Después de las dos semanas de rigor, hemos llegado de nuevo a la terapia de los personajes. La última terapia quedó de Guinness. Ni que decir que doscientos cuarenta comentarios es un récord con todas las de la ley. ¡Que barbaridad! Y he de reconocer, mal que me pese, que fue encontrándome ausente. Es por ello, que he tomado una firme decisión, seguiré escondido y mordiéndome las uñas pero al igual que la semana pasada fue la gran Augusta II, la que coordinó el cotarro con gran acierto –y se inventó un personaje, la muy fresca—, he decidido que esta semana sea Jose quien lidie esta entrada. Y no porque sea un buen tipo, que lo es, ni porque acierte a menudo, que también; simplemente porque tiene otra motosierra de armas tomar y yo ya estoy mayor para liderar La Matanza de Texas. Y además, la susodicha arma impone mucho y hace que los asistentes, comentaristas o no, vayan con sigilo. Que una cosa es la libertad y otra el libertinaje; y la última vez ¡que lo sepan!, hubo libertinaje.
Aseguro que pocas veces me lo he pasado tan bien repasando los comentarios. Me han hecho pasar un rato impagable entre patos, tostadas y motosierras. Eso sí, para los que siguieron la cuestión, les diré que el Loctite ha hecho efecto y que el pato ha venido esta mañana a pedirme explicaciones. Y sean ustedes serios, que le he asegurado que no se van a meter con él. Al fin y al cabo se trata de un pato honesto, aunque ustedes le pusieran de ajo perejil y le trataran de forma penosa.
Los personajes fueron: Indira Gandhi, Marlon Brando, Joan Miró, Mario Vargas Llosa y Chavela Vargas. y aunque no se lo crean se acercó a Kabila alguien que no estaba en el lote, un personaje fantasma que nos visitó y no estaba previsto: Frida Kahlo.
Los aciertos fueron múltiples y variados, así hubo acuerdos en tandem, acuerdos en solitario, uno de un personaje que no existía y otro que acertaron tres. O sea variadito. ¡Menuda tostada! Los acertantes fueron: Freia, Alex, Jose, Paco Piniella y el ínclito Adanero (un tipo de cuidao). A los que añado como comentaristas animadores a Selma, a Fritus y al pato Cua.
Pues bien, una vez soltado el rollo, paso al texto de esta semana. Y ya saben, en él hay pistas para ayudar a adivinar los cinco personajes –ese es su único objetivo--, y además hay dos fotos que son también pistas.
Italia, siempre Italia. Se movía entre Bolonia, Venecia y Roma. Eran sus ciudades preferidas. En Bolonia tenía su domicilio habitual, allí vivía con Alberto, su pareja. En Roma, vivía su familia. Desde que se separó de Piero, Guglielmo había huido de la capital, aunque volvía a menudo. En Bolonia daba clases de Física en la universidad y se encontraba cómodo.
Estuvo casado, antes de declarar su homosexualidad, con Salomé, una romana, que vivía en Venecia, una ciudad que le daba tranquilidad y en la que procuraba pasar periodos largos.
Se consideraba un hombre del renacimiento, le gustaba la pintura, en Venecia se recreaba visitando las iglesias y los museos y encontrando las pinturas de Giorgione o Bellini que no eran demasiado conocidas. Leía bastante, todos los días compraba su “Corriere della Sera”, le gustaba estar informado. La radio era su otra fuente de información, la escuchaba a menudo, sobre todo los programas de debate.
Su compañero Alberto era un gran aficionado al ajedrez, jugaba partidas por Internet –ahora estaba ocupado analizando
una interesante variante de la Apertura Inglesa que le había jugado un tal Popov--, y era profesor universitario de Literatura Histórica y escritor. Se había especializado en dictaduras y seguía con pasión intelectual las obras sobre Franco, Hitler y las de Benedetto Croce y Giovanni Gentile. Era del Partido Comunista Italiano y consideraba al fascismo una peste que había que seguir denunciando, justificaba el asesinato a los fascistas, era lo que él llamaba “justicia popular”.
Ellos se conocieron en el teatro, viendo Edipo Rey. Después fueron a tomar una copa a una taberna llamada “La Pocilga” donde servían una “grappa” que quitaba el hipo. Guglielmo era hijo de una campesina de Capri, mientras que Alberto era de familia acomodada, su padre había sido propuesto para el Premio Nobel de Química hacía ya veinte años. Y sin embargo…
Y lo dicho, ahora les toca acertar a ustedes: cinco, cuatro, tres, dos, uno… les dejo con Jose.
Salud y República
p.d. El bueno de Jose, el coordinador, ha tenido a bien ampliar la terapia con dos personajes más, aquí queda el texto:
Fran, que era como le llamaba su amigo Gio, estudiaba tambien en la universidad de Bolonia, pero le apasionaba la lirica y sobre todo la antigua Roma, le fascinaba la grandeza del imperio romano y por ello predicaba la union de toda Italia. Habia tenido sus diferencias con Gio, por los profanos argumentos de este ultimo, una vez rechazo una propuesta suya para ser profesor en Florencia, pero poco mas, su amistad no se debilito por ello. Fueron buenos amigos hasta su muerte.Hala, a seguir acertando, que es gerundio.