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07 junio 2019

El Tribunal Supremo legitima el Golpe de Estado Franquista


Una barbaridad más de esta institución que se deja manejar por partidos políticos, por grandes empresas como el Ibex (caso hipotecas) o por sus propias ideas, aunque sean vergonzosas indignantes y falsas.


Pues sí, según estos jueces, de toga larga y mente plana, el ‘gran’ dictador Franco era ya, antes de ganar la guerra, Jefe de Estado. Exactamente el 1 de octubre de 1936. En fin, estos doctos personajes hacen legal un golpe de Estado y adelantan la fecha de la”victoria” dos años y medio. Y, para más inri, en el auto de la exhumación no mencionan en ningún caso la cualidad más diáfana de Franco: Ser un dictador.

¡Qué vergüenza! Y se quedan tan tranquilos, sin reconocer el error. Según ellos es normal y efectivamente es así, según el Tribunal Supremo, Franco era el Jefe del Estado durante la guerra civil, aunque ello suponga que Azaña queda arrojado a la cuneta de la historia y que la legalidad salida de las elecciones de febrero queda anulada por el golpe de Estado franquista.

Es grave, muy grave pensar que la más alta institución de la Judicatura piense así. Ya no es el caso de un juez, de un militar, de unos tipejos que incluso consiguen votos. Ahora también el Tribunal Supremo. Y es que vamos como los cangrejos. Cada vez, más reconocimiento al franquismo.

A este grave error, le sigue lo que es más grave: no reconocerlo. Cuando uno se equivoca, como es el caso, lo que hay que hacer es reconocerlo, pedir disculpas y procurar no volver a caer. Bueno, pues estos altos magistrados nada. Ellos no han dicho nada malo. Al fin y al cabo, lo que hacen al no desdecirse es reconocer al fantasma genocida como su líder.

Pero no pasa nada. Parece algo normal. La violencia de una rebelión trágica se impone según sus criterios, apenas comenzada la contienda. Les da igual la legalidad y la verdad histórica, ellos a lo suyo, aunque suponga un desprecio a la democracia y a las víctimas del criminal.

Otra prueba más, y van… Luego dirán que cerremos los ojos al pasado y miremos adelante. O sea que olvidemos la violencia franquista mientras ellos juegan a utilizar las víctimas terroristas de ETA y pactan con franquistas futuros gobiernos.

Pero no, seguiremos, por encima de esta institución y de otras instancias franquistas, reivindicando lo que se niega desde hace cuarenta años: Verdad, Justicia y Reparación.

Salud y República

09 noviembre 2018

¡Qué mierda de Justicia!


Sí. El asunto de las hipotecas ha sido el detonante definitivo. Una verdadera vergüenza perpetrada por incompetentes e influenciables juececillos, que siempre juegan a su mejor postor. Pero, sin duda, son más, muchos más los rotundos fallos de la justicia española.

Es verdad que hay cientos de jueces que seguramente cumplen con su función, no siempre fácil, pero también lo es que hay otros casos que han antecedido a la cuestión de las hipotecas y que demuestran, junto con ese caso, que la justicia española deja mucho que desear.

Por citar algunos casos, el del juez Ricardo González que en su voto particular acusaba a la víctima de La Manada y defendía inexplicablemente a los miembros de este grupo violador. Demostrando que entre los jueces hay energúmenos capaces de anteponer su asqueroso machismo al sentido común, sin que por ello tengan ningún tipo de crítica dentro las instituciones judiciales.

Recordemos la persistente insistencia en encontrar una violencia que no existió y acusar de rebelión a los políticos y líderes sociales de Cataluña. Empeñados, desde el fiscal a los jueces del supremo tratan de imponer criterios falsos a hechos conocidos.

Y qué decir del repaso que desde Europa le están dando a nuestro ‘querida’ cúpula judicial. Tanto desde Alemania, como desde Bruselas o Zurich, los jueces encargados de las causas del procès están refutando las acusaciones de rebelión con la que se trata de conseguir extraditar a los encausados.

Lo último es el caso de Arnaldo Otegui, al que desde el Tribunal de Estrasburgo le han dado la razón y han sentenciado que su juicio es nulo por injusto, algo que haría ruborizarse al más ‘pintao’, y que sin embargo no es sino otro signo de cómo funciona la justicia en nuestro país.

En fin, dislate tras dislate, error tras error, abusos judiciales, arbitrios partidistas hacen que nuestra Justicia haya perdido toda la autoridad moral y la confianza necesaria, y que se muestre como un poder caprichoso que se vence del lado del poderoso.

La justicia está politizada. Y el resultado lo estamos viendo. En un momento de mayoría absoluta, el PP (antes lo hizo el PSOE) ha copado la mayoría de los puestos del Consejo Superior del Poder Judicial que es quién se encarga en dirigir la justicia en España y nombrar a los miembros del Tribunal Supremo. De otro lado, el fiscal general nombrado por el gobierno hace que las decisiones que toma estén sesgadas por su signo ideológico.


Si la Justicia quiere volver a obtener esa confianza, que los ciudadanos no la dispensan, deben empezar con la dimisión de Lesmes y Díez Picazo. Autores, aunque no únicos, del desbarajuste injusto que han propiciado en el caso de la hipotecas.

Sin embargo, no es suficiente. Hay que reflexionar y reconocer que el gran problema es el nombramiento, apadrinado por los grandes partidos, del CGPJ y de la Fiscalía del Estado, que dirigen la Judicatura de forma tendenciosa y politizada. Por lo que convendría que la elección de los jueces se celebrara sin intervención del ejecutivo y del legislativo. Mientras tanto, no existirá la independencia judicial, puesto que los nombrados se sentirán en deuda con los partidos que les han nominado.

Salud y República

P.D. Por cierto, mañana a las 18.00 horas, en Madrid, concentración ante el Tribunal Supremo

20 octubre 2018

La banca siempre gana, también a la Justicia


Increíble, pero cierto. Parecía un sueño. Y así fue. El Tribunal Supremo (TS) –como saben el máximo órgano en impartir justicia en este país—, después de una lucha judicial desde el gobierno de Rivas Vaciamadrid, dictaminó que debían ser los bancos los que pagaran los impuestos de las hipotecas.

Hasta este momento, a pesar de las reclamaciones y opiniones de asociaciones de consumidores y juristas varios, eran los compradores de las casas los que pagaban estos impuestos, algo ilógico y contrario a lo que sucede en Europa.

Pues bien, después de pasar por distintas instancias judiciales, la Empresa Municipal de la Vivienda de Rivas Vaciamadrid consigue, recurriendo al TS, ganar la causa y obtener una sentencia favorable que hace cundir el pánico a la banca.

En dos días, la banca pierde más del 6% en bolsa y el gobierno de Rivas Vaciamadrid ve, junto a las asociaciones de consumidores, que su constante paciencia ha dado fruto. La banca deberá pagar los impuestos de las hipotecas y, por lo tanto, los clientes podrán recuperar ese importe que han pagado injustamente.

Pues bien, el gozo duró un día. Y es que es verdad aquello de que: ‘Poco dura la alegría en casa del pobre’. Ahora resulta que el TS ha decidido reunirse en pleno para estudiar si sigue adelante esa sentencia o se retracta. Y, según dicen, por su enorme repercusión social y económica.

Lo ocurrido es algo insólito. Marca un nuevo rumbo de este TS. Imagínense que sus sentencias, hasta ahora finalistas y sin posibilidad de recursos en este país, puedan ser rectificadas por ellos mismos. O sea una sala del TS dicta una sentencia y, si a criterio del Presidente del TS o de algunos miembros, la misma crea repercusión social o económica, no se puede dar por definitivas. ¡Viva la seguridad jurídica!, de la que siempre han hecho gala y han defendido los juristas. O sea, que ya ni las sentencias del TS son firmes. ¡Toma castaña! Lo nunca visto.

Está claro quién manda por encima de los poderes políticos en este país. Eso que se viene llamando los poderes en la sombra, los poderes fácticos, los grandes lobbies. Esos son quienes quitan y ponen leyes, y las interpretan. Ayer el mismo Rajoy, hoy peso muerto, en unas declaraciones decía que creía en los bancos, que él apoyaba a los bancos. Y sabemos quien ha sido Rajoy hasta hace cuatro meses. Como sabemos también que es el CGPJ quien nombra a los componentes del TS, y quien compone el CGPJ. Todo cuadra. Como siempre los poderosos no pueden permitir que se haga justicia. Ayer el eslogan era: La bolsa baja, la dignidad sube. Hoy: La banca gana, la justicia y la dignidad a la mierda.

Ha bastado que la banca se tambaleara un poco –sólo se hablaba de unos 5.000  millones de euros, cuando los españolitos de a pie les hemos regalado un rescate de más de 70.000 millones--, para que algún pez banquero de fina estampa haya cogido el teléfono y haya puesto firme a todo un TS, que debería ser la máxima garantía del poder judicial. Pero, da igual, se lo pasan por la ingle. El caso es ganar, siempre ganar. Y si alguien les dice algo, ya saben lo que dijo el banquero Rato: Eso es el mercado, amigo

Esta tremenda cacicada, que sólo puede ser alineada con unos poderes no democráticos, tiene que tener una gran respuesta popular y judicial. En el caso de que estos jueces pantanosos decidan dar marcha atrás a la primera decisión del TS, hay que salir a la calle, hay que decirles que ya está bien. Que somos paganinis, pero no gilipollas. Y, además, hemos de acompañar a los compañeros del gobierno de Rivas Vaciamadrid que se han batido el cobre como jabatos para conseguir esa primera sentencia digna, hasta donde haga falta.

Rebelión en las calles –Llarena, tranquilo, hablo de rebelión pacífica— y proseguir con la causa hasta Estrasburgo, a ver si allí les ponen la cara colorada. Porque, para empezar, si yo fuera del TS estaría avergonzado y dimitiría. Claro que para eso hay que tener vergüenza.

Salud y República