21 mayo 2008

Kyoto, esa utopía española

Se dijo en la legislatura anterior. Se ha vuelto a decir con más énfasis en ésta. “Ésta será la legislatura de la lucha contra el cambio climático”. Se han puesto objetivos para rebajar las emisiones de gases del efecto invernadero y llegar a cumplir el objetivo de Kyoto en unos años. Pues bien, en 2007 se ha aumentado la emisión de gases en un 1,8% respecto a 2006. El objetivo era disminuir pero cada vez estamos más lejos del compromiso que se asumió al adherirse al Protocolo de Kyoto. Así lo podemos ver aquí y también aquí.

Mientras que el compromiso firmado en 1990 permitía subir hasta el 15% en 2007 en la emisión de gases, hemos llegado al 52%. En este momento somos el país industrializado que más se aleja de los compromisos de Kyoto. Expertos en el tema dicen que es imposible que podamos cumplir el compromiso fijado para el periodo 2008-2012 que es terminar en ese periodo con una emisión no superior al 37% de lo que se emitiá en 1990. O sea, bajar más de 15 puntos.

Hace un par de días desde Apuntes de bolsillo, la bitácora de Manuel Ortiz, se tocaba el tema de una forma atinada y venía a decir que por mucho que hagamos, a título individual los simples mortales, por cuidar el medio ambiente, si los gobiernos no se toman en serio el problema habremos acabado con este planeta en menos de lo que pensamos.

Y ahí está USA pasándose por el arco del triunfo Kyoto. China e India anteponiendo sus ansias desarrollistas a la mínimas precauciones ecológicas y qué decir de nosotros, con un ministerio de Medio Ambiente que ha conseguido un fracaso total en su objetivo de acercarse a lo firmado en el Protocolo de Kyoto durante la pasada legislatura.

Pues bien, los augurios no parecen buenos, a los datos citados que se han presentado desde CC.OO. y desde Worldwatch en España, el Ministerio contesta diciendo: "Las cifras no son oficiales y las emisiones de gases de efecto invernadero y el consumo de energía primaria crecieron por debajo del Producto Interior Bruto, lo que permite hablar de una economía más eficiente y una mejora de la productividad".

Apañados estamos, si somos el país que más desviación sobre los objetivos de Kyoto tenemos y nos conformamos con seguir contaminando pero por debajo del PIB (me acuerdo de Gila cuando en uno de sus monólogos hablaba de matar a un señor un poco), sin acercarnos a la meta prevista, y sin hacer la mínima autocrítica.

Lástima que se haya firmado el protocolo, si no, se notaría menos lo que contaminamos. Por cierto, que además no es gratis. Por ese desvío de 2007 pagaremos para comprar derechos de emisión de dióxido de carbono, la friolera de 3500 millones de euros. No está mal. Aunque sería mejor que ese dinero se destinara a invertir en conseguir directamente el objetivo, o sea, en invertir para contaminar menos, en vez de en pagar multas y seguir contaminando. ¡Oh país! que diría Forges.

Salud y República

1 comentario:

Manuel Ortiz dijo...

Desconocía la noticia y me alegro de haber tenido conocimiento de ella por tu estupendo blog.

Deprimente. Resulya enormemente desalentador leer noticias como éstas. Lo que me confirma que es necesario hoy más que nunca responder a este lento, premeditado y alevosos asesinato del planeta de una manera organizada y contundente. Ni siquiera me vale que los partidos tengan una especie de 'rama' ecológica a la que le prestan alguna atención cuando se acercan las elecciones. Este asunto debe ser tomado en serio por la ciudadanía. Mientras los países pobres tienen que luchar por su libertad, por mandar a tomar por... a sus corruptos dirigentes, los ricos tenemos el deber, la absoluta obligación, de trabajar a favor de la supervivencia del planeta.

Estamos gobernados por unos sirvengüenzas y unos irresponsables. Y esto hay que pararlo. Ya.