14 marzo 2019

El PP cabalga desaforadamente por la ultraderecha


Y es que cada vez que los peperos tratan de proponer actuaciones políticas, cuyos sujetos son las mujeres: la cagan. Y esta vez de una forma bochornosa, inhumana y despreciable.

Es difícil de entender que las mujeres del PP no digan ni mu y traguen con lo que su partido propone. Su intención de acercarse, cada vez más, a Vox, con el fin de competir electoralmente con este partido –al igual que le pasa a Ciudadanos--, le está llevando a proponer medidas que le retrotraen al siglo XX, como mínimo.

Las declaraciones sobre la violencia de género de los peperos fueron de armas tomar, tratando de igualar a hombres y mujeres en un problema que sufren de forma casi total las mujeres. Por otro lado, fue el mismo Pablo Casado, quien hace unos días sugirió que las mujeres embarazadas deberían saber que es lo que tenían dentro, en un alarde de superioridad machista con el fin de defender el aborto.

Bueno, pero lo anterior no es nada. Lo último clamaría al cielo si existiera. Y es que pretenden comerciar con los hijos de las mujeres inmigrantes sin papeles. Algo tan inédito como asqueroso, que sin duda celebra hoy Vox, ya que les está promocionando su programa.

Pues sí, dicen que si las mujeres embarazadas sin papeles dan en adopción a su hijo, dejarán que se quede en el país. O sea, la cosa queda clara: niños a cambio de no expulsarla. Claro que tampoco es para siempre. O sea que además, cuando pase el embarazo, desaparece el blindaje –así lo han expresado--, volviendo a estar en disposición para ser enviada de vuelta a su país. Total, se trata de un pago simulado y en diferido, otra vez, claro que en esta ocasión comerciando con niños. ¡Qué barbaridad!

O sea que criticamos y perseguimos a las mafias que comercian y saquean a los inmigrantes y sin embargo, un partido, como el PP, es capaz de cambiar –como si de cromos se tratara— adopciones de niños por permiso de residencia temporal.

Parece que el problema de la pirámide de población –la falta de nacimientos— pretenden arreglarlo comprando niños inmigrantes, como si fuera una solución. Claro que no se preguntan las causas verdaderas de la escasa natalidad de este país: Paro, empleo precario, falta de ayudas a la natalidad, la discriminación de la mujer trabajadora, etc.

En fin, es difícil que nos sorprenda algo viniendo de los peperos comandados por Casado –quien definitivamente ha decidido remar en el mar de la ultraderecha--, pero parece mentiras que medidas como ésta puedan ser propuestas por alguien al frente de un partido que dice ser democrático, constitucional y defensor de los derechos humanos; que hace de la patria y la bandera sus más altos valores, mientras que su enseña –más próxima al aguilucho que al escudo-- parece servir para envolver, cual papel de regalo, a niños inmigrantes.

Habíamos visto que el PP era un partido que ha mantenido una red mafiosa de corrupción, bueno pues ahora, unamos lo que piensan hacer, en el caso de gobernar, con las mujeres y los niños inmigrantes.

Y lo más grave, parece que todavía puede haber un 20% de electores que voten a este partido. Si el PP llegara a gobernar, además ya sabemos como se las gastan sus dos compañeros de viaje, sería para largarse de este país. En nuestras manos está, no hagamos que España sea otra Hungría, otra Italia, otra…

Salud y República

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