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12 noviembre 2021

Desvergüenza democrática en el Parlamento

 

Se ha cerrado uno de los capítulos más oscuros de nuestra democracia. Desde hoy, está abierta la puerta del escarnio, de la desvergüenza y de la ignominia en el parlamento. Los grupos que componen el gobierno, Unidas Podemos y PSOE se han puesto al servicio del PP al aprobar el nombramiento de ciertos personajes de la justicia para el Tribunal Constitucional. Con la excusa de que abre la posibilidad –ya lo veremos y de qué manera-- de renovar el CGPJ, esta izquierda timorata se ha bajado los pantalones y ha aceptado lo inaceptable.

Una mafia que ha secuestrado el parlamento y que pretende alejarlo de los principios elementales democráticos, introduciendo miembros impresentables en las instituciones del Estado, en los entes judiciales que comandan ese poder.

Y es que es insoportable el olor. La pérdida de la mínima vergüenza hace que la gran mayoría de nuestros representantes se hayan unido para socavar nuestros principios democráticos. Y así, han sido capaces de votar la miseria y la corrupción al apoyar a personajes nefastos que se benefician de esas instituciones para sus propios fines y los de su partido.

No es lícito, bajo ningún concepto, llegar al extremo que están llegando. Es verdad que no me extraña nada en el PP –que ha ganado la guerra al proponer e introducir en el Tribunal Constitucional gente impropia y nefasta, pero de su cuerda--, pues ya sabemos cómo actúa y el nivel bajo que tiene del concepto honestidad. Tampoco me extraña mucho en el PSOE, capaz de cualquier cosa por mantener, a cualquier precio, un acuerdo con el PP, para que de forma conchabada se sigan beneficiando de estos y otros nombramientos y ventajas. Sí que es preocupante y lamentablemente más grave para mí, que Unidas Podemos se haya aliado con estos dos partidos paren a obtener quién sabe qué y olvidarse de la ética, dejando una lacra que le nomina, al igual que a los otros dos, como partido oportunista y tramposo.



Hay quien dice que para gobernar hay que tragarse algún sapo. Sin duda, es verdad, pero el caso que nos ocupa es más un dinosaurio que un sapo, lo que hay que tragarse. Y digo dinosaurio no sólo por el tamaño de la tropelía, también porque representa un acto más propio del paleolítico que de la época actual.

Los que me conocen saben cuál ha sido mi trayectoria y cuánto me cuesta tomar esta decisión. Dejo de ser militante de Izquierda Unida, venía haciéndolo desde 1987, habiendo sido coordinador de este grupo cuando alcanzamos la alcaldía de Rivas, por primera vez, allá por 1991, hace treinta años. Es verdad que hoy mi actividad es mínima pero también es cierto que me cuesta tomar esta decisión porque han sido muchos años y mucho mi apego y cariño a esta formación. Sin duda, prefiero que me dé vergüenza ajena a que sea propia.

A pesar de reconocer que se han conseguido algunas cuestiones importantes en esta legislatura, siempre menos de lo que se espera, no quiero ser cómplice de este atraco a la Justicia, del que sin duda, la izquierda se lamentará cada vez que actúe el Constitucional.

En fin, quiero hacer pública mi protesta de la forma más clara y contundente que puedo, a pesar del alto precio que me impongo. Yo seguiré, mientras el cuerpo aguante, con mi ideología, eso sí, sin que nadie espere que haga trágalas de esta magnitud, por lo que creo que no puedo ni debo permanecer más, después de lo ocurrido. Lo que no quita que desee lo mejor a la izquierda, a la que, a pesar de todo, pertenezco y deseo que vuelva a la cordura.

Salud y República


05 junio 2019

El odio de algunos partidillos en Rivas les ha conducido al vacío


Ya se han celebrado las elecciones municipales. Ha ganado Izquierda Unida, quien viene haciéndolo desde 1991, seguida del PSOE que ha obtenido unos resultados muy buenos, aunque a más de mil trescientos votos del vencedor.

Pero no, no voy a hablar de los ganadores. Hoy quiero hablar de los partidos cuya único fin es actuar con inquina, es más: con odio, y sólo juegan para que otros pierdan. A sabiendas de que no tienen nada que hacer, tratan de cambiar la realidad a costa de insultos, infamias, indecencias y otras ‘buenas hierbas’ contra su particular contrincante –para ellos: enemigo--, y es que, está claro que hay gente que no puede resistir actuar de forma nociva cegados por su fobia.

En el caso de Rivas, me refiero a personas que han gastado sus fuerzas en luchar contra Izquierda Unida, empleando todo tipo de recursos lamentables. Personas que han llevado a sus partidos –ellos dicen que de izquierdas, pero son simplemente anti-izquierdistas-- a la más oscura ignominia y al más profundo fracaso. Se trata de Actúa y de Rivas Puede.

Actúa, cuyo candidato y su aval principal han sido hace cinco años concejal y alcalde, respectivamente, han conseguido con un éxito arrollador (el 1,87% de los votos) hundir su partido en Rivas. El candidato desde hace cuatro años ha publicado, bajo varios nicks, mentiras e insultos contra miembros de Izquierda Unida. Precisamente, Marcos Sanz, del que, para conocerlo, sólo hay que hablar con su personal del ayuntamiento cuando fue concejal, y saber lo que piensan sobre él. Del exalcalde Pepe Masa, quiero hablar poco, simplemente creo que ha pensado que su fuerza estaba por encima de siglas y ha querido demostrar su poder personal, su megalomanía y su resentimiento, y sí, efectivamente, como hemos visto, han quedado demostrados.

De Rivas Puede hay mucho que hablar. Trataré de ser escueto. Tenían dos objetivos básicos, romper Podemos y defenestrar a Izquierda Unida, su enemigo principal. Su objetivo no era obtener buenos resultados, de hecho, los promotores anti-IU se colocaron en puestos de atrás, dejando que se estrellaran otros. Pues bien, de los dos objetivos han conseguido uno: romper Podemos en Rivas, (algo que deseo que sea reversible lo antes posible). Es curioso, a la vez que vergonzoso, ver cómo estos mismos que hace cuatro años se presentaban como los verdaderos representantes de Podemos, resulta que hoy, desde otro partido, lo han destrozado: “Tú también, Brutus”.

Lo que no han conseguido, a pesar de su campaña en las Redes Sociales, agresiva, infame y mentirosa, es que Izquierda Unida no gane. No, les recuerdo desde aquí que Izquierda Unida ha conseguido pasar de un 24,4 a un 26,2% y ha obtenido los mismos concejales que hace cuatro años. En fin, supongo que los promotores de este partido, enclavados en el anticapitalismo inútil (han conseguido un preciado “4,1%” de los votos): Inés de Nicolás --cuya inquina contra IU en las Redes Sociales ha superado su ineptitud--, José Manuel Pachón --otro que tal baila, cuyo único deseo era desbancar a IU y acabar con Podemos--; y, por último, el gran capo de la nada: Raúl Camargo –quien tiene en su coherente activo haber sido diputado autonómico, para terminar en la más absoluta miseria, fracasando en su apoyo a un partido como Rivas Puede y perdiendo su puesto de diputado en la Comunidad-- se han quedado boquiabiertos, viendo lo injusta que es la ciudadanía, incapaces de comprender sus tesis infectas.

Qué triste ver cómo, cuando se han colocado delante del espejo de Blancanieves a la espera de ser los más guapos y han visto como les han hecho un corte de mangas.

Resentidos, amargados, rencorosos, vengativos mantienen un odio visceral, que lo único que hace es dejarles en ridículo. La prueba de oro, sin duda, es el resultado de las elecciones, donde los ripenses les han puesto en su sitio. O sea en la nada.

Y seguirán. Quizá alguno se canse y sea capaz de entender la realidad, aunque no es probable. Políticamente viven en la inmundicia. Seguirán dando el coñazo, que nada tiene que ver con hacer oposición. Seguirán diciendo que su máximo enemigo es Izquierda Unida, en su mismidad con su pureza ideológica olvidarán a sus contrincantes reales: la derecha. Son así, no hay nada que hacer. Los conocemos bien. No se darán por vencidos, volverán a mentir. Por eso hay que desenmascararlos. Pero lo que sí sabemos es que a un gobierno como el que ha dirigido IU durante tanto tiempo, no lo pueden destruir cuatro insidiosos, capaces de cualquier cosa con tal de ver perder a esta organización.

Ahí les dejo, a sabiendas de que no tienen solución. Por eso, hay que contar con que todo lo que puedan hacer, sea lo que han hecho, algo que sin duda han valorado ‘muy positivamente’ los ciudadanos de Rivas, que aunque ellos no se lo crean: no tienen un pelo de tontos.

Salud y República


15 abril 2018

Ascensión Mendieta y la Memoria Histórica


Ayer se celebró en Rivas la proclamación de la III República Española (que no se asuste nadie, simbólicamente. Eso sí, con pasión y esperanza). Y se otorgaron los premios anuales del 14 de abril, organizados por Izquierda Unida, en su sexta edición. Una de las personas premiadas fue Ascensión Mendieta.

Ascensión es una mujer con noventa y dos años, dulce, cariñosa, tímida y aparentemente débil. Y digo aparentemente, porque basta conocer un poco la historia de su vida, para darse cuenta de que es fuerte, luchadora, tenaz y constante. Se ha pasado toda su vida buscando los restos de su padre. Luchando contra la dictadura primero y después contra esta democracia vil, incapaz, después de cuarenta años, de devolver la dignidad a aquellos que, por el mero hecho de ser defensores de la República, fueron torturados, asesinados y mal enterrados en cualquier lugar.

Contra esta gente insensible a las víctimas republicanas del franquismo, mientras que alzaba a los altares a las víctimas rebeldes franquistas, ha tenido que luchar y, con mucho esfuerzo y ayuda de su familia, de algún juez como Garzón, de una jueza argentina (María Servini), de alguna abogada como Ana Messuti, de la ARMH (Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica) ha conseguido, antes de irse para siempre, cumplir su mayor anhelo, poder recuperar los restos de su padre, el año pasado.

Es un hito singular, por desgracia. En este país, donde se ha dignificado, como debe ser, a las víctimas del terrorismo islámico y de ETA, los diversos gobiernos no han hecho –salvo algún esbozo mínimo en el caso del PSOE, como la ley de la Memoria Histórica, que sólo ha servido para cambiar algunos nombres franquistas de calles  y poco más—nada para honrar a las víctimas del genocidio franquista, sin ninguna duda, víctimas del terror como las otras. Pero claro, los herederos del franquismo, hoy dentro del PP, con el beneplácito del PSOE, que podría haber hecho mucho más en veintidós años de gobierno, nunca han estado por la reparación, se siguen considerando vencedores.

Ascensión Mendieta no sólo ha tenido que luchar sin que los distintos gobiernos hayan ayudado en algo, sino que ha tenido que, por desgracia, luchar contra los obstáculos que, sobre todo los gobiernos peperos, le han ido poniendo, utilizando el poder del Estado para impedir que pudiera encontrar los restos de su padre.
Ascensión Mendieta en Rivas el 14 de abril de 2018

Ayer fue un gran día en Rivas. Pudimos homenajear en nombre de todos los republicanos del Estado a una mujer ejemplar, cuyo principal objetivo vital ha sido recuperar los restos de su padre, asesinado por el mero hecho de ser rojo. Y podrá, como dijo ante la jueza Servini, llevarse a su tumba un hueso de su padre. Al honrar a Asunción, lo hemos hecho por extensión a todas las víctimas de este Estado insensible, que mantiene cerrada por odio la necesaria reparación.

Hoy España sigue siendo el segundo país del mundo –se dice pronto--, después de Camboya, en número de desaparecidos, mientras que este gobierno vengativo, insensible y despiadado va dejando que las ‘Asunción Mendieta’ que quedan, vayan muriendo sin conseguir enterrar con dignidad a su gente. Pero se equivocan si piensan que nos rendiremos, somos muchos, también de generaciones posteriores, los que, con el espíritu y el ejemplo que hemos aprendido de gente como Asunción, seguiremos luchando hasta que las víctimas del genocidio franquista consigan: Verdad, Justicia y Reparación.

Salud y República

13 mayo 2016

Respaldo total a la confluencia Podemos e Izquierda Unida

Mucho se ha hablado. Varios han sido los medios que han atacado a esta confluencia, poniendo el acento en que eran muchos, dentro de los dos partidos, los que rechazaban esta unión. Pues bien, ahí queda el resultado. El 88% de los militantes y simpatizantes de Izquierda Unida han apoyado la confluencia, mientras que en Podemos han llegado al 98%.

Todos los demás partidos con implantación nacional han criticado esta coalición. La razón es clara y rotunda: les puede hacer mucho daño. Y no sólo por la suma de votos, sino porque el sunami de ilusión que se puede apreciar puede llegar a multiplicar el resultado.

Por lo tanto, no es de extrañar que el PP hable de comunistas y radicales, que el PSOE tiemble y diga que somos la extrema izquierda, mientras que Ciudadanos comenta que ya no se puede hablar de que Podemos es un partido nuevo al haberse casado con Izquierda Unida, el viejo partido comunista.

No es de extrañar que el PP esté preocupado, sabe que con la ley electoral actual –esa que impusieron ellos y el PSOE para repartirse el botín del Estado--, esta broma le puede costar una pérdida de votos en varias provincias.

De Ciudadanos qué decir. Parecen rabiosos, cuando es a quienes menos parece perjudicar, y hablan de esta unión como algo viejo. Quizás no se han dado cuenta de lo viejas, inservibles y dañinas que son las políticas económicas que ellos pretenden llevar a cabo, o lo ignominioso y vergonzoso, además de fascistoide, que es decir que el responsable de la guerra civil española fue la República y no los golpistas, tesis que mantiene uno de sus popes, Juan Carlos Girauta. Éste es el partido nuevo, con recetas falsas y antiguas, con aire juvenil pero hedor insoportable a lerrouxismo.

En cuanto a los socialistas, están muy preocupados, saben que esta coalición les puede dejar terceros y no les gusta. Además, ellos han decidido seguir apoyando a Ciudadanos, al menos así lo están dejando ver y quieren hacer de esta confluencia el centro de sus ataques, para poder justificar –lamentablemente— una gran coalición con el PP y C’s, o sea el apoyo de la derecha. Susana, Felipe, Pedro –no necesitan apellidos— han decidido que sea Podemos e Izquierda Unida sus enemigos en la contienda. Ya se está viendo, y se acentuará durante la campaña electoral.

También dentro de Izquierda Unida ha habido un pequeño porcentaje (10%) que ha votado en contra. Ahí encontramos a los que no están dispuestos a dejar las puertas abiertas para que Garzón y una nueva generación entre con aire nuevo. La vieja guardia no descansa. Eso sí, cada vez son menos y con la votación se ha visto su gran minoría.

El caso de Llamazares, aunque al final ha rectificado, ha sido llamativo. Él y los militantes de su partido, Izquierda Abierta, han obtenido un rotundo fracaso y han perdido la guerra. Un ejemplo claro es que el domingo pasado en la fase regional de Madrid, de la Asamblea federal, se votaron los cuatro documentos para el futuro de Izquierda Unida, ganó la que defiende Garzón(83%) y la que representaba el partido de Llamazares no consiguió ni un solo voto. O sea, ni ellos mismos se votaron. Y es que Gaspar no ha podido superar que Alberto Garzón le haya eclipsado, no ha sabido estar en el tiempo que le ha tocado vivir, y se ha quedado como jefe de una oposición interna cada vez más inexistente.

En fin, queda mucho por hacer, ahora empieza el camino del cambio. Lloverán hostias sobre esta coalición, dirán de todo, los Inda, los Marhuenda, los otros partidos y los medios clásicos tratarán de parar la ilusión que ha nacido. No queda otra que prepararnos y combatirles con nuestras propias fuerzas, con las fuerzas de la ilusión y de la verdad, con las fuerzas del cambio real. Ha empezado la batalla y la podemos ganar: ¡¡Adelante!! 

Salud y República

11 mayo 2016

Sánchez y el PSOE a la deriva

Es el momento. Un momento que el PSOE quiere desaprovechar. Algo que no es nuevo. Tiene una posibilidad de apoyar un proyecto de izquierdas y se niega. Sánchez y su gente han dicho no a una posibilidad de evitar que el PP obtenga mayoría en el Senado.

Podemos ha propuesto que el PSOE se una a la confluencia de izquierdas para formar candidaturas únicas al Senado, lo que tiene sentido si se trata de arrebatar la mayoría del Senado al PP.

Hay que recordar dos cuestiones: En primer lugar, que la ley electoral permite que con un 28% de votos recibidos, el Partido Popular tenga en este momento el 55% de los senadores. Y, en segundo lugar, que --aunque se trata de una cámara que no sirve para casi nada y habría que eliminarla o llenarla de contenido territorial— mientras exista como está, el Senado es un bastión pepero que permite ralentizar la mayoría de las leyes y en algunos casos, como en las reformas constitucionales, puede paralizarlas aunque se obtuviera la mayoría exigida en el Congreso.

Así es que gracias al Sr. Sánchez y al PSOE, que no acepta las listas conjuntas al Senado, se pierde otra oportunidad de tener mayoría en esta cámara. Todo ello, cuando se repite una y mil veces que el enemigo a batir por el PSOE es el PP, lo que parece una falacia total.

Son muchos los años que sigo la política como para confiar en el PSOE, me gustaría que cambiara, muchos son sus militantes de izquierdas, pero su cúpula, una y otra vez, ha demostrado que en caso de dudas, en las grandes decisiones, siempre se ha aliado con la derecha.

Resulta que mientras que en Baleares, Aragón y Valencia –en esta última comunidad, está casi cerrado el acuerdo— se está tratando de ir conjuntamente en la lista del Senado, entre el PSOE y las fuerzas de la confluencia, en Ferraz se niegan en redondo, desperdiciando una oportunidad única de conseguir una mayoría aplastante en el Senado.

La razón que esgrimen es infantil y débil. Hablan de que la confluencia mantiene el derecho a decidir entre sus premisas programáticas. Y olvidan, por un lado, que en 2012, ellos en Cataluña eran partidarios del referéndum, por otro lado, que están ya gobernando en ayuntamientos importantes y comunidades con partidos o coaliciones que están a favor de la consulta y, por último que prestaron dos senadores a Esquerra para que pudieran formar grupo el 20-D (¿??). Es más, ayer mismo, al mismo tiempo que Sánchez decía no al referéndum, el PSC entraba en el gobierno de la ciudad de Barcelona presidido por Ada Colau. ¿En qué quedamos? Aquí sí, allí no…

Yo intuyo otra razón, y no la cuestión del referéndum. Y es que, a pesar de que digan que su contrario es el PP, no es así. Si no quieren listas conjuntas en el Senado es porque no podrían, durante la campaña, dirigir sus ataques a la Confluencia Podemos-IU-otros, que es su verdadero objetivo. Sánchez y el PSOE van a dirigir sus ataques más agresivos en la campaña electoral –ya han empezado— a Pablo Iglesias, Alberto Garzón, Mónica Oltra, etc. Dejando al PP al margen, puesto que saben que el peligro del adelantamiento electoral viene de esa coalición.

Desgraciadamente el PSOE ya ha decidido. Prefiere a Ciudadanos –y veremos si también al PP--, antes que unirse con la izquierda. Ojalá que me equivoque, ya se verá a partir del 26 de junio.

De momento a las pruebas me remito, nunca han estado tan interesados en el devenir de Izquierda Unida, a la que siempre han despreciado, y ahora la ven entregada a los brazos de Podemos. Como si les importara de verdad. Y es que ven un futuro muy oscuro. Si la coalición de izquierdas consigue un buen resultado. Tendrán que decidir su futuro, ¿con Rajoy y C’s o con la izquierda? He ahí el dilema. Entonces tendrán que dar la cara, y una de dos, o se la partirán sus barones o lo harán gran parte de sus militantes.

Y mientras tanto, el Senado volverá a ser pepero. Gracias “compañero” Sánchez o debo decir: “compañera” Susana.

Salud y República

05 mayo 2016

Los militantes y simpatizantes de Izquierda Unida dicen sí a la coalición con Podemos

Realizada la consulta y escrutados los resultados, el 84,5% de los votantes hemos dicho sí a la coalición con Podemos, el 13,1% ha votado no, y el 2,4% ha preferido votar por la abstención (se podía votar SÍ, NO y Abstención).

Un resultado contundente que deja claro cual es el deseo mayoritario. A pesar de la repercusión mediática de algunos de los que estaban en contra, como Llamazares –celoso con los éxitos de Garzón-- y su Izquierda Abierta, y el entorno de Cayo Lara, --José Antonio García Rubio y otros-- han demostrado su fuerza real. Alberto Garzón y su propuesta han ganado la batalla.

Hoy, sólo queda mirar adelante, hay que construir una coalición donde todos nos sintamos a gusto, donde todo lo que nos une, que es casi todo en política, se ponga en un programa común y se resuelva el problema de las listas, de acuerdo a las fuerza de las dos organizaciones.

La mayoría de la izquierda está ilusionada, por primera vez se cree en la posibilidad de poder gobernar y echar al Partido Popular, de cambiar esas políticas miserables que nos han empobrecido y que han hecho más ricos a los poderosos.

Que la unión hace la fuerza es algo conocido, y que una unión bien construida puede dar como resultado un producto y no una suma. A eso hay que aspirar, a que la ilusión que pueda generar esta unión pueda ir más allá de la simple suma de los votantes de ambas fuerzas.

Hoy puede empezar una nueva etapa. La semana que viene votarán las bases de Podemos para completar ese deseo de unión, que estoy seguro que refrendarán. Después nos queda un camino de mes y medio para ayudar a generar esa ilusión que merecen los españoles, que merecen, sobre todo, esos españoles que han salido derrotados y destruidos por el Partido Popular, en los últimos cuatro años.

Los militantes y simpatizantes de Podemos y de Izquierda Unida tenemos la obligación de ayudar a generar esa ilusión que hace falta para conseguir los objetivos previstos: Un gobierno de cambio, un gobierno de izquierdas.

La simple suma de los votos de ambas formaciones en pasado 20-D, ya habrían dado una fuerza suficiente para tener un claro gobierno de izquierdas (173 diputados: 88 PSOE + 85 Podemos/IU). Por eso, hay que ir un poco más allá, porque ya han empezado a lanzar dardos desde los enemigos mediáticos.

Hemos de tener calma y actuar en positivo, van a ser muchas las críticas y las mentiras que hemos de escuchar de aquí al 26 de junio. Es mucho lo que los poderosos pueden perder si esta unión tiene éxito, y lo saben. Debemos construir un espacio superior al de la propia unión, donde muchos de los que no han votado se unan al proyecto.

La Razón, ABC, incluso la Cadena Ser y El País ya han empezado a sacar punta al acuerdo, antes de que se finalice. Saben que puede ser revolucionario y bombardearán todo lo que puedan para que fracase.

Eso quiere decir que estamos acertando, que les hace pupa, que hemos elegido el camino del cambio. Y es ahí donde debemos instalarnos. Así es que, con más ilusión que nunca, ¡¡ADELANTE!!

Salud y República

27 abril 2016

Se da el pistoletazo de salida de las nuevas elecciones

No ha habido forma. Es de agradecer el último intento de Compromis, de formar un gobierno de izquierdas, que ha sido contestado con una simple ocurrencia por el PSOE (que demuestra su condición) y con un desprecio de Ciudadanos.

Y ahora toca el momento de empezar a echar culpas. Éste será el leitmotiv de la campaña que se avecina. Pero lo importante es ver cómo se va a gestionar un nuevo parlamento que probablemente no será tan distinto del actual. La principal variación puede ser la confluencia de Podemos e Izquierda Unida.

Este acuerdo, que se está gestando, podría hacer cambiar sensiblemente el resultado que se dio en diciembre, pasando a ser la segunda fuerza detrás del PP, superando al PSOE,
lo que cambia totalmente las premisas de un nuevo gobierno. La principal fuerza de la izquierda puede ser esta nueva coalición.

De producirse, parece lógico que sea esta fuerza la que pretenda presidir un gobierno de izquierdas, de progreso, y sea el PSOE el partido que complete este gobierno. Pero, la duda es: ¿Estará dispuesto el PSOE a permitir un gobierno de izquierdas que no presida? ¿Seguirá empeñado en continuar pactando con la derecha que representa Ciudadanos? ¿Dejará Susana y otros barones que Sánchez entre en un gobierno de izquierdas?

Yo tengo serias dudas de que el PSOE quiera apoyar un gobierno de progreso que no presida, sobre todo cuando tenemos la experiencia de que pudiéndolo haber hecho, presidiéndolo, no ha querido. Y me temo lo peor, ojalá que me equivoque. Pero son muchos años de bipartidismo lo que me hace pensar así. El PP, que es probable que siga siendo la primera fuerza votada, se aliará con Ciudadanos (con la excusa de que hay que pactar como sea), dejando que sea el PSOE el partido que tenga la clave de la gobernación.

Ahí empezará a funcionar la plomada de la Gran Coalición. PP y C’s, así como los grandes grupos mediáticos y empresariales, se alinearán al lado de esta fórmula y presionarán al PSOE para que junto a los otros dos partidos formen gobiernos. Es el gobierno deseado por los poderosos, el que quiere la CE, el que seguiría obedeciendo a esa Europa en sus políticas de recortes que han demostrado a quien sirven.

Esperan tiempos duros, donde infamarán y tratarán de denostar y despreciar a un posible gobierno de izquierdas, para llegar a lo que desean, que el PP siga gobernando, ahora con la colaboración de C’s y del PSOE. Ese es el gran peligro. Y el PP lo sabe muy bien. Sabe que el PSOE no puede mantener su incomunicación con los peperos y que en esta oportunidad no será fácil negarse, por principio, a lo que parece “lo mejor”, “lo más sensato”, la gran coalición comandada por el indecente Rajoy y preferida por “el mundo de bien”.

Ahí es dónde está el riesgo, en que el PSOE siga jugando al bipartidismo (aunque entre Ciudadanos, ya sabemos que es el nuevo PP), la fórmula que ha mantenido la alternancia en este país y que sigue conviniendo a los grande. Si ocurre esta situación probable será la prueba de fuego de Sánchez, demostrando hacia dónde dirige, de verdad, sus pasos, hacia la izquierda o hacia la derecha, hacia el cambio o hacia la consolidación de un gobierno que empezará manchado por la corrupción y la ineficacia de la gestión última. 

Salud y República

22 abril 2016

Izquierda Unida y Podemos tienen que confluir ante unas nuevas elecciones

No hay mucho tiempo. Hay que echar toda la carne en el asador. Las nuevas elecciones están a la vuelta de la esquina. Tenemos posibilidades y hay que aprovecharlas, sería una irresponsabilidad que dejáramos que el PP con alguna combinación maquiavélica consiguiera gobernar.

Ahora o nunca. Es una posibilidad que hay que explorar y que tiene muy buena pinta. Una candidatura conjunta entre Podemos e Izquierda Unida es una ocasión única, vista la injusta ley electoral, para poder sacar unos resultados que permitan pensar en un gobierno de izquierdas.

En la situación actual, el PP se complace no haciendo nada y frotándose las manos al ver una oportunidad en unas nuevas elecciones, el PSOE no es capaz de comprender que casarse con Ciudadanos es un error de libro, que le puede costar caro, y es incapaz de cambiar el rumbo y pactar con la izquierda.

Estamos en disposición de poder dar una gran sorpresa. La confluencia entre Podemos e Izquierda Unida, fallida en diciembre pasado, tiene que llegar, esta vez, a buen puerto.

Sé perfectamente que no es fácil, pero es posible. Hay sectores que no quieren esta unión. Entiendo lógico que el PP se asuste porque esta coalición, le podría soplar unos cuantos diputados, como comprendo también la preocupación de Ciudadanos que creía tener la posibilidad de sobrepasar a Podemos y que ahora temen quedarse muy atrás. Mientras, el PSOE está preocupado porque sabe que, de esta forma, mantener el segundo puesto le va a ser difícil.

También sé que hay gente en sectores (minoritarios afortunadamente) dentro de Podemos y de Izquierda Unida que no están por la labor. Así, el afán incomprensible de Errejón y su gente de mantener una falsa transversalidad y negar su realidad –que son de izquierdas— así como la vieja guardia de Izquierda Unida que está perdiendo fuerza día a día, pero que no termina de desaparecer (hablo de Cayo Lara y su círculo que no lo tiene nada claro y, sobre todo, de Llamazares y su gente que, probablemente por celos a Garzón, prefieren que la izquierda siga dividida para mantener un chiringuito cada día más pequeño). Hay que convencer a estos sectores de las ventajas de esta unión.

Pero también se que hay gente, mucha gente de estas dos formaciones, que ven con ilusión esta confluencia y se dan cuenta de que la suma de las dos formaciones puede añadir un plus de votantes nuevos.

Además hay gente que ya ha manifestado que es necesaria esta unión, personas como el mismo Pablo Iglesias, Alberto Garzón con su mayoría en Izquierda Unida, Juan Carlos Monedero, Ada Colau, etc. Todos ellos ven la necesidad de unirse y de hacer posible un cambio progresista de verdad.

Hay dificultades. Una de ellas es la de un programa en común, aunque las diferencias son mínimas habría que afinarlas para que las dos formaciones se encuentren a gusto. Otra dificultad sería la composición de listas. Es necesario buscar una fórmula que permita, de acuerdo a la fuerza que cada uno representa, recoger los votos de los restos a los que Izquierda Unida no llegó, en muchas provincias y de esta forma obtener unos cuantos diputados más. Ambos partidos han de ser generosos para conseguirlo.

Salvemos las diferencias y unámonos con lo que de común tenemos: casi todo el PROGRAMA y el deseo de un gobierno de cambio que acabe con la plaga pepera. Hay que avanzar, porque no conseguirlo puede significar otros cuatro años de penuria, desgracias, recortes y desigualdades.

Este es el reparto de escaños que hubieran conseguido los distintos partidos, si hubieran ido juntos Podemos e Izquierda Unida, a las elecciones del 20-D:
Simplemente viendo estos datos deberíamos luchar por conseguir esa candidatura única. El PP hubiera tenido nueve escaños menos, el PSOE dos, Ciudadanos cuatro y Podemos + Izquierda Unida hubieran ganado catorce. Hoy estaríamos gobernando juntos (173 diputados) con el PSOE. Y si además sumamos el plus que representa para muchos esta unión, las posibilidades de sacar un resultado brillante son muchas. No desaprovechemos la ocasión, es única. No tengamos que lamentarlo de nuevo.


Salud y República

18 abril 2016

¿Será ceguera lo del PSOE con Ciudadanos, o qué?

No puedo entender que Pedro Sánchez y su partido insistan en un pacto con C’s, que además de infumable es insuficiente.

Y es que a las pruebas me remito. Albert Rivera, antes de las elecciones, mintió descaradamente, puesto que hablo de derogar algunas leyes del PP, que estos días atrás ha incumplido.

Puedo entender que Sánchez, ante la primera intervención insolente de Pablo Iglesias, se ofendiera y condicionara su comportamiento. Sin embargo, hay algo por encima de las formas, y es lo que cada partido está dispuesto a defender. Hoy, ya no valen excusas hay que intentar un gobierno de izquierdas y deprisa, no contamos casi con tiempo.

Porque Ciudadanos es un bluf y está engañando al PSOE. A las pruebas me remito. Estamos sin gobierno y ya se ha alineado con el PP para votar contra algo que había prometido y que demuestra que no es sino su apéndice, una sucursal pepera.

Y no sólo es que tiene gente franquista, como lo es Juan Carlos Girauta, autor de un libro –prologado por Pío Moa— que culpa a la República del golpe de Estado fascista de 1936, ni que su ideología económica venga de FAES, esa fundación que preside el ínclito y defraudador Aznar. Añadamos también que tiene comandando una autonomía, La Rioja, a un personaje que tiene una sociedad opaca en Panamá. Además, y es más contundente, su praxis política ha demostrado en estos meses de precariedad, donde todo es provisional, cuál es su verdadera cara, habiéndose quitado la máscara.

En estos últimos días Ciudadanos ha sido capaz de:

Abstenerse en la Ley 25 de emergencia social. Mientras todo el parlamento salvo el PP, han votado a favor, C’s se ha abstenido, anticipando lo que le importan las dificultades que están padeciendo los ciudadanos. Afortunadamente a pesar del PP y C’s se ha aprobado.

Abstenerse ante la proposición de ley que se ha llevado al parlamento para parar la aplicación de la ley Wert. Bien, pues a pesar de haber pactado que la echarían abajo, los chicos de Ciudadanos han vuelto a quitarse la careta y en vez de votar a favor, se han abstenido.

Votar en contra ante la pretensión de derogar la Ley Mordaza. Lo contrario de lo que habían prometido. De nuevo, incumpliendo promesas.

Está claro, otra cosa es que no lo quiera ver Pedro Sánchez y su gente, Ciudadanos está apuntalando la política del PP y está dando muestras de lo que piensan en estos momentos provisionales, cuando se podría poner patas arriba las políticas peperas de la última legislativa, las que tanto daño han hecho a los españoles.

Total, Ciudadanos está claro que no quiere eliminar la ley Wert ni la ley Mordaza, ha tenido ocasión de votar contra ellas y no lo ha hecho. Y además, no ha sido capaz de votar a favor de la ley 25, la que prevé defender las dificultades de los más débiles.

Imagínense si esto ocurre en tiempos provisionales lo que podría ser un gobierno con Ciudadanos. Sería tener al PP dentro, tener al zorro en el gallinero, puesto que Ciudadanos al votar así está demostrando hasta dónde puede y quiere llegar.

Pero, yo me pregunto, ¿es que el PSOE no se da cuenta? ¿es que el PSOE pretende gobernar con la formación que pretende defender las leyes del PP? ¿Cómo se puede interpretar que Sánchez y los suyos mantengan el pacto que les obstaculiza borrar las huellas desastrosas del PP?

Todas las iniciativas que han ido en el sentido de acabar con las políticas del PP y de abrir nuevas vías han sido votadas favorablemente por los componentes de la llamada vía del 161 (PSOE, Podemos, IU, Compromis) y de algún grupo más. ¿Por qué entonces no romper con la marca blanca del PP y formar gobierno con la Izquierda? ¿De qué tiene miedo Pedro Sánchez?

Desgraciadamente parece que el PSOE sigue empeñado en que se convoquen elecciones, a sabiendas de que el pacto con Ciudadanos es un pacto con la derecha y de que además está perdiendo una oportunidad única de comandar un pacto de izquierdas.

Quizá sea la última oportunidad para la izquierda. De celebrarse nuevas elecciones, es muy posible que volvamos a tener gobierno del PP, apoyado por Ciudadanos y quien sabe por quién más.

A cada cuál su responsabilidad. Y, en este momento, el único que puede cambiar la situación es el PSOE. No hay otra posibilidad. Perderla es una barbaridad, incluso para el propio Pedro Sánchez que desde su propio partido están disparándole, y quizá está despreciando su última oportunidad.

Salud y República

22 marzo 2016

Izquierda Unida presentará una querella criminal contra el Gobierno Rajoy

De la guerra al campo de concentración. De Grecia a Turquía, de la Unión Europea a un país con grandes deficiencias en el cumplimiento de derechos humanos (basta ver lo que está ocurriendo con los kurdos turcos o con los actuales refugiados). Una crisis humanitaria que se resuelve con un mercadeo insolidario e inhumano, donde los refugiados son tratados como pura mercancías. Y todo ello a sabiendas de que nada ni nadie podrá parar ese aluvión de personas que huyen de la guerra, el hambre, las dictaduras.

¿Dónde han quedado los derechos de asilo y migración? ¿Dónde los derechos humanos? ¿Se trata de que las barreras, vallas, alambradas, concertinas dejen fuera de la UE a los derechos humanos? Otro fracaso más de esta miserable, xenófoba e inhumana Unión Europea.
El gobierno español, en contra de la posición compartida por el Parlamento español, ha permitido que se vulneren los derechos humanos de los refugiados, con un acuerdo que incumple el Código Penal Español y varios acuerdos internacionales, como la Convención de Ginebra. Y lo hace a conciencia, puesto que no da cuentas a los demás grupos y actúa de una forma antidemocrática, en contra de la opinión de la mayoría del Congreso, la soberanía nacional.

El Partido Popular, actuando con crueldad, ha encontrado la fórmula para hacer y deshacer sin control. Si antes actuaba totalitariamente aplicando el rodillo de su mayoría absoluta, hoy, estando en funciones, simplemente, pasa del Parlamento, obviándolo y haciendo de su capa un sayo, sin tener en cuenta la opinión política de la máxima institución que representa a todos los ciudadanos españoles.

Es por ello por lo que la respuesta a esta ignominia del gobierno Rajoy ha de ser fuerte y contundente. Un gobierno en funciones no puede chulear a todo un pueblo. Eso es totalitarismo duro y puro. Por lo que, no queda otra que denunciar a este gobierno insensible, como ha propuesto Izquierda Unida, para tratar de obtener judicialmente lo que se niega democráticamente.

Es necesario pisar fuerte y detener un acuerdo que no es sino un retroceso, un acuerdo que cosifica a las personas y que convierte la Unión Europea en una especie de “rastro”, donde la carne de refugiado está a precio de saldo. Esta Unión Europea insolidaria, esta comunidad que está subcontratando a un país, como Turquía, que maltrata a los sirios que ya están en su país, que rechaza garantías y que juega un papel cuyo único punto que le interesa es el dinero y la posible entrada en la Unión Europea.

No hay excusas, estamos ante un genocidio que dará que hablar por su crueldad. Un genocidio que podría haber sido parado y que, por motivos racistas, nos hace pertenecer a una institución vergonzosa, que nos coloca en una situación de indignidad absoluta.

Hombres, niños, mujeres, bajo la lluvia y el frío, sin futuro, muestran un panorama dantesco que, desgraciadamente, podría haberse evitado. Estos mandatarios europeos tienen que pagar esta desvergüenza, este crimen. Empecemos por el número uno, el nuestro. Mariano Rajoy y sus secuaces tienen que pagar por el apoyo a esta masacre, en contra de lo que opina su propio pueblo. Por eso, hay que iniciar una oposición muy activa contra este gobierno cruel y totalitario. Recurramos a todas las posibilidades, manifestaciones, concentraciones, recogidas de firmas y, como ya ha anunciado Izquierda Unida, una querella criminal al Tribunal Supremo contra esta gentuza. Que queden retratados, que no nos coloquen en la misma cesta, ellos son los genocidas, nosotros hemos de oponernos con toda firmeza.

¡No queremos ser sus cómplices!

Salud y República

20 marzo 2016

Gobierno progresista, elecciones o dónde estamos

Es verdad que todos los partidos dicen preferir que haya gobierno y no unas nuevas elecciones. Lo que es difícil de saber es si esas declaraciones son verdaderas o tratan de ser políticamente correctas.

Lo que queda claro es que sólo hay dos posibilidades, nada más: O un acuerdo progresista entre PSOE, Podemos, IU, Compromis y la abstención de nacionalistas, o nuevas elecciones generales. La opción, a la que llaman la gran coalición, es imposible. El PP está aislado y sólo le apoyaría (lo que tampoco sumaría suficiente) Ciudadanos, siempre que el candidato a presidente no fuera Rajoy. La última opción, la de PSOE, C’s y Podemos es inalcanzable, basta escuchar a C’s o a Podemos para darla por imposible.

Mientras tanto, los ciudadanos esperan acontecimientos. La dificultad es grande y todos se preguntan si, en caso de que no hubiera acuerdo, cambiarían mucho las cosas con nuevas elecciones. Y parece que no tanto, en este momento, aunque quién sabe lo que ocurrirá en el futuro.
Esta semana han salido a la luz tres sondeos de votos, de tres medios diferentes, que parecen marcar una tendencia. Los medios son: La SER, El Electoral y El Periódico. Es preceptivo afirmar que, como siempre, los sondeos electorales tienen valor en el momento en que se realizan y que, de acuerdo a las actuaciones de los distintos partidos, pueden modificarse los resultados.

El resumen podría ser el siguiente: Una moderada bajada del PP, un mantenimiento del PSOE, una subida importante de Ciudadanos, una bajada de Podemos y un incremento de casi el 100% de Izquierda Unida.

Es difícil de entender que el PP, a pesar de los abrumadores casos de corrupción que salen todos los días, siga siendo la primera fuerza, aunque tenga una bajada ligera. Ciudadanos se ha llevado la bajada del PP más una parte de Podemos. Izquierda Unida ha subido de forma notable hasta cuadruplicar los escaños (de dos a ocho), seguramente por la actuación de su líder, siempre manteniendo las mismas tesis, y porque, a pesar de ser el de menor peso, ha tomado decisiones para formar un gobierno de izquierdas.

A mí, que me gustaría apostar por un gobierno de izquierdas, progresista, formado por PSOE, Podemos, Compromis, e Izquierda Unida, me preocupa la deriva de Podemos, que ha pasado de tener 20 escaños de ventaja sobre Ciudadanos, a estar a la par.

Podemos ha fallado en las formas. Estoy de acuerdo con que para poder fiarse del PSOE hay que entrar en el gobierno, experiencias anteriores nos dicen que hay que estar muy cerca para que cumplan los compromisos progresistas. Lo que ocurre es que el ofrecimiento de Podemos, que no me parece mal, Pablo Iglesias lo hizo con una soberbia absoluta, y su forma de intentar aproximarse al PSOE ha sido agresiva.


Se puede pretender lo mismo y reprochar lo mismo, pero sin tener que ofender a quien pretendes que te acompañe en el gobierno. Somos muchos los que deseamos un gobierno de izquierdas. Somos muchos los que nos gustaría que este país girara 180 grados y no se rindiera, que impusiera políticas económicas distintas y eficaces para los que más ayuda necesitan. Por eso, si se quiere de verdad gobernar con el PSOE, tiene que bajar los decibelios --lo que no significa obviar las críticas (Garzón ha sido duro criticando pero entonado en el trato)--, e intentar llegar a un acuerdo que permita de verdad ese cambio necesario. Las frases hechas, las valentonadas, las actuaciones exageradas sólo pueden conducir a, por un lado, unas menores expectativas de voto y, por otro, a poner piedras en el camino del posible acuerdo.

No pasa nada, no se cae el mundo, no se hunde España por unas nuevas elecciones, pero ojo, sí que pueden cambiar las posibilidades de pactos, con resultados distintos. Hoy, tenemos una posibilidad real, que desde la izquierda no debemos ahogar, y es la de formar un gobierno que pueda dar ese giro tan necesario, no nos empeñemos en actuaciones teatrales y trabajemos por conseguir ese cambio deseado.

El PSOE tiene que entender que el pacto con C’s no es posible aritméticamente, y tampoco si lo que pretende es un cambio de izquierdas, C’s es la derecha liberal, sus propuestas económicas son más de lo mismo, su continuísmo sólo puede hacer que se profundicen más todavía las desigualdades y los recortes.

Salud y República  

28 enero 2016

La vieja guardia de la política defendiendo el bipartidismo

Ante los momentos cruciales y difíciles en los que nos encontramos para la formación de un gobierno, ahí tenemos a los de toda la vida, los amantes del bipartidismo, defendiendo sin rubor un gobierno que permita jugar a los dos grandes partidos. Y es que deben mucho a ese modelo.

En este país se ha mantenido durante toda la democracia, hasta las últimas elecciones, un sistema bipartidista de alternancia en el poder entre PSOE y PP, con la colaboración inestimable de una ley electoral que permite que un diputado de los grandes partidos venga a costar unos 60.000, mientras que los de los pequeños partidos con implantación nacional pueden llegar a costarles diez veces más.

Esta irregularidad democrática que les ha ayudado a detentar el poder absoluto sin nunca hayan tenido mayoría absoluta de votos, de forma intermitente, hoy está en peligro. Por eso acuden las viejas huestes a echar una mano al bipartidismo, esa fórmula a la que tanto deben (pensiones de jubilación, puertas giratorias, direcciones o consejerías de empresas pública, etc.).

Los dos grandes popes del bipartidismos, expresidentes González y Aznar, cuyos egos y beneficios obtenidos les hacen ser incapaces de mantenerse al margen, vemos que están unidos a pesar de pertenecer a los dos partidos –falsamente enfrentados— que han gobernado con alternancia este país. Junto a ellos Corcuera, Bono, Garmendia, Salgado Zaplana, Acebes, Pastor, todos a una, todo por la patria del bipartidismo.

Tanto tiempo disimulando que estaban enfrentados y vemos como han jugado a alternarse en el poder para obtener los grandes beneficios que les ha dado ese bipartidismo, hoy en peligro. Tirios y troyanos se alían para defenderse de esta nueva gente que (de forma perversa e injustificada dicen ellos) ha entrado en el Parlamento. La unión hace la fuerza. Viejos peperos y viejos socialistas se ven amenazados y buscan fórmulas de unión que tapone y oscurezca a la nueva fuerza progresista, en contra de lo que, según las encuestas, dicen los españoles.

No les importa, ellos están por encima de los demás, por encima de todo, por algo han sido los que han mangoneado este país durante décadas. Se trata de continuar beneficiándose del poder. No interesa un gobierno progresista, todos sus beneficios al sumidero. Eso no lo pueden consentir. Tienen que luchar, influir en el Comité del PSOE, ayudar a los barones rebeldes a que fuercen a Sánchez a apoyar por activa o pasiva al PP, aunque ello vaya en contra de lo acordado, ¡qué más da!

Y es que Sánchez lo tiene mal, porque además de estas presiones de la vieja guardia, está la baronía, donde vale todo –con tal de cargarse a Sánchez-- menos unirse a Podemos. Ahí tienen a Susana Díaz en Andalucía o a Emiliano García-Page que gobiernan gracias al apoyo pasivo de Podemos y sin embargo no quieren que su líder nacional pacte con el partido de Pablo Iglesias, de ninguna manera. No quieren para otros lo que tienen ellos, ¿cómo es posible?

Añadamos a esto las consignas que llegan del exterior, de entes internacionales, y nos encontramos que la dificultad de Sánchez por formar un gobierno de progreso con Podemos e IU no sólo viene de su actuación dubitativa y contradictoria, sino de las fuerzas internas y externas que le empujan a actuar en sentido contrario.

Unos, la vieja guardia, queriendo conservar los beneficios que obtuvieron del bipartidismo, otros, los entes internacionales, con deseos de seguir mandando desde fuera para hacer políticas de ajustes, y los últimos, la baronía, con ansias de poder y de querer echar a Sánchez. Todos unidos quieren evitar lo que es relativamente fácil de conseguir, un gobierno de progreso.

No sería mala idea la de forzar, como algunas voces socialistas han dicho, un referendo entre los militantes del PSOE para ver lo que quieren. Esa podría ser la jugada que le diera a Sánchez los avales que le permitan conseguir lo que los amantes de la gran coalición y del bipartidismo quieren negarle.

¿Cuándo se dará cuenta la vieja guardia de que su tiempo ha pasado? ¿Cuándo dejarán de tocar las narices estos jarrones chinos ya ajados y rotos?


Salud y República

20 enero 2016

La Mesa del Congreso no autoriza el grupo IU/ER/Bildu y Patxi López se sorprende

¡Qué le vamos a hacer! Él es así. Lleva más de treinta años en política pero no se entera, o no quiere enterarse. Y claro, el pobre se sorprende. ¿Qué esperaba? Se vendió por un plato de lentejas y ahora le están demostrando que lo importante es el solomillo.

Aunque estoy seguro de que le da igual, siempre que siga siendo presidente de la mesa del Congreso, que es lo que le interesa.

Querido Patxi, tu entronización, tu presidencia, ha servido para esto. Para dar a cambio la mayoría de la mesa a la derecha, que no la tiene ni en diputados ni en votos. Pero claro había que hacer a Patxi presidente, por encima de todo. El resultado no es sino el signo de lo que va a venir. Estás de presidente pero te estás convirtiendo en un monigote de la derecha, que con su mayoria –esa que el PSOE podía haber evitado y no lo ha hecho para hacerte presidente— es quien dirige la mesa, tú te vas a hinchar a dirigir una mesa que va a ejecutar, a menudo, lo contrario de lo que te gustaría. Eso sí, la presidencia no hay quien te la quite, y eso para ti es lo importante.

Ya fuiste un ejemplo cuando, sin importarte dimes y diretes, con la excusa del terrorismo, te aliaste con el PP y conseguiste ser lehendakari apoyado en tus contrarios políticos.

La primera jugada de la derecha en el Congreso ha sido negar a IU hacer un grupo parlamentario junto a Bildu y a Esquerra Republicana, en una demostración de sectarismo y de aplicar la apisonadora desde esa instancia. Es lo que tiene dar la mayoría a la derecha, al PP y a su socio adjunto, Ciudadanos.

El mismo López ha dicho que este agrupamiento se ajustaba escrupulosamente a las normas para ser autorizado por la mesa, pero claro, el juego de la mayoría absoluta de la derecha ha empezado a funcionar. Da igual que esta petición viniera avalada por los letrados del Congreso, quienes, a petición de los partidos que querían agruparse, han dictado un informe jurídico positivo para tal unión.

Y es que les importa un pito lo que otros digan, sean técnicos o políticos. Ellos van a lo suyo, el odio les puede y toman sus decisiones basada en el rencor y en aquella premisa de que “al enemigo ni agua”. Lástima que Ciudadanos, que ha tenido la primera oportunidad para diferenciarse del PP, haya confirmado ser su marca blanca por mucho que trate de disimularlo.

Este es un claro intento, otro más, de apagar voces contrarias, de hundir a quien no está de acuerdo, de callar a quien piensa distinto. Y aunque no lo van a conseguir, si que de momento han restado posibilidades importantes de visibilidad a estos tres grupos. Da igual tener un millón de votos.

La razón que dan es que se unen para cobrar el dinero que perciben los nuevos grupos. Y es que da asco que te hable de dinero esta gentuza pepera, que ha dilapidado dinero público por doquier y que ha constituido redes mafiosas que todavía funcionan y que se han llevado millones de euros del dinero de todos nosotros, mientras ha creado la mayor desigualdad económica de la OCDE, después de Chipre. Y Gómez de la Serna sigue sentado en el escaño, eso es una simple anécdota.

Total, casi un millón de votos al grupo mixto. Un millón de votos con una visibilidad muy limitada.

Y Patxi López, ese socialista vasco que hoy es y presume ser presidente de la mesa del Congreso, se siente feliz en su nuevo cargo, aunque dice sorprenderse y no se explica que esto haya ocurrido. ¡Hay que ser simple!

¡Gracias, Patxi! ¡Gracias, PSOE!


Salud y República

22 diciembre 2015

Elecciones: Otra oportunidad perdida por la Izquierda

He dejado pasar dos días para poder comentar con mayor frialdad lo que me parece que ha sido el gran error de la izquierda en estas elecciones.

Yo creo que, por unas o por otras causas, todos los participantes en las elecciones del 20-D han perdido.

El PP, aunque haya sido el vencedor, ha perdido más de 60 escaños, el PSOE, después de lo que todo el mundo creía que había alcanzado su suelo en 2011, ha vuelto a perder 19 escaños. Ciudadanos, después de llegar a pedir un debate con el PP, por creerse la única alternativa, ha visto que sus errores en campaña le han llevado a conseguir entre 30 y 40 escaños, menos de los que ellos mismos estimaban.

Y qué decir de Podemos. En principio es el partido ganador. Ha conseguido subir durante las últimas semanas unos 20 diputados, que no es moco de pavo. Sin embargo, ha perdido la oportunidad de optar a la presidencia del gobierno. Una oportunidad perdida que ha dejado escapar. Porque el hecho de no haber aceptado la candidatura popular con Izquierda Unida, aunque tenga una posición fuerte de clara oposición en el congreso, hubiera podido alcanzar la presidencia del gobierno. Lo que demostraré más abajo.
 
Izquierda Unida, que ha sufrido un ninguneo mediático tremendo, ha tenido unos resultados muy malos, aunque no tanto como muchos intentan hacer creer, porque nadie dice que en las candidatura populares de Cataluña y Galicia, hay tres diputados más que hay que sumar a los dos que ha conseguido como Unidad Popular. Además, habría que añadir que mientras que a los demás partidos grandes y a los regionalistas les cuesta entre 50.000 y 70.000 votos conseguir un escaño, a UP—IU le ha costado más de 450.000, lo cual dice mucho de la validez del axioma democrático:“Un ciudadano, un voto”. En este caso habría que añadir: 8 votos a Izquierda Unida valen lo que uno al PP o al PSOE.
Hablemos ahora de cómo hubiera sido el resultado con una circunscripción única en toda España y no por provincias.

Es increíble ver a Ciudadanos quejarse de que los escaños les cuesta más votos que a los otros partidos. O sea se quejan, por primera vez, de algo que Izquierda Unida y antes el PCE han denunciado sistemáticamente desde las primeras elecciones democráticas. Sólo ven taras democráticas cuando les afecta a ellos, aunque sea de manera ínfima.

Recordemos que este drama se produce por haber elegido la provincia como circunscripción, algo inexplicable en nuestra estructura territorial si no fuera porque beneficia a los grandes partidos y a los nacionalistas, y por eso lo han defendido siempre, a costa de los pequeños. Así llegamos a ver que a Izquierda Unida siempre le ha costado muchos más votos un escaño que a los otros partidos. Este año la relación es de 8 a 1. Un voto al PP o al PSOE valen lo que ocho votos a IU. Esta “igualdad” tara refleja muy bien las carencias democráticas que tenemos.

Pero además de este dislate, a pesar de esta desigualdad, hoy la candidatura popular de Podemos y de Izquierda Unida, de haber concurrido juntos, nos llevaría a este cuadro:

Lo que es sólo una operación matemática simple. A lo que habría que añadir, la ilusión que hubiera despertado entre la gente de izquierdas esta candidatura conjunta, que sin duda hubiera podido añadir más votos y colocarla por encima del PSOE, sumando junto a él la mayoría absoluta.

Otra vez más la Izquierda ha demostrado su gran debilidad. La arrogancia del más poderoso, un error que se ha cometido desde siempre y que nos lleva a dividir en vez de unir. A debilitarnos en vez de fortalecernos.

El panorama poselectoral es difícil, pero, a mi modo de ver sólo hay dos posibilidades, una que el PSOE permita, con su abstención, gobernar al PP y la otra nuevas elecciones generales.

De ocurrir lo segundo hay que estar preparado porque el cartero podría llamar dos veces y no se puede cometer el mismo error. Hay que ir juntos a las próximas elecciones, ojalá que los resultados de éstas nos hagan recapacitar y podamos consolidar una candidatura única, que, estoy seguro, no llevará a poder gobernar, lo que debería ser nuestro primer objetivo, si es que de verdad creemos que estamos en un tiempo nuevo y de verdadero cambio.


Salud y República

05 diciembre 2015

La Junta Electoral Central al servicio de los grandes, en contra de UP—IU y de los emigrantes españoles

Y es que, a las pruebas me remito. La defensa que la JEC (Junta Electoral Central) hace de los poderosos es constante. Salvo en casos de clarísimo incumplimiento, y aún así, siempre dictamina a favor de los grandes partidos, y en contra de los pequeños y de los intereses ciudadanos.

Claro que para saber el porqué no hay que profundizar mucho. La JEC está formada por trece miembros. Ocho de ellos pertenecen al Tribunal Supremo y son designados por el Consejo General del Poder Judicial. Y los otros cinco son catedráticos de Derecho o Ciencia Política y son nombrados por el Gobierno a propuesta de los grupos parlamentarios (y de acuerdo al número de sus miembros).

Así es que tenemos, de nuevo, una institución que debería velar por la imparcialidad y que sin embargo es elegida de tal forma que el gobierno y los grupos parlamentarios más numerosos son los que tienen representantes.

Por lo tanto, no es de extrañar cómo actúa y por qué. Porque toma como referencia la famosa frase de Pedro El Cruel: “Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor” . Y su señor es el poder establecido. Su cometido trata de suavizar las posibles sanciones contra los poderosos y, en todo caso, les sanciona de forma tan leve que siempre les viene bien actuar con acomodo.

Así ha venido actuando hasta la fecha. Algunas multillas por abusos de los grandes y pelillos a la mar, sin cambiar nada esencial ni obligar a nadie a modificar sus abusos.

Izquierda Unida denunció la discriminación a la que se le ha sometido al no dejar que su candidato Alberto Garzón participara en el debate de Atresmedia, a pesar de ir en contra de las normas de la misma JEC. El resultado ha sido claro y evidente, una tropelía más de esta institución. En vez de exigir que participaran tanto UP—IU, como UPyD, (ambos tenían representantes en el último parlamento, y no como otros participantes), ha sentenciado que el debate se puede realizar, pero qué como UP—IU se ve discriminada se la debe compensar, con la participación en otro espacio.

Ya verán cómo se cumple la sentencia, dejando a Garzón que participe en un programa de tres al cuarto, durante unos minutillos, para compensarle. Y aquí paz y después gloria. Si quieres bien y si no, también.

Pero hay un caso más grave. El caso de los españoles residentes en el extranjero. Y es que, gracias a una modificación de la ley electoral que aprobaron PP y PSOE, con la oposición de Izquierda Unida, se han aumentado los obstáculos para que puedan votar los emigrantes españoles en las elecciones. De hecho, se van a quedar sin poder votar, a pesar de haberse inscritos, más de 1,7 millones de españoles, más del 92% que se ha inscrito en el CERA. Una verdadera vergüenza que pasará sin pena ni gloria.

EJEMPLO DE LO QUE PASÓ EN LAS ÚLTIMAS ELECCIONES AUTONÓMICAS 2015 (en la que pudieron votar el 3,2% de los residentes en el exterior)

Votos Emigrantes Españoles

La cosa está clara, y no es un error, simplemente la ley electoral se modificó a conciencia, a sabiendas de que los inmigrantes españoles, en su mayor parte, han sido expulsados del país en contra de su voluntad, por las políticas llevadas a cabo por el PSOE y el PP, y estos partidos saben que cuentan con pocos votos entre este colectivo discriminado.

Pues bien, Izquierda Unida ha presentado una reclamación a la JEC, de la que espera respuesta. Yo, después de ver cómo ha actuado en otras ocasiones este ente y quienes lo componen, no tengo dudas de que pasará del tema y como mucho, para salvar la cara, si es que puede, dirá que es algo a corregir en el futuro pero no tomará ninguna decisión. Resultado: 1.740.000 ciudadanos que, queriendo, no podrán votar; más de los ciudadanos con derecho a voto, por ejemplo, en la provincia de Sevilla.

Pero, no pasa nada, sólo son votos que no interesan a los grandes partidos, son votos robados a ciudadanos que simplemente quieren ejercer su derecho y no les dejan. ¡Mala suerte! y si no, que no se vayan del país –estoy convencido de que algún pepero pensará así—, que renuncien a la “maravillosa movilidad exterior”.

Total, no encuentran empleo, se tienen que marchar al extranjero, se dice que es por su propia voluntad y además se les dificulta seriamente su derecho al voto. ¡Una maravilla!

¿Cómo es posible que un problema tan grave apenas tenga acogida mediática, mientras, por ejemplo, nos repiten la imagen de Rajoy jugando al futbolín todos los días?

Otra trampa más de esta democracia “perfecta”

Salud y República

28 octubre 2015

El laicismo en las próximas elecciones

Parece que los cambios que se están produciendo, con la entrada de nuevos partidos, harán que desde el 20-D este país sufra modificaciones importantes. Aún en el caso de que ganara uno de los dos partidos de siempre (PP o PSOE) ha quedado claro que las mayorías absolutas se han acabado, y que se ha de pensar en lo que piensan otros partidos.

Al margen de cuestiones económicas, sin duda muy importantes, hay otras de carácter político que deberíamos valorar en los programas y talantes de los distintos partidos, a la hora de votar. Entre ellas, la forma de Estado, la estructura político-territorial del Estado o las relaciones del Estado con las distintas Iglesias. A esta última cuestión está dedicado este artículo.

Como quiera que la más importante y la única religión que tiene beneficios en nuestro país es la Iglesia Católica, es a ella a la que me referiré, fundamentalmente, aunque las relaciones con ella debería ser la misma que con las otras confesiones.

Hoy, todavía no conocemos los programas de los distintos partidos, sin embargo sí que sabemos de la trayectoria de los mismos si ya existían y, también, conocemos detalles de lo que piensan los nuevos partidos, por afirmaciones de sus principales líderes.

De los partidos que están en el parlamento, la cuestión es fácil. De los grandes, el PP y el PSOE, los que han detentado el poder durante toda la democracia podemos decir que tanto uno como otro han mantenido los privilegios con la Iglesia Católica, firmados en los acuerdos con la Santa Sede en 1979. Sólo Izquierda Unida viene mostrando su desacuerdo con dicho concordato, de forma rotunda, y se ha opuesto a todas las medidas que han aportado mayores beneficios y clientelismo hacia la Iglesia Católica.

El PP no sólo no cree en el laicismo sino que lo demuestra. A pesar de que la Constitución habla de un Estado Aconfesional, actúan, en muchas ocasiones, como si España fuera un estado católico. Sus cargos públicos participan en actos religiosos y los apoyan con asiduidad. Habiendo propiciado leyes que han dado ingentes beneficios a la Iglesia Católica, como la que aprobó el gobierno Aznar de las inmatriculaciones, que ha permitido que esta Iglesia se hiciera con inmuebles de todo tipo por el simple hecho de que no constaban en el registro de la propiedad. Por no citar el constante deseo de condecorar vírgenes, asistir a beatificaciones o santificaciones, o solicitar auxilio a su dios o a sus vírgenes preferidas.

Religión y PSOE

El PSOE, que siempre se llena la boca de deseos laicos, y que en sus distintos programas, a lo largo de distintas legislaturas, llevaba escrito que se tenían que revisar los acuerdos con el Vaticano, resulta que no sólo ha mantenido los privilegios, sin haber cambiado una coma, sino que además subió la aportación económica a la Iglesia en el IRPF, con el gobierno Zapatero. Y junto al PP mantienen situaciones como la de las inmatriculaciones o la de los profesores de religión (pagados por el Estado –o sea por todos nosotros— y elegidos y depuestos por los obispos) o la de no pagar el IBI en ningún inmueble, incluidos aquellos que no tienen que ver con el culto y que tienen como fin hacer negocio. Por cierto, el último caso es el del alcalde de Sevilla, socialista, que, sin rubor, en condición de máxima autoridad sevillana ha presidido como hermano mayor honorario de una cofradía una procesión recientemente.

Si en algo ha estado de acuerdo el bipartidismo imperante hasta ahora, ha sido en mantener los privilegios de la Iglesia Católica a toda costa, y en todo caso, aumentarlos, nunca revisarlos a la baja. Sólo Izquierda Unida ha mantenido una oposición demostrada a estos beneficios y una actitud favorable a la laicidad del Estado.

Qué decir de los nuevos partidos emergentes. En el caso de Ciudadanos, poco sabemos, salvo que pretende que la Iglesia pague el IBI, junto a otras colectividades, pero por su proceder de no querer hablar de este tema, mucho nos tememos que mantendrá la gran mayoría de los privilegios y no apostará por un Estado laico verdadero. Está a favor de la enseñanza de la Religión en la Escuela y de mantener la situación de los profesores de Religión como en la actualidad.

Podemos sí que parece que tiene una intención más decidido de conseguir un Estado Laico. Sin embargo, poco hemos leído u oído a sus líderes del tema. Lo importante sería saber si en una situación de posible pacto con el PSOE, haría del Estado Laico casus belli, y lo pondría como premisa fundamental para llevarlo adelante.

Me da la impresión de que, desgraciadamente, el Laicismo es un tema que no está en la agenda de la mayoría de los Partidos Políticos. Puede que haya promesas, ahora en la precampaña y campaña electoral –ya lo ha hecho el PSOE otras veces, para luego quedarse en agua de borrajas—, pero da la impresión de que son otras las prioridades y de que el laicismo es algo bonito, ornamental, pero poco importante.

Ojalá que me equivoque. Sólo a la izquierda del PSOE parece que hay verdaderas intenciones de hacer laico este país. Los demás es posible que lo mencionen, pero, sinceramente, ya sabemos hasta donde pueden llegar, por lo que han hecho hasta ahora y por lo que dicen y no harán.

Salud y República

08 octubre 2015

Podemos no consigue fichar a Garzón. La Candidatura Popular se rompe

Ahora ya lo han reconocido. Era algo que muchos suponíamos. Una operación que en otros casos les ha salido bien: Fichar personajes con tirón para obtener más votos.

Pablo Iglesias y Carolina Bescanza lo han confirmado. Su objetivo no era la unión con Izquierda Unida sino fichar a Garzón para Podemos. O sea, su fin no era conseguir la Unidad Popular, sino aglutinar bajo la marca Podemos a los que puedan ayudarles a subir su marcador en las elecciones.

Ya lo ha dicho Alberto Garzón: esto no es un mercado de fichajes. Somos muchos los que creemos, de verdad, en la Unidad Popular, algo que no es posible si no están en ella Izquierda Unida y Podemos, además de otras organizaciones. Las dos formaciones son indispensable. Y Podemos lo ha echado por tierra.

Izquierda Unida quería repetir el éxito que unas candidaturas populares han tenido en los ayuntamientos el pasado 24 de mayo. Barcelona, Madrid, Cádiz, Coruña, Santiago han alcanzado, con candidaturas de Unidad Popular, el gran objetivo: desalojar a la derecha del poder municipal. Pero Podemos no lo ha visto así, ellos han pensado que con su marca podrían conseguir más votos, algo que va contra lo ocurrido en las últimas elecciones. Madrid con Podemos no consiguió ganar al PP y sin embargo Ahora Madrid sí que pudo con, ni más ni menos, Esperanza Aguirre.

Sin embargo, la contradicción de Podemos es enorme, puesto que en Galicia y Cataluña sí que habrá una candidatura única. ¿Por qué en esas comunidades sí y no en el resto del Estado? Las razones que dan los podemitas son poco consistentes.

No se puede negar que Izquierda Unida también se ha equivocado. Sin embargo, ha demostrado su pretensión de rectificar, ha fulminado a la antigua dirección en Madrid (ya saben, los amiguetes de Moral Santín: Ángel Pérez, Gregorio Gordo y demás morralla, apoyados incomprensiblemente por Izquierda Abierta, con Llamazares a la cabeza) demostrando que se ha desembarazado de los contaminados, sin importarle el coste político, con el fin de conseguir esa regeneración necesaria en la CAM. Ahora en IU queda la gente que desea de verdad la Unidad Popular y que ha trabajado y trabaja para ello. Es el momento de poder confluir.

La decisión de Podemos beneficia sin duda al bipartidismo, a aquellos que antes llamaban casta (hoy no se atreven puesto que han ayudado o han sido apoyados por uno de los actores, el PSOE, para gobernar en distintos municipios o CC.AA).

No son aceptables las condiciones de Podemos. Una Unidad Popular no se hace aplastando al otro, sino convergiendo, sin excluir a los demás. Por mucho que lo piense Pablo Iglesias –debería reaccionar, las encuestas, por desgracia, lo están diciendo a gritos, y por algo será— Podemos no es el centro del universo y no es lógico ni ético que quiera que todos se coloquen debajo de su paraguas, olvidando su procedencia. El primer paso de una Unidad Popular es unirse manteniendo sus propias características, no se puede pedir, por mucho que se considere superior un grupo, la rendición sin condiciones. Ahí sólo pueden encontrarse discrepancias y desencuentros.

Ahora en común

Las formas de este desencuentro han sido vergonzosas, después de una reunión entre ambas organizaciones y con el compromiso de otra futura, de forma unilateral y sin previo aviso, Podemos envió un comunicado de prensa para anunciar su decisión.

Garzón ha demostrado ser el verdadero alentador de una Candidatura de Unidad Popular y ha antepuesto, cosa que no hicieron otros, esos valores de unidad por encima de personalismos.

Ahora sólo queda apoyar la candidatura de Ahora en Común, a la que se ha unido IU, y tratar de conformar una lista plural que pueda obtener unos resultados dignos el 20-D. Una tristeza que se haya de competir con Podemos, pero así lo han querido.

Ya veremos después de las elecciones, todo lo que se ha perdido. Sin duda mucho. Porque parece mentira que, con esta ley electoral que tenemos, con la fórmula d’Hont y las provincias como circunscripciones electorales, Podemos no se haya dado cuenta de que, por ejemplo, los votos de IU (entre un 4% y un 6%, en las últimas encuestas) y los de Podemos (entre un 13 y un 16%), por separado no pasarán de 3 ó 4 diputados para IU y unos 40 para Podemos, mientras que si fueran juntos –al margen de los beneficios que se podrían obtener por esa unidad— con un 20% se podría llegar a los 60.

Qué le vamos a hacer, la izquierda (considero a Podemos de izquierda, en contra de los que ellos mismos dicen) parece destinada a seguir dividida per saecula-saeculorum. Uno de sus más graves problemas. Una verdadera tristeza donde el ego juego un papel importante.

Podemos no ha estado a la altura. Una mala noticia, muy mala, que puede hacer perder la ilusión de mucha gente de izquierdas y con ello llevar a un mal resultado para todos el 20-D. A pesar de todo sigo deseando lo mejor a las candidaturas del cambio, también a Podemos, aunque después de lo ocurrido, sólo cabe esperar que cada cual acepte sus responsabilidades. Si esta decisión lleva a que el Partido Popular vuelva a gobernar, solo o con Ciudadanos, no vale llamarse a andana. ¡Qué pena! ¡Qué oportunidad perdida!

Salud y República