15 abril 2018

Ascensión Mendieta y la Memoria Histórica


Ayer se celebró en Rivas la proclamación de la III República Española (que no se asuste nadie, simbólicamente. Eso sí, con pasión y esperanza). Y se otorgaron los premios anuales del 14 de abril, organizados por Izquierda Unida, en su sexta edición. Una de las personas premiadas fue Ascensión Mendieta.

Ascensión es una mujer con noventa y dos años, dulce, cariñosa, tímida y aparentemente débil. Y digo aparentemente, porque basta conocer un poco la historia de su vida, para darse cuenta de que es fuerte, luchadora, tenaz y constante. Se ha pasado toda su vida buscando los restos de su padre. Luchando contra la dictadura primero y después contra esta democracia vil, incapaz, después de cuarenta años, de devolver la dignidad a aquellos que, por el mero hecho de ser defensores de la República, fueron torturados, asesinados y mal enterrados en cualquier lugar.

Contra esta gente insensible a las víctimas republicanas del franquismo, mientras que alzaba a los altares a las víctimas rebeldes franquistas, ha tenido que luchar y, con mucho esfuerzo y ayuda de su familia, de algún juez como Garzón, de una jueza argentina (María Servini), de alguna abogada como Ana Messuti, de la ARMH (Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica) ha conseguido, antes de irse para siempre, cumplir su mayor anhelo, poder recuperar los restos de su padre, el año pasado.

Es un hito singular, por desgracia. En este país, donde se ha dignificado, como debe ser, a las víctimas del terrorismo islámico y de ETA, los diversos gobiernos no han hecho –salvo algún esbozo mínimo en el caso del PSOE, como la ley de la Memoria Histórica, que sólo ha servido para cambiar algunos nombres franquistas de calles  y poco más—nada para honrar a las víctimas del genocidio franquista, sin ninguna duda, víctimas del terror como las otras. Pero claro, los herederos del franquismo, hoy dentro del PP, con el beneplácito del PSOE, que podría haber hecho mucho más en veintidós años de gobierno, nunca han estado por la reparación, se siguen considerando vencedores.

Ascensión Mendieta no sólo ha tenido que luchar sin que los distintos gobiernos hayan ayudado en algo, sino que ha tenido que, por desgracia, luchar contra los obstáculos que, sobre todo los gobiernos peperos, le han ido poniendo, utilizando el poder del Estado para impedir que pudiera encontrar los restos de su padre.
Ascensión Mendieta en Rivas el 14 de abril de 2018

Ayer fue un gran día en Rivas. Pudimos homenajear en nombre de todos los republicanos del Estado a una mujer ejemplar, cuyo principal objetivo vital ha sido recuperar los restos de su padre, asesinado por el mero hecho de ser rojo. Y podrá, como dijo ante la jueza Servini, llevarse a su tumba un hueso de su padre. Al honrar a Asunción, lo hemos hecho por extensión a todas las víctimas de este Estado insensible, que mantiene cerrada por odio la necesaria reparación.

Hoy España sigue siendo el segundo país del mundo –se dice pronto--, después de Camboya, en número de desaparecidos, mientras que este gobierno vengativo, insensible y despiadado va dejando que las ‘Asunción Mendieta’ que quedan, vayan muriendo sin conseguir enterrar con dignidad a su gente. Pero se equivocan si piensan que nos rendiremos, somos muchos, también de generaciones posteriores, los que, con el espíritu y el ejemplo que hemos aprendido de gente como Asunción, seguiremos luchando hasta que las víctimas del genocidio franquista consigan: Verdad, Justicia y Reparación.

Salud y República

1 comentario:

Genín dijo...

¡Muy merecido homenaje!
Salud