30 marzo 2012

Las fiestas de Roberto

Esta semana coordina los jueveros, Manuel, y el tema es “Fiestas de mi pueblo”. Ustedes perdonarán que me retrase un día y no escriba mi aportación el  29, pero este día Kabila ha estado cerrada por huelga. A falta de fiestas populares y participativas, en mi pueblo, ahí les dejo una historia de fiestas.

fiesta-de-pueblo

Las fiestas de Roberto

Recorría la calle Mayor entre latas de refrescos y cervezas, entre papeles y restos de comida. Mientras, algunos todavía trataban de volver a casa con dificultad. Las seis de la mañana es una hora mala para hacer eses.

Roberto, miraba con alegría lo que encontraba, una litrona, unos trozos de pan, colillas. Y es que le gustaba lo que veía. Todo eso le recordaba los momentos felices de la gente. Lo bien que habían pasado los cinco días de fiesta.

Su soledad desaparecía al ver estas escenas. Un grupo de amigos cantando. Un viejo declamando desde una caja de cervezas. Una pareja demostrando su amor, sin vergüenza. Un corro de jóvenes pasándose el pitillo. Era lo que buscaba.

Se trataba de la cuarta fiesta --el cuarto pueblo-- a la que asistía ese año. Y pensaba seguir. Coleccionar fiestas, para él, era acumular alegría. Hoy estaba solo, pero no siempre había sido así. Recordaba que en su casa, allá a miles de kilómetros, también había fiestas. Distintas, pero con un denominador común: El regocijo; los excesos; el olvido de los malos momentos.

Eso es lo que le hacía ser un tipo extraño para quien le conocía. Se recorría las fiestas. Vivía de eso. Dos años en este país y sólo las fiestas le congraciaban con él. Allí, al otro lado del charco, dejó a su familia. Una mujer que le está esperando, su dulce María, sus padres, que empiezan a hacerse mayores, y sus amigos. Dos años sin verles.

Las fiestas le aportaban lo que no tenía, veía divertirse a todos. Mayores, jóvenes, niños, hombres, mujeres. Y esa diversión la sentía como propia. Y, además, le permitía vivir.

--Si este año consigo trabajar en más fiestas, es posible que pueda traer a María, el año que viene— pensaba.

Y siguió barriendo.

Para deshacerse de la hiel que puede producir este relato melodramático, les dejo un par de vídeos, jugosos, donde dos humoristas, uno de ayer y otro de hoy, hablan de las fiestas.

Y para leer más sobre fiestas de pueblo, pásense ustedes por aquí.

Salud y República

17 comentarios:

Neogeminis dijo...

Rafa, disculpado está el retraso, aunque de sobra está decir que llegas a tiempo, ya que entre jueveros se aceptan tanto adelantados como demorones!jejeje

Me encantó el toque que le diste a tu relato. Cabe siempre recordar que detrás de la gente que festeja y se distiende hay otros que hacen posible esa diversión y, como en el caso de tu protagonista, se encargan de que todo vuelva a estar en orden después de las celebraciones.


Te dejo un abrazo.

Neogeminis dijo...

p.d

no te olvides de dar aviso a Manuel sobre tu participación!

Neogeminis dijo...

p.d 2
gracias por traernos a Gila!...me ha hecho recordar cuando lo veia por la tele.Hizo muchas temporadas en Buenos aires.

Ciberculturalia dijo...

Está estupendo este cambio de tercio con los "jueveros". Bonito relato
Un beso

Atalanta dijo...

Triste realidad la de este varón y no lo digo por barrer la mierda que dejamos cuando nos divertimos, es por su soledad; de siempre me da pena que alguien este solo/a, aunque sea un animalito.

Besos feriantes

Pepe dijo...

En la felicidad de los demás, en esas ferias y fiestas,mientras barría y ponía un poco de orden en el escenario festivo de los demás, encontraba el motivo para un poquito de felicidad propia, mitigando de esa forma en algo, la pena por la lejanía de su pareja.
Me ha gustado mucho, ese sabor agridulce que deja tu relato.
Un abrazo.

Cristina Piñar dijo...

Vaya, vaya, como me has sorprendido con el final. Pensaba que el protagonista del relato era un juerguista de tomo y lomo y luego resulta que era un currante con necesidad de juntar dinero para poder reencontrarse con su familia. Cada uno tiene su punto de vista de ver la fiesta y yo, de momento, la vivo desde dentro, por eso me he sentido un poco identificada en eso de ir a las de varios pueblos... jeje. Un beso.

MARU dijo...

No hay peor soledad que la no elegida. Segura y metafóricamente, habrá muchos "barrenderos" que, para mitigar la soledad, se dediquen a barrer las miserias de los demás...
Un placer leerte.

José Vte. dijo...

Es lo que tienen las fiestas, que algunos tienen que trabajar y duro para que otros se diviertan.
La parte oscura de la diversión y la alegría, que siempre la hay y la soledad que muchos deben de sobrellevar entre tanta gente.

Saludos

Carmen Andújar dijo...

Bueno, es una manera de divertirse; aunque sera en soledad. Para que unos se diviertan otros han de trabajar limpiando lo que otros han dejado.
Un abrazo

CAS dijo...

detrás de la gente... detrás de todo... siempre hay una realidad,, a veces muy dolorosa, aunque en el caso, tu protagonista lo vive con la esperanza de traer a su familia.Ojalá ese lugar que los reuna sea mejor que ninguno.

un fuerte abrazo

gustavo dijo...

maldita sea, vaya que sí que me ha gusatdo este breve texto...y me ha gustado, entre otras cosas, por el inesperado giro del final. pero también por la visión ...por la otra visión que le has dado a las fiestas...por que las fiestas también son los otros, no sólo somos nosotros y las fistas. las fiestas son la vivencia de los que sólo se dedican a ella intentando pasarlo bien, también son los currantes de las fiestas. que me lo digan a mí, que en cierta época, trabajando en cocina, las fiestas eran cualquier cosa, menos eso, fiestas...
medio beso.

Matices dijo...

Hemos visto la fiesta desde la misma perspectiva, desde el punto de vista del que las observa desde fuera, me ha hecho gracia que "María" con diferentes matices hace presencia a la vez que los recuerdos y la nostalgia en ambos...
Me gustó el planteamiento y el giro final.
Besos

Manuel dijo...

Todas las fiestas y ferias tienen su lado no ludico, que hacen que el resto de la gente pueda disfrutarla, ¿triste?, no, solamente necesario. Para tu protagonistas la existencia de las fiestas es mas importante que para los propios fiesteros.
Un abrazo

San dijo...

Un relato con otra visión de la fiesta, esto es lo bueno de compartir, encontrar textos distintos sobre un mismo tema, me ha encantado esa es la verdad, sobre todo que este hombre ante su soledad y su añoranza encontraba una pizquita de felicidad observando la de otros.
Buen jueves, buena fiesta.
Un abrazo.

Sindel dijo...

La otra cara de la fiesta, la de los que viven de eso, los que la arman y desarman y se tienen que quedar para limpiar y organizar. También son parte de ella, porque sin ellos todo sería un fracaso no?
Un abrazo.

Gastón Avale dijo...

jajaja... que entrada fantástica.... y los videos... para morirse de la risa... el segundo me gustó mucho más! que buen post! saludos]!