12 junio 2008

Esclavitud infantil

Hoy se celebra el Día contra el Trabajo Infantil. Basta leer el informe de Save the Children para quedarnos helados.
Siempre pensamos en Asia y en África cuando hablamos de explotación infantil. Sin embargo, también en Europa se dan casos. Y no sólo en Europa del Este, también en Italia y en el Reino Unido (ver pág. 17 del informe). Si la explotación laboral es un delito. La explotación laboral infantil es un crimen que no debemos permitir. Luchemos todos por poner nuestro grano de arena y evitar que se den condiciones para que en cualquier parte del mundo pueda haber niños esclavizados en el trabajo.

Salud y República

7 comentarios:

Tanhäuser dijo...

Mierda de mundo.

Anónimo dijo...

¡Pues a rascarse los bolsillos! Ésta es una ong muy eficaz para luchar contra el trabajo infantil. Pagan un salario a los padres por llevar a sus hijos a la escuela.


http://www.columbia.edu/~xs23/catala/articles/2004/salarios_x_estudiar/salarios.htm


www.umbele.org

Bensoussan

m.eugènia creus-piqué dijo...

Vale la pena luchar aunque dificil va a ser, es mano de obra barata y los padres necesitan del dinero que ganan estos crios, mal lo tenemos.

Selma dijo...

Rafa, no he podido abrir el Enlace, pero he colocado el banner en la Jaima, Me faltan las palabras... Y esta foto, y esta mirada, todas las miradas de esos niños que sufren... Me puede...


Un beso cariñoso Rafa... me prodigo poco, pero no podía faltar, aquí no...

David dijo...

Un tema muy interesante, pero ¿cuál se supone que es la alternativa?

Quiero decir, la alternativa de esos niños es morirse de hambre sino trabajan.

¿Propones alguna alternativa?

Afortunadamente nací en España, pero la generación de mi abuelo trabajó duramente en el campo desde niños, ¿es eso inmoral? ¿Qué solución propones?

Un saludo y felicidades por el Blog.

J.

Bernardo Muñoz dijo...

En La India me llevaron a un telar. El propietario, un tipo seboso y asqueroso se jactaba de que esn su negocio sólo trabajaban niños. EL motivo es que sus deditos eran más delgados que los de un adulto, por lo que podían trenzar más fino.

EL lastre, según nos confesaba, es que cada pocos años tenía que reponer a los chavales. No sólo porque crecían sino porque en aquellas condiciones de trabajo tendían a perder la vista.

Lo peor de todo es que no paraba de vender alfombras a "solidarios" turistas.

David dijo...

La verdad es que es terrible, ojalá todos pudieran tener las posibilidades que tenemos en España.

Pero por terrible que sea, me temo que no hay otra alternativa al menos a corto plazo.

Es decir, el trabajo infantil en una fábrica es durísimo, pero en el campo también lo es, y encima está peor pagado...