¿Dónde está ese país que era Italia en los años setenta? ¿Qué ha quedado de ese ejemplo de país democrático que era en esa época?
A N T E S:
Hubo durante treinta años el partido comunista democrático más importante de occidente.
Su “Renta per Capita” llegó a superar la del Reino Unido y era el doble de la de España, a finales de los setenta
El sistema político respondía a un sistema electoral puramente proporcional y multipartidista
Figuras como Berlinguer dieron paso al Eurocomunismo
Conquistó al mundo por su potente industria (electrodomésticos, maquinaria pesada, automóviles) y por la moda, fundamentalmente
Floreció el cine durante veinte años como en ningún otro país europeo
Fue para los españoles un ejemplo de democracia y de libertad

A H O R A:
· Ha renacido la extrema derecha, y aún más, dentro de la derecha (que gobernó hasta hace un año) se encuentra el partido heredero del fascismo
· España está a punto de pasarla (ocurrirá si sigue la tendencia, en 2008) en “Renta per Capita”
· El sistema político responde a un sistema mayoritario y bipartidista
· Figuras como Berlusconi denigran y ridiculizan a su pueblo
· Su industria está en crisis y la moda ha sido superada en muchos mercados por la de otros países
· Hace un cine de autor minoritario, localista y sin repercusión internacional
· Es para los europeos un ejemplo de vergüenza ajena
Todo esto, en gran parte, lo ha conseguido la corrupción y el populismo (como se ve también imperante en la Europa desarrollada) de personajes como Berlusconi. Este ínclito comediante ha hecho de Italia su empresa particular durante sus dos mandatos. Hoy en la oposición, este showman está acabado políticamente, con crisis matrimonial (debido a sus escarceos, propios de un Casanova –viejo verde— de pacotilla que cree tener un cortijo con harén propio) pero, sin embargo, lleno los bolsillo y sin poder ser juzgado debido a las leyes que promulgó, siendo presidente, en su favor.
Sólo queda esperar que el actual gobierno de centro-izquierda sea capaz de sacar adelante a este país de su profunda crisis económica y social. Seguramente el daño hecho por ese “cavalliere” ha dejado secuelas difícilmente superables a corto plazo, pero el hecho de que no esté gobernando ya es una luz en la noche italiana.
Salud y República