01 noviembre 2009

Artículo de la semana (13)

El artículo que he recogido no está escrito esta semana. Descubrí la temática en el blog de mi amigo Picapiedra y decidí buscar y encontré este artículo, que no puedo por menos que citar, por su importancia y su emotividad. Y es que, queda tanto por saber y, sobre todo, por dignificar en el campo de la Memoria Histórica que historias como estas son necesarias tenerlas presentes para que nuestros recuerdos permanezcan frescos y actualizados.

El artículo lo firma Eric Lemus y está escrito en BBC Mundo:

 

Franco y el cementerio de las botellas

No hay cruces ni lápidas como es usual en un camposanto. Sólo una espesa vegetación cubre toda la ladera del cerro y lo único que destaca es la sombra del viejo fuerte donde hubo 2.500 prisioneros encarcelados tras la derrota de la República por el régimen de Francisco Franco.

Hace unos meses –y a partir de los textos escritos por el historiador José María Jimeno Jurío en los años 70– un colectivo de activistas que trabaja por rescatar la memoria histórica en Navarra, al norte de España, empezó la exhumación de una fosa aledaña a la prisión franquista donde enterraron a 131 reos.

Cementerio botellas 1 Entre las rodillas de cada uno de los restos óseos hay una botella de cristal donde yace el último aliento de los presos.

Adentro, está el nombre y algunas señas generales del fallecido, así como las causas de su muerte.

70 años después, aquella práctica de la época sirve para identificar a las últimas víctimas de la cárcel más dura del franquismo.

Humillados

"Dentro de las cinco prisiones que yo pasé, San Cristóbal fue lo peor… Había muchas maneras de sufrir; pero, lo peor, además de estar sin libertad, sin libros, sin visitas, era el hecho que nos hacían pasar hambre hasta la muerte".

Quien rememora ese período de su vida es probablemente el mayor superviviente de los reclusorios franquistas.

Ernesto Carratalá estuvo en varias cárceles incluyendo San Cristóbal.

Ernesto Carratalá, en conversación con BBC Mundo, recuerda sin ambages aquella época que lo llevó entre 1936 y 1943 por las cárceles de Burgos, la isla de San Simón, Astorga, Barcelona y el fuerte de San Cristóbal, ubicado en la cresta del monte Ezkaba, en la periferia de Pamplona.

"Cada día se moría de hambre ahí una persona y la teníamos que enterrar, meterlo en la nieve durante el invierno, hasta que venían a buscarlos. Y a esos los llevaban a ese cementerio. Aquello fue un sufrimiento tremendo", describe Carratalá.

Hijo del primer oficial leal a la república asesinado por los golpistas en Madrid, Carratalá fue al frente como voluntario, pero cayó herido y fue capturado por los nacionales.

Aunque fue condenado a muerte, el régimen le conmutó la pena por 20 años de cárcel debido a que era menor de edad. Solamente purgó siete.

"La gente represaliada se tuvo que aguantar. Una de las cosas típicas del franquismo fue la humillación a la que fuimos sometidos", dice a BBC Mundo.

La memoria

Desde hace dos años, las asociaciones Txinparta, Ciencias Aranzadi y de Familiares Fusilados en Navarra han empezado la exhumación de aquellos enterrados en el flanco norte de la prisión.

El documental de Iñaki Alforja intenta rescatar la memoria de lo ocurrido en la prisión.

Y poco después, el cineasta Iñaki Alforja abordó el tema del "Cementerio de las botellas" en un documental con un título homónimo que ahora recorre la comarca de Navarra a bordo del "Autobús de la memoria".

El proyecto consiste en visitar municipios de los alrededores de la provincia para fomentar el rescate de un pasado que pocos conocen a plenitud.

Alforja, que años atrás realizó "Ezkaba, la gran fuga de las cárceles franquistas", ha vuelto a tocar el tema de la Guerra Civil porque "así puedo acercar la realidad de muchas familias que, tras tantos años de dolor, incertidumbre y silencio, pueden cerrar el ciclo del duelo", dijo Alforja a BBC Mundo.

El 22 de mayo de 1938 una decena de reos neutralizó a 92 celadores para huir de la cárcel. Sin embargo, de los 795 fugados, liderados por el comunista bilbaíno Leopoldo Picó, 585 fueron recapturados en la montaña y 207 pasados por las armas.

"Para mí lo fundamental es luchar contra mi propia amnesia social en esta búsqueda por saber la historia desconocida", argumentó Alforja.

La cárcel, la tumba

Originalmente fue edificado como una fortaleza militar bajo el reinado de Alfonso XI, pero en 1936 pasó a ser la cárcel perfecta contra socialistas, republicanos, anarquistas y opositores de Franco.

"El peor invierno de mi vida fue el pasado allá. Eran una mazmorra fría, húmeda, con chinches y piojos en derredor", describe Carratalá, que sobrellevó su juventud aciaga hasta convertirse posteriormente en un catedrático universitario.

El fuerte, que fue diseñado como una sucesión de fosos, tiene salones y bóvedas intercomunicados por túneles que avanzan a lo largo y ancho del edificio, donde los muros tienen hasta tres metros de grosor.

Los prisioneros eran alojados en galeras frías y húmedas donde muchos contrajeron tuberculosis.

De hecho los archivos del juzgado de Ansoain –consultados por BBC Mundo– precisan que, entre el 1 de noviembre de 1936 y el 6 de agosto de 1945, los reos morían por anoxemia, tuberculosis pulmonar o colapso cardíaco.

Por ahora, de todas las exhumaciones, solamente 30 familias se han acercado para pedir información sobre los suyos. Pero el trabajo del colectivo continúa.

Para el cineasta Alforja, además de compartir esas horas de incertidumbre y emoción con los familiares, "lo que más fascina es encontrar las botellas con los nombres de los presos, su identidad, la memoria enterrada durante 70 años".

Y para cerrar tan bello artículo, qué mejor que hacerlo con música apropiada:

Por la libertad - Barricada from Barricada on Vimeo.

Salud y República

11 comentarios:

Ciberculturalia dijo...

Rafa acabo de leer el artículo y es estremecedor. La tortura, la crueldad, la indignidad, la humillación.
Ya lo sabemos pero cuando lo lees se te vuelve a parar el corazón de pena y de vergüenza.
Un beso

Felipe dijo...

Querido Rafa

mi padre tiene 90 años y pasó 20 años en distintas cárceles.

Para su edad está lúcido y cuando me cuenta su historia vivida se me cae lo de arriba a abajo.

El franquismo lo trató como lo trató.

Éstos no se han apiedado ni un ápice de su sufrimiento,al igual de tantísimos otros.

Hoy he empezado el día triste.

Abrazos

CantaEnAyunas dijo...

El fuerte de San Cristobal está en la cima de un monte del mismo nombre, a unos 5 km al norte de Pamplona. A su falda se halla el viejo pueblo de Berriozar (separado del barrio obrero). Desde él se divisa toda la ciudad, pero está construído de tal forma que desde la ciudad no se divisa el fuerte pues está excavado en la cumbre, algo ideal para no minar la moral de la población civil de Pamplona.

Antònia Pons Valldosera dijo...

Rafa, lo de las botellas es la primera vez que lo leo. Es estremecedor. Mi padre hace 26 años que murió estuvo en el campo de concentración en S. marcos, león, después en la prisión de Lleida, en San Elies, Missions y finalmente en la Modelo. Des del 38 hasta septiembre del 1946, casi 8 años de reclusión. Conservo el documento de su libertad condicional. Lo que explicaba era terrible. Decía que podía perdonarlo todo menos que les hubieran arrebatado su dignidad de ersonas: Hambre, piojos, chinches, sarna, y otros detalles más escatológicos dereivados del hacinamiento y de la falta de servicios higiénicos en las salas.
Se marchó de casa en el 35, con 21 años para cumplir con el servicio militar y regresó a los 32 mutilado y con la vida partida por la mitad.
No hay perdón, no hay compensación que pueda devolver los años perdidos.
Un abrazo.

Neogeminis dijo...

"solamente purgó siete"...como si esa cifra no fuera sinónimo de eternidad!!!
Conmovedora historia de un sobreviviente que llega sobre sus hombros la penosa e irrenunciable tarea de contribuir para que esas aberraciones no se diluyan en el tiempo. Tener siempre presente las consecuencias de dictaduras, guerras y represiones quizás aporte para que nunca se repitan.
Gracias Rafa por compartir este artículo.

abrazos.

Neogeminis dijo...

Leo las historias que cuentan los demás comentaristas y se me eriza la piel. Mantener sus historias vivas es una obligación.

severino el sordo dijo...

en un dia para recordar ,no esta de mas recordar a todos los que sufrieron la falta de dignidad como personas en las carceles del franquismo y a todos los que perdieron la vida asesinados en ellas,muy buen articulo,saludos.

po78 dijo...

Excelente el artículo y no menos grandiosa la canción y el vídeo de Barricada.
Ansioso estoy por escuchar "La tierra está sorda" para aprender nuestra trágica historia.

Antonio Rodriguez dijo...

El objetivo del fascismo no solo fue la derrota republicana sino también la humillación de sus defensores y este artículo es solo uno de los muchos ejemplos habidos.
Salud, República y Socialismo

ines sabanes dijo...

Muy emotivo , pero a la vez tiene que servir para recordarnos que nuestro país sigue teniendo pendiente una página de su historia: la memoria, la justicia y la reparación .
Gracias rafa, por tus reflexiones y por todo

Venancio dijo...

El Fuerte San Cristóbal (Fuerte Alfonso XII en la cima del monte Ezkaba)fue un auténtico campo de concentración. se calcula que hubo más de 7000 presos, de los que fallecieron más de 500 registrados y se calcula que unos 200 más sin registrar.Todo lo que se cuente da una idea siempre lejana del sufrimiento y calamidades que tuvieron que soportar.
Queda mucho por hacer para recuperar esa Memoria ocultada. Actualmente se están colocando placas (a pesar de distintas amenazas incluso de muerte) en los 12 cementerios de los pueblos alrededor del fuerte en los que se enterraron más de 200 presos (registrados).
Si queréis más información,
"http://fuertesancristobal-txinparta.blogspot.com/",
"http://es.wikipedia.org/wiki/Fuerte_de_San_Crist%C3%B3bal_(Navarra)",
"http://www.elpais.com/articulo/reportajes/fuga/221/muertos/elpepusocdmg/20071021elpdmgrep_3/Tes"