22 abril 2016

Izquierda Unida y Podemos tienen que confluir ante unas nuevas elecciones

No hay mucho tiempo. Hay que echar toda la carne en el asador. Las nuevas elecciones están a la vuelta de la esquina. Tenemos posibilidades y hay que aprovecharlas, sería una irresponsabilidad que dejáramos que el PP con alguna combinación maquiavélica consiguiera gobernar.

Ahora o nunca. Es una posibilidad que hay que explorar y que tiene muy buena pinta. Una candidatura conjunta entre Podemos e Izquierda Unida es una ocasión única, vista la injusta ley electoral, para poder sacar unos resultados que permitan pensar en un gobierno de izquierdas.

En la situación actual, el PP se complace no haciendo nada y frotándose las manos al ver una oportunidad en unas nuevas elecciones, el PSOE no es capaz de comprender que casarse con Ciudadanos es un error de libro, que le puede costar caro, y es incapaz de cambiar el rumbo y pactar con la izquierda.

Estamos en disposición de poder dar una gran sorpresa. La confluencia entre Podemos e Izquierda Unida, fallida en diciembre pasado, tiene que llegar, esta vez, a buen puerto.

Sé perfectamente que no es fácil, pero es posible. Hay sectores que no quieren esta unión. Entiendo lógico que el PP se asuste porque esta coalición, le podría soplar unos cuantos diputados, como comprendo también la preocupación de Ciudadanos que creía tener la posibilidad de sobrepasar a Podemos y que ahora temen quedarse muy atrás. Mientras, el PSOE está preocupado porque sabe que, de esta forma, mantener el segundo puesto le va a ser difícil.

También sé que hay gente en sectores (minoritarios afortunadamente) dentro de Podemos y de Izquierda Unida que no están por la labor. Así, el afán incomprensible de Errejón y su gente de mantener una falsa transversalidad y negar su realidad –que son de izquierdas— así como la vieja guardia de Izquierda Unida que está perdiendo fuerza día a día, pero que no termina de desaparecer (hablo de Cayo Lara y su círculo que no lo tiene nada claro y, sobre todo, de Llamazares y su gente que, probablemente por celos a Garzón, prefieren que la izquierda siga dividida para mantener un chiringuito cada día más pequeño). Hay que convencer a estos sectores de las ventajas de esta unión.

Pero también se que hay gente, mucha gente de estas dos formaciones, que ven con ilusión esta confluencia y se dan cuenta de que la suma de las dos formaciones puede añadir un plus de votantes nuevos.

Además hay gente que ya ha manifestado que es necesaria esta unión, personas como el mismo Pablo Iglesias, Alberto Garzón con su mayoría en Izquierda Unida, Juan Carlos Monedero, Ada Colau, etc. Todos ellos ven la necesidad de unirse y de hacer posible un cambio progresista de verdad.

Hay dificultades. Una de ellas es la de un programa en común, aunque las diferencias son mínimas habría que afinarlas para que las dos formaciones se encuentren a gusto. Otra dificultad sería la composición de listas. Es necesario buscar una fórmula que permita, de acuerdo a la fuerza que cada uno representa, recoger los votos de los restos a los que Izquierda Unida no llegó, en muchas provincias y de esta forma obtener unos cuantos diputados más. Ambos partidos han de ser generosos para conseguirlo.

Salvemos las diferencias y unámonos con lo que de común tenemos: casi todo el PROGRAMA y el deseo de un gobierno de cambio que acabe con la plaga pepera. Hay que avanzar, porque no conseguirlo puede significar otros cuatro años de penuria, desgracias, recortes y desigualdades.

Este es el reparto de escaños que hubieran conseguido los distintos partidos, si hubieran ido juntos Podemos e Izquierda Unida, a las elecciones del 20-D:
Simplemente viendo estos datos deberíamos luchar por conseguir esa candidatura única. El PP hubiera tenido nueve escaños menos, el PSOE dos, Ciudadanos cuatro y Podemos + Izquierda Unida hubieran ganado catorce. Hoy estaríamos gobernando juntos (173 diputados) con el PSOE. Y si además sumamos el plus que representa para muchos esta unión, las posibilidades de sacar un resultado brillante son muchas. No desaprovechemos la ocasión, es única. No tengamos que lamentarlo de nuevo.


Salud y República

3 comentarios:

Pilar V dijo...

Del mismo modo que no cualquier Gobierno es un buen gobierno, no cualquier acuerdo es bueno.
Es cierto que hay un margen para confluir pero sin ceder lo que no se puede ceder, los que nunca votamos a IU no queremos sentirnos fuera de PODEMOS. Pero se puede, ojalá se encuentre el modo

Genín dijo...

Lo mismo que no le conviene al Psoe el matrimonio con Podemos, tampoco le conviene a IU, bajo mi punto de vista perjudicaría a IU someterse despues de toda la mierda y despreció que le dedicó Iglesias a Garzón, no, no todo vale por el poder, además, el avance de IU se iría al carajo si se somete a Podemos, yo me lo pensaría muy mucho, no es solo cuestión de aritmética...
Salud

José Àngel Frías Calvo dijo...

No habla el artículo de ser todos de Podemos. No habla de ser todos de Izquierda Unida. No habla de los perjuicios o intereses de Izquierda Unida y de Podemos. Habla de ir a vencer para que el neoliberalismo no siga en el poder saqueando impunemente. Soy de iu. No seré de Podemos. Haré todo lo que pueda para vencer. Por la mayoría social simplemente.