01 noviembre 2007

En nombre de todos los injuriados

Chapeau Hugo, por haber denunciado a este infame sujeto a la Fiscalía. Un exmilitante del GRAPO metido a pseudohistoriador franquista. Un tipo capaz de soltar estas lindezas:

“Franco no liquidó a los rojos, los escarmentó.”

“Aquellos que hoy defienden la Ley de la Memoria Histórica se identifican con los criminales.“

“Aquí la represión se encauzó por vías legales, no como en Europa. Eran juicios con menos garantías que los actuales, pero muchas más que las del Frente Popular. Y con defensa. A nadie se le reprimió por cómo pensaba, sino por lo que hacía. Companys no era inocente. Ni tampoco las Trece Rosas, unas jóvenes estalinistas.”


Si queréis leer la denuncia está aquí todo su razonamiento. Y yo, en uso de mi libertad y de mis derechos de ciudadano, le apoyo y os pido que si podéis y queréis, le demostréis vuestra solidaridad.

Porque es un delito apoyar una dictadura. Porque no se puede ultrajar a nuestros muertos. Porque la memoria colectiva debe ser respetada. Porque nos insulta. ¡PORQUE NO ES VERDAD! Son mis razones para solidarizarme y estar con Hugo.

Salud y República

9 comentarios:

Naveganterojo dijo...

Gracias Rafa,por escribir esta entrada,por que no me habria enterado.
Ya le he mostrado mi apoyo a hugo,y escribire algo al respecto en el blog.
Salud y republica

Anónimo dijo...

Porque es un delito apoyar una dictadura

1. ¿En dónde?

2. ¿Qué hay de las dictaduras del proletariado?

Sade dijo...

¿Dictadura del proletariado? ¿Donde? ¿En España? Demagógia.

Sade dijo...

Se me olvidó. La url que has puesto para la lectura de la denuncia, da error.
Gracias.

Anónimo dijo...

Sade,


España es, claro, un Estado social y democrático de Derecho, basado en la economía mixta, no una dictadura del proletariado, concepto -no lo aclaré por evidente- marxista seguramente utópico. Luego la maldad fue suya.


Abundo:

1. La defensa de la dictadura como sistema político es legítima y legal (en otras palabras, no delictiva en un régimen como el nuestro, aunque quizá sí en la dictadura del proletariado), en tanto forma parte de la libertad de conciencia/pensamiento, así como de la libertad de expresión. No comparto tal defensa, pero ése es otro cantar que ni siquiera tengo por qué hacer expreso.

2. Buena parte de la izquierda -no digo que sea su caso- pasa sus ratos proclamando que las dictaduras son el Mal, químico, al tiempo que, en afán de máxima coherencia, apoya las de su signo ideológico. Análogamente critica a los criminales de derechas combinándolo con la admiración de los de izquierdas (véase Acero Bolchevique, amigo personal suyo del señor).


Lo demás es negar la evidencia. Le veo venir: ¡es que la derecha lo hace más y mejor! Pero eso no es excusa. Salud(os).

Anónimo dijo...

P.s.

http://www.lafraseprogre.com/010932.html

Anónimo dijo...

P.p.s.

http://blogs.periodistadigital.com/24por7.php/2007/10/30/pio_moa_denuncia_manipulacion_publico_0987

Anónimo dijo...

P.p.s.

http://blogs.periodistadigital.com/24por7.php/2007/10/30/pio_moa_denuncia_manipulacion_publico_0987

Anónimo dijo...

Pido disculpas por haber mandado (involuntariamente) el mensaje tres veces.

---

Transcribo palabras de la bitácora de Moa que acabo de ver:


Juanma Romero, que me entrevistó para Público, me llama para decirme que él de ningún modo quiso manipular mis palabras, y que en todo caso el titular apócrifo se debe a una mala interpretación y a razones de espacio, problema típico de la prensa. Bien, no tengo por qué dudar de su palabra, estas cosas pasan a veces, incluso con bastante frecuencia y ya dije que, en conjunto, mis puntos de vista quedan bien recogidos.

Quede claro, en cualquier caso, que yo no dije: "El franquismo no liquidó a los rojos sino que los escarmentó", sino que en la entrevista intenté explicar la mentalidad de la represión, pues para los franquistas se trataba de dar un escarmiento al modo como la república francesa lo dio en la Comuna de París, aunque empleando para ello vías judiciales. La misión del historiador es precisamente explicar estas cosas, y yo nunca he aplaudido la dureza de aquella represión. Máxime cuando, como señala Julián Marías, la gran mayoría de los “rojos” habían dejado de serlo al contemplar los desmanes y las peleas entre sus jefes, que pagaba la población, y la huida de ellos con inmensos tesoros expoliados.

Me comunican también que algunos de los desenterradores de rencores quieren ponerme una querella por haber dicho que los autores de la ley de memoria se identifican con los criminales. Esta sí es una frase textual mía, y plenamente veraz, pues solo tales personajes pueden ensalzar a los asesinos y denigrar a los inocentes como hace la ley, poniéndolos a todos en el nivel de “víctimas”. Por supuesto, se identifican con los criminales, su ley es una ley de la Checa, síntoma tan revelador como alarmante de por dónde va el país.

También alguna otra asociación de ese género está planteando una acción judicial contra mí por “humillar a las víctimas” en relación con el fusilamiento de las “trece rosas”. He dicho, y en el libro me extiendo ampliamente, que se trató de un crimen legal, pero que de ningún modo murieron por la libertad, como pretenden los falsarios, sino por el stalinismo, con alguna posible excepción. Las dos cosas, el crimen legal y el stalinismo, son hechos irrebatibles.

Lo que importa aquí es el recurso de esta gente a la justicia para ponerla al servicio de la mentira, como en otro tiempo se la quiso poner al servicio de la corrupción. Cuando la ola de robos del felipismo salió a la luz, el PSOE trató de impedirlo mediante una “ley anti difamación”, que permitiría perseguir a quienes denunciaran los hechos, y calumniando como “sindicato del crimen” a quienes defendían la democracia. La maniobra fracasó, por fortuna, pues habría convertido a España en un Méjico del PRI, viejo modelo para esta gente. Ahora salen por los mismos registros con la querella pro terrorista y contra la libertad de expresión puesta a Alcaraz y con estas intimidaciones contra mí, una vez les ha fallado su apelación a la censura. La justicia al servicio de la mentira, nada menos.

Importa mucho que todos los ciudadanos demócratas perciban con claridad el peligro que nos acecha y lo neutralicen, porque el proceso de destrucción de la Constitución avanza cada día.

Ruego a mis lectores divulguen en lo posible mi artículo de hoy en LD: "La importancia de la verdad".



Regards.