27 noviembre 2011

El otoño de la primavera árabe

El acontecimiento que desencadenó la conocida “primavera árabe” fue la autoinmolación del tunecino universitario y vendedor ambulante Bouazizi, que se quemó a lo bonzo, el 17 de diciembre del año pasado, para protestar por su situación injusta. Seguro que nunca imaginó las consecuencias que traería.

En mayor o menor medida, ese acto supuso una revolución en muchos países árabes. En algunos han sido derrocados los gobiernos sátrapas que los gobernaban, en otros esos gobiernos han debido ceder algo para poder mantenerse, y todavía son muchos los gobiernos que mantienen el poder sin que les haya afectado esa primavera.

En diez meses han caído por la presión popular los gobiernos de Túnez, Egipto y, muy recientemente, Yemen. También cayó Gadafi y su gobierno libio, éste por la lamentable intervención de la OTAN. Y algunos como Marruecos se vieron obligados a cambiar –aunque sean cambios poco significativos— su constitución para mantenerse en el poder. Hoy, la lucha popular por derrocar el poder dictatorial sigue en Siria, sin que se adivine cuál será el fin.

Como vemos, nadie hace un año hubiera pensado en todos estos cambios, en algunos casos insuficientes, en otros con resultados inciertos. Y es que es difícil cambiar gobiernos de décadas o instituciones seculares.
Túnez ha celebrado elecciones democráticas, donde ha ganado un partido islámico. Es verdad que dicen que moderado, pero islámico significa que está lejos de ser laico, una de las premisas fundamentales de un país democrático.


Egipto se encuentra con unas elecciones que empiezan mañana, con unos militares que no quieren soltar el poder y con un primer ministro que ya perteneció al gobierno de Mubarak, lo que ha provocado, de nuevo, que la plaza Tarhir sea un clamor por el cambio definitivo.

En Marruecos también ha habido elecciones, donde ha ganado un partido islámico moderado. Sin embargo, la participación ha sido del 45% de los se inscribieron para votar –requisito imprescindible para poder votar—, lo que hace que sólo haya votado el 25% de los posibles electores del país. Un porcentaje que dice mucho del rechazo que han provocado las elecciones, después de la reforma constitucional que hizo el rey para mantenerse en el poder.

Luces y sombras, grises y amarillos. Hoy vemos que muchos países han dado pasos adelante, aunque el futuro sea incierto. En los que se han celebrado elecciones, como en Túnez y Marruecos han ganado los islamistas, y parece que el partido favorito para ganar las inminentes elecciones en Egipto también lo es. Lo que no deja de ser preocupante. Por otro lado, Siria sigue con un futuro incierto, donde la población sigue manifestándose y muriendo a manos de los militares que defienden el régimen de Asad.

Y qué decir de Libia, donde los revolucionarios han demostrado su interés por defender los derechos humanos, asesinando fríamente a Gadafi. Un comienzo que no presagia ningún buen fin.

En fin, una primavera que despertó grandes esperanzas y que hoy se encuentra en una situación desigual. Una primavera que no ha terminado de cuajar y que hoy parece un otoño. Ojalá que no se llegue al invierno, aunque en algunos países ya hace un frío polar.

Salud y República

17 comentarios:

Dean dijo...

Yo diría que llevan siglos y siglos de oscurantismo pero ya es hora de que venga el siglo de las luces para esta gente.
Un saludo.

Dilaida dijo...

Más que primavera parece otoño y como tú dices, esperemos que no se convierta en invierno.
Yo pienso que en unas sociedades tan cerradas y que durante tantos siglos la religión y las leyes se confundían, ahora es muy difícil que exista una población preparada para elegir en las urnas un partido verdaderamente democrático. Si todavía aquí en nuestro país, después de tantos años de democracia, la iglesia católica sigue siendo protagonista e influyendo en millones de habitantes, imagínate en estos países.
Bicos

Bernardo Muñoz dijo...

Para que llegue "El siglo de las luces" a los países musulmanes sería necesario un amplio movimiento laicista, que peleara por desvincular de una vez por todas estado y religión. La realidad demuestra que esa sociedad transita en sentido contrario. Gracias a ello, son las formaciones religiosas, moderadas o no, las que van ganando poder

Si la alternativa a los gobiernos corruptos no es la democracia sino la teocracia, mal futuro aguarda a estas naciones y, de rebote, a todos nosotros.

mariajesusparadela dijo...

Es bueno que despierten las conciencias, pero es difícil el paso a una democracia plena.
¿qué tenemos aquí, despues de tantos años?

Neogeminis dijo...

Si en esta primavera florecen flores de este tipo -por más que digan que son "moderados"- lamento decir que nada bueno les espera, por lo menos en forma inmediata...peor aún, creo que la situación en general irá para atrás en cuanto a libertades y tolerancias.Los partidos islámicos no son -al menos para mí y desde lejos- NADA confiables.

Un abrazo.

Eastriver dijo...

Cuando las cosas vuelven a veces es para helarnos la sonrisa...

La Isla Misteriosa dijo...

Ya me gustaría a mi que otros se quemaran a lo bonzo. Te aseguro que no sería yo quien intentara sofocarlos. Buen blog y muy buenos posts. Enhorabuena.

Felipe dijo...

Sinceramente esperaba más de este primavera árabe.Ojalá que el fundamentalismo islámico y teocrático no sea la alternativa a la dictaduras árabes.

Abrazos

Ciberculturalia dijo...

Visto lo que está pasando, mucho me temo Rafa que esta primavera árabe se ha convertido en un duro invierno. Seguiremos expectantes pero lo que está ocurriendo en Egipto, tan sólo por poner un ejemplo, es muy preocupante.
Un beso ya al finalizar el domingo

Isabel Barceló Chico dijo...

¿Pareceré muy negativa, o muy osada, si digo que cualquiera de las salidas que se vislumbran en los paises árabes pasan por encima de las mujeres y las machacan? Así lo siento. No puede haber democracia, ni siquiera aparente, sin que las mujeres recobren su dignidad. Un abrazo.

Antonio Rodriguez dijo...

Como dice Carmen mas que primavera parece un duro invierno. A ver cuando se nos va quitando la venda del islamismo.
Porque cuando una sociedad margina a la mitad de su población, es una democrácia incompleta. Cuando las mujeres no participan de las manifestaciones o son obligadas a llevar pañuelo en el parlamento como está ocurriendo en Tunez, o se atentan contra otras religiones como ocurre en Egipto, o se dice que el islám es la base de fundamento juridico del país como va a ocurrir en Libia y en Egipto es democracias tiene algo de perversas.
Y que nadie se equivoque, estoy totalmente en contra de los sitemas que exitían anteiormente en esos paises.
Salud, República y Socialismo

Genín dijo...

Veremos a ver como se consolidan las libertades, si eso, alguna vez sucede...
Salud

Maruxa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
GANADORA dijo...

Gracias a blogs como Kabila y a los acertados comentarios de sus seguidores habituales, muchos internautas tenemos un conocimiento más que razonable de lo ocurrido este año en Túnez, Egipto, Libia o Siria.

Por eso en el blog LA NEBULOSA NINI (nebulosanini.blogspot.com)se rinde homenaje a, entre otros blogueros, Rafael García Almazán, a través de tres artículos suyos que hacen referencia a esta materia.

Recomiendo encarecidamente la visita a la web que aconsejo, para que se entienda aún mejor, si cabe, la extraordinaria valía de un sitio tan imprescindible siempre como rafa-almazan.blogspot.com


Besitos.

Jose Luis Forneo dijo...

Hay primaveras que siempre fueron un triste invierno (como hay democracias que solo son fascismo maquillado, aunque se quieran usar de modelo para imponer en el mundo). El caso de la primavera árabe y la salvadora y ejemplar democracia europea es un ejemplo asquerosamente claro.

Saludos

RGAlmazán dijo...

Dean, ojalá que se imponga la razón.

Dilaida, sí llevas razón, tanto tiempo no se puede borrar de un plumazo. Pero, la confesionalidad es un torpedo para la democracia. Bicos

Bernardo, es verdad, si esta es la alternativa, mal asunto. Desde luego, votar es un avance, pero insuficiente.

María Jesús, así es. Si nosotros todavía estamos como estamos, lo lógico es pensar que se necesita más tiempo. Bicos.

Mónica, no son nada fiables, llevas razón, pero no creo que sea peor que lo anterior. Al menos, ahora podremos decir que lo han elegido ellos, antes no votaban. Besos.

La Isla, sí alguno debería practicar ese deporte llama-tivo.

Felipe, te pasa igual que a mí. Yo también esperaba más.

Carmen, sí, una decepción. De todas formas hay que esperar, lo que tenían antes era peor.

Isabel, ese es uno de los graves problemas en el mundo árabe, la emancipación de la mujer, la igualdad ante la ley. Pero, parece que a corto plazo no va a llegar.
Besos.

Antonio, el islamismo es lo que es. Y desgraciadamente haber cogido esta senda es otro grave error. La marginación de la mujer árabe es uno de los primeros graves problemas que tienen que superar, y con el islamismo es imposible.

Genín, me temo que a corto plazo no será nada fácil.

José Luis Forneo, es verdad que esa primavera está resultando un invierno, pero no es comparable con las democracias europeas, en absoluto. Nuestra democracia es imperfecta y tiene que cambiar y ganar calidad, pero lo de ellos era una dictadura pura y corrupta, y ahora parece que será una democracia islámica, lamentablemente.

Salud y República

L. de Guereñu Polán dijo...

Creo que Isabel Barceló tiene mucha razón, pero también debe comprender que esos países han de recorrer un camino que en España se recorrió también tarde (y no lo hemos finalizado). Primero que avancen en lo que puedan y en el nuevo marco se podrá reivindicar lo que Isabel pide con toda justicia.