Es tan inhumano, tan cruel, tan vergonzoso, tan canalla, tan inmoral. Perdón por este comienzo pero lo que ocurre no tiene nombre. Y esos adjetivos van dirigidos a este mundo. Ya sé que no es nuevo, sé que hay muchos que pensamos que hay que mejorar, pero no es posible aguantar mucho más. Ahora entiendo cuando dicen que el hombre es capaz de soportar en situaciones críticas mucho más de lo que se piensa.
Llega una crisis financiera creado por los grandes magnates y ellos se llevan los beneficios, primas y blindajes si les echan por su mala gestión, mientras que los demás sufrimos la crisis con crueldad, hasta llegar al límite. Hoy en este país que dice pertenecer al primer mundo hay un millón de hogares donde ninguno de sus componentes trabaja, todos están en paro.
Hoy, gracias a esa globalización tan “magnífica” que nos envuelve todos estamos amenazados de pandemia. La gripe porcina nos amenaza. Pero no, no sufran, los muertos sólo se producirán en los países pobres, los demás tenemos antivirales suficientes. O sea México sí, y USA o Europa parece que no. Pero es que lo más grave es ver como al albor de esta plaga, la miseria se ceba y las bolsas premian y castigan la muerte, como si de un concurso se tratara. Las acciones de los laboratorios farmacéuticos han tenido una subida tan espectacular como la bajada de las de transportes aéreo y de hoteles. Y claro, es que parece que lo que no muere es el capital, que sobrevive y se lanza de flor en flor, siempre eligiendo la más sabrosa. ¿No es inmoral una sociedad que permite y fomenta esto?
Hoy se celebra el día mundial de la Seguridad y Salud en el trabajo. Lo que debería producir estremecimientos, simple y llanamente se toma como algo normal, como un peaje de la autopista de nuestra gran conquista: “El trabajo”. Y me refiero a que todos callan a pesar de que en España mueren tres trabajadores todos los días en accidentes de trabajo. A que veintitrés trabajadores sufren lesiones graves a diario. Y todos tranquilos, son sólo trabajadores, no pasa nada, no se vaya a parar la maquinaria del “progreso”. Empresarios, gobierno, medios de comunicación y hasta los sindicatos. Todos lo toman como algo normal, si no, no se entiende cómo pasan tranquilamente del tema.
Y, por último, mientras escribo esta entrada, acabo de enterarme de algo que no tiene remedio. Y me llena de pesar. Ha muerto Javier Ortiz. Un maestro del periodismo. Y me cago en la leche. No sé si volverme a la cama y taparme para no ver qué pasa fuera. Perdonen, pero se ve que no tengo un buen día y me retiro a mis aposentos.
Todavía hay quien piensa que vivimos en un mundo ideal. Otros, dicen que otro mundo mejor es posible. Yo voy más lejos, creo que otro mundo mejor es indispensable.
Salud y República


