17 mayo 2009

Roma, ciudad eterna… y sin ley

Había prometido a algunos de los lectores que les contaría como fue el viaje que realicé a Roma con Lola y nuestra nieta Paula.

Fueron cuatro días estupendos, nos acompañó el tiempo, es más, debido a nuestros extensos y hermosos paseos yo, que soy el de piel más clara, vine con el cartoncillo como una gamba.

Visitamos casi todo, sobre todo los monumentos exteriores, sin querer ver ni demasiados museos ni demasiadas iglesias, para no cansar a Paula. Sin embargo, pisamos todas las plazas y monumentos urbanos de Roma. Y qué decir de comer: como reyes, perdón como presidentes de república. Hubo tiempo hasta de hacer algunas compras.

En cuanto al ambiente socio-político no he podido detectar mucho en mi calidad de turista, sin embargo sí que he podido ver, en los telediarios italianos, la gran presión y manipulación que desde la televisión pública italiana ejerce Berlusconi. Así, el tema más importante era la ley de inmigración --esa lamentable ley que pretende echar a los inmigrantes--, pues por cada declaración de la izquierda que la atacaba, había –no exagero—cinco del gobierno y partidos que la apoyaban, sin reparos.

En cuanto a la crisis, difícil de ver. Yo diría que los italianos, con ese espíritu hedonista que les caracteriza, siguen viviendo al día y llenan restaurantes, tiendas, cafés y terrazas. A las tres de la tarde del sábado día nueve, la policía cortó el trafico de la Via del Corso, una arteria central y muy comercial. Y lo hizo por la cantidad de gente que no cabía por las aceras. Italianos en su mayoría que iban de compras. Parece que ocurre a menudo, con el buen tiempo.

He seleccionado treinta y cinco fotos, hay de todo, aunque si conocen Roma, echarán de menos fotos de la Piazza Navona –imposible hacerla de toda la plaza, por obras y por los tenderetes colocados que la tapan. Lo mismo ocurre con una foto del Colisseo completa, pues el domingo, que fuimos, nos encontramos que todas las calles que desembocan estaban peatonalizadas y se estaban jugando campeonatos infantiles de balón-volea.

En fin, disculpen la calidad de las fotos de este mal aficionado, cuyo interés por la fotografía está limitado a que sirvan de recuerdo.

Y qué decir de mi nieta. Un cielo. Lo que más le gustó La Fontana de Trevi, La Bocca della Verità y las compras. Está claro que predomina su espíritu de turista primeriza, encantada con las leyendas más conocidas. Y cuando la preguntan qué otras cosas le gustaron de Roma, dice: las cuatro o cinco pizzas que me comí y los seis helados, ¡qué buenos!

En fin, de destacar el Foro Romano, que estaba inmenso con sus zonas verdes espléndidas y el Trastevere, ese viejo barrio de Roma donde se guarda toda su esencia y donde uno se siente trasportado a una de esas películas neorrealistas de los años cincuenta.

Otra cosa que llama la atención es la forma de conducir de los italianos. Roma es una ciudad con pocos semáforos y muchos pasos de cebras. Una ciudad caótica para el tráfico rodado, donde por necesidad abundan las motos y los coches pequeños que terminan por estar aparcados en los sitios más insólitos, naturalmente prohibidos. Pues bien, recuerden ésto: Si van a Roma y tienen que cruzar un paso de cebra, no duden, háganlo con decisión. Los coches pararán, pero ¡ay de usted si le ven dudar! Y es que Roma sigue siendo la Ciudad Eterna, pero sin ley.

Salud y República

14 comentarios:

Sota dijo...

Italianos en su mayoría que iban de comprasDe compras o de escaparates? Porque parece lo mismo, pero no.

(y le odio muchísimo, que lo sepa)

Blog de Paco Piniella dijo...

Roma siempre tiene un rincón por ver.

Antonio Rodriguez dijo...

Roma es una ciudad para volver, yo ya he estado dos veces y no descarto hacerlo una vez más, siempre hay rincones nuevos que descubrir. Por eso me imagino que Paula habrá vuelto maravillada.
Salud, República y Socialismo

Selma dijo...

Gracias por permitirnos dar este Paseo fotográfico en vuestra compañia...
Paula está tan alta como vosotros y guapísima..
Besos para los tres!!!

Sònia... no tan fiera... dijo...

Cuantos recuerdos!!!! :) por lo que veo el tráfico no cambia.. nuestro primer día allí fue horroroso, siempre esperando a "cazar" a alguna persona romana para cruzar con ella... jajaj ahora ya sería toda una experta..

Aichhh... me ha despertado las ganas de volver!!!

Muaksss

Guanarteme dijo...

Buenas D. Rafael. Digo yo que cuando era un niño, escuchaba de mi padre que Roma, que tenía Alcalde Comunista, no tenía problemas de tráfico. Ni de nada....

Precisamente, pasado mañana, mi madre se va de viaje a Roma. Tiene setenta y tantos, ya sabe usted que los tantos con las mujeres ni el FBI. Es terriblemente "Benedictiana", pero a pesar de ello, hoy por teléfono me ha preguntado, ¿tu crees que Roma sigue tan tranquila que cuando estaban los de Berlinguer?

Le contesté, con un poco de guasa, "tu sabes mamá que eso es imposible"

¿Usted que cree?

Guarevers Son dijo...

Roma deve ser bellisimo, me gustari visitarla algun dia, gracias por darnos un pedasito de ella en tu entrada...

te invito a pasar por mi blog, para que me digas que opinas

RGAlmazán dijo...

De compras, D. Sota, que todo estaba lleno.

Siempre, Paco, siempre.

Pues sí, Antonio es de esas ciudades que crea mono.

Hola Selma, sí, Paula está a tres centímetros de nosotros, o sea que dentro de unos meses yo estaré a ? cm. de ella. Un beso.

Sónia, no, el tráfico sigue igual o peor. Todavía no sé cómo se apañan. Un beso.

No, Guanarteme, ha cambiado mucho. Como todas las ciudades. Es igual de caótica que entonces (me refiero a su gente ácrata y vividora) pero ha perdido Via Veneto, que es perder un poco el alma.

Bienvenido Guarevers.

Salud y República

Carmen dijo...

Precioso reportaje. Ya te dije que me había entrado muchísimas ganas de volver a Roma, ciudad que me fascina. No me importa ni que esté sucia, ni que en muchas partes esté medio rota. Es de tal belleza que todo compensa. Las fotos estupendas y veo que tu nieta Paula disfruto una barbaridad con su primer viaje romano.
Gracias por compartirlo con nosotros. Un beso

daalla dijo...

Leyéndote me has dado el último empujón que necesitaba para ir con mis hijos y mi mujer a Roma. gracias por la crónica.
Saludos.

Blog de Paco Piniella dijo...

Si tienes tiempo échale un vistazo a este vídeo que hice de Roma...

http://www.youtube.com/watch?v=AxwyIKXMXKM&eurl=http%3A%2F%2Fpiniella2%2Eblogspot%2Ecom%2Fsearch%2Flabel%2FItalia&feature=player_embedded

Augusta II dijo...

Pero qué reguapa está mi niña. Es una mujer.
Y el Moisés de M. Ángel, madre mía, qué ganas de verlo otra vez. Estoy enamorada de él.

Besos.

RGAlmazán dijo...

Hola Carmen, sí Roma vale la pena. Y no la he encontrado más sucia que otras ciudades. Sí que es más caótica. Un beso.

Daalla, no te arrepentirás. Y si necesitas direcciones de restaurantes u alguna cosa más. Dímelo.

Paco, acabo de ver tu vídeo. Cojonudo. Eres un artista, yo no sería capaz de producir eso ni de coña. Es un recuerdo magnífico.

Augusta, no se te olvide que tu niña se parece a tu abuelo. Un beso.

Salud y República

LKI dijo...

No he estado en Roma pero si en Génova y Florencia. Mis padres viajaban una vez al mes allí para cerrar negocios, la primera vez que me llevaron fue con 8 años, luego repetí varias veces. Nos alojábamos en un antiguo palacete reconvertido en apartamentos, convivíamos con los amigos italianos de mis padres y recorríamos la ciudad en un trepidante ir y venir. Todo me maravillaba de aquella Italia a años luz de las España franquista y postfranquista. Su crónica me ha hecho revivir esos recuerdos infantiles y juveniles.