22 agosto 2009

El artículo de la semana (3)

Hoy les voy a presentar a un amigo. Y un amigo que escribe bien, alto, claro y directo. Es filósofo y se llama Antonio Aramayona. Les aseguro que sus artículos son de primera calidad. Colabora normalmente con El Periódico de Aragón, donde saca un artículo todos los miércoles y además tiene una página web y dentro un blog estupendo.

Es miembro fundador de MHUEL, Movimiento Hacia Un Estado Laico y fundamentalmente se dedica, aunque no exclusivamente, a defender el laicismo. Y a fe que lo sabe muy bien Juan Alberto Belloch, alcalde meapilas de Zaragoza, que cada vez que le ve se le debe soltar el vientre.

El artículo es de absoluta actualidad, ha salido el miércoles de esta semana, y dice así:

Escuela aconfesional

El ministro de Justicia, Francisco Caamaño, declaró la semana pasada que no debe haber símbolos religiosos en los centros públicos de enseñanza, lo cual llama la atención sobre todo porque, con treinta años ya de Constitución y más de diecisiete de gobiernos socialistas, aún no está resuelto este asunto: según el artículo 16.3 de la Constitución, ninguna confesión religiosa debe tener carácter estatal y, por tanto, ningún elemento perteneciente al ámbito privado (por ejemplo, las iglesias e instituciones religiosas) debe formar parte del ámbito público, inherente a toda la ciudadanía.

No se trata de eliminar los símbolos religiosos del mapa español, sino de situarlos en el lugar que les corresponde en una democracia plural y aconfesional. Los crucifijos, pongamos por caso, al igual que los símbolos islámicos, judíos o de cualquier otra religión, cuentan con una considerable cantidad de iglesias, sinagogas, ermitas, mezquitas y catedrales para ser guardados y venerados, pero una escuela pública (los centros privados de enseñanza son, de momento, otro cantar) no es su lugar adecuado. La ciudadanía ha de regirse únicamente por la libertad de conciencia y actualmente una considerable parte de la misma se manifiesta, de hecho, ajena a cualquier planteamiento de tipo religioso. Por fortuna, el nacionalcatolicismo se ha visto privado de los instrumentos por los que imponía universalmente sus dictados en materia ideológica y de costumbres, y ahora está muy lejos de ser un desdoro declararse ateo, agnóstico o simplemente indiferente frente a las religiones y las iglesias. Por mucho que repita lo contrario alguna facción de la jerarquía católica hispana, esto no significa una persecución religiosa, sino simplemente que la libertad (sin adjetivos) se ha abierto paso en la sociedad española.laicismo

Sin embargo, sigue habiendo personas e instituciones empecinadas en no querer entender y/o aplicar el principio de la aconfesionalidad del Estado. Mientras, por ejemplo, el otro día los concejales de NaBai e IU rehusaron asistir como tales a la procesión, la Salve y la misa en las fiestas de la localidad navarra de Burlada, considerando que “el ayuntamiento no debe acudir a actos confesionales”, o el lehendakari Patxi López tomó posesión de su cargo sin referencias o elementos confesionales, el alcalde socialista de Toledo, Emiliano García-Page, en nombre de todo el Ayuntamiento, jura públicamente año tras año defender el dogma de la Inmaculada Concepción o el alcalde socialista de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, ha vinculado también públicamente su cargo de alcalde con la presencia de un crucifijo en el salón de Plenos del ayuntamiento.

En esas mismas declaraciones, el ministro de Justicia anunciaba que con la próxima Ley de Libertad Religiosa (el Gobierno ha rehusado una Ley de Libertad de Conciencia, más amplia, que comprendiera a cuantos no se identifican con alguna religión) se pretende “un claro deslinde entre el fenómeno religioso y el espacio público y la laicidad del Estado”, evitando así la “confusión entre las funciones públicas estatales y las religiosas”. En tal caso, debería explicar a algunos compañeros socialistas que ocupan altos cargos institucionales qué deben hacer cuando se apruebe la citada Ley. El ministro Caamaño centraba su atención especialmente en tres áreas: ejército, hospitales y escuelas. ¿Se está refiriendo acaso a “la asistencia religioso-pastoral a los miembros católicos de las Fuerzas Armadas por medio del Vicariato Castrense”, como estipulan el Concordato de 1953 y los Acuerdos de 1979? ¿Ha visitado algunos hospitales, antaño privados, hoy financiados enteramente con dinero público, y la simbología religiosa que sigue existiendo en algunos de ellos? ¿Está enterado de las más que considerables dificultades por las que tuvieron que pasar, por ejemplo, Fernando Pastor y la Asociación Escuela Laica de Valladolid por dar cuenta de la presencia de símbolos religiosos en la escuela pública “Macías Picavea” de Valladolid?

En la escuela pública no debe haber símbolos pertenecientes a instituciones de carácter privado. Si alguno de ellos tiene un especial valor artístico, su lugar adecuado es una iglesia o un museo, pero no un centro de enseñanza. En la escuela pública tampoco deben impartirse clases de religión durante el período lectivo (en los colegios han de impartirse saberes, no creencias) y la formación religiosa debe hacerse en la familia que así lo decida y en las iglesias. De hecho, no hay niños cristianos, judíos, musulmanes o ateos, sino hijos de padres cristianos, judíos, musulmanes o ateos. ¿Cuándo dejaremos en paz a los niños y respetaremos su libertad de conciencia hasta que estén en condiciones de decidir por ellos mismos?

Otra cosa son los días festivos: materialmente, la escuela y la sociedad en general siguen básicamente la pauta del calendario de las festividades religiosas, pero en realidad se trata de festejos milenarios de los equinocios y los solsticios, de la siembra y la recogida de las cosechas, de mitologías prehistóricas cíclicas y estacionales. Sólo que la iglesia católica se apoderó y se apropió (cómo no) de esas fiestas. Pero no son religiosas ni suyas. Son de todos. Son nuestras. La superstición languidece. Queda la vida.

Y hasta aquí el artículo. Creo que hace reflexionar y no es poco. Gracias Antonio.

Salud y República

11 comentarios:

m.eugènia creus-piqué dijo...

Un buen artículo y muy interesante, me ha gustado.Besos.

mariajesusparadela dijo...

Languidece, pero colea y se defiende como gato panza arriba y hay alcaldes en Zaragoza y Franciscos Vazquez en Roma y "amoj", los que se retiran para volver...

Neogeminis dijo...

Y muy valiosas son esas reflexiones.


un abrazo!

Montse dijo...

¡Excelente! Manda "güevos" que tengamos que dar razones para defender lo que parece evidente, la libertad de culto y la aconfesionalidad del Estado.

__MARÍA__ dijo...

Cuando lo que escribe el señor Aramayona se cumpla aunque sea minimamente, tendremos un país mejor.
Todo está en que la religión esté fuera del ámbito educativo y el que la quiera pues que la estudie en las iglesias.
De ahí, de las escuelas, hasta los más altos poderes, todo sería más fácil. Creo yo.

Besos Rafa. Un árticulo muy interesante.

Carmen dijo...

Interesantísimo. Ya te comentaré sobre Antonio Aramallona. La vida realmente es curiosa.
Me ha gustado mucho tu entrada.
Me voy corriendo a cenar. Aquí hace un rato lloviznaba. Un beso

Dean dijo...

Muy buena entrada, para una larga reflexión, en España la religiosidad no tiene nada que hacer.
Un saludo.

RGAlmazán dijo...

Hola Geni, me alegro de que te haya gustado. Un beso.

Y más, querida María Jesús, en Baena hay otro alcalde, y luego está Bono y... en fin que hay unos cuantos en el PSOE. Un beso.

Hola Mónica, un beso.

Pues sí, Montse, manda webos, parece que nos estemos justificando por ser laicos. Un beso.

Pues sí María, el día que se cumpla este país habrá avanzado siglos, y habrá hecho de verdad, la transición. Un beso.

Carmen, guapa, que usted lo cene bien. Y ya me contarás del amigo Antonio Aramayona. Un beso.

Dean, la verdad es que cada vez tiene menos futuro, pero hoy todavía tiene un peso importantísimo.

Salud y República

Antonio Rodriguez dijo...

Un articulo muy esclarecedor y totalmente de acuerdo con él. Nada que añadir, solo que yo cambiaría las fiestas religiosas por días de libre dispocisión de los trabajadores y que estos los utilicen según sus creencias o sus necesidades.
Salud, República y Socialismo

Patrick dijo...

Lo que me molesta en este debate muy español, para mi de otro ciclo (soy Franco-Suizo), es que existe siempre buenos motivos para no respetar los derechos humanos.

Articulo 2 de la declaración universal de los derechos humanos: “Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole”.

Articulo 18: "... así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia."

Al igual de todas las dictaduras del mundo que empiezan por restringir los derechos fundamentales, existe una ideología de obediencia probablemente masónica que quiere borrar cualquier expresión religiosa de la esfera pública sin nunca anunciar que moral quieren imponer a nuestra sociedad y nuestros hijos.
Después la sociedad se pregunta y no entiende por que niños de 13 años violan y matan…

Lo que se conseguirá son enfrentamientos estériles, no creo que la supresión de símbolos religiosos en las escuelas es el factor que permitirá tener en España una educación de calidad.

Creo que no se puede entender la historia de España si no se sabe nada sobre la religión principal.

Pero cuando un musulmán integrista pide que sea un medico mujer que ausculta su mujer, se acepta esta exclusión de naturaleza machista y se organiza el sistema de salud para atender a estos musulmanes según su ideología sexista y excluyente.

Es un poco triste ver que los políticos se preocupan de cosas tan superficiales mientras Caritas atiende a los excluidos por la crisis que los mismos políticos ignoran.

Ningún político de izquierda se atreve a salir en los medios para decir que es un escándalo que una organización Católica como Caritas sale en la esfera publica para ayudar a los más débiles cuando proteger a los mas débiles es la base de cualquier estado de derecho y más cuando dicho estado pretende ser de naturaleza socialista.

No creo que las 50.000 familias ayudadas por Caritas en Cataluña en 2008 (y una mas 57% en lo que va de 2009) piensan que sin la iglesia su vida seria mejor, hay que ser ciego o egoísta para creer que la sociedad seria mejor sin la religión que fomento su cultura y su moral, los nazis y los soviéticos lo intentaron... con las consecuencias que conocemos.

RGAlmazán dijo...

Oiga Patrick encantado de que venga a discrepar, pero hombre siempre es lo mismo confunde usted la velocidad con el tocino.
Mire usted aquí, desde luego ni el autor del artículo, ni yo que lo secundo, trata de perseguir a la Iglesia y a los católicos, faltaría más. Se trata, se lo he dicho hace tiempo y no quiere escuchar, de que la religión permanezca en el ámbito de lo privado. Ni más ni menos. Y eso significa que se cumpla --no me saque de contexto párrafos de la constitución-- que este Estado es aconfesional. Y por lo tanto las religiones pueden actuar, con sus propios medios, no con los de todos, en el ámbito privado.
Que den clase de religión en las iglesias o en sitios privados, pero no en la escuela.
Usted que dice que es franco-suizo, dígame ¿qué papel juega la iglesia y con que medios cuenta en su país?
Por cierto la única dictadura que hemos tenido en este país, que veo que no es el suyo y por lo tanto es probable que lo desconozca, es la nacional-católica, no sé si le dice algo el nombre.
Efectivamente, lleva razón la retirado de símbolos religiosos no nos traerá mejor educación, pero el tenerlos sí que nos ha traído peor educación (es una exageración, para que vea que su sofisma es inútil).
Los símbolos religiosos sean de la religión que sean, han de estar fuera de los espacios públicos, lo que no significa prohibir nada, sino llevarlos a su campo, al campo de la intimidad.
Mire, usted tiene todo el derecho de llevar a su hijo a un colegio religioso, de que vaya a la catequesis, de llevarle a los oficios, faltaría más, pero no me obligue a que mi hijo se eduque igual.
Por cierto, la organización Cáritas tiene todo mi respeto. Hace una labor privada, voluntaria y hay que subvencionarla como a cualquier ONG que lo haga, nada más.
Desde luego yo no creo que la vida sea mejor con la religión, pero nunca intentaré, como usted hace, que todo el mundo siga mis principios. La religión es una cuestión de fe, y permita que haya quien no la tenga, y no actúe de forma totalitaria tratando de imponérnosla. Que ya se han encargado de hacerlo muchos años en este país.
Se trata de separar religión y Estado, algo que está conseguido en casi todos los países del primer mundo, y sin embargo aquí todavía nos quedan reminiscencias pasadas.
Si tan buena es y quiere religión, páguela, y no haga que se la paguemos entre todos. Que ya está bien la broma.

Salud y República