13 diciembre 2009

Artículo de la semana (19): Desde Irak

Esta semana he seleccionado un artículo de Rebelión, que está sacado de un blog de un iraquí, que arrastrado por esta guerra asesina, hoy silenciada –ya no es noticia—, escribe un emotivo artículo sobre su situación actual: Se ha quedado sin amigos. Es un escrito que, contado desde una experiencia personal, nos hace entender los horrores de una guerra injusta que lleva ya sobre sus hombros cerca de 800.000 muertos y millones de heridos. Una historia muy bien contada, emotiva y real como la vida misma.

El artículo lo he encontrado aquí, el autor se llama Muhamed Riad, y dice así:

No tengo amigos que vivan en Iraq ahora

En casi todo el mundo el fin de año es un momento para recordar lo mejor del pasado y mirar al futuro con esperanza. Iraq no es como el resto del mundo. Para mí es el momento de actualizar el listado de mis muertos. La entrada más reciente es mi ex novia.
Cuando recibí los mensajes de amigos en mi móvil diciendo: "Por favor, acepta mis condolencias" pregunté, "¿Qué ha pasado?" Entonces me llegó otro mensaje que decía que mi ex novia había sido asesinada en los atentados del 8 de diciembre en Bagdad.
Desde la invasión estadounidense de Iraq en 2003 llevaba una lista de cada familiar o amigo muerto como consecuencia de la violencia. A partir de finales de 2006 conté 124 muertes. De pronto me detuve. El número 125 fue mi padre. Mi padre me había dicho unas semanas antes de su trágica muerte que su agenda estaba llena de números de teléfono de muertos y desaparecidos. No tardó en sumarse a la lista.
Cuando ahora miro mi libreta de teléfonos personales leo: "X: muerto en los atentados de la Universidad de al Mustansiriya en 2007. Y: desaparecido al oeste de Bagdad en 2005. Z: murió en el Ministerio de Justicia en 2009. Y así sigue en casi toda la libreta. Los que se marcharon de Iraq fueron los únicos que sobrevivieron. He perdido a mi último amigo cuando se fue como refugiado a EE.UU. en junio de 2009. No tengo amigos que vivan en Iraq ahora.
Si hubiera seguido actualizando mi listado de muertos hasta hoy habría incluido decenas de amigos, vecinos, parientes, compañeros y colegas profesionales. El total alcanzaría los centenares. Si añadiera a los familiares de los familiares, el total sería de miles o decenas de miles de personas. Casi todas ellas eran civiles: empleados, estudiantes, artistas, profesores, periodistas, deportistas, abogados, trabajadores o niños.
Como hombre que estudió cine y que ha producido varios documentales para TV, a menudo recurro a películas que me ayudan a evadirme de la horrible realidad. A veces me ayudan a describir mi estado. En la película Meet Joe Black el ángel de la muerte se enamora de la hija de su víctima. Muchos iraquíes que he conocido después de decenas o centenares de bombardeos se preguntan, ¿hay alguna forma de detener el plan maestro de la muerte cuya máxima prioridad parece ser cobrarse vidas de iraquíes?
Cuando vi la película estadounidense Final Destination me dije que era exactamente lo que nos estaba ocurriendo a nosotros. A finales de 2006 había sobrevivido a las bombas mortales cerca de 40 veces. La mayoría de las veces estaba en la plaza Tahrir —la plaza más famosa de Bagdad—. Yo solía pasar por allí dos veces al día de camino al trabajo. La plaza fue machacada con docenas de bombas entre 2005 y 2006. Sólo sobreviví porque llegaba unos minutos tarde o temprano. Parece, con demasiada frecuencia, como si el maldito avión de Final Destination transportara a todo el pueblo iraquí.
La caída de la estatua de Sadam Husein el 9 de abril de 2003 me hizo sentir —y a millones de iraquíes— el nacimiento simbólico de una nación. Sin embargo, millones de iraquíes vieron en los años siguientes otra escena que las autoridades iraquíes prohibieron finalmente fotografiar. Era la escena dentro de las morgues de las ciudades de Iraq. A finales de 2006 me tocó visitar una de ellas. Buscando a mi padre conté por lo menos 200 cuerpos nuevos en una morgue de Bagdad. Había al menos otros 200 que ya llevaban allí un tiempo. Era como la escena de la morgue en la película Missing. Pero la escena que no podría ocultar es la del cementerio de Nayaf. Ha seguido creciendo hasta convertirse en el más grande del mundo. Para millones de iraquíes significó la muerte de una nación.
Muchos consideraron que me comportaba extrañamente por no llorar en el funeral de mi padre. Pero es que realmente he perdido la capacidad de sentir dolor y tristeza. Una vez leí que muchos europeos sintieron la misma sequía emocional tras presenciar las catástrofes de la Segunda Guerra Mundial. Por otra parte, he tenido el mismo sueño durante cuatro meses seguidos. Mi padre no moría. Todavía sueño lo mismo pero sólo una vez por semana. Es algo que podría describirse como una serie de escenas que representan todos los recuerdos felices con un ser querido. Pero no termina sino con una tragedia que durará siempre.
Ahora tengo nuevas escenas: la vez que nos conocimos, la primera palabra intercambiada, la primera sonrisa, la primera adulación, la primera llamada telefónica, la primera cita, la primera vez que declaramos que nos amábamos y el primer abrazo. Pero me despierto recordando la última escena horrible: la niña gravemente herida aplastada bajo los pies de aterrorizados empleados del gobierno que tratan de escapar de la muerte.

Fuente: http://atwar.blogs.nytimes.com/2009/12/10/i-have-no-living-friends-in-iraq-now/

Salud y República

11 comentarios:

m.eugènia creus-piqué dijo...

Buf ! Que cruda realidad la de este chico, para que sirven tantas muertes ? Para qué tanto dolor ? Dónde estan las temidas armas de destrucción masiva que llevaron a este genocido ? No ha servido para nada la guerra, solo para llevar lágrimas, pena y desconsuelo a esta gente, se me ha encogido el alma, me gustaría que supieran que gran parte de la humanidad estamos con ellos en su dolor. Besos Rafa, tristes.

àngels dijo...

Como siempre, has escogido muy bien. A mi también me impresionan estos relatos tan sinceros que nos interpelan directamente. Un abrazo y mucha salud (pública)

Jorge Sánchez dijo...

Excelente elección, terrible historia.

Felipe dijo...

Irak necesitará mucho tiempo,mucho,para normalizarse.
Sadam era un criminal y un sátrapa pero al menos matuvo a raya la teocracía.
Ojo,Rafa,en ningún momento estoy justificando a Sadam porque era un asesino y un dictador.
Sólo que ahora Irak se desangra por culpa del belicismo USA y sus intereses económicos en la zona.

Saludos

__MARÍA__ dijo...

¿Qué más puedo añadir?
¡NO A LA GUERRA!
Está muy bien escogido el artículo, Rafa.
Me ha dejado el corazón encogido, como siempre que se trata de este tema.

Besos

Antonio dijo...

El pueblo de Irak estaba sometido a un mal terrible, como era Sadan, pero ahora ese mal es peor aún. Se recurrió a la guerra y a la muerte para matar a la muerte, y eso es imposible porque la guerra y la muerte es una misma cosa.
Yo creo que el señor Bush y sus adláteres no tienen conciencia social ni histórica, pero han sido ellos los incapaces de resolver solventemente la situación y los culpables de haber llevado a este pueblo por este terrible camino de la violencia, el odio y la muerte...¿Quien se lo hará pagar?
Un saludo

Antonio Rodriguez dijo...

Estremecedor articulo. Que pone en evidencia el genocidio iniciado por el trio de las Azores.
Coincido con Felipe en su valoración sobre Sadam, pero lo que es innegable que la situación de las mujeres era infinitamente mejor, que el intregrismo islamisco estaba controlado y que tampoco exitía el terrorismo inlamista.
Salud, República y Socialismo

Neogeminis dijo...

Qué se puede decir después de leer este artículo.
Nada. Las palabras suenan a hueco.
En este caso los números dicen más...sobre todo si uno logra hacer el esfuerzo y en lugar de ver números podemos imaginarnos las personas que esos números representan.

Me voy con el corazón acongojado.

Un abrazo.

Ciberculturalia dijo...

Artículo impresionante, Rafa. Coincido con el resto: en algunos aspectos la situación de Irak es ahora mucho más insostenible.
No se cuál es la salida en este momento y cómo se va a solucionar la escalada de terror que padecen los irakies gracias a la incompetencia absoluta de la intervención occidental.
Un beso

RGAlmazán dijo...

Verdaderamente me impresionó cuando lo leí. Una historia contada de forma tan directa y con esas notas de dramatismo real me impactó.
Veo que también a vosotros os ha llegado, y no es para menos.

Sadam era un sátrapa, pero ha quedado peor después de esta desgraciada guerra.

Besos y abrazos a repartir.

Salud y República

severino el sordo dijo...

Tremendo articulo,y todavia se dice que se esta alli en aras de la libertad de un pueblo,la libertad que dan los cementerios si se puede decir,saludos.