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Los independentistas pactan con Rajoy
10 enero 2016
Catalunya en rebajas: Dos por el precio de uno
05 enero 2016
Mas y Rajoy, como dos gotas de agua
29 octubre 2015
Rajoy y Mas se apoyan en las campañas electorales
No. No hablo de un apoyo claro y diáfano. Se trata de un apoyo contrario a sus intereses que provoca la ayuda al otro, por sus equivocadas y viscerales decisiones políticas tomadas.
No tengo duda de que los tiempos han sido determinantes para que tanto el PP como Convergència y sus socios independentistas actuasen de una determinada forma.
El PP eligió a conciencia el tiempo en el que tenía que tratar de vencer a su enemigo catalán. Y, equivocadamente, decidió promulgar una ley por la que el Tribunal Constitucional pasaba de ser un ente jurídico a un ente jurídico-policial con competencias punitivas. Como tampoco fue casual que, en plena campaña catalana, Mas fuera a declarar como imputado por la celebración de la consulta del 9-N. Ambas cuestiones hizo que a Mas se le percibiera como a un mártir y a Cataluña una tierra castigada, y gracias a Rajoy y sus muchachos crecieron los independentistas, provocándose lo contrario de lo que desde el PP se pretendía.
Ahora resulta que a Junts pels Sí –junto a las CUP-- se le ha ocurrido, sin ni siquiera haber elegido un president para su parlament, iniciar un proceso de independencia –a menos de dos meses de unas elecciones generales--, lo que Rajoy ha aprovechado para tomar la iniciativa y con su contraataque obtener una ventaja electoral.
Hay que ser miopes. O mejor ciegos. No entienden nada. Por mor de sus propia satisfacción han otorgado ventaja a su adversario. Y es que es fácil de entender que ambas decisiones políticas han creado más beneficios en el contrario que en el propio grupo.
¿Era tan difícil ver que la fecha para promulgar esa ley del Tribunal Constitucional o la de la imputación de Mas no era la más favorable? La reacción no se hizo esperar. Rajoy y sus chicos hicieron de Mas un mártir, con el consecuente beneficio para su formación.
Igualmente en el caso de la declaración de independencia, creo que era fácil haber esperado a enero, a que pasaran las próximas generales. Porque al haberlo hecho ahora hace que el PP obtenga, fuera de Catalunya, adhesiones de todos los que no quieren la independencia catalana, que son la gran mayoría. Cualquier decisión que tome Rajoy, dirá que lo hace en defensa de “la unidad de España” –de la que tanto se llena la boca— y seguro que le reportará réditos electorales. Con esta declaración el PP se encuentra como pez en el agua, como salvador de su España y serán muchos, por desgracia, los que se lo crean.
Parece como si estuvieran de acuerdo y se retroalimentaran el PP y los independentistas. Las decisiones de uno benefician al otro y viceversa. La torpeza de uno alimenta al otro y así sucesivamente.
No sé cómo acabará esto. Desde luego, la responsabilidad inicial fue del PP, que después de estar aprobado el Estatuto Catalán por los dos parlamentos y por los ciudadanos catalanes, lo llevó al Constitucional y lo manejó para que lo echara atrás. Y todo ello cuando había funcionado casi cuatro años sin que hubiera habido el mínimo incidente. Rajoy, después ya de presidente, ha sido incapaz de tratar de resolver esta situación, simplemente ha hablado siempre de la ley sin mover un dedo, sin tratar de solucionarlo políticamente. Como suele actuar, ha agachado la cabeza cual avestruz y ha tratado de que pase el problema y se pudra, sin mover un dedo. Lo que nos ha llevado a la situación actual. Todo ello agravado por Mas, el comandante del otro bando, que para tapar problemas de su gestión (corrupción y recortes) no ha dudado en elevar la tensión, en echar más leña al fuego, sin tratar tampoco de buscar una salida política.
Será difícil que esto se solucione con estos dos gerifaltes. Ni Mas ni Rajoy han estado a la altura de la situación, han sido una rémora. Esperemos que Rajoy no sea el próximo presidente del gobierno (que no gane las próximas elecciones) y que Mas no sea el próximo president de la Generalitat (que la CUP cumpla su promesa de no votarle en la investidura si sigue presentándose como candidato). Ese puede ser el primer paso para llegar a un acuerdo, que no debe pasar sino por un plebiscito donde el pueblo catalán manifieste su preferencia. Sólo dando paso a la democracia, sólo dejando que los catalanes decidan su propio destino será posible resolver el problema. No veo otra solución.
Salud y República
23 septiembre 2015
La reforma del Constitucional puede cargarse al Presidente del Gobierno
Tal cual. Tanto es el ansia del gobierno de acabar como sea con el afán de independencia del gobierno catalán que no repara en gastos y le vale cualquier cosa.
Y no es que quiera hablar de que muchas instituciones públicas, empresas, prensa pepera, bancos y demás abrazafarolas al servicio del PP se crean en la necesidad de salvar a España. Todo el mundo tiene el derecho de decir lo que piensa, tanto los que están a favor como los que están en contra de la secesión de Cataluña, pero lo que no parece acertado es que ahora, a días de unas elecciones toda la artillería pepera trate de intimidar como sea a los independentistas, en plena campaña electoral, cuando no han hecho nada por mediar y han apoyado el silencio y la cerrajón del gobierno central.
Pero este escrito va referido a una medida, la más grave, que está acometiendo el Partido Popular para parar a la marea catalanista. Y es que no todo vale, aunque parece que el PP cree que sí. Me refiero a la ley que está en trámite para reformar el Tribunal Constitucional.
Esta ley, que tiene enfrente a todos los grupos sin excepción, apoyada sólo por los peperos, pretende hacer del Tribunal Constitucional un ente ejecutivo, de forma que pueda obligar a cumplir las resoluciones que dictamine a los afectados. Y todo esta nueva ley se hace para castigar a Mas por posibles incumplimientos –como ya ha sucedido— de sentencias dictadas por este Tribunal. Están cambiando una ley fundamental sin ningún consenso y sin admitir ninguna enmienda, algo totalmente insólito.
La realidad es que ya están los Tribunales superiores para hacer cumplir estas resoluciones, pero claro no les basta, quieren que además de juez el Constitucional sea también policía, algo inédito en los países europeos que nos rodean.
Y todo esto lo hacen como si el PP hubiera sido siempre sumiso a las sentencias del Constitucional, cuando tres de sus ministerios (Sanidad, Empleo y Agricultura) han incumplido de forma clara sentencias que les obligaban a no invadir las competencias de distintas CC.AA. y que no han sido cumplidas.
O sea, no sólo Mas no cumple una sentencia de este Tribunal, tampoco el gobierno central lo hace, y la pregunta es: ¿Pretenden que ésta sea una ley embudo, donde se obligue a cumplirla a todos (sobre todo al gobierno catalán), menos al PP?
Pero van tan lejos que en esta ley que reforma las competencias del Constitucional se puede llegar a destituir al Presidente del Gobierno. Algo gravísimo. Hasta ahora sólo había tres formas posibles de hacerlo, según la Constitución: Moción de censura, cuestión de confianza y nuevas elecciones.
Pues a partir de que se apruebe esta ley, el Tribunal Constitucional podrá cargarse a un Presidente de Comunidad o al del Gobierno sin pasar por el Parlamento, simplemente por el hecho de que no cumpla una de sus sentencias, algo que ya ha ocurrido, por ejemplo con el PP y con Convergencia.
Es de una gravedad tremenda, se podría dar el caso de que el Tribunal Constitucional se colocara por encima de la soberanía popular, algo inconcebible y más cuando los miembros de este Tribunal son elegidos por Partidos Políticos y en muchos casos no son ni tan siquiera jueces, o sea se trata de un órgano tan político como judicial.
En fin, el afán de meter miedo, de poner obstáculos a la posible secesión catalana, ha llevado al PP muy lejos, tan lejos que puede provocar situaciones que difícilmente tengan aval democrático. En el caso que estamos comentando se puede llegar a que un presidente elegido democráticamente sea apartado por el Tribunal Constitucional, saltándose la soberanía popular.
Esto es lo más parecido a un golpe de Estado que pretenden legalizar. Y es que el tema catalán les ha destruido las últimas neuronas y actúan como robots programados para acabar con el enemigo de cualquier manera.
Ya lo decía Maquiavelo: El fin justifica los medios. Y los peperos lo han aprendido a pie juntillas y lo quieren aplicar caiga quien caiga (a otros), aunque ello conlleve un deterioro democrático irrecuperable. ¡Y qué importancia tiene eso, si se consigue el fin previsto!
Salud y República


