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Delinque que te indultan
Ya se sabe, si es usted un delincuente de cuello blanco, de esos que dicen que no cometen delitos de sangre –como si los delitos financieros no llevaran a la miseria y a la muerte a la gente—, en primer lugar, tendrá los mejores abogados, lo que le procurará ganar tiempo, mucho tiempo, recursos más recursos, que si el Supremo, que si el Constitucional, o si no Europa, y así empieza a pasar el tiempo.
Y luego, están las presiones que se pueden ejercer, bien desde ámbitos políticos o desde algún lobby, y el juez se verá en la tesitura de mantener sus convicciones o de ceder ante la intimidación sufrida. Si no cediera se recurre a instancias superiores hasta la última. Y ya cuando parece todo agotado, siempre les quedará el indulto. Que para eso son gente –más bien gentuza— importante, de bien.
Así funciona la cosa, si es que los delitos no han prescrito. Ya juzgarán ustedes si es verdad eso de que la Justicia es igual para todos. Y no creo necesario hablar de casos notorios, porque están en la mente de todos. Si ya de por sí la Justicia es lenta, lentísima, estos las menean más para que no llegue nunca el final indeseado.
Volviendo al indulto, en primer lugar, quiero afirmar mi aversión ante esta figura que no tiene carácter democrático aunque exista en la mayoría de las democracias, que se llaman así. Porque como ustedes saben la separación de poderes es la base de cualquier sistema democrático, pues bien, ¿cómo se puede entender que a una sentencia que ha agotado todas las instancias del camino judicial, llegue el poder ejecutivo y la tire por tierra? Eso es lo que ocurre.
Naturalmente los jueces se pueden equivocar pero que los gobiernos corrijan la decisión de los jueces y se conviertan en los últimos decisores de una condena no es sino una constatación de que la división de poderes se rompe. Si Montesquie levantara la cabeza, la agacharía de vergüenza.
Pues nada, ahí están ejemplares individuos que sueñan con que sus tropelías, juzgadas y condenadas por la Justicia se vea perdonada por el gobierno de turno. En este caso el gobierno popular que en estos dos añitos de desgobierno no sólo nos ha puteado con sus leyes, llevándonos a la miseria en derechos y en prestaciones sociales, sino que ha dado la friolera de más de 800 indultos. ¡Una broma!
Ejemplos claros son estos personajes de reciente condena:
- El alcalde de Torrevieja al que 48 diputados valencianos, de los que 9 están imputados, le han pedido el indulto. Y de momento, queda a la espera y se le retrasa la entrada en la cárcel.
- El exministro y expresidente balear Jaume Matas, que con una cara de cemento, pretende pedir el indulto para evitar su entrada en prisión y eso que ya ha sido condenado por dos causas y tiene veinte pendientes.
- El jovencillo popular Ángel Carromero, quien tiene en su haber un brillante pasado de ‘buen conductor’, sólo que con la mala suerte de que le han retirado los quince puntos del carné y, lo más grave, tuvo accidente en Cuba que le costó la vida a dos opositores del régimen cubano. Un ejemplar único defendido por el PP y que ha pedido también el indulto. A éste individuo ya les han concedido el tercer grado. Obra de la magnanimidad sectaria del PP.
- El abogado y presidente del Sevilla C.F., José María del Nido, recientemente condenado y ‘brillante picapleitos’ del clan de Jesús Gil, de Julián Muñoz y del tal Roca, un aventajado de la Marbella más corrupta. Pues ya ha adelantado que pedirá el indulto.
- El torero Ortega Cano, otro as del volante, que jura y perjura que no iba borracho cuando atropelló y mató a un ciudadano, cuando todo el que le vio ese día confirmo su ebriedad.
La mayoría de los que lo solicitan son delincuentes de cuello blanco y si no personajes amiguetes de políticos de nivel o de imagen de Mediaset que han armado alguna de las suyas. Y algo que es un insulto lo quieren convertir en un indulto.
En fin, ya ven en que quieren convertir una medida injusta: en su salvación, o al menos en poder retrasar su entrada en la cárcel, la de los suyos claro. Y es que ya saben ustedes que aunque nadie lo vea, ni ellos mismos, o aunque lo diga quien lo diga, por ejemplo el rey, siguen insistiendo en que la Justicia es igual para todos, sin duda nos toman por gilipollas. ¿A ver si es que lo somos?
Salud y República
29 junio 2011
La importancia de llamarse Ortega Cano
Me joden enormemente las injusticias, y más si éstas vienen derivadas del trato de favor que se da a personas conocidas.
He visto en el telediario y en este medio que se ha confirmado que Ortega Cano, conducía ebrio, con una tasa de alcohol de 1,26, cuando la permitida es de 0,50.
La verdad es que me importa un pito y no sigo la vida privada de ninguno de estos famosillos que viven a costa de lo que fueron o de tener o haber tenido relaciones con otros u otras famosas.
Nunca he sido asiduo a lo rosa, es más, lo detesto. Sin embargo, me parece intolerable que la guardia civil, la justicia, los medios de comunicación y el sursum corda actúe de forma diferente ante delitos similares, dependiendo de quien los cometa. Desde luego, no estaría hablando de este tema si el tal Ortega Cano, debido a su imprudencia y a su borrachera, se hubiera salido de la carretera y se hubiera dado una buena castaña, sin implicar a nadie. Me la trae al pairo.
Lo que ocurre es que, por desgracia, mientras este señoritingo iba hace un mes con un coche potente, un mercedes todo-terreno (de los que si te roza, te destroza tu coche), conduciendo borracho y con exceso de velocidad, se pasa al carril contrario, y mira tú por donde, iba un ciudadano normal, Carlos Parra, que conducía tranquilamente un simple Seat Altea y que pretendía ir a su trabajo. Como resultado de la conducción temeraria, ilegal y canallesca del “famosillo”, resulta muerto. (Fíjense en esta noticia de El País, en donde por todos lados aparece la palabra accidente y el nombre del torero, su gravedad, mientras apenas se menciona que ha habido un muerto en el percance, del que sólo se dice la edad y ni tan siquiera, este digno periódico, es capaz de citar su nombre).
Es tremendo ver que la Guardia Civil achaca al accidente tres posibles causas: una distracción, falta de pericia o exceso de velocidad. En ningún caso habla del posible estado ebrio del conductor, es más, no le hacen, inexplicablemente el test de alcoholemia.
Posteriormente, a pesar de que un miembro de la familia había visto a Ortega Cano beber por distintos bares del lugar, esta información queda sepultada en el olvido. Es más, a los nueve días la guardia civil, en el primer atestado, no determina como la causa, ni la velocidad ni el consumo de alcohol. A los doce días, la fiscalía de seguridad vial “maneja la tesis” de que el torero no iba bebido.
Y ahora de confirmarse la noticia, nos encontramos con que se ha descubierto el pastel y de que el torero famoso iba “colocado” y ha matado a una persona. Y claro, después de ver el recorrido de la noticia durante este mes, me surgen distintas preguntas:
¿Por qué la guardia civil no hizo, inmediatamente, el test de alcoholemia, cuando se produjo el accidente?
¿Por qué han tardado casi un mes en confirmar que conducía borracho?
¿Por qué no hicieron caso al cuñado del fallecido, Carlos Parra, que vio bebiendo al torero en varios bares, e investigaron inmediatamente?
¿Por qué el fiscal, sin tener conclusiones, defiende al conductor asesino y dice que no iba ebrio el 14 de junio?
¿Qué intereses hay para haber intentado tapar, como simple conducción temeraria debido a la velocidad, una tasa de alcohol de casi tres veces la permitida?
Preguntas que no habría que hacer si el causante del accidente hubiera sido José García, por poner un ejemplo.
Y ahora, por aquello de tratar de simular otra hipótesis, la contraria, supongamos que un conductor borracho y con exceso de velocidad arremete contra el coche de Ortega Cano y le mata. ¿Cómo hubiera reaccionado la prensa, los amigos, la guardia civil, el fiscal y la camarilla de aduladores de famosos existentes? Hubieran, sin duda, machacado al otro conductor, hubieran pedido justicia, le hubieran deseado lo peor, hubiera sido portada de todos los periódicos y telediarios. Se hubiera sabido en el momento que iba borracho, porque le hubieran hecho el test de alcoholemia inmediatamente. Pero claro, la historia ha sido al revés y no tiene importancia, o sólo un poco, al fin y al cabo, el muerto sólo era gente corriente.
Basta ya de proteger a la gente poderosa, a los ricos, a los famosos. Porque mientras la guardia civil callaba, el fiscal negaba, los medios invisibilizaban al fallecido y hablaban de la gravedad del personaje, se ha enterrado a una persona, que podría ser cualquiera de nosotros, que cometió el delito de encontrarse con un juerguista desgraciado y borrachín a esas horas en la carretera. ¿Quién va a sustituir a ese marido, a ese padre, a ese amigo?
Ortega Cano pagará una multa, saldrá de ésta, se irá de rositas y este acontecimiento quedará como una anécdota de su vida llena de aventuras. Y, mientras tanto, la familia de Carlos Parra ha quedado mutilada de por vida, porque es necesario que los famosillos tengan sus juergas, aunque, ¡que le vamos a hacer!, esto acarree algún percance. ¡Mala suerte!
Mi desprecio más absoluto a este personaje matón y mi solidaridad con la familia del fallecido.
Salud y República
03 enero 2008
¿Son familias desestructuradas?
“haz lo que digo pero no mires lo que hago”. O también lo de la bula. Si tienes dinero, eres famoso o conoces a algún obispo influyente, entonces no importa, tu familia puede estar fuera de los cánones, pagas y punto pelota. Eso sí, antes de palmarla, arrepiéntete no vaya a ser que termines en el infierno por inoportuno.Pues como decía, se trata de denunciar familias “catoliquísimas de toda la vida”, de las de “golpes de pecho y oración diaria”, de las de del “Rocío me fío”, de las de “costaleros semana-santeros”, unidas al PP, familias decía, que deberían estar más que desestructuradas, rotas. Y, sin embargo, son aceptadas por esa sociedad católica hipócrita que las adora y se une a ellas con devoción por acercarse al poder, la notoriedad y el dinero.
La verdad es que soy poco memero y todavía menos entiendo de vidas privadas, que no me interesan en absoluto, porque defiendo que eso no es juzgable, son comportamientos individuales que me la traen al
pairo, pero en fin, como Maripuchi me ha provocado, invitándome, no puedo por menos que aceptar y dar algún nombre, aunque reconozco que serán de los más vulgar por conocidos en todos los medios, pues no leo revistas ni veo programas de televisión que cuentan los pormenores de los famosos.Y ahí van mis familias elegidas:
Las varias que ha formado Julio Iglesias (qué follón de familias, y más si contamos a papá), siempre unido al PP.
Las que forma con sus varias parejas, da igual el sexo y la procedencia de Isabel Pantoja (la que dice rezar todos los días y la de los golpes de pecho en el Rocío).
Ana Palacio, exministra de Aznar, cuyo matrimonio fue anulado (dicen q
ue es militante del Opus Dei).Y metería también a mi primo Agapito que va a misa todos los domingos, comulga por Pascual Florida, se confiesa todos los primeros viernes de mes y se sigue comprando la bula para comer carne en Semana Santa. Pues este primo mío, prototipo de católico practicante, se ha casado dos veces y mantiene una querida consentida.
En fin, ahí quedan, sé que no son muy originales pues mi falta de interés por el tema me hace ser ignorante. Y queda aquello de pasar el meme, para que sea tal. Ahí va, se lo paso a Eulalia, a M. Eugènia, y a Mercè, tres catalanas de pro para que se pronuncien sobre este meme con seny.
Salud y República

