06 julio 2008

La literatura como terapia de la política (XL)

Los párrafos del domingo pasado pertenecen a la novela de Yukio Mishima: El Pabellón de Oro. Lo acertó Adanero. Una novela, fundada en un suceso real, que narra la destrucción del famoso tempo, así llamado, por el fuego. Narra la vida de Mizoguchi que incendia el templo por su odio a la belleza. Se trata de una persona tartamuda y acomplejada que no puede resistir la perfección y para él, el templo significa todo lo que no puede conseguir. Por eso lo destruye. Novela psicológica como todas las de Mishima en la que intenta descubrir los móviles del ser humano para cumplir con sus fines más transcendentes.

De alguna forma Mishima, lo mismo que hace el personaje de la novela, termina destruyéndose, se suicida por no ser perfecto y considerarse no merecedor de vivir. Mishima fue un tradicionalista defensor del emperador y una de las cosas que no pudo resistir fue no participar en la guerra pues fue eximido de hacer el servicio militar por encontrarse tuberculoso. Eso y su homosexualidad influyeron enormemente en su destino.

Fue propuesto en tres ocasiones para el premio Nobel, sin embargo, como muchos otros escritores se quedó en puertas. Formó una milicia privada compuesta por estudiantes patrióticos y en 1970, con cuarenta y cinco años, organizó un suicidio ritual donde se hizo el hara-kiri, habiendo dado las órdenes oportunas para que le decapitaran posteriormente. Era su protesta por la pérdida de los valores tradicionales japoneses.

Y ahora, con su permiso, pasamos al fragmento de esta semana:

Al fin y al cabo, cariño, el criminal lo es en un arrebato, se ofusca, a ver, pero lo que es los otros, a ciencia y paciencia, fíjate, a sangre fría, que no es decir me obcequé, ni mucho menos, que son malos por naturaleza y nada más. Bueno, pues como quien oye llover, que estaban en la calle, lógico, a ver dónde iban a estar, y suerte para ellos, hijo que deberían pudrirse en la cárcel, que si les sacan, hazte a la idea, es por pura caridad, mal entendida, desde luego, con eso de las amnistías, que den gracias que viven en el país que viven, si no ¡de qué! Y eso es lo que no queréis entender vosotros, zascandiles, que confundís la generosidad con la debilidad y menudos añitos me has hecho pasar pensando a cada rato que te iban a llevar con esa gentuza, botarate, que bastante pasé ya cuando lo del tren, al demonio se le ocurre, toda la noche en vela, lo que se dice ni pegar ojo, todo por irte de la lengua, dichosas palabras que...

Y no queda nada más. Sólo que acierten. Adelante con los faroles...

Salud y República

17 comentarios:

Selma dijo...

No sé si apostar sobre ganador(a) Aída versus Beethoven - por lo de la sordera ;-)-... Porque lo que es acertar, hace muuuuucho que no lo hago...
¿Pero quien habla y/o escribe es una mujer..? Hasta aquí llego...

Una tiene sus muchas limitaciones y es consciente de ello...;-)

Un beso Rafa!

fritus dijo...

Don Rafa...mire Ud. si estoy tontaco que he cogido " a sangre fría" de Truman Capote de la estantería pa ver si era...craso error. no, no y mil veces no.

Me suena a escritor/a español/a y más moderno.

Perdone por liar una tangana antes en esta su casa pero el defensa me ha puesto de los nervios.

Un abrazo..no me sé la respuesta, venga, que salga mi amiga Aída Metropolís que se sabe tol Trivial

Adanero dijo...

Puede ser una mujer, y la novela puede parecer la que no es (cosas del paisanaje directo y del paisanaje paterno). Hasta aquí puedo leer. Ahora que defina Almazanita, que yo estoy en pleno proceso de composición de la décima sinfonía y ando muy atareado.

Un saludo, en cinco horas vuelvo.

Adanero dijo...

Se me olvidaron dos pistas importantes (hoy hago yo de Almazán). Su hija (con nombre de conocida composición beethoveniana) fue mi profesora de literatura en mis años de instituto. Y siguiendo con la música, el tío abuelo del autor fue un conocido compositor francés.
Anda que si con esto no lo adivináis...

Otro saludo.

fritus dijo...

Hombre Angelillo también se la sabía y nos está vacilando. Está visto que el único ignorante es aquí mi menda...( bueno, y, defensa, que a todo hay quien gane).

Un abrazo

Selma dijo...

Daniel, no te cortes cuando hablas de ignorantes, dílo: y Selma!

Vilos Cohaagen dijo...

Delibes, por las pistas. Saludos

RGAlmazán dijo...

Son ustedes todos unos aprovechaos, no saben que Augusta hoy estaba de viaje. Desde Kabila a su casa. Estará llegando ahora por lo que no ha podido entrar. Asín cualquiera.
Mi querido Barón Adanero, eso de poner a un escritor de su pueblo (porque digo yo que desde Felipe IV, Valladolid es un pueblo), le ha venido al pelo. Espero que se haya repuesto de su sordera temporal.
Pues sí, querido Barón y D. Vilos, se trata de D. Miguel Delibes. Y no creo que haya problemas para adivinar la obra, ¿digo yo?. Vamos no se corten.
Por cierto, querida Selma y D. Fritus, de ignorantes nada. Les aseguro que yo lo acierto porque tengo el libro delante y, a veces, lo tengo que mirar dos veces.
No es un problema de ignorancia, es que no tenemos retentiva.

Salud y República

Augusta II dijo...

Es Doña Carmen la que habla con su hijo, ¿O no?

Cinco Horas Con Mario.

Joder con el Beethoven...

Augusta II dijo...

Perdón, con su difunto marido...

Selma dijo...

Aída...Sin alardear como otros;-P, ha dado el título de la obra o sea Rafa,tú mismo...

Bien! mi Niña bien, has cumplido con todos los requisitos!

Un besazo!

RGAlmazán dijo...

Pues sí, es Cinco horas con Mario.
Hoy ha habido tres ganadores: El Barón vallisolitano que ha dado las pistas y lo sabía, D. Vilos que ha acertado el nombre y Augusta que remató el corner.

Salud y República

Adanero dijo...

Almazán, dice usted no se que de un pueblo. Lo siento, con esta otitis no le oigo nada, escríbamelo a ver si así nos entendemos mejor.
Le doy toda la razón en lo de la retentiva, es fundamental que trabajemos la memoria. Más que acumular conocimientos tenemos que saber gestionarlos.

Augusta, cuanto echaba yo de menos este cachondeo semanal literario. Esto del desvarío como terapia política que nos propone su augusto padre se está convirtiendo en una cita obligada (sarna con gusto no pica).
No te pillo bien una cosa, dices: "Joder con el Beethoven..." y luego: "Perdón, con su difunto marido..." ¿Hablas del marido de Ludwig? Desconocía yo ese dato. Consultaremos con Freia que es la entendida en el tema y nos lo puede aclarar, ¿no crees?

Prometí volver en cinco horas y lo he hecho.

Saludos varios.

Augusta II dijo...

Por partes:

Señor Almazán, si usted pone a Ludwig Adanerito Beethoven como uno de los ganadores de esta semana, reclamo mi premio en la terapia de la semana pasada, ya que di una pista más grande que las criadillas de king kong, y ya que estamos, denuncio públicamente al que padece de otitis interesada por plagio a mi vacilada chufletera de dar pistas, patentada y protegida sin derecho a reproducción por la Creative Commons.

Adanero, si Freud levantara la cabeza no tendría tratamiento para usted...

Me refería al difunto marido de doña Carmen, La protagonista de Cinco Horas con Mario. Ésa que se pasa toda la noche en vela echándole la bronca a su esposo recién muerto. Al principio escribí "hijo" y al publicar el comentario me di cuenta del error y lo corregí en un segundo comentario.

¿Se ha dado cuenta de que a usted no le han puesto el nombre en verde frondoso? ¿Y dónde está la alfombra roja y la fanfarria? Yo que usted pediría la hoja de reclamaciones.

Ay, qué tarde es, me voy a dormir la mona, buena noche.

Adanero dijo...

Almazán, su vástaga tiene razón. Admita Aida como animal de compañía, que lo mismo se la enfada y le levanta la bitácora.

Augusta, si Freud levantara la cabeza se daría tal os**azo con la lápida que no nos serviría de nada para arreglar lo mío, que tiene difícil solucción.
Si te digo la verdad me importan un comino y parte del otro el verde del nombre, la alfombra roja y la fanfarria. Ya me he encargado yo de subrayar con rotulador en la pantalla mi nombre, ponerme la alfombrilla del baño y tocar las palmas a falta de banda musical.

Cuidado con las monas.

Un saludo.

Augusta II dijo...

Mire que rotular su nombre en la pantalla del ordenador no es nada sano, eh...

Sólo tengo una duda, ¿las palmas las ha tocado con los pies encima de la alfombrilla del baño, o fuera de ella?

No me tache de mona, por dios, que era un decir. Eso sólo lo guardo para los fines de semana y no todos, ojo.

Me alegro de estar en sus terapias aunque sólo sea como animal de compañía, es todo un halago para mí, oiga...

¡Jajajaja!

Si no fuera por estos ratossss...

Sería por otrosss...

Adanero dijo...

Augusta el truco está en tener un pie encima de la alfombrilla y el otro fuera. Las palmas las puedes dar con una mano del derecho y la otra del revés, se consigue una mejor sonoridad.

Que digo yo que a tu augusto padre no le debe hacer ninguna gracia que usen su flamante bitácora como si de un vulgar messenger se tratara. Nos va a correr a gorrazos (si usa).

Un saludo (plas, plas, plas)