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11 junio 2017

Un banco, un euro

Quién lo iba a decir. ¿Qué es lo que se puede encontrar en el mercado por un euro? Difícil lo tenemos hasta en un Chino. Sin embargo, ahí lo tienen ustedes, un banco como el Popular, con decenas de miles de clientes, miles de empleados y dirigentes jubilados con pensiones escandalosas le ha costado al Santander un euro. ¿Hay quién dé más?

Se ha producido el crack del Banco Popular y lo que antes valía en bolsa miles de millones de euros ha quedado, en un plis-plas, a precio de Chino barato. Un euro.

Estas cuestiones son difíciles de entender. El Popular se ha venido abajo con los problemas que ello conlleva. Dicen –yo no estoy seguro— que no costará un euro al erario público. El Ministro De Guindos –recordemos que también lo dijo con la crisis de 2012, y nos ha costado más de 60.000 millones de euros— ha sido claro. No hay coste público.

Al final, el Santander se ha hecho con un banco que, si bien tiene deudas, aporta miles de clientes y aumenta su expansión territorial, sobre todo en Cataluña. Seguro que es un buen negocio, soportará sus deudas para que en poco tiempo se conviertan en beneficios. Ya lo verán.

Pero, ¿aquí quién pierde? Para empezar los accionistas, unos 300.000, cuyas acciones se han quedado sin valor y como simple souvenir de un tiempo pasado. Francamente, me importan poco los grandes accionistas, pero sin embargo sí que ha sido un palo para los pequeños accionistas que han invertido, engañados por los balances y comunicados del propio banco, por los intermediarios institucionales encargados de vigilar la gestión bancaria, como el Banco Central y la CNMV, que no han cumplido con su misión de supervisión, por la auditora PWC que ha endulzado los datos, por el gobierno que ha comentado que el sistema bancario no tiene ya problemas.

Y lo que es más grave, los empleados. O es que hay alguien que pueda creer que el Santander, un banco superlativo va a mantener a los 30.000 trabajadores del Popular. Eso no se lo puede creer nadie. Hay cientos de oficinas del Popular que están a menos de cien metros de alguna sucursal del Santander, y creer que se van a mantener las dos, y los empleados de ambas, es un delirio. Así es que habrá, por desgracia, regulación de empleo (ERE), los sindicatos tienen que estar preparados para lo que viene.

Por cierto, que si hay ERE, parte de los costes del mismo los asume la Hacienda Pública, por lo que sí que habrá desembolso de fondos públicos. Así es que, indirectamente, tampoco nos libraremos de que una operación entre bancos privados tenga un coste para todos.

En fin, parece que accionistas ya están organizándose para plantear denuncias ya que han sido vilmente engañados por todas las instancias financieras, públicas y privadas, que hasta hace poco seguían diciendo que el Popular se recuperaría. De hecho propiciaron, sin que saltaran las alarmas, dos ampliaciones de capital que hicieron caer en las redes a más accionistas, cuando todo estaba perdido.

No, no se puede ser categórico. Hoy ya estamos viendo que no sólo eran las cajas, entidades públicas, las que han sido mal gestionadas. El Popular es un ejemplo de banco privado quebrado, y ojo con el Liberbank que parece que lleva el mismo camino.

Eso sí, al igual que las cajas de ahorro, sus directivos, después de hundir la entidad. se han jubilado o prejubilado llevándose unas limosnas nada despreciables. Por ejemplo, Ángel Ron, el presidente que hundió el banco, al marcharse hace tres meses, se ha adjudicado una pensión de 23 millones de euros. Vamos, un poco más de lo que cobramos cualquiera de la mayoría de los jubilados de este país “tan justo”.

Salud y Republica

18 junio 2015

Pero, ¿en qué país vive esta gentuza?

Y vuelve la burra al trigo. Siempre con la misma cantinela. Ya lo dijo el gran Diaz Ferrán, ese que hoy vive en el hotel Las Rejas de Soto del Real: Trabajar más y ganar menos, mientras él, dejaba en la calle a miles de trabajadores y chuleaba a Hacienda y se llevaba la pasta.

Luego le han seguido muchos. Por ejemplo, su sucesor, el actual presidente de la CEOE, Juan Rosell, empeñado en que la productividad se llama bajada de sueldo y flexibilidad de despido, mientras los empresarios se tocan la entrepierna y se llenan los bolsillos a costa de la crisis.

Y de nuevo ha vuelto el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, a darnos lecciones de economía, a hacernos una peineta. Y en su afán de tocar los cataplines suelta el nuevo consejo: “los jóvenes tienen que ahorrar”. Si no fuera porque lo he visto en televisión y tenía cara de mala gente, diría que estaba escuchando un chiste o un monólogo de humor.

Luis María Linde

Esta gente es: Insensible, inhumana y ajena al dolor de los demás. Este tipo, que no ha podido resistir la crisis sin subirse el sueldo --se ve que cobraba poco--, un 5,8%, hasta llegar a la diminuta cifra de 176.060 euros y que cuenta con todos los datos económicos, entre ellos los que indican que el 53% de los jóvenes está en paro y que de los que trabajan, el 90% lo hace por menos de 800 euros, pide que ahorren para su jubilación.

Sabe que el número de ricos ha aumentado un 20%, mientras que los pobres son cada vez más, haciendo del aumento de la desigualdad económica una característica de esta crisis, pero ese no es su problema. Él a lo suyo, a joder a los más débiles, tiene el objetivo claro, mantenerse en el puesto que el PP le ha asignado, haciendo de bocazas oficial del reino.

Es increíble que un tipo que se ha subido el sueldo y que gana el doble del presidente del gobierno se permita decir que un colectivo discriminado, que bate récords en paro y salarios míseros, debe ahorrar. Quizá debería decirnos de dónde deben de sacarlo. ¿Acaso ese ahorro ha de venir de la paga de los padres o de los abuelos? ¿Quizá del mísero subsidio de paro que –los pocos que lo cobran— reciben? ¿O es que este “marciano” piensa que los billetes caen del cielo?

Lo que el Sr. Linde tiene que hacer es ayudar a su gobierno a buscar medidas para solucionar esta lacra ingente que es el paro juvenil y dejarse de gilipolladas, ¡que ya está bien la broma!

Pero, ¿de dónde ha salido esta gente? ¿Estaremos hablando, sin saberlo, de extraterrestres?, o simplemente se trata de gente sin sensibilidad, incapaz de ver la realidad y mucho menos de ponerse en el sitio del otro. Son gentuza que viven en el país de Jauja. Privilegiados a costa de los débiles, a los que podemos calificar de bocachanclas por hablar de lo que no deben, y canallas por dar consejos imposibles, tratando de hacer culpables a los jóvenes, de una situación de la que él y sus amiguetes peperos son los responsables.

Y es que son insaciables, más tienen, más quieren, aunque eso signifique la ruina de una gran parte de la población y del país. Son patriotas de pacotilla, trileros profesionales incapaces de tener la mínima empatía con los que están sufriendo.

Menos mal que quedan cuatro meses, porque esta gentuza es inaguantable. Hay que desalojarles del poder en las próximas generales. De no ser así, terminaremos siendo sus esclavos, porque en definitiva es lo que buscan. Ya lo decía uno de ellos: ¡No esperéis que vuestros hijos vayan a la universidad y tengan salarios altos! ¿Acaso no os habéis enterado de que son los futuros esclavos de los nuestros? Hay que evitarlo.

Salud y República