La temporada taurina comienza con las primeras fiestas importantes cercanas a la primavera: Las Fallas. Después hasta octubre, estos actos crueles se pasean por toda la piel de "toro". Los programa de fiestas celebradas en casi todas los pueblos y ciudades parecen que no están completos si no contienen un acto taurino.
Poco a poco, muy despacio, este país se va desprendiendo de ese afecto al crimen animal, que demostraba en actos festivos y en el mayor espectáculo de crueldad que existe: Las corridas de toros.
Pues bien, también en Rivas hasta el año pasado, no sé si por inercia o por apatía, desde luego no por afición, se venían contratando para una de las fiestas, las de mayo, espectáculos taurinos. Y que no había afición no es un dato subjetivo, lo dice el hecho de que a estos actos apenas acudía personal y muy pocos eran vecinos del municipio. Total que un poco más del 50% del presupuesto de las fiestas de mayo de Rivas Vaciamadrid se gastaba en un cruel espectáculo, que no tiene ni tradición, ni seguidores entre los ciudadanos ripenses.
Éste será el primer año que no se celebren. La excusa es la crisis económica, y bien vale esta excusa si permite potenciar mejor el resto de las fiestas y ahorrar una parte relevante del gasto, en estos momentos de dificultad económica. Y sobre todo, si sirve para acabar con esta fiesta casposa de sangre y violencia.
La decisión de suprimir los actos taurinos ha sido tomada, por la Concejalía de Cultura y Fiestas que dirige Tania Sánchez, después de escuchar a la Comisión de Fiestas, donde están invitadas todas las asociaciones y entidades de Rivas. Sólo la Asociación del Casco Viejo se ha opuesto a la medida, todas las demás, o mostraron su apoyo o su indiferencia ante tal decisión.
Naturalmente los cuervos merodean y pretenden hacer de esta medida una bandera de presión contra la concejalía y el gobierno municipal. Y no me refiero a la asociación que está en contra, sino al Concejal de Ciudadanos de Rivas, un grupo escindido de la derecha del PP, quien ha mostrado su desagrado ante la medida y que uniéndose a esa asociación reclama, ya saben ustedes, tradición a la "cultura popular de la tortura y matanza de toros". Lo que no dice es por qué no sé negó a dicha supresión en donde correspondía, en la Comisión de Fiestas. Y no lo puede decir, porque el Sr. Querencias, que así se llama dicho concejal, no ha ido a ninguna de las numerosas reuniones que ha mantenido dicha comisión, por lo que se ve, tiene pocas querencias a los cauces de participación que se abren desde el ayuntamiento. Es mejor ponerse a la contra a posteriori, con el fin de pretender obtener migajas de votos, sea por el medio que sea, y ahora el buen señor solicita un referéndum, cuando no hay ni presupuesto ni tiempo para hacerlo, demostrando además el total desinterés por las arcas municipales y el desprecio a las comisiones donde los representantes de las diversas asociaciones vecinales toman las decisiones.
Me alegro enormemente de una decisión coherente de un ayuntamiento progresista y no me sorprende que haya gente que, incapaz de actuar lealmente desde la oposición, practique el victimismo y la oscura tarea de intentar rocoger las ascuas de un fuego que no se ha producido, para encender la antorcha del engaño sistemático y populachero, por cauces ajenos a la institución a la que pertenece.
El resultado es claro, Rivas se une a las ciudades no taurinas desde este año. Un paso más. Y eso es lo que importa.
Salud y República