia prima, como es el del transporte, pero de eso a que los datos nos digan lo que dicen, va un mundo.

Y es que el resumen es claro, mientras el petróleo en los últimos seis meses ha bajado casi el 50% (el 47,8%), el precio de la gasolina 95 se ha reducido en un 19,2% y el del gasoil lo ha hecho en un 15,6%.

Curiosamente, cuando el precio del petróleo sube –que desgraciadamente lo hace a menudo y lo volverá a hacer—, el aumento del precio de los carburantes es inmediato y casi proporcional a la subida del petróleo. ¿Por qué no ocurre eso cuando baja?

Precio gasolina

La cuestión queda clara. Las empresas se forran con estas oscilaciones de precios y el gobierno no toma ninguna medida para que no ocurra. Al contrario se queda tan pancho esperando que cada vez que ocurre nos vuelvan a chulear.

Una desvergüenza más. Una canallada avalada por un gobierno en manos de los lobbies y de las instituciones europeas y supranacionales. Eso sí, un gobierno que presume de que hemos salido de la crisis con la que sigue cayendo. Y es que son de piñón fijo, ellos a lo suyo, a defender a los poderosos, que son los que se han forrado con la crisis, y a hundir a la mayoría de los ciudadanos.

Un ministro como este individuo, al que chulean eléctricas y energéticas, debería irse de una vez, porque para defender a estas empresas ya se valen ellas solas que alardeando de libre mercado, practican un oligopolio monopolístico indecente. Eso sí, el señor Soria, mientras tanto, se dedica a hacer de monaguillo de Repsol y les autoriza a hacer fracking, con el grave riesgo que corren las costas canarias y el primer activo de las islas como es el turismo.

Salud y República

26 septiembre 2013

Apagar o a pagar la luz

Escandaloso. Suma y sigue. Nueva subida de la electricidad, a partir del mes que viene, del 3,1%. La tercera de este año, un glorioso año en el que nos han subido el 8%. O sea cinco veces lo que sube el IPC. ¡Una maravilla!. Y ahí no queda la cosa. Durante los últimos seis años, el precio de la luz ha subido el 66%, que no es moco de pavo.

No pasa nada. Aquí no queda otra, a pagar o a apagar. Y como apagar no podemos por desgracia, pues este lobby energético con ayuda de sus amigos, los gobiernos de turno, no hacen sino obtener congruos beneficios a costa de los consumidores, pues nos toca pagar.

Subida de la luz

Tenemos, después de Chipre e Islandia, la electricidad más cara de Europa. Eso sí, con más fallos que una escopeta de feria. Cortes de luz, cambio de contadores, arreglos en la red –vieja y deteriorada-- y sin que se pueda obtener diferencias sensibles entre las distintas compañías.

Hay sectores vitales que deberían ser públicos. Desde Felipe González, gran socialista y amante de las empresas privadas, hoy consejero de Gas Natural-Fenosa –ahora entendemos lo de la privatización de esta empresa—, nos han ido privando de servicios esenciales, privatizándolos para dárselos a sus amiguetes y poder conseguir un puestecito de jubilado glorioso.

Por otro lado, el gobierno actual, con ese ministro triste y seco al frente (Soria) no termina de explicar por qué pagamos lo que pagamos y además nos cuentan milongas como que encima tenemos un déficit tarifario pendiente de pagar. Parece que debido al uso de energías alternativas. Y como son unos mendrugos, encima abandonan la política de potenciar energías alternativas, incluso poniendo impuestos adicionales sin pensar que se están cargando el futuro. Porque el futuro pasa por las energías alternativas o no pasa. Las energías tradicionales tienen un porvenir gris.

O sea, que en vez de apostar por las nuevas energías, las del futuro, se las están cargando, pues dicen que repercuten en el alza del recibo de la luz. Hay que ser miopes, desde China a Alemania, pasando por USA o por otros países avanzados, se están promocionando y potenciando las energías alternativas, aunque en este momento esto signifique una inversión –no un coste como dicen nuestro querido ministro—, de la que se hace cargo el Estado.

Total, que nosotros que tenemos, sol, aire y mar, debemos seguir dependiendo per secula seculorum de las energías tradicionales, aunque no tengamos petróleo ni gas. Así es cómo ven el futuro nuestros queridos gobiernos. Una vergüenza más que se tapa con un alza del precio que pagan los ciudadanos. Ellos a vivir y cuando se retiren ya saben qué les espera. Un puestecito en alguna de estas empresas de energía.

Difícil luchar contra este lobby y el gobierno que le apoya. Sin embargo, además de las medidas conocidas por todos para ahorrar la luz, hay una campaña interesante iniciada por la OCU donde se pretende contratar electricidad más barata uniendo a consumidores y obteniendo precios más bajos. Hay que contactar con quieropagarmenosluz.org y unirse a la campaña. Ya son 218.000 los consumidores adheridos. ¡A por ellos!

Salud y República

21 julio 2013

¿Por qué suben tanto los distintos tipos de energía?

Los carburantes de los automóviles jugando a bajar un día a la semana para ocultar que suben los otros seis. Precios que superan el 1,35€ el litro de gasoil y el 1,5€ el de gasolina y que, ¡oh casualidad! dicen que son fruto de la libre competencia cuando todos sabemos que es un oligopolio, donde las cuatro grandes empresas se ponen de acuerdo para ganar más, sin control, sin que nadie intervenga, aunque desde el gobierno se anuncien acciones correctivas que nunca se cumplen.

Del gas natural ya saben que subió el 8% el año pasado, por lo que todavía este año no ha subido, aunque desde las oficinas de consumidores se teme que en octubre pueda producirse un incremento importante de los precios.

El gas butano ha subido este año un 7,2%, un nuevo récord que se consiente, a sabiendas de que el gas butano es el que utilizan los ciudadanos más necesitados.

Llegamos a la electricidad, donde ya sabemos que a partir de agosto, sufriremos. un aumento del 3,2%. Un incremento que suma un exagerado, lamentable y vergonzoso 60% en los últimos cinco años. Una barbaridad que no tiene parangón en Europa, mientras que las empresas energéticas continúan obteniendo cientos de millones de euros de beneficios.

Subidas energía

La excusa es el famoso déficit tarifario. ¡Ya está bien! Ahora resulta que la gestión y los acuerdos entre las empresas de energía y los distintos gobiernos siguen la lógica capitalista exacerbada, o sea mantener en alto los beneficios empresariales a costa de todo, y repercutiéndolos en los consumidores.

Y es que se sabe que el coste de la energía representa aproximadamente un 25% de lo que pagamos. El otro 75% se va en impuestos, beneficios de las empresas y transporte y distribución. Una exageración que no tiene en cuenta, en absoluto, los intereses de los consumidores, sino los beneficios de las empresas y el Estado.

El hecho de que la energía sea un bien de primera necesidad sólo se utiliza como arma para recaudar impuestos y beneficios, y no para abaratar costes e impuestos que sería lo deseable.

Esta subida última de la electricidad se debe a una reforma que el gobierno ha pactado con las empresas energéticas y a las que no ha convocado a las asociaciones de consumidores, jugando naturalmente a favor de aquellas. Todo para ahorrar 4200 millones de euros, de los que 900 irán a cargo de la nueva subida y otros 900 a cargo de los presupuestos del Estado. Total, 1800 millones más a costa de los ciudadanos, sin comerlo ni beberlo, y con intereses opacos y perversos.

Pero además, el gobierno, no sólo se ha puesto del lado de los lobbies energéticos, sino que además ha castigado a las empresas de energías renovables, y a la vez impone un peaje a la producción casera de electricidad, lo que hace que estos lobbies de energía tradicional sigan imponiendo sus precios y condiciones y se pongan serios obstáculos a las energías renovables, que deberían ser las que recibieran más ayudas, pensando en un futuro más limpio y en una posible extinción del petróleo.

Como siempre se mira al corto plazo, condenándose el futuro con el fin de favorecer a los de siempre, sin pensar en los ciudadanos y pensando en el futuro de los políticos que toman las decisiones.

El caso de la energía es uno más, donde se ve que los distintos gobiernos están dispuestos a ayudar a los poderosos a costa de los débiles, a los grandes lobbies a costa de los ciudadanos y a apostar por el hoy –energía contaminante—, castigando el consumo de la energía renovables que son el futuro.

Hay cosas con las que no se puede jugar. Y son las de primera necesidad. Nunca se debieron privatizar las empresas energéticas y de aquellos polvos, estos lodos. Una empresa pública de energía, controlada debidamente, no cometería los abusos que hoy se les permite a estas empresas privadas, que venden un bien de primerísima necesidad a precios desorbitados.

La complicidad del gobierno no representa nada nuevo bajo el sol, porque lo que ocurrirá es que Rajoy y algún que otro ministro acabarán en el consejo de administración de uno de estos lobbies energéticos, como pago por sus decisiones, como ya ha ocurrido con González, consejero de Gas Natural; Acebes, consejero de Iberdrola; Aznar, asesor externo de Endesa; Elena Salgado, asesora internacional de Endesa; Pedro Solbes, consejero de Enel (empresa propietaria de Endesa), Narcis Serra, ex-consejero de Gas Natural Fenosa, y algunos más de menor relevancia.

Visto lo visto, ¿alguien piensa que las energéticas no mueven los hilos e imponen sus condiciones? Pues quizá algún ingenuo, pero que muy ingenuo.

Salud y República

30 junio 2012

La luz, el gas y el butano por las nubes

Nos están breando, castigando impunemente y sin anestesia. Y es que no sé hasta que punto vamos a aguantar. Pero se ve que somos carne de horca y fieles seguidores del estoicismo. Masocas puros. Si no, no hay quien lo entienda.

En los últimos cinco años la luz ha subido más del 60%, un poco menos el gas, y el butano, en los últimos tres años ha aumentado casi el 60%. ¡Hay quién dé más!

Mañana cuando nos levantemos tanto la electricidad, como el gas natural y el butano habrán subido el 4%, el 2,3% y el 5,9%, respectivamente. Por cierto, en el caso de la luz, ésta es la segunda subida de este año --y se habla de otra en octubre—, y en el caso del gas y del butano es la tercera.

Por si era poco el aumento del paro, la bajada de salarios y pensiones, los recortes en sanidad, educación y servicios sociales, ahora lo redondean con la subida de los productos energéticos.

El mismo ministro que es incapaz de sentarse a hablar con los mineros y llegar a un acuerdo, ese mismo que está dejando morir comarcas enteras dedicadas a la minería, por otro lado, se dedica a consentir subidas abusivas de las energías básicas.

Subidas energía

Mientras que en Francia, por ejemplo, se sube el salario mínimo a 1425 euros y en España estamos estancados en los 641, la energía casera que se consume en Francia es algo más barata que la que consumimos en España.

No es posible, ya lo venimos diciendo muchos desde hace años, hacer de ciertos productos un negocio. La energía es un producto primario que debe ser canalizado y explotado por el sector público. Los aumentos de precio de estos productos no deben, en ningún caso, superar el IPC, y en este país lo estamos multiplicando por cinco.

No es posible mantener esta esclavitud a la que nos tienen sometidos estas empresas. Hay que volver a que las empresas energéticas sean públicas. Dejar en manos privadas, con un gobierno débil que cede a las pretensiones de estos explotadores, el precio de la luz o el gas es un delito contra la ciudadanía.

Está mal que suban otros productos, pero hay algunos que tienen que controlarse desde el Estado. La producción y distribución del agua –por cierto, en Madrid, en fase de privatización—, la luz y el gas tienen que estar en manos públicas. Por lo tanto, no consintamos lo que está ocurriendo. Un gobierno decente haría una expropiación forzosa por práctica abusiva al aumentar constantemente los precios, y que volvieran al Estado estos bienes primarios.

Si no se hace así –y me temo lo peor, son cómplices—, nos veremos abocados a estar pendientes de lo que estos lobbies sin escrúpulos, en concordancia con el gobierno, están dispuestos a imponernos a la fuerza: aumentos constantes de precios para saciar sus ansias de ganancias.

Y es que hay que ayudar a las pobres multinacionales, puesto que sus resultados son ‘malísimos’ ya que en 2011, Iberdrola obtuvo ‘sólo’ 2805 millones de euros, Endesa 2212 millones y Gas Natural 1325 millones. ¡Pobrecillos! dan ganas de abrir una colecta en pro de este desgraciado lobby, que apenas gana para mantenerse.

Salud y República

28 marzo 2012

Súbase la luz. Y la luz subió

La primera en la frente. Agazapados y en la trinchera, aquí estamos esperando los próximos recortes, cuando nos empiezan a llegar los primeros ataques. La vanguardia pepera no ceja en su empeño. Los prolegómenos del día treinta ya nos llegan.

El ministro Soria ha declarado que la luz subirá en abril, entre el cinco y el siete por ciento (ya verán como estará más cerca del siete que del cinco). Muy por encima del IPC (2,4% en 2012), por quinto año consecutivo.

Y es que esto no ha hecho nada más que empezar. A los recortes anunciados, a la subida de impuestos, a la reforma laboral, a lo que llega el día 30, súmenle un 7% de la luz.

Cada día más pobres. A este ritmo la clase media puede durar hasta el próximo apagón. Se la están cargando. Nos están empobreciendo a marchas forzadas.

Y, además, estos pobres gobernantes lo hacen contra su voluntad, sin querer, porque no tienen más remedio. ¡Pobrecillos!, dan pena. ¡Y no querían, oiga…!

Dice que les obliga el Supremo. Ahí tienen ustedes al ministro Soria –ese que quiere sacar petróleo de su tierra, sin importarle las circunstancias—, lamentando tener que subirnos la luz. Y menos mal, que como es hombre de buen corazón, sólo nos la sube el 7%, cuando debería ser el 40% (así lo afirma), para pagar lo que les debemos a las pobres multinacionales eléctricas (24.000 millones de euros, dicen). Unas desgraciadas que apenas han tenido 6341 millones de beneficios en 2011. ¿Cómo es posible? Tengamos piedad.

Ya hablé hace unos días del déficit tarifario, la excusa de la subida. Y es que dicen que esa es la razón. Y nos cuentan una milonga de cuidado. Y si no, vean que bien se explica en este vídeo casero que me pasó el amigo Javi. Vale la pena son sólo cinco minutos:

Una estafa en toda regla. Y ahora, ya saben, a pagar, que no es gerundio pero como si lo “seriese”. Y parece que habrá más subidas este año.

Por cierto, acuérdense que tanto Solbes como Felipe González, Aznar o Elena Salgado, están en los consejos de administración de las grandes empresas energéticas, y de algo tienen que vivir. Y no se me rebelen que les tenían que subir más. ¡Tiene huevos la cosa!

Salud y República

16 marzo 2012

Las eléctricas atacan de nuevo

Y dale con el déficit tarifario. Éste es el nuevo mantra de las compañías eléctricas. Miren ustedes hay cosas que las personas normales no llegamos a entender. Por lo visto, esa comprensión está destinada a los listos –no confundir con inteligentes—, y eso ocurre con lo que llaman el déficit tarifario.

Para que ustedes se enteren –yo lo sufro en silencio--, las pobres compañías eléctricas están prestando un servicio “patriótico y solidario”. Ellos se sacrifican y en plena crisis –¡qué valor!--, asumen parte del coste, y sin decir ni pío, nos ayudan a pagar nuestra factura. Son los héroes del hoy. Porque resulta que estas multinacionales magnánimas y benefactoras nos están ayudando a pasar estos tiempos críticos.

Por ejemplo, el año pasado subieron sus tarifas sólo un 10%, y eso que el famoso “déficit tarifario” les decía que deberían haberlo hecho en un 30%. Ya ven ustedes cuánto sacrificio.

Subida de la luz 2

Y todo esto de forma mágica, por arte de birlibirloque. Estas empresas que regalan parte del precio de la energía a sus clientes, que costean una parte importante del precio del recibo, resulta que además tienen beneficios, y no poco. Por ejemplo, entre las tres grandes, Iberdrola, Endesa y Fecsa sólo han obtenido, el año pasado 6341 millones de beneficio (los angelitos menos que el año anterior). ¿Es o no es un milagro?

Por cierto, que para más inri actúan como una especie de asilo de exgobernantes de primera fila. Ahí tienen ustedes colocaditos a Felipe González, Aznar, Solbes o el último fichaje, Elena Salgado. Todos ellos con retribuciones de armas tomar.

No aguantan más, y están reclamando una subida espectacular –hablan del 10% a partir del mes que viene— a pesar de que su cuenta de resultados ha sido ejemplar. ¿Hay quién lo entienda?

Ya está bien de farsas, fraudes y mentiras. El déficit tarifario es una película incomprensible, una historia para no dormir, una milonga intragable. Si estas empresas obtienen pingües beneficios, no hay motivo ninguno para que nos suban el recibo de la luz. Se pongan ellos y el gobierno como se pongan. Y es que son insaciables, mientras que los demás vamos camino de la miseria.

Salud y República

12 abril 2011

Rivas, ciudad ejemplar según Le Monde

El prestigioso periódico Le Monde pone a Rivas Vaciamadrid como ejemplo de ciudad de futuro, de ciudad de energías renovables.

Rivas se ha convertido en un icono, gracias a la labor de su gobierno municipal y el empeño de su alcalde Pepe Masa, que es el candidato de Izquierda Unida para la nueva legislatura.

El artículo no se puede leer en digital, salvo los abonados, aquí les paso una fotografía de la página del diario y, por otro lado, les copio la traducción del artículo:

Rivas, en la ruta del Sol

El sol como una evidencia. En Rivas Vaciamadrid, a una veintena de kilómetros al sur de la capital española, brilla generosamente. Prueba de la clemencia de este clima, numerosas cigüeñas, en ruta hacia el Sur, han elegido su domicilio sobre los postes de la ciudad. Aquí, el sol se ha convertido en una fuente de energía explotada plenamente por el Ayuntamiento de este municipio de 74.300 habitantes. Todas las instalaciones públicas, la piscina, las escuelas, los colegios, los estadios, las bibliotecas, tienen los tejados equipados con paneles fotovoltaicos. Treinta y cinco emplazamientos ya están equipados y cuatro lo están haciendo. En 2010, el conjunto de estas instalaciones produjo 271.900 kw/h.

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El orgullo y la lucha del alcalde de Rivas, José Masa Díaz, y de su equipo municipal, que cuenta con mayoría de Izquierda Unida, un frente de izquierda que asimiló al Partido Comunista Español (PCE). “Contra el cambio climático, preconizamos el cambio de comportamiento; debemos inventar”, dice con un cálido vozarrón este hombre de 58 años. Padre de dos hijas y abuelo de cuatro nietos, José Masa Díaz se ha casado con la causa medioambiental después del comunismo. En su ciudad, una de las más jóvenes de España, con una media de edad de alrededor de 30 años, “la implicación con el desarrollo sostenible se ha convertido en global, en mucho más que un programa verde”.

Rivas Vaciamadrid ha vivido una explosión demográfica. Tras ser prácticamente destruida en la Guerra Civil en 1931 durante la batalla del Jarama (el río que corre a sus pies) mientras los republicaos contenían la ofensiva de los nacionales sobre la capital, Rivas pasó de 500 habitantes en 1980 a los cerca de 75.000 de hoy en día. Un crecimiento demográfico que no parece querer detenerse, testimonio de las numerosas obras que han sobrevivido a la crisis económica e inmobiliaria de estos últimos años en España.

Grandes centros comerciales y barrios residenciales se suceden a lo largo de los kilómetros. Aquí viviendas unifamiliares de ladrillo rojo, allá edificios que se elevan enlucidos en blanco o beige. Huella ostentosa de los paneles solares. Es preciso levantar la cabeza para distinguir sobre los edificios públicos las placas de silicio que resplandecen al sol. Varias filas de paneles se alinean por encima de las tribunas del estadio de atletismo y béisbol –los espacios deportivos son numerosos en Rivas al igual que los parques y los jardines. Esta instalación, construida en 2011, es la más potente de la ciudad, con 40 kw/h. Aquí el Ayuntamiento ha elegido paneles de fabricación china, menos caros. Al principio, en 2002, el material era español, luego pasó a ser estadounidense y al final chino.

Jorge Romea, jefe del servicio medioambiental del municipio, detalla las cantidades invertidas por el Consistorio: 2.276.616 euros en diez años. Gracias a la subvención del Estado central y de la Comunidad de Madrid el coste para la administración local se ha elevado 727.000 euros. Con las previsiones de ingresos, vinculados a la venta de la producción a la Red Eléctrica de España (REE), el Ayuntamiento estima que en tres años, la inversión estará amortizada.

Sin embargo, la transacción comercial entre la ciudad y la REE subraya también los límites del proyecto. El municipio no se cuestiona producir su propia energía ni ponerse en una situación de autonomía energética. “Consumimos mucho más electricidad de la que producimos”, asegura Romea. La producción solar permitiría un abastecimiento autónomo de las instalaciones públicas de Rivas, pero representa un poco menos del 30% del consumo total de electricidad de la ciudad.

El objetivo es recordado en todos los comunicados municipales: “Rivas debe reducir sus emisiones de CO2 al 50% en 2020 y neutralizarlas en 2030”. El Consistorio lanza decenas de iniciativas en todos los frentes: tratamiento de residuos, energía solar, agricultura ecológica...

En el centro Chico Mendes, nombre del líder campesino brasileño asesinado en 1988 “por su implicación con los recursos naturales del Amazonas y contra la rapacidad de los mercados”, según reza una placa a la entrada de la instalación, se pretende educar a las jóvenes generaciones. El director, Juan Carlos Humanes, está orgulloso de su trabajo. La energía solar aquí se convierte en juego. Un pequeño juego de la rana de plástico, dotado de un mini panel fotovoltaico, salta al sol para regocijo de los niños. Los monitores del centro visitan las escuelas y colegios para presentar soluciones al problema del cambio climático. Por ejemplo, enunciando el precio de venta de los kw/h vendidos a la red nacional, reportado el precio de la instalación, las cantidades debidas y a partir del número de paneles solares instalados sobre el tejado de su edificio, encontrar el umbral de rentabilidad.

El cálculo lo hace Miguel Ángel García. Habitante de Rivas desde 1997, ha instalado 25 paneles solares en su ciudad, en un barrio acomodado a unos cientos de metros del centro para la infancia Che Guevara. En Rivas, toda la izquierda mundial está presente en el nombre de las calles: el portugués José Saramago, la alemana Rosa Luxemburgo o incluso los franceses Louis Aragon y Simone de Beauvoir. Pero el Ayuntamiento muestra también su implicación con la calle del Ecosistema.

El ecosistema y el porvenir justo del planeta son causas importantes para Miguel Ángel García. “No soy un militante ecologista -dice este hombre de 42 años, padre de dos niños- pero prestamos atención a apagar las luces y ahorrar agua, reciclamos los residuos”. Informático en el diario madrileño La Razón, García descubrió el programa solar de la villa al leer la revista municipal en 2008. “El Ayuntamiento decía que podía ayudar a los habitantes en los estudios de viabilidad”, recuerda.

Tras una inversión de 22.000 euros, revende a la red nacional la electricidad producida a 34 céntimos de euros el kilowatio. Como el Ayuntamiento, no puede consumir su electricidad y se calienta... con gas. Se trata por lo tanto para él de una inversión, económica y ecológica. “Debería amortizar mi inversión en doce, quince años”, calcula. Y añade: “No se trata de comercio, hace falta una conciencia ecológica”. Mientras tanto, este padre de familia previsor se beneficia de las ventajas municipales. El Ayuntamiento ofrece a los particulares que instalen paneles solares una rebaja del 40% en los impuestos locales durante cinco años. Un atractivo extra.

Otro lugar de orgullo para el Ayuntamiento es la plaza Ecópolis, que ha atraído a prestigiosos visitantes como “21 alcaldes latinoamericanos” o la secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera. Dominada por una instalación en un amarillo vivo, la plaza está volcada en la conservación del medio ambiente. Lugar de aprendizaje y descubrimiento, se presenta como una vivienda totalmente ecológica, autónoma energéticamente gracias a los paneles solares sobre su tejado, que se calienta a través de la geotermia, con los sistemas eléctricos inteligentes de Siemens, una cocina de bajo consumo Leroy Merlín y Phillips. En resumen, una instalación donde se demuestra la grandeza natural.

Diana Gómez, de 29 años, es la guía de esta vivienda eco-responsable desde su inauguración en 2008. Promueve la política medioambiental de su empleador: el municipio. “Ayudamos a las personas interesadas en elaborar un expediente para beneficiarse de un préstamo bancario ventajoso”, asegura. Guía sobre todo a los habitantes por la jungla administrativa que acompaña a los trámites.

El progreso y la vanguardia se llaman Rivas

Salud y República

13 marzo 2011

Terremoto y alerta nuclear en Japón

Japón ha sufrido un terremoto seguido de un tsunami de considerables dimensiones. Uno de los más graves de los últimos cien años en todo el mundo.

Siempre se había hablado de que Japón, el país más avanzado de Asia, podía soportar terremotos importantes debido a que sus edificios habían sido construidos con una técnica y materiales capaces de soportar los frecuentes movimientos sísmicos que se producen. Pero, la naturaleza va por encima de nuestra técnica. Cabe preguntarse que hubiera ocurrido si el epicentro, en vez de encontrarse al lado de Japón, hubiera ocurrido cerca de Filipinas.

El Tsunami de Japón

El resultado ha sido devastador, todo el noreste de Japón ha quedado totalmente destruido, habiendo desaparecido ciudades enteras. Por ejemplo en la población de Minamisanriku, de los 17.000 habitantes, cerca de 10.000 han desaparecido. Hasta ahora, y sigue subiendo la cifra, hay unos 2.000 cadáveres encontrados y miles de desaparecidos. Un desastre con pocos precedentes.

A la situación de caos originada por el terremoto y el tsunami se ha unido el de la alarma de un desastre nuclear. Un accidente nuclear cuyas consecuencias están por conocerse, aunque de momento ya se le considera de alcance local y por el que 19 personas han sido hospitalizadas y están siendo observadas, y se ha desalojado a 200.000 que habitan en los alrededores de la central de Fukushima. Esta madrugada ha habido una fuerte explosión en la central y se han esparcido partículas radiactivas cuyo alcance en este momento se desconoce.

El gobierno nipón admite que todavía no puede evaluar el daño que puede haberse producido en los seres humanos, aunque anuncia que cree “improbable” que hayan sido dañados. De momento se sabe que la radiación es mil veces superior a la normal, dentro de la central. Por otro lado, se informa que estas partículas radioactivas que se han escapado de la central podrían llegar a la costa oeste de Canada y de EE.UU.

¿Y qué dicen todos esos que han bendecido y reclamado la energía nuclear como la más limpia y la más barata? Nucleares, no gracias

Ahora –salvo los inconscientes como Rajoy que ayer mismo hacía un alegato indirecto sobre las centrales nucleares—, hay una honda preocupación por las centrales nucleares en todo el mundo. La Sra. Merkel ha hablado de revisar el protocolo de las 17 centrales que se encuentran en Alemania y se muestra preocupada por este accidente, el más grave después del de Chernóbil.

Debemos ser conscientes del peligro que encierra la energía nuclear. El peligro al que estamos sometidos es real, cualquier accidente puede producir gravísimos daños irreversibles. Y los residuos nucleares son un grave problema que no está resuelto todavía. Las posibles ventajas, que pudiera tener este tipo de energía, quedan totalmente sofocadas por los peligros que encierra.

Y como tal, en nuestro país hay que elaborar, con carácter de urgencia, un plan energético nacional que pase por la sustitución paulatina de la energía nuclear y la disminución de las energías procedentes de fósiles, dejando paso a las energía renovables.

Hay que apostar seriamente por estas nuevas energías y, si es preciso, rebajar nuestro consumo de energía. Hay que quitarse de la cabeza la ampliación de vida de las centrales nucleares e ir previendo su sustitución y los consiguientes planes de reinserción laboral para sus trabajadores. Las lamentaciones, a posteriori, sirven de poco

La vida del planeta y la nuestra están en juego.

Salud y República

01 marzo 2011

A 110 por hora a Kabila

Mucho ha dado que hablar esta medida del gobierno. Y, verdaderamente, algunas observaciones son extremas. Desde luego, lo de “la medida soviética” de González Pons es otra salida de pata de banco. Una absoluta memez, con contenidos ideológicos, a los que nos tiene acostumbrados “la sonrisa del régimen”.

A mi modo de ver lo necesario es un plan energético de una puñetera vez. Tanto hablar de él y nunca llega, ni nadie se preocupa de elaborarlo. Ni antes el PP, ni hoy el PSOE. Mientras tanto, se toman medidas muy aisladas que sin ser malas de por sí, sí que son absolutamente insuficientes.

Como éste que suscribe tenía ayer que hacer un viaje hasta la Kabila Tarraconense, donde me encuentro, me propuse hacer la prueba del nueve, y decidí anticiparme al gobierno –tampoco es muy difícil hacerlo, este gobierno llega tarde y mal a casi todo—, y he hecho el viaje a 110 km,por hora, en vez de a 120.110 km El resultado ha sido que en 500 km de autovía y autopista, de puerta a puerta, he gastado 37,5 litros de gasolina cuando gasto normalmente 41.

O sea, he consumido un 9,1% menos. Desde luego no es el 15% de Rubalcaba, pero es un porcentaje importante. Además de que se aminora el peligro en caso de accidente, y se emite, según los expertos, un 10% menos de C02. Lo negativo (??) ha sido que he tardado 20 minutos más.

Total, esta iniciativa no es mala, pero pretender ahorrar suficiente carburante con esta medida y la de bajar los trenes radiales un 5%, lo que es absolutamente insuficiente. Es el chocolate del loro.

Miren ustedes hay cosas que se deberían añadir a la medida de los 110 km si se quiere hacer un plan de ahorro de verdad y disminuir las emisiones contaminantes. He aquí algunas propuestas que se me ocurren (ocurrencias):

  • Promocionar el transporte público, abaratándolo un 20%, (urbano, interurbano, etc) y mejorando frecuencias.
  • Cerrar el centro de las ciudades grandes al tráfico.
  • Quitar las subvenciones a los coches de gasoil, que son los que más contaminan.
  • Subvencionar a coches que consuman y contaminen poco.
  • Penalizar con impuestos adicionales a los coches nuevos que consuman y contaminen más de cierta cantidad.
  • Cambiar los alumbrados públicos para que funcionen adecuadamente con la luz solar.
  • Obligar a que los nuevos inmuebles lleven incorporados paneles solares.

En fin, estas medidas no son sino un ejemplo, pero la idea es que se apruebe un plan de ahorro, y no una medida hoy y otra mañana, y otro la semana que viene. Un plan elaborado por expertos y que diga claramente, y sin engañar, el ahorro que supone. ´

Esta podría ser la solución coyuntural a la situación crítica. Sin embargo, la solución definitiva viene por un nuevo plan energético, contando sobre todo con energías renovables, que nos haga depender menos del exterior y que obtenga la energía de forma diversificada. El caso del gas es un ejemplo, un mal ejemplo. Importamos de Argelia el 90% del gas que consumimos, ¿qué pasaría si Argelia, por cualquier circunstancia, nos cortara el grifo? A llorar todos.

Salud y República