25 noviembre 2011

Alfredo Sáenz es uno de los suyos

Así son tanto el gobierno que se va como el que nos llega.

En el primer Consejo de Ministros han actuado a pachas (recordemos que el gobierno socialista ha dicho que no tomaría decisiones sin consultar con el entorno del próximo presidente pepero), tanto el PSOE y el PP, al indultar al banquero Alfredo Sáenz, al que había condenado el Tribunal Supremo de Madrid.

El banquero --entonces presidente del Banesto, hoy consejero-delegado del Santander— había sido declarado culpable de acusación y denuncia falsa y se le condenaba a tres meses de inhabilitación y prisión, lo que no le permitía permanecer en su cargo, como consejero del Santander, al no cumplir con el requisito de honorabilidad que el Banco de España exige a los directivos financieros. Está claro que no podían permitir que el segundo directivo del banco más importante quedara marcado y separado de su puesto. No lo podían consentir.


Alguien del gobierno debería explicar por qué se le concede este indulto –al margen de lo que nos imaginamos—, aunque ya ha dejado bien claro el portavoz en funciones, José Blanco, que conceder indultos es una prerrogativa del gobierno y que no se ha de explicar la causa.

A todo esto, el Tribunal Supremo ha comunicado que no ve motivos para el indulto y somos muchos los que nos preguntamos –aunque sea una pregunta retórica, pues sabemos la respuesta-- por qué hay tanta misericordia, flexibilidad y magnanimidad con los banqueros y sin embargo no se dan indultos a gente corriente que con toda probabilidad ha tenido más atenuantes que este banquero famoso en la comisión de un delito. Por qué los delitos cometidos por personajes de cuello blanco son perdonados o minimizados, mientras que los demás los pagan.

Pero, la cosa queda clara. Este gobierno y el que viene, no olvidemos que aquí hay un acuerdo entre ambos, han estado y estarán al lado de los poderosos y no les temblará el pulso a la hora de tomar medidas contra los más débiles, porque son prisioneros y correveidiles de los magnates. Lo han demostrado a la hora de aplicar los recortes y me temo que seguirán, los nuevos, por el mismo sendero. Las razones hay que buscarlas en esos encuentros frecuentes que el presidente en funciones y el presidente electo, tienen con los banqueros, en concreto con Botín, donde sin duda van a recibir sus órdenes.

Un ejemplo más de que esa pinza bipartidista funciona a la perfección cuando se trata de obedecer y salvar a sus amos. Si es necesario y la justicia no actúa a su favor, ahí están ellos para imponer esa gracia extrema, extraordinaria y excepcional que es el indulto. Es la traca final de un gobierno “socialista”.

Sin duda, Alfredo Sáenz es uno de los suyos. Nosotros, simplemente, somos los otros.

Salud y República

8 comentarios:

María dijo...

¡Vivan los otros!
Mejor me lo tomaré con humor.
Por que si se toma en serio, es para ...bueno, que me lo tomo con humor.

Besos

Ysupais dijo...

Como siempre excelente y verdadero post... en aquella película de la Kingman( como se ponga) " los otros" eran los vivos...esperemos que sigámoslo siendo por mucho tiempo con corage para soportar estas injusticias.
Saludos Rafael.

Felipe dijo...

Es una vergüenza total de un gobierno que se dice socialista aunque todos sabemos que no lo es por la politica de ajustes neoliberales que ha practicado.

Aún recuerdo la Macromesa que montó ZP en Moncloa y con Botín a su vera echándole flores.

Y lo más interesante es que el indulto lo hace un Gobierno en funciones.

¡Mucho huele ha podrido!

Saludos

Txema dijo...

Querido Kabi. Por una vez no estoy totalmentre de acuerdo contigo. El indulto lo ha concedido el gobierno en funciones del felón y es a éste gobierno en funciones al único al que hay que pedir explicaciones.

Este es el broche de oro de un gobierno nefasto y cada vez más odioso para los trabajadores.

Celebraré con cava la salida de este tipejo de la Moncloa, aunque al día siguiente tenga que maldecir al del PP.

Estoy hasta las narices de esta gente, de su partido, de su entorno, de sus bancqueros, de sus medidas, de su servidumbre para con los poderosos.

Son una banda de desalmaddos que han hecho caer sobre la espalda de los trabajadores todo el peso de la crisis que han provocado los banqueros.

La imagen de un chorizo indultado es la mejor expresión de lo que ha sido este gobiernillo repugnante.

Me gustaría saber cuántos créditos tiene el psoe con este banco.

saludos y un abrazo.

Genín dijo...

¡Asco me da!
Pero al poder lo que a mi y a todos los de a pié nos de, se la trae al pairo...
Mas asco me da!...
Salud

Ciberculturalia dijo...

Que nosotros somos los otros, quedome claro hace tiempo. Ya se ha encargado el gobierno PSOE de hacernos lo notar. Este indulto viene a confirmar la causa de los 4 millones y pico de pérdida de votos. No se cómo aún los socialistas se preguntan el porqué.

Besos tempraneros

RGAlmazán dijo...

Maria, estoy contigo, ¡Vivan los otros!
Besos

Ysupaís, yo recuerdo aquella película "Uno de los nuestros", donde las bandas de gansters se reconocían entre sí, como uno de los suyos. Pues eso. Besos.

Felipe, es significativo que reciban primero --tanto Zapatero cuando ganó, como ahora Rajoy--, a los banqueros.

Txema, yo no digo que la responsabilidad sea del PP. Sin embargo, esta medida, me jugaría todo, a que este gobierno no se hubiera atrevido a tomarla sin el consentimiento de los peperos, quizá hasta haya sido una imposiciòn de estos.

Genín, sí, dan asco.

Carmen, estos y aquellos lo han pactado, no me cabe duda. Son tal para cual. ¡La que nos espera!
Besos

Salud y República

llenguaddicta dijo...

Yo tengo retortijones cada vez que entro a mi banco: porque estoy ligada de pies y manos al Santander hasta el año... (ni lo quiero pensar), porque me hizo de intermediario entre el ICO y mis estudios de Máster en el Reino Unido. Se tendría que poder rescindir el contrato y escoger otra forma de devolver el préstamo al ICO sin tener que seguir manteniendo a un banco que ha demostrado no ser digno de mi confianza...

(¿Alguno lo es? Me temo que no...)

Salud, república, y ¡que les coooooorten la cabeza!