Es lo que tiene ser mayor. Que no viejo, que conste. Pues sí, haber vivido también significa eso, haber pasado por etapas que no has elegido y que te gusten o no, son parte de tu vida. Esto viene al caso, los que tienen ya cuarenta tacos o más lo recordarán, de que hace años se celebraba el mes de mayo como el mes de María.
Ya saben ustedes, eran tiempos donde la razón había dejado paso a la fe y a la sinrazón. Tiempos oscuros, donde el nacionalcatolicismo cabalgaba por esa España de pandereta y mano dura. Y en esos tiempos Mayo era un mes especial. Era el mes de María, de la virgen María.
Naturalmente algo tan íntimo y personal se metía con calzador en los colegios, fueran públicos o privados, y sin elegirlo se organizaban homenajes durante todo el mes a la Virgen, por el hecho tan “racional” de ser la madre de Dios, y eso sin conocer varón.

Y ahí estábamos cantando con fervor obligado cancioncillas ñoñas y cursis en honor a la Señora de todas las señoras. La compañera del Espíritu Santo, que ya saben junto con el Padre y el Hijo son un único Diós verdadero. Cancioncillas que hablaban de ir con flores a María.
Pues bien, a mí esto del PP me lo recuerda mucho. Que le voy a hacer, ventajas o inconvenientes de la edad. Resulta que otra María (esta no es virgen, menos mal) ha decidido tomar las de Villadiego y como tal ha montado el cristo al abandonar la ponencia política del próximo congreso pepero. Una ponencia que según los otros dos ponentes: Soria y Sánchez Camacho, es la que acordaron con María San Gil. No habría quien entendiera esto si no fuera por las claves del conflicto que vive hoy el primer partido de la oposición. O sea se aprueba la ponencia según San Gil quería y resulta que abandona. Desde luego es para mear y no echar gota (perdón por la ordinariez).
Y es que las razones hay que buscarlas en el acoso que desde las filas ultraderechistas del PP se está haciendo a D. Mariano, donde a los Acebes, Zaplana, Aguirre, Perasymanzanas –alias mijose-- y otros varios, se les unen los neofranquistas Mayor Oreja y María San Gil (¡válgame el cielo! que estoy empezando a tener síndrome de Estocolmo marianista, después de volver a leer los nombres de sus opositores).
Es verdad que esto es un problema del PP, pero no sólo, estamos hablando del primer partido de la oposición y del apoyo al mismo de diez millones de votos, que no es moco de pavo. Por lo tanto, es de interés general saber qué piensan y qué hacen estos muchachos, los marianistas y los otros. Y empiezo a pensar que volvemos a tiempos pasados y me empiezan a recordar que estamos en el Mes de María, el mes de las flores. Y es que María ha levantado el fervor en todo el PP. Y si no, vean lo que dicen. Los tirios y los troyanos: Si lo dice María es que lleva razón. San Gil es la referencia moral dentro del partido. A los que dicen lo que no ha dicho María, mienten. María es la verdad. Todos queremos a María, María es de todos. María es lo mejor que tiene el PP. Si María ha abandonado, será por un motivo esencial.
Estas y otras delicadezas han sido puestas en boca de grandes próceres del PP, después de la huida (no sé si a Egipto) de María. Y es que la fe ha destronado a la razón. La gran mayoría hacía estas manifestaciones sin haber leído la ponencia, como un acto de fe a la buena María (perdón, amiga por utilizar tu nombre tanto, tu que nada tienes que ver con ellos) que además, para más inri tiene apellido de Santo. Está claro que María hoy es la diosa del PP, haga lo que haga, diga lo que diga. Mejor: sin importar lo que haga o diga, es María y punto.
En fin, vuelvo de nuevo a mi infancia. A aquel colegio donde todos los años se repetía el rito de Mayo y cantábamos, lo que ahora cantan los chicos del PP, con fe inquebrantable, a la gran Señora, a María San Gil:
Venid y vamos todos
con flores a porfía,
con flores a María,
que Madre nuestra es.
De nuevo aquí nos tienes,
purísima doncella
más que la luna bella,
postrados a tus pies.
Venimos a ofrecerte
las flores de este suelo
con cuánto amor y anhelo,
Señora, Tú lo ves.
P.D. Por si quieren acompañar su cántico con música, pulsen aquí.
Salud y República